
La mayor crisis desde la gran depresión está aún lejos de su final por el gran lastre de la deuda y por la caída general de la demanda que ha significado para Estados Unidos una profunda deflación o caída general de los precios. Una de las mayores paradojas es que los países en desarrollo que estuvieron lejos de las causas del colapso financiero han sido los más afectados; así como los países que fueron fuertemente críticos sobre el rol del Estado en la economía, han sido los que más han reclamado apoyo de los dineros públicos para enfrentar las quiebras bancarias. Además, las transferencias de los recursos públicos para los rescates bancarios ha significado ocho veces el dinero comprometido para reconstruir Europa después de la Segunda Guerra Mundial. En dólares actuales el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa significó 100.000 millones e dólares.
La crisis está aún lejos de terminar dado que no hay una perspectiva inmediata de que el crédito privado de la economía estadounidense se recupere pronto. Tampoco hay perspectivas reales de que el sector de la vivienda se convierta en un motor de crecimiento que ayude a impulsar la demanda. Los precios siguen en picada como muestra la gráfica, en gran parte producto del endeudamiento masivo que se ha convertido en un auténtico lastre para la actividad económica.




