martes, 1 de junio de 2010

El €uro y la hipótesis de lo peor

A raíz de una información que leo en The Times, en que se narra cómo un equipo de economistas británicos y estadounidenses insta a Grecia a salir del Euro, cobra más relevancia este artículo de Red Voltaire publicado la semana pasada. Como lo he advertido tamnbién en otros artículos, estamos en el centro de una guerra en la cual se pretende reducir el Euro a escombros, para re-establecer la hegemonía del dólar y así licuar la colosal deuda de Estados Unidos. El siguiente es el artículo de Jean Michel Vernochet.

La crisis presupuestaria griega, que ya se ha convertido en crisis del euro, no es la fatal consecuencia de una autorregulación de los mercados, sino de un ataque deliberado. Para Jean-Michel Vernochet, dicha crisis es parte de una guerra económica dirigida, desde Washington y Londres, siguiendo los mismos principios que las actuales guerras militares: con la utilización de la teoría de los juegos y la estrategia del caos constructor. El objetivo final es obligar a los europeos a integrarse a un Bloque Atlántico, o sea a un imperio en el que automáticamente van a tener que pagar el déficit presupuestario anglosajón a través de un euro dolarizado. Un primer paso en esa dirección se ha concretado ya con el acuerdo concluido entre la Unión Europea (UE) y el FMI, acuerdo que otorga al Fondo Monetario Internacional una tutela parcial sobre la política económica de la UE.


El ataque financiero del que Grecia ha sido objeto debido a su deuda soberana y a su potencial insolvencia ha resultado ser, en realidad, una ofensiva contra el euro y no tener más que una lejana vinculación con las taras y carencias estructurales de la propia economía helénica.

Se trata por cierto de «vicios» de los que también adolecen además la mayoría de los países post-industriales, que han adquirido la mala costumbre de vivir por encima de sus posibilidades reales y de depender del crédito, dando así lugar a una inflación galopante de la deuda, a una «burbuja» condenada –como cualquier otra– a terminar rompiéndose.

Todo parece indicar, sin embargo, que tras la brutalidad del ataque y más allá de una simple ansia por saquear las economías europeas se perfilan además otros objetivos, esencialmente de orden geopolítico, objetivos que han sido trazados de forma especialmente deliberada ya que los apetitos de anónimos depredadores financieros no justifican, por acentuados que sean, la intensidad y la duración de una ofensiva que, a corto plazo, amenaza con hacer volar en pedazos la eurozona, la Unión de los 27, e incluso mucho más...

La repetición de las crisis que han caracterizado las dos últimas décadas y una rápida interpretación del desplazamiento de los peones sobre el Gran Juego del «Tablero euroasiático» permiten apreciar que Europa se ha convertido en escenario de una verdadera guerra geoeconómica (que es al fin y al cabo una guerra en toda la extensión de la palabra), de una batalla que por cierto ya tiene potencialmente perdida.

En efecto, la adopción — ante los insistentes reclamos de la Casa Blanca — de un plan europeo destinado a poner a flote la deuda pública de los Estados miembros de la Unión Europea, no sólo no constituye ninguna panacea, o sea que no es una solución duradera para la crisis presupuestaria de carácter estructural que está afectando a «todos» los Estados occidentales, sino que va en el sentido deseado por el mentor estadounidense de una rápida integración de la Unión Europea, condición obligatoria para la constitución de un verdadero bloque occidental.

Este plan europeo responde a una crisis de confianza, de solvencia (ampliamente artificial al principio, pero que se ha hecho contagiosa y que está teniendo un efecto de bola de nieve), a través de una recapitalización de los Estados, como si se tratara de una simple crisis de liquidez. Se trata de un plan europeo de 750 000 millones de euros, superior por lo tanto al plan Paulson –de 700 000 millones de dólares– destinado, después de la debacle de los establecimientos financieros estadounidenses de septiembre del año 2008, a ponerlos a flote recurriendo a los fondos públicos. Una solución cuyos efectos estamos viendo en este momento al comprobar que la recapitalización del sector financiero privado ha tenido como aberrante consecuencia un tremendo crecimiento de la deuda de los Estados a ambos lados del Atlántico.

Después de haber desatado la recesión, o sea luego de haber inutilizado el motor económico, la crisis financiera nacida en Estados Unidos ha agotado por lo tanto los recursos fiscales de los Estados, haciendo así más difícil aún el servicio de una deuda cada vez más considerable. Pero la Unión Europea acaba de poner más deuda dentro de la deuda con estos 750 000 millones de euros que gravarán aún más sus presupuestos nacionales (ya que la tasa media de endeudamiento de la eurozona es actualmente de un 78%), y lo hace supuestamente para «restaurar la confianza de los mercados»…

En aras de obtener ese resultado, la Unión Europea acaba de ponerse –voluntariamente– a la merced del Fondo Monetario Internacional, que va a concederle préstamos por unos 250 000 millones de euros. Y se trata del mismo FMI cuyo papel parecía consistir, hasta ahora, en apoyar a las tambaleantes economías del Tercer Mundo a golpe de planes de llamados ajustes estructurales. Es por lo tanto una entidad supranacional con vocación «mundialista» la que va a encargarse, de cierta manera, de supervisar más o menos directamente las estructuras de gobernanza económica de las que la Unión Europea seguramente se dotará si la eurozona no explota antes espontáneamente.

Se trata de estructuras de carácter integrativo que ya viene reclamando gritos Paul Volcker, el director del Consejo para el Redespegue Económico (de Estados Unidos) en la Casa Blanca, quien desde Londres critica duramente a los dirigentes europeos exigiendo un nuevo fortalecimiento del euro, algo que estadounidenses y británicos necesitan tremendamente para mantener a flote sus propias economías.

Hay señalar de paso que fue posiblemente muy a su pesar que la canciller alemana se resignó a suscribir este gigantesco plan de apoyo a los países de la eurozona que están enfrentando dificultades, mientras que su homólogo francés –según un persistente rumor– la amenazaba con volver al franco si ella no se plegaba. Si bien es cierto que «a la hormiga no le gusta prestar lo que tiene», un regresp al Deutsch Mark equivaldría a firmar la sentencia de muerte de la economía alemana ya que, al tener una moneda demasiado fuerte, Alemania no podría seguir exportando su producción industrial, que constituye la base de su economía. Bastó ese chantaje para obligar a Berlín a que aceptara, contra su voluntad, someterse a las condiciones que imponía la administración Obama.

Dictados estadounidenses que conducen a una enorme trampa: ¡los capitales obtenidos como préstamo en el mercado o prestados por el FMI para el salvamento de los «PIIGS» [1] en peligro de caer en la cesación de pagos deben apoyarse en estructuras que garanticen en definitiva la solvencia del euro! Moneda cuya solidez sólo podrá verse asegurada por las instituciones federales que Jacques Attali viene promoviendo incansablemente a través de nuestros medios de difusión cuando reclama «la creación de una Agencia Europea del Tesoro, inmediatamente autorizada a obtener préstamos en nombre de la Unión, y de un Fondo Presupuestario Europeo, que inmediatamente recibiría un mandato para controlar los gastos presupuestarios de los países cuya deuda sea superior al 80% del PIB».

A fin de cuentas, se trata ni más ni menos de poner a los Estados bajo un tutelaje económico con el pretexto de salvar la eurozona, al parecer condenada a una inevitable bancarrota… ya que el abandono de la moneda única constituye un tabú que nadie parece dispuesto a tratar de modificar. Algunos proyectos van más lejos aun y ya tienen previsto que los presupuestos de los Estados de la eurozona estén totalmente sometidos al control y a las decisiones de un triunvirato conformado por la Comisión de Bruselas, el Banco Central Europeo y el Eurogrupo. ¿Qué pasaría entonces con la voluntad popular y con el Parlamento de Estrasburgo?

Pero nadie se preocupa por denunciar el sofisma o el paralogismo que constituye esa fórmula de integración económica y de regreso a la confianza en los mercados. En primer lugar, ¿por qué habría que permitir que sean los mercados los que impongan su propia ley? ¿No sería además el momento adecuado para cuestionar el capitalismo accionarial, anónimo y voluble, que ha demostrado ser capaz de arruinar a las naciones en función de sus antojos o de sus cálculos?

La gobernanza económica europea no es, en ese sentido, la solución adecuada, como tampoco lo es la inundación de liquidez como respuesta a la actual crisis. El excesivo endeudamiento provocado por el «plan» es sin dudas una solución falsa impuesta desde el exterior con el objetivo de encadenarnos más aun, a nosotros los europeos, a los mercados de capitales y a su indescriptible dictadura.

La idea de la gobernanza económica nace del mismo principio ya que se trata, para decirlo con claramente, de algo insensato en la medida en que esa idea no tiene en cuenta las diferencias que existen entre las diversas sociedades implicadas en todas las etapas de la construcción europea: tipos o modelos de crecimiento, regímenes fiscales y sociales, etc. Se trata de una «idea» que no es tal, y no lo es porque tiene un carácter extremadamente ideológico… se trata en realidad de un proyecto tras el cual se esconden un gran número de segundas intenciones que no tienen nada que ver con la prosperidad económica ni con el bienestar de los pueblos de la Unión Europea.

Algunos se han dado cuenta, muy acertadamente, de que la crisis no era más que el medio y el pretexto para precipitar la imposición de un férreo sistema federal a los 27 [Estados miembros de la Unión Europea], a despecho de las voluntades populares a las que ya se impuso el Tratado de Lisboa de la manera más solapada. Una crisis que es y que sigue siendo –no perdamos de vista este importante factor– artificial, fabricada, en una palabra, es lo contrario de una «fatalidad» inherente a lo que supuestamente sería una vida autónoma y desencarnada de los mercados dirigidos por una «mano invisible».

Un proceso que tiene la reputación de ser «infernal» pero que, para ser anónimo, no deja de estar muy estar vinculado a las figuras de carne y hueso de los grandes manipuladores de dinero y de otros personajes que dan órdenes y que hacen con las bolsas lo que les viene en ganas. Es por eso que Estados Unidos mantiene un doble discurso a través de dos voces diferentes. La de los «mercados» y la de su presidente, quien interviene para sermonear a los europeos y exigirles que estabilicen su moneda o, en otras palabras, las políticas económicas europeas indisolublemente vinculadas a la salud, buena o mala, de su moneda.

Sin embargo, ¡no vayan a creer ustedes ni por instante que eso puede ser una forma de injerencia en los asuntos de la Europa continental! ¿Se imaginan ustedes a Angela Merkel o a Nicolas Sarkozy intimando a la Casa Blanca a hacer una buena limpieza en Manhattan?

La otra voz es la de quienes hacen lo que les da la gana con los mercados… o sea, los que dan las órdenes desde el anonimato, aquellos que ni los propios gobiernos pueden identificar, como confesó tan lastimeramente la ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde. Los que hacen subir y bajar las bolsas a su antojo, como el gato juega con el ratón, anticipando las altas y bajas que ellos mismos provocan artificialmente.

El reclutamiento de esos oligarcas se desarrolla, en primer lugar, entre los representantes de la alta finanza, de los complejos militaro-industriales, de los megagrupos del petróleo y de la química o de la ingeniería genética, pero también se reclutan entre los ideólogos y teóricos que se dedican a legitimar el «sistema», nuevos sacerdotes de la religión de la ganancia como nuevo monoteísmo, el del mercado. Pero esa gente tiene en realidad un discurso muy diferente.

¿Qué otra explicación puede tener si no la evidente contradicción entre las inquietudes expresadas por el presidente Obama –por lo demás legítimas ya que Estados Unidos necesita un euro fuerte, que penalice las exportaciones europeas dando así cierta ventaja a las industrias estadounidenses, útil regalo debido a sus déficits abismales (1 400 millones de dólares) y sobre todo para apoyar el esfuerzo de guerra actualmente en marcha en Irak, Afganistán y Pakistán– y la continuación de la desestabilización a fondo de las economías occidentales mediante reiterados ataques de los mercados contra el euro?

Por muy voraces, inconsecuentes e incluso irracionales que puedan ser los «operadores», estos están concientes de que la continuación de la ofensiva contra el euro está poniendo en peligro a todo el sistema y puede precipitar a la economía mundial en una nueva fase de caos. ¿Por qué prosigue entonces este baile al borde del abismo? Nadie podrá hacernos creer esa estupidez de que los mercados viven su propia vida, que son incontrolables y que todo esto sólo se debe a un acelerón de la máquina económica… En pocas palabras, que todo esto «no es culpa de nadie» sino la simple consecuencia de una imposibilidad de manejar los actores y los irracionales patinazos de los mercados.

Digamos entonces claramente que el riesgo de derrumbe de todo el sistema es parte esencial de la partida que se está jugando en este momento. Los grandes jugadores, fríos y calculadores, son adeptos declarados de la «teoría de los juegos» (de Neumann y Morgenstem), concepción probabilista que sirvió de basamento a lo que fue la doctrina de la disuasión nuclear… El ganador es aquel que sea capaz de ir más lejos en la mortal apuesta. Un ejemplo que reviste un enorme parecido con lo que actualmente estamos viviendo: una creciente desestabilización de las economías europeas, con consecuencias nada despreciables del otro lado del Atlántico.

Agreguemos a eso que el caos financiero, monetario y económico, de ambos lados del Atlántico, representa una oportunidad extremadamente favorable para quienes, digámoslo una vez más, se benefician con la resaca de los números de la Bolsa, provocando y anticipando los accesos de pánico y de euforia para jugar indistintamente con las tendencias al alza o la baja en mercados que se han vuelto histéricamente erráticos. A principios del siglo 20, el economista Werner Zombart teorizaba sobre la «destrucción creadora» (posteriormente retomada por Joseph Schumpeter).

Desde entonces, esa idea ha venido abriéndose paso a través, entre otras, de la teoría matemática del francés René Tom (la llamada teoría de las «catástrofes»). Revisada y corregida por Benoit Mandelbrot, esta última se aplicará, a través de la geometría de los fractales, a la vida de los mercados, vistos desde entonces como una entidad sometida a la teoría del caos, decididamente muy de moda.

Mientras tanto, el economista Friedrich Von Hayek, uno de los teóricos del neoliberalismo, pretendió promover la economía liberal a la categoría de ciencia exacta. De esa manera, según su biógrafo Guy Sorman, «el liberalismo converge con las más recientes teorías físicas, químicas y biológicas, en particular la ciencia del caos formalmente enunciada por Ilya Prigogine. En la economía de mercado, al igual que en la Naturaleza, el orden nace del caos: la espontánea combinación de millones de decisiones y de informaciones no conduce al desorden sino a un orden superior»… No hay mejor imagen que esa ya que nos entrega la clave que permite interpretar la crisis.

A fines de los años 1990, los neoconservadores adeptos de Leo Strauss llevan a su lógico paroxismo el nuevo dogma del desorden superior convirtiéndose en apologistas del caos constructor como supuesta legitimación de todas las guerras de conquista del siglo 19. Desde ese punto de vista, es posible ver el caos en pleno trabajo en el Gran Medio Oriente, al igual que en este mismo instante en Europa.

Podemos tener la certeza de que el nuevo orden regional que los grandes organizadores del caos pretenden hacer surgir de la actual crisis será una Europa unificada, centralizada y federativa, bajo la tutela directa de Estados Unidos a través de la Reserva Federal estadounidense, que hará del Banco Central Europeo una simple sucursal, y bajo la mirada vigilante del FMI, representante o emanación de un poder mundial emergente, tan desterritorializado como tentacular.

Resulta bastante evidente que el endiosamiento del mercado asociado a la idea de un «caos constructor», completada a su vez por un uso intensivo de la teoría de los juegos manipulada por adeptos de la demolición, constituye una mezcla bastante explosiva que está a punto de explotarnos en la cara. Y es importante señalar aquí que el «caos» (intencional) es hoy en día una forma de gobernar, de transformar la sociedad y de conquistar sin lucha, una versión dura del conocido divide y vencerás, al que se recurre aunque sea a costa de la supervivencia de las naciones y los pueblos.

A fin de cuentas, lo importante es poner a Europa de rodillas. Grecia –que es ciertamente uno de los países más débiles de la eurozona, aunque no mucho más que Italia, España, Irlanda o Portugal– ha sido hasta ahora una especie de electrón suelto que obstaculiza una plena integración de los Balcanes a la trama geoestratégica estadounidense.

A modo de conclusión temporal, si la Unión Europea, en el marco de la crisis, avanza a marcha forzada hacia una gobernanza económica federativa, entrará entonces en una fase que la llevará hacia la atribución de un poder prácticamente discrecional a la Comisión Europea, que se compone esencialmente de tecnócratas no electos y reclutados en función de una indestructible obediencia atlantista. Dicho claramente, ello significaría la desaparición de los Estados-Naciones europeos.

De hecho, ya nada se opondrá a que Europa sea integrada a un Bloque Transatlántico. Con el tiempo, la fusión del euro y del dólar sellará la unión del Viejo Mundo y del Nuevo Mundo. Es evidente que no se trata de simples especulaciones sino de una real proyección de las tendencias arquitectónicas que visiblemente se están aplicando en el marco de un proceso de redistribución o de recomposición geopolítica del mapa mundial. Lo cual equivale a decir que, si no se desintegra la eurozona, el destino de los pueblos europeos parece definitivamente sellado, o sea encadenado para bien y para mal al «Destino manifiesto» de Estados Unidos, independientemente de una reforma del sistema económico mundial.

Los financieros perderán quizás algunas plumas en ese proceso si la comunidad internacional se pone de acuerdo para fijar límites a sus apetitos mediante la reglamentación de los mercados. En todo caso, lo cierto es que los promotores del caos constructor habrán ganado la partida al crear las condiciones para nuevos incendios.

Ya que «lo peor», que a menudo han mencionado en Francia individuos tan influyentes como Bernard Kouchner y Jacques Attali, resulta ser sin embargo lo menos improbable cuando los gobiernos, al verse con la espalda contra la pared, no tienen otra posibilidad que «huir hacia delante». En Kuwait, en 1991, y en Irak, en 2003, entre los objetivos apenas ocultos de la guerra, ocupaban un lugar importante la reactivación del motor económico a través de los proyectos privados de reconstrucción… por no mencionar otros intereses más evidentes y más inmediatos, como los combustibles fósiles, las ventas de armas y todos los mercados que de ellos se derivan.

Cualesquiera que sean los acuerdos entre Turquía e Irán sobre el enriquecimiento de uranio con fines médicos, cualesquiera que sean las contrariedades diplomáticas que esos acercamientos entre aliados y enemigos de Estados Unidos impliquen para el Departamento de Estado, basta con releer las fábulas de Jean de La Fontaine para saber que... ¡la retórica del lobo siempre prevalece ante la del cordero!

En el actual contexto de extrema fragilidad de la economía mundial, tenemos que prever que la salida de la crisis tendrá que pasar por la dolorosa puerta del caos constructor.

Vía | Red Voltaire


Ver | ¿Podrá Europa resistir los ataques al euro?, Krugman se equivoca: el euro es más fuerte que el dólar

Repudio mundial ante el nuevo baño de sangre de Israel



Repudio mundial ha desatado la nueva matanza perpetrada por tropas israelìes ante la denominada 'Flota de la Libertad', un grupo de seis barcos que transportaba a más de 750 personas con ayuda humanitaria para Gaza, causando al menos dieciséis muertos y decenas de heridos. El asalto a este convoy pacifico se produjo a las 4 de la madrugada lo marcó un cruento comienzo de semana.

Los medios turcos mostraron imágenes captadas desde el barco turco Mavi Marmara, en las que se veía a los soldados israelíes abriendo fuego. En contacto telefónico en directo con los buques, miembros del convoy humanitario, que está formado en su mayoría por activistas turcos, informaron que los comandos israelíes abordaron los barcos turcos desde helicópteros, disparando ráfagas de metralla para reprimir a los tripulantes a pesar de que estos mostraron banderas blancas. Es decir, estamos frente a una matanza en toda su escala.

Según los medios turcos, el ataque se produjo en aguas internacionales hacia las 4:00 hora local (1:00 GMT). Las autoridades turcas intentaron ponerse en contacto con el barco Mavi Marmara, pero resultó imposible. El Ministerio de Asuntos Exteriores turco trató de contactar con Israel varias veces desde la partida de la flota desde Turquía para pedir que no interfiriese en su objetivo. Ahora se espera que la diplomacia turca de una fuerte respuesta y se abra un nuevo capítulo en las críticas relaciones entre Turquía e Israel, que se han tensado desde el ataque israelí a la franja de Gaza entre 2008 y 2009. En Estambul cientos de personas se concentraron ante el consulado de Israel e intentaron penetrar en él pero fueron obstaculizados por la policía.


El convoy de ayuda internacional está compuesto por seis barcos, tres de ellos turcos, y transporta 10.000 toneladas de ayuda humanitaria -incluyendo materiales de construcción, equipos médicos y productos de necesidad básica-, con el objetivo de romper el bloqueo que sufre la Franja de Gaza. Uno de estos barcos es el Mavi Marmara, una vieja nave de pasajeros que hasta hace unos años realizaba el trayecto entre las islas del sur del mar de Mármara y Estambul para una empresa pública de transportes. Se trata de un barco de cinco alturas, muy espacioso y con capacidad para cientos de personas.

Entre los 750 participantes en la iniciativa hay voluntarios de diferentes religiones y nacionalidades, entre ellos más de veinte parlamentarios europeos, una ex congresista estadounidense, un premio Nobel de la Paz y un superviviente del Holocausto, aunque viajan en barcos diferentes.

Más información:
- Turquía habla de "terrorismo de Estado inhumano" y avisa a Israel de que asuma las "consecuencias", El País
- Israel se asoma al abismo, El País
- Israel pierde a su mejor aliado en el mundo islámico, El País
- Deadly Israeli Raid on Aid Flotilla Draws Condemnation, The New York Times
- L'assaut israélien contre la flottille en route vers Gaza provoque un tollé international, Le Monde



La economía global se acerca a un nuevo punto de quiebre

La economía mundial se encamina a un nuevo punto de quiebre. De ahí la crujiente tensión en los mercados: estamos sobre un terreno potencialmente peligroso. Desde ayer se sabe que los costos de la crisis financiera llegan a 9,6 billones de dólares, superando el 25% del PIB de los países industrializados. Un costo que fue absorbido por los gobiernos para evitar la parálisis del sistema financiero. Un costo que hoy pesa a estos gobiernos por el elevado nivel de endeudamiento que alcanzaron y que los ha llevado a recibir el castigo de las agencias de calificación. Un costo, además, que ha obligado a practicar severos recortes, en áreas altamente sensibles, para equilibrar las arcas fiscales.

Como vemos, estamos en un callejón sin salida. Las instituciones como el FMI o el BCE exigen equilibrio fiscal en circunstancias que son totalmente adversas. Es imposible equilibrar las cuentas y salir de la crisis al mismo tiempo. Y dado que la crisis es el estado más lejano al equilibrio, los principales esfuerzos deberían destinarse a estrategias de salida sostenible. Sin estrategias de salida sostenibles y de largo plazo la nueva inmersión llegará antes de lo pensado (fines de 2010, comienzos de 2011).

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lunes, 31 de mayo de 2010

“Crear empleos sin destruir el planeta”, entrevista con Serge Latouche

El siguiente texto es una entrevista con Serge Latouche, uno de los impulsores de la teoría del decrecimiento, realizada por José Bellver para el periódico Diagonal. La entrevista se hizo el 9 de diciembre de 2009 y fue publicada en el número 118 de Diagonal el 10 de febrero de 2010 bajo la frase "Salir de la sociedad de crecimiento es salir de las dinámicas de desigualdad", mencionada por el economista francés, como título de la entrevista. Ahora ECCE ha publicado la versión completa de dicha entrevista, un documento esencial.

Jose Bellver Soroa, Economía Crítica y Crítica de la Economía

- José Bellver.: ¿Cómo enunciaría usted de forma sintética lo que entiende por ‘decrecimiento’?

- Serge Latouche.: En primer lugar, esto no es algo fácil porque el decrecimiento es un eslogan, por lo que no es un concepto a tomar al pie de la letra. Implica la necesidad de romper con el crecimiento, la ideología del crecimiento y la sociedad del crecimiento.

Joseph Stiglitz: "Soy suficientemente pesimista respecto de la evolución de la economía global"

George Smith Alexander y Sugata Ghosh entrevistaron el pasado 6 de mayo a Jospeh Stiglitz para la revista india Economic Times. Fue reproducida en Sin Permiso

Las amas de casa griegas y españolas no derrocharon dinero, como parece creer el mundo. Al contrario: sufren a causa de que un implacable Wall Street y unos no menos implacables Bancos Centrales se negaron a poner orden. El euro sobrevivirá, pero el precio de su supervivencia serán la volatilidad y el caos. No son palabras nuestras. Son palabras de Joseph Stiglitz, un crítico declarado de la Reserva federal y de George Bush. El profesor Stiglitz se declara “suficientemente pesimista” sobre la economía mundial.

CEPAL: América Latina podría crear "nueva dependencia" de China



La CEPAL inauguró su 33 período de sesiones en Brasilia y alertó a los países de América Latina del riesgo de una "nueva dependencia", ya no de EE.UU., sino de China, que se ha convertido en el principal socio comercial de la región. En su documento, "La Hora de la Igualdad, brechas por cerrar, caminos por abrir", la CEPAL insta a los países de América Latina a vigorizar el papel del Estado. Como indicó la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena.
"Hasta el año 2000 China era un socio menor, pero hoy es uno de los principales y en algunos de los países de la región ha desplazado de esa posición a Estados Unidos",

El coste de la crisis financiera supera el 25% del PIB en los países desarrollados

Un total de 9,5 billones de dólares han empleado los gobiernos de los países industrializados para evitar el colapso bancario, creando una deuda pública que impactará a varias generaciones. En respuesta a este enorme aporte, la banca se ha enriquecido mientras la pobreza aumenta raudamente.
En este artículo de Andreu Misse publicado en El País, se da cuenta del costo empleado para salvar a la banca, y la urgencia de un debate para que la banca asuma el coste de un endeudamiento que ha dejado en muy mal pie a estos países.


Los recursos movilizados para hacer frente a la crisis financiera superan el 25% del PIB en los países desarrollados, según se desprende de los informes confidenciales elaborados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea. El trabajo del FMI ha sido encargado por el G-20 a la vista de los impresionantes recursos aportados o garantizados por los contribuyentes (superiores a los 9,6 billones de dólares) para salvar los bancos, aunque una parte de ellos no han sido utilizados. El G-20 tiene previsto discutir en su reunión en Toronto a finales de junio "cómo el sector financiero podría hacer una justa y sustancial contribución para reparar el sistema bancario".

domingo, 30 de mayo de 2010

Estados Unidos tendrá marea negra durante meses


El derrame de petróleo del Golfo de México supera los peores temores: El agujero en el fondo del océano envenenará la zona marítima durante meses. El gobierno de EE.UU. ya presiente estar frente a la catástrofe más grande de todos los tiempos.

El reciente fracaso de las compañía petrolera British Petroleum para sellar la fuga, está creando una catástrofe ambiental de meses de duración. "Debemos prepararnos para lo peor", dijo la asesora de energía del presidente Barack Obama, Carol Browner, en el canal de televisión CBS.

El intento fallido de la operación Kill Top enterró las esperanzas de la gente de ver un pronto fin al derrame. Y aunque el presidente Obama señaló bastante decepcionado que "No vamos a ceder hasta que esta fuga está controlada", todo hace ver que la operación puede prolongarse por varios meses.

La fuga desde la cabeza de perfortación a 1.500 metros de profundidad lleva 40 días derramando petroleo en forma creciente. Se estima una pérdida diaria de entre 80 mil y 100 mil barriles de petróleo, lo que ha completado una cifra cercana a tres millones de barriles dispersos en el océano, cubriendo un área de 100 kilómetros cuadrados. "Esta es la mayor catástrofe medioambiental que haya enfrentado Estados Unidos#, dijo Carol Browner.

Lecturas: Este desastre no es el Katrina, es el Chernobyl de Obama

Este desastre no es el Katrina, es el Chernobyl de Obama

El derrame petrolero en el Golfo de México se ha convertido en una verdadera pesadilla para el presidente Obama. Y aunque hay quienes señalan que este es el Katrina de Obama está resultando más realista decir que se trata del Chernobyl de Obama. Como se sabe, la explosión del reactor nuclear de Rusia en 1986, dejó secuelas que aún perduran y problemas que aún no se resuelven. Eso mismo se espera para este desastre en aguas profundas que genera una fuga de 100.000 barriles de petróleo diarios.

Ayer, el último intento de contener la fuga iniciada el 20 de abril, fracasó estrepitosamente. British Petroleum, la compañía petrolera dueña de las instalaciones, reconoció que el plan para contener el derrame resultó un fracaso. Inicialmente, los expertos habían señalado que la operación Top Kill, diseñada especialmente para detener la fuga desde las profundidades del océano sería un éxito.

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Ver también:
- La Estrella Más allá del derrame de petróleo
- CNN.com Derrame de petróleo ya es el peor desastre ambiental

Joseph Stiglitz: "Los mercados han exagerado con España"

Belen Carreño, Público

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, (Indiana, EEUU, 1943) se dibuja como el último baluarte de la economía progresista. Miembro del Comité Científico de la Fundación Ideas, creada por Jesús Caldera para servir de think tank del PSOE, visitó Madrid para promocionar la adopción de una tasa financiera. Defiende la estrategia económica que ha adoptado Zapatero y lo anima a subir más algunos impuestos.

¿Se podía prever lo que iba a pasar con la deuda hace seis meses?

En septiembre ya se podía predecir que los déficit iban a ser muy abultados. Pero el mercado decide fijarse en una cosa en cada momento. La diferencia es que hoy nos hemos dado cuenta de la irracionalidad y la impredecibilidad de los mercados. El foco se ha puesto en países como Grecia o Italia, que tienen una deuda muy alta respecto a su PIB, mientras que a España se le presume una mejor política fiscal anterior a la crisis. Sin embargo, la crisis ha hecho que los mercados no se fijen en el modelo en conjunto, si no que elijan el peor escenario en cada país.

¿Se puede decir que ha habido una exageración de los mercados con España?

Estados Unidos: 49 de sus 50 Estados en rojo



¿Recuperación? No lo parece. Esta gráfica de Business Insider nos muestra que 49 de los 50 estados de Estados Unidos siguen mostrando una menor actividad económica que hace un año.

Estados como Virginia Occidental (West Virginia), Maryland (MD), Idaho (ID) y Wyoming (WY), empeoran año tras año. Sus indicadores son cada vez más bajos lo que da cuenta de un profundo deterioro en la economía de ese país. Sólo North Dakota (ND) muestra un nivel superior al de hace un año. En febrero, la actividad económica fue del 1,1% superior a febrero de 2009, como lo demuestra el único punto verde en el gráfico.

Leer más en: BusinessInsider

sábado, 29 de mayo de 2010

Mercado del trabajo se mantiene estancado en U.S.A.



Esta gráfica muestra que el desempleo se ha estancado en Estados Unidos. Se mantendrá en torno al 9,5% - 9,7% por largo tiempo. En otras palabras: vamos directo a una nueva inmersión y esta vez sin ningún tipo de salvavidas.


Vía | Businessinsider.com

Financial Sistem: Too Pig to Fail



La mirada implacable de Jim Morin sobre la industria financiera en Miami Herald


España bajo la tiranía de la deuda: ahora recibe castigo de Fitch

La agencia de valoración Fitch se ha sumado a Standard & Poor's bajando la calificación de solvencia a la economía española de la AAA (triple A), a AA+ (doble A+), dando cuenta de la creciente tiranía de la elite financiera mundial. De las tres grandes, solo Moody’s mantiene la triple A para la deuda española. Sin embargo, debemos recordar que la palabra de estas agencias se encuentra bajo sospecha por el cuestionable papel desesmpeñado en los orígenes de la actual crisis financiera. Por otra parte, estas tres agencias mantienen aún en alto nivel la calidad de la deuda de Estados Unidos, pese a ser el país epicentro de la actual crisis. Nada dicen las agencias de ciudades como California o Miami que se encuentran al borde de la quiebra.

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BM: el "verdadero peligro" para Latinoamérica es la caída de precios de materia prima

La vicepresidenta del Banco Mundial (BM), Pamela Cox, señaló que la crisis de la deuda en Europa o la caída del euro no afectan directamente a Latinoamérica, sino que "el verdadero peligro" para la región es la caída de los precios de los "commodities" (materias primas).

"Si los precios de las materias primas son fuertes, crece Latinoamérica y, si caen, tienen impacto en sus economías, señaló Pamela Cox en Lima, donde asistió a la Tercera Reunión de Ministros de Hacienda de América Latina y el Caribe, organizada por Perú.

La caída de los precios de las materias primas puede suceder como consecuencia de "un desaceleramiento o ausencia del crecimiento en Europa, la caída de la demanda en China, la caída del poder adquisitivo en Europa o Estados Unidos, y eso puede ser un riesgo".

Pamela Cox mencionó que todavía existe el riesgo de un contagio global de la crisis de la deuda europea, y que el impacto también podría reflejarse en la caída de las inversiones españolas en la región. "Hay fuertes lazos entre España y Latinoamérica, podríamos ver una reducción de las inversiones españolas, aunque las inversiones españolas no son las mayores fuentes de inversiones en Latinoamérica", señaló.

Cox indicó que, para evitar un problema de sobrecalentamiento en algunos países de la región, éstos "deberían mejorar su competitividad para que, a pesar de un incremento en las tasas de cambio, puedan seguir siendo competitivos en sus exportaciones. Para ello, necesitan usar todas sus herramientas macroeconómicas para mantenerse en equilibrio".

Cox destacó la actuación de México y Perú, países que tendrán un crecimiento que ronde el 6 por ciento, y alertó de la situación en el Caribe, que sigue sufriendo los efectos de la crisis financiera, y en Venezuela, que atraviesa una recesión. La ejecutiva del BM manifestó que "Europa puede aprender de la experiencia latinoamericana", dado que esta región afrontó diversas crisis de deuda en los años 80, los 90 y la última en 2002, saliendo airosa de ellas.
"Latinoamérica lo ha hecho muy bien, ha enseñado que puede soportar una crisis de deuda, y ahora está en una sólida posición, debido a sus fundamentos macroeconómicos en la mayoría de los países"
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Ver también Informe OCDE para América Latina: pobreza aumenta 7%

Informe OCDE para América Latina: pobreza aumenta 7%

"Las últimas previsiones sobre el PIB para 2010, combinadas con mediciones comúnmente aceptadas del vínculo entre la pobreza y el crecimiento, apuntan a que la pobreza crecería casi 7 puntos porcentuales para finales de 2010, lo que significaría que aproximadamente 39 millones de personas volverían a caer por debajo de las líneas de pobreza en la región; esto, a su vez, implicaría que quedaría anulado casi por entero el progreso realizado durante los cinco años anteriores a la presente crisis". (Informe OCDE)

Así de fuerte es el Informe de la OCDE para América Latina, que demuestra de Latam no ha escapado a la crisis económica mundial, aunque la ha soportado con una resistencia renovada. Si bien todos los países de la región han acusado los efectos del decrecimiento y se espera que el producto interior bruto (PIB) se contraiga un 3,6% en 2009, es manifiesto que América Latina se está recuperando del choque más rápidamente que la mayoría de las economías desarrolladas. Y lo está haciendo sin poner en peligro el notable progreso realizado en pro de la consecución de sus objetivos de desarrollo a largo plazo.

Se prevé que el índice de recuperación sea sustancial en 2010 aun cuando diste mucho de igualar las tasas de crecimiento superiores al 5% que han caracterizado a la región durante el periodo de bonanza 2004-08. La duración de la recesión mundial constituirá tan sólo uno de los determinantes de las tasas de crecimiento futuras: para los países de la región, resultará al menos tan importante su capacidad para estimular sus respectivas economías nacionales mediante políticas sostenibles. En varios países la transformación de los patrones de migración internacional y de las remesas influirá en la incidencia de la crisis y en la lista de opciones políticas disponibles.

Contrariamente a lo que dictaría la lógica general, los países latinoamericanos que han abierto sus mercados a la competencia internacional durante la última década no se han mostrado más vulnerables ante el actual revés económico mundial. Esto supone un llamativo logro, que contrasta nítidamente con la experiencia de estos países en pasadas crisis internacionales. Desde principios de los años 1990, la mayor parte de América Latina ha venido abandonando el falso sentimiento de seguridad que parecen proporcionar las políticas proteccionistas y, en su lugar,ha comenzado a cosechar los beneficios a largo plazo de la globalización. La clave esta vez es que la apertura comercial y financiera ha venido respaldada por la instauración de mecanismos de resistencia, que refuerzan la capacidad para soportar choques negativos.

La comparación de índices de exposición y resistencia demuestra que, en los últimos 30 años, América Latina ha aprendido algunas de las duras lecciones que le impuso la crisis de la deuda de los años 1980. La balanza por cuenta corriente evidencia que los países de la región están cada vez más expuestos –y más dispuestos a estarlo– a un mundo más globalizado a través de flujos comerciales y de remesas cada vez mayores pero, también, que han diversificado tanto la composición como el destino de sus cestas de exportaciones.

Similar tendencia se observa en el ámbito financiero: si bien la apertura y la exposición financieras son mayores que durante la crisis de los años 1980, todas las economías latinoamericanas han apuntalado su resistencia mediante la gestión de déficits más sostenibles, la extensión del perfil de vencimiento de su deuda pública y la constitución de reservas extranjeras para contrarrestar posibles recortes de liquidez; además, en los últimos 5 años, la mayoría de sistemas bancarios nacionales han incrementado su nivel de provisiones para hacer frente a los créditos morosos y han evitado las operaciones especulativas que tan perjudiciales han demostrado ser en otras partes.

El decrecimiento actual ha resaltado como nunca antes que la clave para el crecimiento a largo plazo de América Latina reside en una gestión política responsable y sostenible. Para la mayoría de los países latinoamericanos, la crisis de los años 1980 se saldó con políticas fiscales y monetarias que fueron las que condujeron a cargas de deuda insostenibles, ciclos inflacionarios y una pérdida de credibilidad institucional generalizada. En una crisis, la presión conduce a aumentar la magnitud del paquete de estímulos y, por ende, los beneficios para el rendimiento a corto plazo, pero esto debe sopesarse siempre con la sostenibilidad a largo plazo de las medidas adoptadas en ese sentido. Por suerte, la elaboración de políticas responsables y creíbles que viene dándose en América Latina desde los años 1990 ha abierto un espacio sustancialmente más amplio que en los años 1980 para aplicar estímulos fiscales y monetarios eficaces y sostenibles.

Al respecto, Chile, que optó sensatamente por acumular cuantiosos recursos fiscales durante el auge de los precios del cobre, es el país mejor situado, seguido de cerca por Perú y México y, algo más alejados, Brasil y Colombia. Las autoridades monetarias de la práctica totalidad de países latinoamericanos han redoblado esfuerzos estos últimos años por ganar credibilidad, lo que se ve recompensado hoy por un conjunto de instrumentos de política monetaria más robustos.

La necesidad de destinar gasto directo a los miembros más vulnerables de la sociedad resulta capital durante un periodo de decrecimiento. Las últimas previsiones sobre el PIB para 2010, combinadas con mediciones comúnmente aceptadas del vínculo entre la pobreza y el crecimiento, apuntar a que la pobreza podría crecer casi 7 puntos porcentuales para finales de 2010, lo que significaría que aproximadamente 39 millones de personas volverían a caer por debajo de las líneas de pobreza nacionales en la región; esto, a su vez, implicaría que quedaría anulado casi por entero el progreso realizado durante los cinco años anteriores a la presente crisis.

Obviamente, la reducción de la pobreza no proviene sólo del crecimiento, sino también de políticas sociales eficaces en sentido amplio. Por desgracia, aquellos países que han obtenido significativos logros en la redistribución de ingresos –en particular, Argentina– carecen hoy de los recursos necesarios para mantener las políticas que han permitido esos logros. Aquí, de nuevo, la prioridad deberá ser el paliar los daños causados por la recesión mundial sin comprometer la sostenibilidad a largo plazo.


Informe OCDE

viernes, 28 de mayo de 2010

Dow Jones cayó 8,2% en mayo, la peor caída mensual desde febrero de 2009


Las bolsas estadounidenses culminaron la jornada de hoy con claras pérdidas, afectadas especialmente por el recorte que sufrió la nota de la deuda de España por parte de Fitch, lo que reflotó el temor sobre una crisis de deuda en Europa. A ello se sumó la mala recepción que tuvo entre los inversionistas el dato del gasto de los consumidores que no mostró variaciones en abril, lo que supone el dato más débil desde septiembre pasado.

Al cierre de las operaciones de hoy, el Dow Jones bajó 1,19% que lo situó en los 10.136 puntos. La caída de hoy reflejó la tendencia del indicador de industriales durante mayo, un mes en que las preocupaciones sobre la situación fiscal de Europa dominaron las transacciones.

Con ese telón de fondo, el índice más importante de Wall Street cerró mayo (el lunes se conmemora el Memorial Day) con un retroceso de 8,23%, la peor caída mensual desde febrero de 2009.

Al indicador extensivo S&P –que mide la evolución de las mayores 500 empresas de Estados Unidos- no le fue mejor pues hoy retrocedió 1,24%, cerrando el quinto mes del año con una baja de 8,56%. Del mismo modo que el Dow, es el peor mes desde febrero de 2009. En el mercado Nasdaq, las acciones tecnológicas retrocedieron 0,91% hoy y 8,69% en mayo.

Precio del crudo: una cuestión de elasticidad

Este artículo fue escrito por Javier Población, economista del Banco de España y profesor de CUNEF y de ESCP Europe, y publicado en El Economista. Interesa la vinculación que hace sobre el tema de la Elasticidad de la Demanda con respecto al petróleo y la actual crisis económica.

En esta última década, el precio del crudo, y por lo tanto el de todos los hidrocarburos, ha sufrido un incremento espectacular acompañado de un severo aumento en su volatilidad. En la actualidad, debido a la profunda crisis económica mundial en la que nos hayamos inmersos, tanto el consumo como la inversión se han reducido, con lo que el consumo de hidrocarburos también. Es por ello que su precio ha bajado situándose en la actualidad en torno a los 80 dólares el barril, no obstante, en el año 2007 este precio alcanzó los 150 dólares el barril.

Teniendo en cuenta este marco, una pregunta de crucial importancia para el devenir de la economía mundial en el futuro es hasta qué niveles podría volver a crecer el precio del crudo si se supera la actual crisis económica y vuelven los tiempos de bonanza. Responder a esta pregunta no es sencillo, sin embargo, vamos a tratar de dar algunas directrices que nos permitan, al menos a grandes rasgos, centrar la cuestión .

En primer lugar hay que señalar el hecho de que, desde el año 2001 hasta el 2007, el precio del crudo se multiplicó por ocho (pasó de 18 dólares el barril a 150 dólares) y, sorprendentemente, el consumo mundial de hidrocarburos no solamente no decreció sino que creció, en algunos años a tasas francamente altas.

Podríamos justificar este hecho sobre la base del descomedido crecimiento de ciertos países emergentes como China o India, pero la realidad fue que en los países de la OCDE, y en España en concreto, el consumo de hidrocarburos también aumentó. En términos económicos esto se denomina demanda inelástica al precio, es decir, en esos años la demanda no reaccionaba a cambios en los precios.

También hay que considerar el hecho de que durante esos años, muy probablemente debido a este espectacular incremento en los precios, los países productores de petróleo incrementaron su producción hasta prácticamente sus límites de capacidad. De nuevo en términos económicos la oferta fue elástica, reaccionó a los precios, pero sólo hasta al punto que le permitió su capacidad instalada y, al final, la oferta fue también inelástica.

Por ello, no es descabellado concluir que si se repiten, y es esperable que se vuelvan a repetir, años de bonanza económica, se deba asumir inelasticidad en oferta de hidrocarburos, incluso considerando el escenario de mayor capacidad instalada.

Adicionalmente, hay que considerar que las fuentes de energía alternativas al crudo como pueden ser otros hidrocarburos (gas natural, GLPs...), renovables, nuclear,... han demostrado en estos últimos años una limitada capacidad para sustituir al crudo.

El gas natural presenta las limitaciones inherentes a su estado gaseoso (caro transporte y casi imposible almacenamiento) y al hecho de ser también un hidrocarburo, las renovables están sujetas a los límites que les impone la naturaleza (con la tecnología existente y los precios actuales las células fotoeléctricas, los saltos de agua y los molinos de viento solamente son rentables en un número limitado de lugares), la nuclear no está exenta de peligros y, como estamos comprobando en los últimos tiempos, no es en absoluto popular...

Recordemos también que, desde hace más treinta años, la tasa de reposición de reservas de crudo es negativa, es decir, se consume más de lo que se descubre nuevo.

Por todo ello, no es descabellado concluir que, al final, lo que va a determinar hasta qué nivel va a llegar el precio del crudo va a ser la elasticidad de la demanda, es decir, la pregunta final se reduce a determinar hasta qué nivel los consumidores van a seguir consumiendo sin importarles los precios. Esto es, parece plausible que cuando vuelvan los tiempos de crecimiento económico el precio del crudo empezará a aumentar hasta que desde el lado de la demanda se empiece a consumir menos.

Cierto es que, según se incrementen los niveles de precios, nuevas fuentes de energía empezarán a ser rentables (habrá más renovables que empezaran a ser rentables a los nuevos niveles de precios, la nuclear dejará de ser impopular poco a poco cuando cale en la sociedad sus costes...).

Además, tampoco hay que desdeñar en absoluto el progreso tecnológico que es de esperar que tienda a una mayor eficiencia tanto por el lado de la oferta (menores costes de extracción del crudo, renovables más abundantes y baratas...), como desde el lado de la demanda (procesos energéticos con menos consumo...). No obstante, según demuestra la experiencia reciente, esto no serán más que pequeños respiros para los precios en su imparable escalada.

Las preguntas realmente importantes serán por lo tanto: ¿hasta qué nivel de precios el consumidor particular dejará de coger el coche para ir a trabajar o para irse de viaje los fines de semana? ó ¿a qué precios este consumidor particular pondrá menos la calefacción o el aire acondicionado? ó ¿hasta cuanto aguantarán los precios de las manufacturas las subidas de los precios energéticos? Es decir, al final todo va a ser una cuestión de elasticidad en la demanda, no solamente de hidrocarburos sino de todo bien manufacturado, pues los procesos industriales son altamente intensivos en energía y, además, los lugares de producción están cada vez más alejados de los lugares de consumo, con lo cual el coste de transporte es cada vez más relevante.

De nuevo, responder a estas preguntas no es sencillo, sobre todo en los países desarrollados donde la sociedad del bienestar se ha impuesto de una manera irreversible; pero es aquí donde está el quid de la cuestión , no en el lado de la oferta que, al menos en el corto-medio plazo, ya está muy estudiada y se tiene muy acotado hasta donde puede dar de sí.

Para concluir, y dado que no dispongo de una bola de cristal, me voy a contentar con decir que esta elasticidad de la demanda va a estar muy condicionada por cómo se salga de la crisis a nivel mundial, es decir, por cuánto sea la tasa de crecimiento del PIB, la evolución del paro,... en estos periodos de expansión futuros.

Sin embargo, hay que considerar que esto es una pescadilla que se muerde la cola, pues cómo y de qué manera será el crecimiento futuro también estará muy influido por el nivel de precios del crudo.


Lectura: ¿Qué es la Elasticidad de la Demanda?

Dominique Plihon: “Este capitalismo se volvió insostenible"

Dominique Plihon es uno de los principales economistas de la linea heterodoxa, una corriente económica critica del neoliberalismo y de la exacerbada desregulación de los mercados causantes de la actual crisis. Plihon dice que detrás de esta crisis está la dominación de las finanzas y la especulación por encima de los Estados, la pérdida del poder político frente al poder financiero, la degradación consiguiente de la democracia, los déficit y la pobreza. En suma, la dominación del poder financiero por sobre el poder de los propios gobiernos. La siguiente entrevista fue realizada en París por Eduardo Febbro, para el diario argentino Página 12

Dominique Plihon vio el desastre antes de tiempo. Este economista francés, presidente del comité científico de Attact y especialista de los sistemas financieros, sintetizó en un libro de anticipación económica la catástrofe que capturó a la economía mundial y que derivó en las dos crisis del siglo XXI: la de 2008 y la de 2009/2010, con su epicentro en Europa. Su libro El nuevo capitalismo ofreció hace casi diez años un retrato sintético de las transformaciones que estaban en curso en el seno del capitalismo, al tiempo que esbozó el rumbo que esas transformaciones le harían tomar: la dominación de las finanzas y la especulación por encima de los Estados, la pérdida del poder político frente al financiero, la degradación consiguiente de la democracia, el aumento de los déficit, la deuda y la pobreza. Reeditado el año pasado y reactualizado con nuevos análisis, el libro de Dominique Plihon sigue siendo una biblia pertinente y detallada sobre los estragos de un sistema financiero donde impera la impunidad y el apetito de dominación. Las finanzas terminaron fagocitando todos los campos: el conocimiento, el político, el social.

Las mutaciones tecnológicas –las nuevas tecnologías– y la globalización financiera son los dos signos concretos de las nuevas formas de dominación del capitalismo. Sin embargo, la crisis profunda que lo afecta vino a romper el consenso con el que esa forma del capitalismo había crecido hasta ahora. Este especialista en economía financiera, profesor en la Universidad de París XII y autor de varios libros sobre los mecanismos y los operadores del capitalismo, analiza en este entrevista con Página/12 la fractura del sistema y la necesidad de regularlo. Dominique Plihon, que estuvo en la Argentina durante la crisis de 2001, ve en la respuesta que la sociedad argentina dio a esa crisis formas originales que pueden servir para la crisis global de hoy.

–¿Cómo poner término a esta hecatombe del sistema financiero, que es a su vez un síntoma de su locura?

–Estamos en presencia de una crisis global del capitalismo. El principal detonante de esta crisis radica en el hecho de que el régimen de crecimiento que se instauró con la globalización está en crisis. Hoy estamos en la parte financiera de la crisis, estamos viviendo una crisis de la deuda, una crisis de la deuda privada de las empresas y de la gente, y una crisis de la deuda pública, de los Estados. En Estados Unidos, o en países de Europa como España, Italia, Francia, Grecia o Gran Bretaña, esta crisis se explica por el estancamiento del poder adquisitivo dentro del nuevo reparto de las riquezas. La gente más pobre tuvo que endeudarse masivamente para seguir viviendo. Y, a través de una serie de mecanismos complejos, la crisis financiera se extendió por la ausencia de control. Las autoridades no hicieron lo suficiente para regular las finanzas y ello derivó en una crisis profunda de las finanzas, de los bancos y de los actores financieros. El aumento brutal de la deuda pública se explica en gran parte por el hecho de que los gobiernos tuvieron que sustituirse a los actores privados para asumir sus deudas. La crisis de la deuda obliga a los gobiernos a llevar a cabo políticas duras, en particular en Europa, donde tenemos una crisis muy peligrosa y muy profunda. El gran error que están cometiendo hoy los gobiernos europeos consiste en llevar a cabo de manera conjunta y sin coordinación políticas presupuestarias y fiscales muy restrictivas. Esto conducirá a Europa a la deflación y, por consiguiente, a la agravación de los desequilibrios. Habrá que contar por lo menos con 10 años de crisis. La crisis es tanto más profunda cuanto que el capitalismo es víctima de sus contradicciones internas. El capitalismo no puede seguir funcionando así, se ha vuelto insostenible. Es preciso encontrar nuevas formas de regulación que necesitarán tiempo.

–Usted describe un capitalismo agotado. No obstante, hay hoy una característica inaudita: el capitalismo inauguró la era del crimen sin castigo. Los grandes responsables de la crisis están libres, con ganancias alucinantes. En suma, los operadores de la ruptura gozan de más privilegios que antes.

–Efectivamente. Por eso también estamos atravesando una crisis de la política, una crisis de la democracia. Hoy quienes deciden y toman las decisiones son los grandes actores financieros, los lobbies financieros. Los grandes bancos, los grandes actores, detentan un poder tal, tienen una potencia financiera y política de tales dimensiones que impiden que los gobiernos lleven a cabo auténticas reformas. Los gobiernos están capturados por los lobbies financieros. Esto es válido en los Estados Unidos, en Europa, en la Argentina o en Japón.

–Paralelamente a esta realidad, la gestión de la crisis por parte del poder político es totalmente oral, es decir, televisiva. Grandes declaraciones, megacumbres como las del G-20, pero, en realidad, ninguna medida se llega a plasmar contra esos lobbies financieros. ¿Cómo regular entonces en un sistema semejante?

–Hay que desarmar los mercados, es decir, recuperar el poder que está en manos de las finanzas para dar vuelta la corriente. La economía y la sociedad están hoy al servicio de las finanzas y del capitalismo financiero. Es preciso que ocurra todo lo contrario: las finanzas deben estar al servicio de los ciudadanos y de la sociedad. Debemos establecer nuevas formas de control del sistema financiero. Controlar quiere decir varias cosas: en primer lugar, tomar el control de la gestión de los bancos, de las decisiones. Para ello es preciso socializar el sistema bancario y prohibir que determinados actores realicen determinadas operaciones. Por ejemplo, habría que prohibir los hedge funds, suprimir los paraísos fiscales e implementar nuevos instrumentos, como la idea de aplicar tasas globales sobre las transacciones financieras. Ello permitiría luchar contra la especulación y, al mismo tiempo, recabar recursos para llevar a la práctica nuevas políticas.

–¿Cómo realizar un proyecto semejante cuando sabemos que, por ejemplo, la primera plaza financiera mundial offshore no son las Islas Caimán sino Londres, o sea, el corazón del sistema financiero internacional? En Londres se gestiona el 70 por ciento de los fondos especulativos europeos.

–Es un verdadero problema. Como los gobiernos están capturados por los medios financieros, es preciso pactar una alianza. Hace falta instaurar una nueva relación de fuerzas mediante una alianza entre los movimientos sociales, la sociedad civil, las organizaciones sindicales, las organizaciones de defensa de los consumidores y ciertas fuerzas políticas de izquierda que están dispuestas a luchar y cortar ese sistema. No habrá cambios si no se instaura una mínima relación de fuerzas políticas. Y esto debe hacerse a nivel internacional. Hay que coordinar los movimientos sociales de los distintos continentes. Ese es el único medio para obligar a los gobiernos y a los medios financieros a que cambien. De lo contrario todo seguirá igual.

–Usted se opone a la idea de-sarrollada por Toni Negri según la cual la economía inmaterial, es decir, Internet y todos sus derivados, puede convertirse en un aliado de ese contrapoder social internacional que usted describe.

–Tengo una postura crítica ante la tesis de Toni Negri. El cree que gracias a las nuevas tecnologías vamos a crear un nuevo mundo y salir del capitalismo. No creo en ello. Yo digo en mi libro que las nuevas tecnologías permiten nuevas formas de organización, empezando por la comunicación a través de la red, de todos los actores de la mundialización. Puede entonces ser utilizada como un medio de hacer circular la información y de organizarse para ganar nuevos espacios democráticos de debate, y coordinar las acciones contra esos adversarios que son los actores financieros, los políticos y los gobiernos aliados con esos actores. Ahí hay una posibilidad, pero no es suficiente.

–Con todo, ¿acaso podemos esperar que esa crisis abra nuevos métodos de acción?

–Sí. La crisis puede ser una oportunidad, una ocasión de dar vuelta la relación de fuerzas. La opinión pública, los gobiernos, son muy críticos ante el mundo de las finanzas. La gente está dispuesta a apoyar medidas radicales y es preciso articular una nueva forma de organización a fin de hacer el lazo entre las opiniones públicas. Ese es el trabajo que tenemos por delante, pero es una tarea difícil porque debe llevarse a cabo a nivel internacional, en el marco de la globalización. Esa es el único camino para salir de esto.

–Usted estuvo en la Argentina en el momento de la crisis de 2001. Sé que encontró, en la manera en que la sociedad argentina enfrentó esa crisis, respuestas adecuadas para la hecatombe actual. ¿Cuáles son?

–Entre las muchas cosas que vi en la Argentina en esa época hay dos que me parecen interesantes. La primera es el control de las empresas por parte de los asalariados: el hecho de que los empleados e incluso los habitantes de los barrios fueron capaces de asumirse para intentar reorganizar la producción y el funcionamiento de los barrios. Esos embriones de autogestión y de control popular son importantes y están llamados a desarrollarse en períodos de crisis. Lo segundo que encontré interesante atañe a la moneda. Me resultaron muy importantes las nuevas formas de organización monetaria, las monedas paralelas, que se pusieron en circulación para reemplazar la moneda nacional, que atravesaba por un momento de gran dificultad, con un sistema bancario que se había hundido. La experiencia argentina fue interesante por lo que ocurrió con la moneda y con las monedas como forma de organización social alternativa. Esa experiencia puede contribuir a reactivar lo que en Francia se llama la relocalización. Para luchar contra la globalización hay que relocalizar la actividad, hay que recrear la democracia a nivel local y regenerar la vida.

Fuente: Página 12


En China, hasta el ajo se convierte en objeto de especulación masiva

Ya el año pasado lo advertía en estos dos post: ¿Puede el ajo ser la próxima burbuja? y Olvídese del oro y el petróleo, invierta en ajo. Ahora, Le Monde, confirma que en China hasta el ajo se convierte en objeto de especulación masiva:

China es actualmente el escenario de una pasión por el ajo que no tiene nada que envidiar a la manía de los tulipanes, la famosa burbuja del siglo XVII que dio origen a un excesivo aumento en el precio de los tulipanes en los Países Bajos.

El año 2009 el ajo fue la mejor inversión: su valor de las acciones aumentaron un 560%. El jengibre y las judías verdes también sufrieron alarmantes brotes alcistas. Todo lo que puede favorecer a la inversión, ya sea de alimentos o productos financieros, puede dar lugar a burbujas.

La dinámica de la oferta influye fuertemente en la evolución de los precios. El costo de la carne de cerdo, el ingrediente básico de la alimentación en China, había subido considerablemente desde finales de 2007 como resultado de la tala inmoderada de los animales. Beijing decidió intervenir para frenar los efectos de esta subida de precios, que llevó la inflación al 8%. Un fenómeno similar se vive con el ajo. Algo que es muy preocupante si recordamos que China es responsable de la producción de las tres cuartas partes de la producción mundial.

Los rumores de que el ajo ayuda a la curación de la gripe swine-flu (H1N1), por otra parte, estimulan su consumo. Sin embargo, los efectos beneficiosos del consumo de ajo no pueden justificar un aumento de esta magnitud. Se le debe mucho al exceso de liquidez en circulación. El aumento del 30% en el volumen de los préstamos bancarios en 2009 ha apoyado a la economía, pero algunos de estos fondos fueron colocados en todo tipo de activos. Durante el mismo año, las acciones subieron 80%, mientras que el mercado inmobiliario se incrementó en un 25%. Los pequeños mercados, que comercializan el ajo y las habas, han sido objetos de gran tentación para los especuladores.

Los compradores de ajo, sin embargo, no han escapado a las políticas del gobierno. La vigilancia del gobierno ha bajado el precio en un 35%. El Departamento de Desarrollo Nacional y Reformas vio con malos ojos el meteórico ascenso en el precio de los granos, el ajo y otros productos, y abrió una investigación. La fuerte corrección que ocurre con las acciones en otros mercados también ha exacerbado el apetito de los especuladores de riesgo. La comisión anunció que el precio de estos productos seguirá disminuyendo en los próximos meses.

Pero así como es difícil eliminar el olor del ajo, así de dificil puede resultar apagar un frenesí especulativo alimentado por la abundancia de liquidez. Al igual que la burbuja de los tulipanes, el curso del precio del ajo puede medir la abundancia de capital.

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Vía Le Monde
Lecturas:
- ¿Puede el ajo ser la próxima burbuja?
- Olvídese del oro y el petróleo, invierta en ajo

jueves, 27 de mayo de 2010

Los mercados y el fin de la prudencia

Claire Gatinois y Anne Michel. Le Monde.

La crisis de la Zona Euro, que moviliza e inquieta a dirigentes de todo el mundo, ha sacado a escena a los “mercados”. Una entidad etérea, aunque superpoderosa, a la que solo el humor controla cotidianamente. Si están “orientados al alza” no hay problema pero si caen y se ponen “nerviosos, inquietos e inestables”, cunde el pánico. Los responsables políticos acuden entonces, prestos, “a darles garantías, a calmarlos, a tranquilizarlos”. Definitivamente, han quedado atrás los tiempos en los que el General de Gaulle podía afirmar que “la política francesa no se teje en los parquets”.

Pero ¿quiénes son estos “mercados” que parecen estar decidiendo la suerte de nuestras economías y fragilizando a nuestros Estados, después de haber puesto en dificultades a los bancos? ¿Quién o quiénes están detrás de la famosa “mano invisible”, descrita por el economista liberal Adam Smith, en el siglo XVIII?

Múltiples intervinientes

Los mercados de capitales son, simplemente, el lugar donde se encuentran –y se ajustan- la oferta y la demanda de financiación. Por el lado de la demanda están empresas y Estados: las unas buscan crecer y los otros, financiar sus déficits y endeudamientos. Por el lado de la oferta hay inversores privados, bancos y empresas, deseosos de invertir su ahorro, sus propios fondos o su tesorería.

Dos grandes mecanismos hacen circular el dinero: las acciones –que son títulos de propiedad de parte del capital de una empresa determinada- y las obligaciones –que son títulos de deuda emitidos por un Estado o por una empresa. En ambos mercados confluyen diversos actores: intermediarios que invierten el dinero de los bancos; gerentes de compañías de seguros; gestores de fondos de inversión o de fondos de pensiones y por último, fondos especulativos: los famosos Hedge Founds.

Cada uno de ellos actúa por motivos diferentes, con perspectivas distintas: los unos buscan rendimientos a largo plazo mientras que, los otros, especulan a corto.

La clave en la financiación de la actividad económica

La época dorada de los mercados comenzó en el siglo XIX, coincidiendo con la construcción de ambiciosas obras públicas como el Canal de Suez o el de Panamá. “Para llevarlas a cabo se necesitó dinero de todo el mundo”, indica Paul Jorion, autor de L'Implosion. La finance contre l'économie (Fayard, 2008). El mercado de la deuda pública floreció, por su parte, en tiempos de guerra.

Poco a poco los mercados comenzaron a crecer, financiando un crecimiento mundial que los bancos nunca fueron capaces de sufragar solos. Actualmente juegan un papel fundamental en la economía, sobre todo en Estados Unidos, cuya economía está financiada en dos terceras partes por los mercados (frente a Europa, cuya economía está financiada por los mercados en solo una tercera parte).

En 2009, cuando el sector bancario estuvo al borde de la bancarrota y tuvo que cerrar el grifo del crédito, los mercados tomaron el relevo para financiar a las empresas, quienes se orientaron hacia el mercado de deuda para financiar sus inversiones. Las cantidades aportadas son colosales: más de 37.000 billones de dólares se movilizaron en las Bolsas del mundo entero en 2010 y 64.000 en el mercado de la deuda.

En Francia el mercado de la deuda se ha llegado a convertir en la única fuente de financiación del Estado. El Tesoro Público emite, cada mes, entre 15 y 20 billones de euros de deuda pública. Actualmente circulan por los mercados unos 1.189 billones de euros de deuda pública francesa.

Las reglas de prudencia han saltado por los aires

Si hacemos caso a la Teoría Económica, los mercados son virtuosos. La relación entre vendedores y compradores a través de un mecanismo de subastas, permitiría que en ellos se labre una especie de precio ideal. Pero la realidad es muy diferente puesto que la modernización de los mercados, acelerada –en Europa- a principios de la década de los 1990 y su subsiguiente sofisticación, provocaron una proliferación de productos derivados . Desde entonces, la legendaria “eficiencia” de los mercados se ha vuelto algo más que discutible.

Para Agustín Landier, profesor de la Escuela de Economía de Toulouse, las cosas empezaron a descontrolarse, un poco antes del año 2000. En ese momento se desarrolló el shadow banking system [sistema bancario en la sombra], una especie de sistema financiero fantasma. “Wall Street se convirtió entonces en una máquina de marketing” porque permitió a una empresa cualquiera, prosigue Landier, “desarrollar productos financieros cada vez más complejos, extraños e incomprensibles, pensados para escapar a cualquier control por parte de las autoridades reguladoras”.

Fue a partir de entonces, cuando los derivados se multiplicaron hasta el infinito. Aparecieron contratos potenciales que permiten especular sobre la subida o bajada de una acción determinada e incluso, sobre el precio de las materias primas: desde el trigo hasta las cortezas de cerdo.

Todas las normas de prudencia se hicieron añicos. Los endeudamientos bancarios, que forman parte de un balance, se convirtieron, de repente, en activos financieros. Los créditos hipotecarios –como las subprimes- se desperdigaron por los mercados de todo el mundo. Los endeudamientos, por último, vivieron su época dorada al poder ser reagrupados o troceados.

El mundo de las finanzas, opacado

Los mercados se convirtieron a partir de entonces en una maquinaria infernal sobre la que se abalanzaron especuladores, dispuestos a apostar al hundimiento de todo un sistema, como lo describe Michael Lewis en el libro de cabecera de esta crisis: The Big Short (Norton & Co.). El mundo de las finanzas se hizo opaco. Los productos, demasiado complejos, ya no podían ser analizados más que por especialistas. Poco a poco, las máquinas comenzaron a reemplazar a los seres humanos.

Algunos Hedge Funds, como Renaissance Technologies, creado por el multimillonario Jim Simons en Estados Unidos, funcionan casi exclusivamente a través de sistemas informáticos. “Actualmente, las finanzas devoran talentos. Los fondos especulativos buscan a los mejores expertos en informática como si fueran Google. Suele ser un quilombo porque se trata de formas de negocio, socialmente muy diferentes”, se lamenta Landier. “El sistema perdió el control. Algunos inversores siguen financiando la economía real pero la mayoría especula: ya no se compran títulos en función de perspectivas económicas sino de vaivenes coyunturales, susceptibles de generar rentabilidad inmediata”, se queja Franklin Pichard, director de Barclays Bolsa.

Lógica cortoplacista

¿Han descarrilado los mercados? Es lo que parecen insinuar los Gobiernos, cuando acusan a los especuladores de haber puesto en riesgo al sistema. Pese a ello, si se contemplan las cosas detenidamente, la especulación pura y dura supone una parte ínfima del volumen de capitales que son intercambiados a diario. Los verdaderos actores centrales son, de hecho, inversores institucionales y no los Hedge Funds.

Patrick Artus -responsable del área de investigación de Natixis- piensa que si los mercados se han convertido en un peligro es porque sus actores –empezando por los institucionales- han asumido una lógica cortoplacista porque están obligados a rendir cuentas trimestralmente a pesar de que, en teoría, sus inversiones son a largo.

Esa lógica les habría llevado a asumir comportamientos miméticos y zigzagueantes que habrían contribuido a inflar los precios. Artus propone que se favorezca a inversores orientados al largo plazo que no se vuelvan locos ante cualquier sobresalto anecdótico del mercado.

Claire Gatinois y Anne Michel, Le Monde. Traducido para Rebelión por Juan Aguiló

Manifiesto por la libertad del pensamiento económico

Fondo Sylos Labini

1. La teoría dominante se encuentra en crisis

En la actualidad, después de años de atrofia, está haciéndose oír un nuevo espíritu, y a la ciencia económica le toca mostrar una respuesta a la altura. La crisis global que está teniendo lugar marca un punto de inflexión de capital importancia. Como han señalado ya gran número de personas, en la crisis actual están cayendo las teorías económicas dominantes y el fundamentalismo de laissez-faire (dejar hacer) que extraía su legitimidad y vitalidad de ellas; teorías que no habían comprendido la fragilidad del sistema de acumulación sin control. Estas teorías desempeñaron su función en la construcción del sistema, promoviendo la transición a una economía dominada por las finanzas, a la liberación de los mercados financieros, a la reducción de la defensa y el control de la mano de obra, con un drástico empeoramiento en la distribución de los ingresos y el agravamiento de los problemas de la demanda. Así, también desempeñaron su parte en la venida del estado de crisis y ahora es necesario restaurar la economía a los cimientos éticos que subyacían el pensamiento de los economistas clásicos.

2. Necesidad urgente de una nueva serie de debates en el debate económico

Es necesario volver a abrir de forma urgente el debate sobre los cimientos de los diversos enfoques teóricos en el campo de la economía. Es hora de abandonar la idea de que existe únicamente una verdad sin alternativa alguna en las ciencias económicas, independientemente de su conveniencia como justificación para los economistas y los comentaristas económicos mayoritarios. Realmente es hora de dejar algo de espacio a las teorías alternativas (keynesianas, clásicas, institucionalistas, evolucionistas e históricas), con la amplia diversidad de sus variantes, tanto en la enseñanza como en la investigación. Debemos adaptar nuestras herramientas al momento en que vivimos e incluir el análisis de género en nuestros estudios. También debemos prestar la atención que se merece cada nueva idea en el campo de la economía, en nombre de la libertad y del libre intercambio. Debemos oponernos con vigor a las concentraciones de poder (en las universidades, los centros de investigación nacionales e internacionales, las instituciones económicas nacionales e internacionales y los medios de comunicación) como las que han derivado en el reciente clima de aceptación sin cuestionamiento del neofundamentalismo del laissez-faire.

3. La economía al servicio de las personas

Las ciencias económicas deben concebirse en el sentido amplio del término, sin definiciones unilaterales ni prohibiciones contra el intercambio con las demás ciencias sociales. El objetivo de la investigación debe ser la comprensión de las realidades sociales que nos rodean, como condición previa para escoger las políticas que pretenden mejorar la calidad general de vida y estar a favor del bien común.

4. Un método que ya no sea un fin en sí mismo.

Con este fin, deben utilizarse las técnicas de que se dispone, desde los análisis historiográficos a econométricos, desde el análisis de las instituciones a la elaboración de modelos matemáticos, sin prohibición de ninguna técnica pero, al mismo tiempo, sin que el refinamiento de la técnica analítica se convierta en un objetivo autorreferenciado, una fuente de conformismo y de pala niveladora de la educación de las jóvenes generaciones de economistas. Con este fin, debe fomentarse la confrontación crítica entre estos diversos enfoques y análisis.

5. Un nuevo orden del día

Se sugieren cinco temas que creemos de especial importancia en la etapa en la que nos encontramos y que merecen la promoción de estudios y proyectos:

a. Mercado, estado y sociedad. Tras décadas de observación de cómo el mercado y su supuesta «mano invisible» invadían en gran medida diversas áreas de acción pública y relaciones sociales, es hora de contemplar nuevas maneras de integrar el mercado, el estado y la sociedad, prestando la atención debida a los problemas de democracia, justicia y ética, y en términos de sostenibilidad medioambiental en el desarrollo.

b. Globalización del rostro humano. Después de la globalización de los mercados, sin regular e impulsados por las finanzas, es hora de mirar hacia una integración internacional de los pueblos que tenga un gobierno democrático, que impulse los flujos de conocimiento y experiencia y, además, de personas, junto con los flujos de bienes, y promueva la cooperación social en lugar de la competencia mundial sin piedad.

c. Un nuevo humanismo del trabajo. Se necesita un nuevo modo de pensar sobre la función del trabajo en las sociedades modernas, como fuente de ingresos decentes o aceptables para todos, de conocimiento y de relaciones sociales, y como medio de desarrollo social y emancipación civil de los ciudadanos.

d. Reducción de la desigualdad. Las diferencias en ingresos y poder entre países y, dentro de éstos, entre los grupos sociales y las personas, han aumentado hasta un punto inaceptable y, por lo tanto, resulta necesario elaborar un modelo organizativo de relaciones diseñado de forma eficaz para reducir las desigualdades a nivel social y territorial, entre hombres y mujeres, y entre las diversas personas. También es esto una condición esencial para una salida creíble de la crisis, que clama por una revitalización del consumo colectivo e individual así como por inversiones públicas y por la estimulación de demanda nueva por parte de países y grupos que habían permanecido hasta el momento en las fronteras del desarrollo y del bienestar social. Sin tales cambios, existe un verdadero riesgo de restauración del régimen neo-laissez-faire de acumulación basado en la especulación financiera, abriendo con ello el camino para crisis posteriores incluso más graves que la actual.

e. Un mayor equilibrio en el desarrollo. Necesitamos avanzar desde un crecimiento ilimitado cuantitativo hacia un desarrollo más equilibrado basado en la calidad. Debe prestarse atención a la elaboración de índices alternativos al producto nacional bruto, que puede resultar equívoco, puesto que no representa el rango completo de actividades económicas, el coste en cuanto al medio ambiente y el bienestar real de las personas.


Associazione Paolo Sylos Labini. Traducción de Mar Rodríguez


Fondo Sylos Labini

El Derrame petrolero, en vivo

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El desastre protagonizado en el Golfo de México por la plataforma petrolera British Petroleum está creando un enorme daño ecológico que a estas alturas puede ser irreversible. La gran mancha ocupa un área de 80 kilómetros cuadrados por 100 metros de espesor y continúa aumentando. La corriente amenaza con desplazar la marea negra hacia los cayos de Florida y toda la costa oriental. Y los dispersantes que está empleando BP son altamente tóxicos lo que compromete todo el ecosistema marino.

Los expertos calculan una fuga de 80.000 a 100.000 barriles diarios, es decir, veinte veces más que los 5.000 barriles declarados por la empresa petrolera. El actual derrame supera con creces los mayores desastres ecológicos de la historia, y puede prolongarse por otros seis meses. Como muestra el video en vivo del derrame: es como una llave abierta, pero al revés.

martes, 25 de mayo de 2010

Unión Europea enfrenta la madre de las deudas: 2,16 billones de euros


El sector financiero europeo se enfrenta a una gran deuda de 2,16 billones de euros (millones de milones), de acuerdo a una investigación realizada por economistas del Royal Bank of Scotland (RBS). Esta gran deuda fue emitida por instituciones del sector público y privado de Grecia, España y Portugal, y para que se detecten sus dimensiones hay que especificar que corresponde al 22 por ciento del producto interno bruto de toda la zona euro.

Esta cifra es mucho mayor a las estimaciones previas y profundizará los temores de impago, haciendo imposible las reestructuraciones de deuda en cualquiera de los tres países. España es la mayor preocupación dado el gran tamaño de su economía. Además, de los 2,16 billones, 1,49 billones corresponden a deuda española que está en instituciones extranjeras. Un leve impago de esta deuda puede provocar un fuerte impacto al sistema financiero mundial.

La estimación de € 2.160 millones se basa en datos compilados por el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial (BM). Se diferencia de las estimaciones anteriores, ya que incluye no sólo la exposición de los bancos extranjeros a la deuda de Grecia, Portugal y España, sino también la exposición de otras instituciones como compañías de seguros y fondos de pensiones.

El desgloce de esta deuda hasta fines del año pasado estiman la deuda griega en 338.000 millones de euros, equivalente al 142 por ciento del PIB griego. En el caso de España, la cifra es de 1.500 billones de euros, también 142 por ciento del PIB. Para Portugal, la cifra es de 333.000 millones, equivalente a dos veces su PIB. La cantidad combinada de estos tres países, a fines del año pasado, es € 2.171 millones. Pero los autores del informe señalan que la deuda se ha reducido levemente en los primeros cinco meses de este año.

El informe señala la necesidad de un esfuerzo combinado por parte de los países involucrados y las instituciones financieras internacionales para evitar un default. El problema es que las posibilidades de que los países restauren el orden en sus finanzas por medio de políticas de austeridad, tienden a hacer insostenible la gobernabilidad de los países. La misión urgente de las políticas internacionales es prever el daño potencial que se puede producir y tomar medidas para evitar que este daño se propague a todo el mundo.

Vía | Daily Mail , Financial Times

Joseph Stiglitz: "La austeridad conduce al desastre"

En esta entrevista publicada en Le Monde, el economista Joseph Stiglitz y Premio Nobel 2001, señala que Europa, con sus planes de ajuste presupuestario, despidos y austeridad, va en la dirección equivocada:

Al adoptar la moneda única, los países miembros de la zona euro cedieron dos instrumentos de política que son fundamentales: el tipo de cambio y las tasas de interés. Por tanto no tienen cómo adaptarse a situaciones de crisis. Sobre todo porque Bruselas no ha ido lo suficientemente lejos en la regulación de los mercados. Y la Unión Europea no hizo planes en este sentido. Ahora, en cambio, quiere un plan coordinado de austeridad. Si este plan continúa, Europa va directo al desastre. Sabemos, a partir de la Gran Depresión de 1930, que esto es lo que no debe hacerse.

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Para Stiglitz, el Fondo de Estabilidad se debió haber creado mucho antes para contar con recursos a los que echar mano en el período de las vacas flacas. Pero como nunca hubo una regulación decidida y consistente, sólo se confió en la omnipotencia de los mercados. El Fondo de Estabilización establecido hace apenas 15 días, implica que Europa ha detectado la necesidad de la solidaridad, de la empatía. Este principio de solidaridad es lo que ha marcado la diferencia entre Estados Unidos y Europa, según Stiglitz. Cuando un Estado se ve en dificultades, el gobierno central de Washington lo socorre. Europa no tiene un gobierno central y justamente esas disputas intestinas son las que bloquean los posibles avances.

Para Stiglitz, es la falta de solidaridad la que ha puesto en peligro el proyecto europeo, y de ahí que los países miembros de la Unión Europea requieran una mayor cohesión. Muchas autoridades basan sus juicios en los resultados del mercado, y según esa lógica, los países que salen mal han sido irresponsables y hay que dejar que se valgan por sí mismos. Sin embargo, los datos reales dicen otra cosa. Stiglitz señala:

El déficit estructural del actual gobierno griego es menor al 4%. Porsupuesto que el gobierno anterior, ayudado por Goldman Sachs, creó una fosa mayor. Y ha sido la crisis global la que ha destapado esta situación.

España tenía excedentes antes de la crisis por tanto el gobierno no puede ser acusado de falta de disciplina. Es cierto que España debió ser más prudente y prevenir la formación de la burbuja inmobiliaria. Pero ahí estaban los euros que la permitieron, a tasas de interés bajísimas a las que España nunca hubiera tenido acceso sin la moneda única. Lo que se requiere hoy es crecimiento para impulsar la inversión, y no planes de freno a la economía.


Para Stiglitz, el riesgo del euro está al interior de Europa y no fuera. Y está en el alto desempleo juvenil que hay en Grecia (30%), España (44%) y Portugal (40%). Si las movilizaciones sociales consiguen su objetivo de desestabilizar a los gobiernos, puede llegar un momento en el cual los respectivos gobiernos se pregunten seriamente si vale la pena seguir el plan impuesto por el Fondo Monetario Internacional y Bruselas. Como es plenamente esperable, Stiglitz también se manifiesta contrario a la aplicación de políticas de esencia monetarista: no resuelven el problema de fondo que es el empleo.

La nueva realidad de los mercados: caos y volatilidad

Después de vivir un período de repunte y euforia, los mercados bursátiles de todo el mundo han comenzado a caer estrepitosamente dando cuenta de la nueva realidad que invade el sistema: el caos y la volatilidad especulativa. Los problemas centrales que la economía mundial enfrenta, han caido en un círculo vicioso de repetición que los amplifica. Los gobiernos deben hacerse cargo de los mayores lastres que implican las quiebras de las instituciones financieras, y recurrir a fuertes recortes presupuestarios que debilitan aún más a la economía. Esa es la llamada política de shock. Un ajuste radical por la vía del "sálvese quien pueda".

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America Latina desafía la crisis financiera



De acuerdo al FMI, América Latina contribuirá a impulsar la recuperación económica mundial tras ser devastada por la crisis financiera: De acuerdo a las palabras de Nicolás Eyzaguirre y de Dominique Strauss-Kahn, la región está plena de energías para encarar el futuro y los países de la región se encuentran muy lejos de los altos niveles de endeudamiento que encaran los países industrializados. Ahora son esos países los que viven una fuerte crisis de endeudamiento, tal como América Latina vivió la suya en los años 80.


Lea: La caída de un avión en llamas

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