viernes, 26 de marzo de 2010

Ratzinger y la iglesia abarrotada de escándalos


El papa Benedicto XVI y la Iglesia Católica se han visto abarrotadas por la ola de escándalos de pederastia, luego que el diario The New York Times publicara información según la cual Ratzinger encubrió a un sacerdote estadounidense sospechoso de haber abusado de 200 niños. Según el periódico, que se basa en documentos de los abogados de las víctimas, el cardenal Joseph Ratzinger –cuando ejercía el cargo de prefecto en la Congregación para la Doctrina de la Fe (1981-2005)– no tomó medidas contra el sacerdote Lawrence Murphy pese a las acusaciones de haber abusado sexualmente en numerosas ocasiones de niños sordos o con deficiencias auditivas del estado de Wisconsin entre 1950 y 1974. Sin desmentir los hechos, el Vaticano defendió este jueves al Papa tras recalcar que fue informado del caso por primera vez a finales de los años 90, es decir 20 años después de ocurrido.

Si bien el caso reviste un carácter trágico debido a que involucra a menores particularmente vulnerables, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, subrayó que inclusive las autoridades civiles estadunidenses abandonaron la investigación contra el religioso, iniciada en los años 70 del siglo pasado. Cuando las autoridades eclesiásticas del Vaticano fueron informadas, el padre Murphy ya estaba viejo, enfermo, vivía recluido y no se habían registrado más denuncias en su contra en 20 años, aseguró Lombardi.


La Congregación para la Doctrina de la Fe se limitó en esos años a sugerir al arzobispo de Milwaukee que limitara las actividades religiosas del padre Murphy y a que lo instara a que asumiera la total responsabilidad de sus actos. Murphy murió en 1998, cuatro meses después de que le transmitieran las recomendaciones del Vaticano, sin haber sido sancionado jamás por la Iglesia. Este caso sale de nuevo a la luz en un momento delicado para la Iglesia católica, sacudida por los escándalos de curas pederastas en numerosos países de Europa, en particular Irlanda y Alemania, país del actual pontìfice.

Joseph Ratzinger, el primer papa alemán de la historia reciente, ha sido cuestionado también por la prensa de su país en estos días por haber alojado en su diócesis, cuando ejercía en 1980 como arzobispo de Munich, a un cura con antecedentes de pedofilia para que fuera sometido a terapias.

Los ataques contra Benedicto XVI se agravan debido a que fue por 23 años el guardián de la ortodoxia, el hombre que usó mano de hierro y castigó durante el largo pontificado de Juan Pablo II a importantes teólogos críticos, en particular a los latinoamericanos de la teología de la liberación.

Aunque la mayoría de los casos denunciados se remontan a varios dècadas, pueden convertirse en una avalancha para la Iglesia dado que las víctimas ya no temen hablar. Esto obligará a la Iglesia a cambiar la actitud con que ha enfrentado el tema, dado que inicialmenmte intentò evitar el escándalo. Benedicto XVI ha condenado en numerosos ocasiones esos actos abominables e instó en un texto reciente a romper el muro de silencio.

El sábado, en una carta pastoral dirigida a los católicos de Irlanda, el Papa manifestó la vergüenza y el remordimiento de toda la Iglesia por los abusos cometidos y anunció que los responsables serán juzgados por Dios y la justicia. Varias asociaciones de defensa de víctimas de curas pedófilos, tanto de Estados Unidos como de Alemania, consideran insuficientes las palabras del pontífice.

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