Ni dictaduras industrializadoras, ni flexibilización laboral al extremo. La receta asiática para el desarrollo se encuentra en la capacidad de esos Estados para disciplinar a las elites capitalistas y condicionar su comportamiento para garantizar que promuevan el cambio tecnológico, reinviertan, exporten más, innoven, aumenten el empleo y mejoren las condiciones laborales. A diferencia de la experiencia pasada y presente en Asia, el economista de la Universidad de Cambridge Gabriel Palma advierte la incapacidad de los Estados de América latina para, además de ofrecer subsidios y otros beneficios, exigirles a los sectores empresarios dominantes la reinversión de sus ingresos. “Hoy en América latina los Estados, con algunas excepciones como Argentina, no pueden ni quieren condicionar los beneficios que entregan a las elites capitalistas. Se debe recuperar la capacidad para disciplinarlos. Se trata de hacer lo que sucedió con YPF. El problema no es que las empresas ganen plata, sino que no devuelven a las economías una parte sustantiva de lo que se llevan”, explicó Palma durante una entrevista telefónica desde Inglaterra con Cash. El prestigioso investigador chileno sostiene que el Estado argentino posee la capacidad para efectuar un management efectivo de la firma petrolera.
-¿La desigualdad en América latina es suficiente para explicar el subdesarrollo de la región?


