Julián Macías, Público
El 19 de diciembre Chile elegirá presidente en la campaña electoral más polarizada que vive el país desde que volvió la democracia, tras la debacle del bipartidismo tradicional representado por el gobierno de derechas de Piñera y el centro izquierda de la concertación, que incluso fueron superados en votos por Franco Parisi, candidato que no pisó suelo chileno durante la campaña y todos sus actos fueron digitales. El ciclo neoliberal postpinochetista llegó a su fin tras las movilizaciones de millones de chilenos que empezaron por reclamos de subidas al transporte público, y que fueron aumentando la presión social pidiendo la renuncia de Piñera cuando las fuerzas armadas asesinaban, violaban y dejaban sin ojos a cientos de manifestantes por un uso excesivo de la violencia, la crisis cristalizó en un proceso constituyente que fue aprobado por más del 78% de votos para cambiar la Constitución de Pinochet.
A pesar de ello el candidato más votado en primera vuelta fue José Antonio Kast (27,9%), que defendió el rechazo a cambiar la Constitución fraguada en la dictadura. Ya durante su etapa universitaria fue el portavoz juvenil de la campaña del Sí por Pinochet en 1988. Un año después, sin haber terminado la carrera, fundó el bufete de abogados Kast, Pinochet, De la Cuadra & Cía. Recientemente ha saltado la polémica al conocerse las pruebas de que su padre Michael Kast perteneció al partido nazi alemán, cosa que siempre desmintió José Antonio públicamente. Además, uno de sus 9 hermanos, Miguel, fue un "Chicago Boy", ministro de Estado y presidente del Banco Central durante la dictadura de Augusto Pinochet.