lunes, 31 de mayo de 2010

El coste de la crisis financiera supera el 25% del PIB en los países desarrollados

Un total de 9,5 billones de dólares han empleado los gobiernos de los países industrializados para evitar el colapso bancario, creando una deuda pública que impactará a varias generaciones. En respuesta a este enorme aporte, la banca se ha enriquecido mientras la pobreza aumenta raudamente.
En este artículo de Andreu Misse publicado en El País, se da cuenta del costo empleado para salvar a la banca, y la urgencia de un debate para que la banca asuma el coste de un endeudamiento que ha dejado en muy mal pie a estos países.


Los recursos movilizados para hacer frente a la crisis financiera superan el 25% del PIB en los países desarrollados, según se desprende de los informes confidenciales elaborados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea. El trabajo del FMI ha sido encargado por el G-20 a la vista de los impresionantes recursos aportados o garantizados por los contribuyentes (superiores a los 9,6 billones de dólares) para salvar los bancos, aunque una parte de ellos no han sido utilizados. El G-20 tiene previsto discutir en su reunión en Toronto a finales de junio "cómo el sector financiero podría hacer una justa y sustancial contribución para reparar el sistema bancario".

El impacto para el sector público de la crisis bancaria se concentra prácticamente en los llamados países avanzados del G-20 (Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Corea, Reino Unido y Estados Unidos) con más de 9,5 billones. En los países emergentes del grupo sólo han consumido dinero de los ciudadanos Brasil (1,3% del PIB) y Rusia (9,6%). El resto de miembros del club (Argentina, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, África del Sur y Turquía) no han gastado ni un céntimo.

Las secuelas más graves de este empleo masivo de dinero de los contribuyentes se verán reflejadas en el preocupante aumento de la deuda pública, que en los países avanzados del G-20 será de 40 puntos porcentuales entre los años 2008 y 2015, lo que supondrá una grave hipoteca para generaciones futuras. Paralelamente, el impacto de la crisis financiera ha provocado hasta ahora una pérdida acumulada del PIB del 27% en estos países.

La derivada más preocupante de la crisis financiera ha sido sin duda la pérdida de millones de empleos. La tasa de paro ha alcanzado el 10% tanto en Europa como en Estados Unidos, aunque en este país ya ha empezado a remitir. En la UE de los 27 el número de desempleados aumentó en 7,2 millones desde marzo de 2008, lo que supone un crecimiento del 45%.

De momento, solo Estados Unidos ha acordado una medida para pagar los costes incurridos hasta ahora. Europa pasa página del pasado, e intenta encontrar un consenso ante futuras crisis, a pesar de que un reciente informe de la Comisión Europea cifra en 4,1 billones de euros los recursos públicos comprometidos entre octubre de 2008 y marzo de 2010, por 19 Estados europeos, lo que representa el 32,6% del PIB de la UE. El comisario de Mercado Interior y Servicios, Michel Barnier, ha iniciado una consulta con los demás Estados para crear un fondo de resolución para futuras crisis bancarias, cuya propuesta legislativa no estará lista hasta principios de 2011, pero que cuenta con la oposición del Banco Central Europeo.

Aunque los volúmenes de fondos públicos comprometidos han sido muy cuantiosos sólo se han utilizado finalmente una parte de ellos. En los países avanzados, si se excluyen las garantías (que representan el 11% del PIB), los fondos disponibles para ayudas directas del Gobierno ha representado el 6,2% del PIB. Debido a una mejora de la confianza del mercado sólo se han utilizado una cuantía equivalente al 3,5% del PIB. Este coste se ha visto reducido por los pagos y comisiones efectuados por los bancos, por lo que el coste neto para los Estados ha sido del 2,7% del PIB en los países avanzados, es decir, unos 862.000 millones de euros. Sin embargo, las intervenciones directas de los Estados no recuperadas han sido especialmente elevadas en Reino Unido (5,4% del PIB); Alemania (4,8%) y Estados Unidos (3,6%).

Para el comisario de Competencia, Joaquín Almunia, "el declive en el uso de garantías de los Estados constituye un alentador indicador de que el sector financiero ha empezado a volver a las condiciones normales de mercado". Insistiendo en que "mientras la situación continúe frágil, es crucial para el conjunto de la economía que los bancos no sigan dependientes de los Estados por más tiempo del necesario y que se financien crecientemente en el mercado". "Algunos han empezado", añadió, "otros serán inducidos a ello y para algunos de estos incluirá pasar por una necesaria reestructuración".

El debate para que la banca asuma el coste de los gastos públicos se perfilará en la próxima reunión del G-20 en Toronto y también en el marco de las instituciones europeas y los Estados más afectados. El Partido de los Socialistas Europeos propugna una tasa en las transacciones financieras del 0,05%, dirigida especialmente a las operaciones especulativas realizadas en microsegundos. Según sus estimaciones, teniendo en cuenta que el volumen de transacciones financieras mundial es de 3.000 billones de euros, se podrían obtener unos ingresos de 500.000 millones el año próximo, incluidos unos 200.000 millones en Europa, lo que permitiría crear entre dos y tres millones de empleos.
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Fuente | El País

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