domingo, 8 de marzo de 2020

Clase: La pequeña palabra que las élites quieren que olvides

imagen: Mr. Fish

Chris Hedges, TruthDig

Aristóteles, Nicolás Maquiavelo, Alexis de Tocqueville, Adam Smith y Karl Marx fundamentaron sus filosofías en el entendimiento de que existe un antagonismo natural entre los ricos y el resto de nosotros. Los intereses de los ricos no son nuestros intereses. Las verdades de los ricos no son nuestras verdades. Las vidas de los ricos no son nuestras vidas. La gran riqueza no solo genera desprecio por quienes no la tienen, sino que faculta a los oligarcas para pagar ejércitos de abogados, publicistas, políticos, jueces, académicos y periodistas para censurar y controlar el debate público y sofocar la disidencia. El neoliberalismo, la desindustrialización, la destrucción de los sindicatos, la reducción e incluso la eliminación de los impuestos a los ricos y las corporaciones, el libre comercio, la globalización, el estado de vigilancia, la guerra sin fin y la austeridad -las ideologías o herramientas utilizadas por los oligarcas para promover sus propios intereses- son presentadas al público como ley natural, los mecanismos para el progreso social y económico, incluso cuando los oligarcas dinamitan los fundamentos de una democracia liberal y exacerban una crisis climática que amenaza con extinguir la vida humana.

Los oligarcas están felices de hablar de razas. Están felices de hablar sobre identidad sexual y género. Están felices de hablar sobre patriotismo. Están felices de hablar sobre religión. Están felices de hablar sobre inmigración. Están felices de hablar sobre el aborto. Están felices de hablar sobre el control de armas. Están felices de hablar sobre degeneración cultural o libertad cultural. Pero no están contentos de hablar sobre “clase”. La raza, el género, la religión, el aborto, la inmigración, el control de armas, la cultura y el patriotismo son cuestiones que se utilizan para dividir al público, para enfrentar al vecino contra el vecino, para alimentar odios y antagonismos virulentos. Las guerras culturales dan a los oligarcas, tanto demócratas como republicanos, la tapadera para continuar el saqueo. Hay pocas diferencias sustanciales entre los dos partidos políticos gobernantes en los Estados Unidos. Es por eso que oligarcas como Donald Trump y Michael Bloomberg pueden cambiar sin esfuerzo de un partido a otro. Una vez que los oligarcas toman el poder, escribió Aristóteles, una sociedad debe aceptar la tiranía o elegir la revolución.

viernes, 6 de marzo de 2020

La cripto que podría acabar con la hegemonía del dólar

La hegemonía del dólar estadounidense está cada vez más en duda y el resto de los países está buscando una alternativa para dejar utilizar a una moneda nacional como el dólar para transacciones internacionales pero, ¿cuál puede ser esta solución?


Gustavo Godoy, CoinTelegraph

Los acuerdos de Bretton Woods, la cotización en dólares del petróleo y el comercio global desregulado han consolidado el dominio del dólar estadounidense como la principal moneda de reserva y la referencia monetaria a nivel internacional. El dólar es usado en más del 80% de las transacciones mundiales y representa alrededor del 60% de las reservas globales. Eso se llama la hegemonía del dólar estadounidense. Esto le da muchas ventajas al país emisor, pero ciertas desventajas al resto de los países. El surgimiento del dólar como la moneda dominante nació gracias a las guerras mundiales. Después la Segunda Guerra Mundial, Europa quedó destrozada y Estados Unidos contaba con casi el 50% del producto interno bruto mundial, un sector industrial pujante y un enorme poder militar. Sin embargo, el mundo ha cambiado mucho desde entonces. Ya no existe un solo superpoder, la era bipolar ha muerto. Estamos viviendo una etapa multilateral, multipolar, y las naciones están cuestionando la posición del dólar. Bitcoin todavía no está entre las propuestas que se han planteado. Sin embargo, una criptomoneda global respaldada por todos los bancos centrales del planeta podría ser una solución. ¿Es posible?

El coronavirus está apagando la economía mundial


Carlos Elordi, eldiario.es

Mientras la epidemia avanza sin causar, por ahora, destrozos catastróficos en la salud de las poblaciones afectadas, su impacto negativo en la economía mundial, y en la de cada uno de los países implicados, ya empieza a tener dimensiones extraordinarias. Las bolsas siguen cayendo, sin responder a las medidas que se están tomando para impedirlo. Los principales organismos internacionales reducen drásticamente sus previsiones de crecimiento. Y también lo está haciendo la producción, particularmente la industrial, pero también la de los servicios. Y, además, a un ritmo acelerado.

El miedo es el motivo principal, casi el único, de esta plaga que está paralizando la economía del mundo globalizado. El miedo a que caigan los beneficios de las empresas cotizadas explica que las bolsas estén sufriendo su peor crisis desde los dramáticos acontecimientos de 2008. El miedo a perder el dinero es la razón de que las inversiones se estén reduciendo hasta casi la nada. Pero el parón que se extiende por todo el mundo se debe, sobre todo al miedo de que la epidemia continúe aún durante mucho tiempo, hay quien habla de un año e incluso de dos.

Que en solo dos meses, de finales de enero a principios de marzo, el Fondo Monetario Internacional haya reducido su previsión de crecimiento de la economía mundial del 3,3% al 2,9% del PIB global y que la OCDE lo haya hecho para los países de su ámbito del 2,9% al 2,4% advirtiendo, además, que si la situación sanitaria no mejora podría caer hasta el 1,5%, confirma la preocupación de las autoridades y la gravedad de la situación.

Cómo puede esquivar su muerte la Filosofía

Es difícil desprenderse de la sensación de fatiga e irrelevancia que envuelve en ocasiones la labor filosófica. A día de hoy, a muchos se les antojará imposible que la Filosofía siga el ritmo de las Ciencias Naturales y aporte algo valioso al universo del conocimiento humano, donde solo mediante la especialización parece factible obtener logros reales, avances robustos en la senda del saber


Carlos Alberto Blanco, The Conversation

En su libro El gran diseño, escrito junto a Leonard Mlodinov, Stephen Hawking sentenciaba: “La Filosofía está muerta”. ¿Es cierto? ¿Tenía razón el eminente físico británico? ¿Cabe decir que la Filosofía ha sido completamente superada por el desarrollo de las ciencias empíricas, cuyos incuestionables progresos le habrían arrebatado el monopolio de la reflexión sobre las cuestiones más profundas del pensamiento humano?

De ser así, ¿en qué condiciones podríamos esperar un renacimiento futuro de la Filosofía, si es que la defunción de esta disciplina no ha de considerarse un fenómeno irreversible, sin visos de resurrección venidera?

Es difícil desprenderse de la sensación de fatiga e irrelevancia que envuelve en ocasiones la labor filosófica. A día de hoy, a muchos se les antojará imposible que la Filosofía siga el ritmo de las Ciencias Naturales y aporte algo valioso al universo del conocimiento humano, donde solo mediante la especialización parece factible obtener logros reales, avances robustos en la senda del saber.

jueves, 5 de marzo de 2020

Chile, 30 años después

El país podrá tener una nueva Constitución que reconozca derechos económicos y sociales


Mario Amorós, El País

El 11 de marzo se cumplen 30 años del fin de la dictadura cívico-militar encabezada por el general Augusto Pinochet. Chile fue el último país de Sudamérica que recuperó la democracia, tras Bolivia, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y el único que heredó una Constitución impuesta por el régimen, junto con los “amarres autoritarios” que, tras la derrota en el histórico plebiscito del 5 de octubre de 1988, Pinochet y su círculo de hierro se preocuparon de atornillar, en lo que denominaron pomposamente “una retirada ordenada”. La dictadura, instalada con el apoyo de Nixon y Kissinger, expiraba cuando caía el muro de Berlín y la Guerra Fría llegaba a su término.

El 11 de marzo de 1990, Patricio Aylwin, quien como líder de la Democracia Cristiana avaló públicamente el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, inició su mandato presidencial. Empezaba una larga transición vigilada por el exdictador, quien desde su pedestal de la jefatura del Ejército, que mantuvo aún ocho años más hasta culminar una carrera militar de 65 años, se preocupó de preservar los privilegios antidemocráticos de las Fuerzas Armadas. Su detención en Londres a petición de la justicia española, aquel memorable 16 de octubre de 1998, abrió paso al fin de la impunidad y a la recuperación de la memoria democrática.

Hospital de Beijing confirma que el nuevo coronavirus ataca el sistema nervioso central


Médicos del Hospital Ditan de Beijing afiliado a la Universidad de Ciencias Medicas de la Capital, una institución designada que trata COVID-19, la neumonía causada por el nuevo coronavirus, anunciaron hoy jueves que han curado a un paciente masculino cuyo líquido cefalorraquídeo tenía el virus. Estudios anteriores muestran que COVID-19 puede atacar múltiples órganos, incluyendo riñones, hígados y corazón, pero no había registros sobre el daño del sistema nervioso central. El paciente, de 56 años, fue diagnosticado con COVID-19 el 24 de enero en el hospital. Tenía síntomas graves y no respondió al tratamiento regular, según un comunicado del hospital. En la unidad de cuidados intensivos (UCI) el paciente desarrolló síntomas asociados con la disminución de la conciencia, aunque no había signos anormales en las imágenes de tomografía computada de su cráneo.

El personal médico entonces llevó a cabo la secuenciación de genes en muestras de su líquido cefalorraquídeo y confirmó la presencia del nuevo coronavirus, diagnosticando al paciente COVID-19 con encefalitis, una inflamación del cerebro. Después del tratamiento de la encefalitis viral, los síntomas neurológicos del paciente desaparecieron gradualmente. Fue trasladado a la sala infecciosa el 18 de febrero y fue dado de alta del hospital el 25 de febrero.

Científicos chinos desvelan la puerta de entrada del coronavirus a las células humanas

El hallazgo acerca la posibilidad de desarrollar anticuerpos para frenar la infección


Nuño Dominguez, El País

Un equipo de científicos chinos acaba de publicar la descripción más detallada de la puerta de entrada del nuevo coronavirus a las células humanas. Para entender su trabajo hay que viajar desde las dimensiones visibles en las que vivimos los humanos a las escalas diminutas que dominan los virus y las células.

El trabajo, publicado este miércoles en Science, se adentra en escalas de 2,9 armstrongs, equivalentes a diez mil millonésimas de metro, para estudiar la ACE2, una proteína humana fundamental para que el nuevo coronavirus pueda causar una infección.

Hasta ahora se sabía que el nuevo coronavirus usa una proteína en forma de aguja que encaja en la ACE2 como una llave en una cerradura. Esta unión abre literalmente la puerta de la célula humana para que el virus introduzca en ella su material genético. La maquinaria celular humana confunde ese material —ARN viral— con ARN propio, y empieza a seguir las instrucciones que contiene para fabricar proteínas virales. En cuestión de horas hay millones de copias de ARN viral a partir de las cuales se ensamblan copias del virus que revientan la célula y se lanzan a infectar otras.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Tasa de interés: ¿vacuna contra el coronavirus?


Alejandro Nadal, La Jornada

Para nadie es un secreto que la tasa de crecimiento de la economía mundial ha estado disminuyendo desde hace ya varias décadas. Este fenómeno dio lugar a la hipótesis del estancamiento secular para tratar de dar cuenta de las fuerzas que han provocado esta ralentizacion económica. En los debates sobre las causas de este fenómeno surgieron dos narrativas distintas. Una señala que las causas de la ralentización son externas al sistema económico capitalista. La segunda se enfoca más hacia las causas endógenas de este fenómeno.

La primera visión desemboca en la explicación estándar: el estancamiento económico se debe a fuerzas externas que conspiran para mantener el crecimiento debilitado. Para algunos autores esos factores externos tienen que ver con el agotamiento del ritmo de cambio técnico (Gordon) o con desastres naturales. Otras explicaciones sostienen que el problema del estancamiento se debe a políticas económicas mal concebidas y mal aplicadas (Lucas y Fama). Desde estas perspectivas el capitalismo queda a salvo y lo único que resta por hacer es prever esas causas externas y prepararse para mitigar sus efectos.

Pero para este tipo de narrativas todo se complicó con la crisis de 2008. Era difícil ignorar la especulación financiera, el gigantesco endeudamiento de segmentos enteros de la economía y la profunda desigualdad que marcaba la economía en los países desarrollados y subdesarrollados. Algunas voces se alzaron para apoyar la teoría de Minsky sobre los orígenes de la crisis como un fenómeno generado por fuerzas endógenas (inestabilidad financiera intrínseca del capitalismo).

La epidemia de miedo se extiende por ‎el mundo‎

La exageración sobre la peligrosidad del coronavirus en relación con otras ‎enfermedades así como la preparación de la respuesta de los principales actores, ‎2 meses antes de la aparición de la epidemia, resultan especialmente sorprendentes. Por ‎el momento, parece apresurado tratar de sacar conclusiones. ‎


Manlio Dinucci, Voltaire

Partiendo del principio que no hay que subestimar el coronavirus y que se deben seguir las ‎‎10 reglas de prevención divulgadas por el ministerio de Salud italiano, habría que adoptar ‎además una 11ª regla fundamental: impedir también la propagación del virus del miedo. ‎

Sin embargo, los medios de prensa, principalmente la televisión, comenzando por la Rai, que está dedicando sus espacios informativos casi enteramente al coronavirus, ‎se dedican precisamente a propagar el miedo, un virus que penetra así en todos los hogares, ‎a través de los canales de televisión. ‎

Pero esas mismas televisoras que siembran la alarma sobre el coronavirus callan el hecho que la ‎gripe invernal, ha resultado mucho más letal que el coronavirus, dejando en Italia, sólo durante la ‎‎6ª semana de este año 2020 –según el Instituto Superior de Salud–, un promedio diario de ‎‎217 muertes, provocadas por complicaciones pulmonares y cardiovasculares derivadas de ‎esa simple gripe. Tampoco dicen que –según la Organización Mundial de la Salud (OMS)– en Italia ‎mueren cada año más de 700 enfermos de SIDA, lo cual representa un promedio de ‎‎2 fallecimientos diarios, de un total mundial de 770.000 muertos por el SIDA. ‎

martes, 3 de marzo de 2020

Del trabajo industrial al trabajo por plataformas digitales: las relaciones de trabajo del posfordismo


Humberto Villasmil Prieto, OIT

A comienzos del siglo pasado, la segunda Revolución Industrial estaba en pleno desarrollo, signada por la aparición de la energía eléctrica y los motores impulsados por derivados del petróleo, lo que dio lugar a la producción masiva de bienes manufacturados. La concentración en centros fabriles urbanos que empleaban importantes contingentes de trabajadores generó cambios sustanciales en la organización del trabajo. Esa nueva organización del trabajo tuvo como arquetipo el modelo de fábrica fordista, que tomó su nombre desde que “en 1909 Henry Ford anunció la producción del modelo «T», un automóvil práctico e igual para todos y destinado a ser producido para un mercado masivo” (Raso Delgue), que comenzó a fabricarse a partir de 1913 sobre una línea de montaje y bajo la “organización científica del trabajo”.

Frederick Taylor teorizó un modelo capaz de aumentar la producción y la productividad de hombres y de máquinas bajo la óptica de la one best way (“la mejor manera de hacer las cosas”).

Pero todo aquello ameritaba ser juridificado, normado. A partir de la reunión masiva de trabajadores, surgió el concepto de categoría –abstracta por definición–, a la que se le asignaba un trabajo fijo, con tiempos de trabajo predeterminados, una estructura salarial proporcional y jerarquizada y una supervisión directa de los representantes del empleador. En aquel momento, como apunta Juan Raso Delgue, surgió la idea del poder disciplinario del empleador y de su contracara, la subordinación (Raso Delge).

Todo esto reclamó un modelo de contrato de trabajo estándar, unitario, que se levantó sobre el paradigma de una relación de trabajo estable –requisito de las promociones en cuanto se fuese capaz de escalar en la estructura jerárquica de la empresa– y a tiempo indeterminado, de modo que la relación tendiera a durar. Esa relación laboral fue la base de los modelos solidarios de seguridad social.

Chomsky: Los Diez principios de la concentración de la riqueza y el poder

“La concentración de la riqueza produce concentración del poder político.”
- Noam Chomsky

Javier F. Ferrero, Spanish Revolution

El sueño americano, como casi todos los sueños, comparte muchos elementos del mito. El sueño persiste, fomentado por la propaganda. Forma parte de cualquier discurso político: «Vótame y traeremos el sueño de vuelta». Todos lo repiten con palabras similares y hasta puede oírse en boca de aquellos que precisamente lo están destruyendo, lo sepan o no.

La desigualdad actual en Estados Unidos no tiene precedentes. En términos absolutos se trata de uno de los peores momentos de la historia de los Estados Unidos pero, si se analiza en profundidad, es evidente que proviene de la extrema riqueza de un minúsculo sector de la población, la pequeña fracción del uno por ciento.

Es importante comprender que, para que las clases altas puedan mantener este estatus, la democracia es un inconveniente y nunca ha sido del agrado de los sectores privilegiados y poderosos. La democracia confía el poder a la población general y se lo arrebata a los privilegiados, quienes logran de esta manera la riqueza y el poder.

lunes, 2 de marzo de 2020

El cisne negro que puede descarrilar la reelección de Donald Trump


Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

El exitoso autor libanés Na­ssim Taleb sacudió las mentes estáticas con su célebre libro El cisne negro: El impacto de lo altamente improbable (https://amzn.to/2wjG7xB) que versa sobre un evento considerado improbable que aparece repentinamente en los radares cerebrales y provoca inesperadas consecuencias masivas.

Pues más que un cisne negro, a Trump, quien parecía tener blindada su reelección, se le apareció la altamente improbable pandemia del coronavirus: mutación que ha golpeado a 53 países hasta ahora.

Dejo de lado el inquietante libro de ciencia ficción Los ojos de la oscuridad, de Dean Koontz, quien hace 41 años vaticinó la dispersión de un virus alrededor del año 2020 en la misma ciudad de Wuhan (https://amzn.to/39ce95M).

También soslayo las teorías sobre el accidente del coronavirus experimentado y/o sembrado como arma bacteriológica y de lo que se han acusado las tres superpotencias: EEUU, Rusia –con una aterradora excavación (https://bit.ly/2TaMQTH)–, y China, cuyo máximo especialista afirma que el Covid-19 “pudo no haberse originado en China (https://bit.ly/2wRCjE5)”.

domingo, 1 de marzo de 2020

El MIT demostró que Evo Morales ganó sin fraude

El informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts, publicado por The Washington Post, es muy duro contra la OEA y su denuncia de "irregularidades estadísticas".


El ex presidente boliviano Evo Morales ganó con "alta probabilidad" sin cometer fraude los comicios presidenciales de octubre pasado, tras los cuales fue obligado a abandonar el poder por los militares, según un análisis estadístico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que cuestionó fuertemente a la OEA. En noviembre, Página12 publicó un informe con las mismas conclusiones.

Los investigadores, pertenecientes al Laboratorio de Ciencias y Datos Electorales de la universidad privada de Cambridge, estudiaron la tendencia del escrutinio antes y después de que se interrumpiera el conteo rápido al 84%, punto en el que los opositores a Morales denunciaron el inicio del supuesto fraude, que acreditó después la Organización de Estados Americanos (OEA).

sábado, 29 de febrero de 2020

Wall Street no puede acabar con Bernie


Jeffrey Sachs, Project-Syndicate

El narcisismo y el desconcierto panglossiano de la elite de Wall Street es una maravilla para contemplar. Sentados en sus pedestales de poder, y disfrutando de exenciones impositivas, dinero fácil y mercados bursátiles en alza, están seguros de que todo está perfecto en éste, el mejor de los mundos posibles. Los críticos deben ser tontos o demonios.

Cuando he mencionado mi apoyo al candidato presidencial norteamericano Bernie Sanders en compañía de ellos, he recibido resuellos audibles, como si hubiera invocado el nombre de Lucifer. Están seguros de que Sanders es inelegible o de que, si por algún motivo resulta electo, generará el colapso de la república. En diferentes grados, los mismos sentimientos se pueden encontrar en medios “liberales” como The New York Times y The Washington Post.

Este desdén es elocuente y, a la vez, absurdo. En Europa, Sanders sería un socialdemócrata tradicional. Quiere devolverle alguna decencia básica a la vida norteamericana: atención médica universal financiada por el estado; salarios por encima de la pobreza para los trabajadores a tiempo completo, además de beneficios básicos como la licencia familiar posnatal y la licencia paga por enfermedad; educación universitaria que no sumerja a los adultos jóvenes en una deuda de por vida; elecciones que los multimillonarios no puedan comprar; y políticas públicas determinadas por la opinión pública, y no por el lobby corporativo (que alcanzó 3.470 millones de dólares en Estados Unidos en 2019).

viernes, 28 de febrero de 2020

El coronacapitalismo

"El capitalismo no genera ocio, sino paro, que no es lo mismo. Paro y trabajo excesivo; pero de repartir nada, porque la economía se pondría enferma"
"La tecnología, bajo el capitalismo, no ha liberado ocio alguno: ha borrado las fronteras entre el ocio y el trabajo"
"Hace ya varios siglos que la humanidad contrajo un virus fatal, una especie de pandemia económica a la que, hoy en día, podríamos llamar coronacapitalismo”

Carlos Fernandez Liria, Cuarto Poder

El sentido común ha sido tan derrotado en las últimas décadas que vivimos acostumbrados al delirio como lo más normal. Aceptamos como inevitables cosas bien raras. Por ejemplo, que el mayor peligro con el que nos amenaza el coronavirus no es que infecte a las personas, sino que infecta a la economía. Resulta que nuestra frágil existencia humana no resulta tan vulnerable como nuestro vulnerable sistema económico, que se resfría a la menor ocasión. Naomi Klein dijo una vez que los mercados tienen el carácter de un niño de dos años y que en cualquier momento pueden cogerse una rabieta o volverse medio locos. Ahora pueden contraer el coronavirus y desatar quién sabe si una guerra comercial global. Los economistas no cesan de buscar una vacuna que pueda inyectar fondos a la economía para inmunizar su precaria etiología neurótica. Se encontrará una vacuna para la gente, pero lo de la vacuna contra la histeria financiera resulta más difícil.

Para nosotros es ya una evidencia cotidiana: la economía tiene muchos más problemas que los seres humanos, su salud es más endeble que la de los niños y, por eso, el mundo entero se ha convertido en un Hospital encargado de vigilar para que no se constipe. Somos los enfermeros y asistentes de nuestro sistema económico. El caso es que hace cincuenta años aún se recordaba que este sistema no era el único posible, pero hoy en día ya nadie quiere pensar en eso. Por otra parte, los que intentaron cambiarlo en el pasado fueron tan derrotados y escarmentados que todo hace pensar que en efecto la cosa ya no tiene marcha atrás y que cualquier día que los mercados decidan acabar con el planeta por algún infantil capricho o alguna infección agresiva llegará el fin del mundo y santas pascuas. “El mundo comenzó sin el hombre y terminará sin el hombre”, decía Claude Lévi-Strauss. Estaremos aquí mientras así sea la voluntad de la Economía. Lo mismo se pensaba antes de la voluntad de los dioses. La diferencia es que éstos, normalmente, no tenían el carácter de un niño de tres años, ni se contagiaban del virus de la gripe.

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