Alfredo Apilánez, Rebelión
“El sector financiero ha redefinido la democracia con afirmaciones de que la Reserva Federal debe ser “independiente” de representantes democráticamente elegidos, a fin de actuar como el lobista de la banca en Washington. Esto exime al sector financiero del proceso político democrático, a pesar de que la planificación económica actual está ahora centralizada en el sistema bancario. El resultado es un régimen de manejos entre poseedores de información privilegiada y la oligarquía”En vísperas del desplome financiero de 2007-2008 un terso, sucinto y aparentemente trivial comunicado de la suprema autoridad monetaria imperial desataba el pasmo entre los más avezados tiburones de las finanzas: “la decisión fue un shock para la comunidad financiera y, aparentemente, para otros bancos centrales que reportaron no haber sido consultados”. La insólita comunicación se realizó además con nocturnidad y alevosía. Como relata, con fina ironía, el analista Doug Gillespie: “El anuncio llegó a última hora de la tarde de un día en el que había cierre temprano en el mercado de bonos y en vísperas de una jornada vacacional en los mercados. Como mínimo, habría que calificarlo como extraño”.
Michael Hudson
“Sólo hace falta proteger los secretos pequeños. Los grandes se mantienen debido a la incredulidad de la opinión pública”
Marshall McLuhan
Ante la supina indiferencia de los mass-media, la Reserva Federal de Estados Unidos –la fábrica de dólares, la moneda de reserva mundial (el 60% de las reservas de divisas y la moneda franca en el comercio de productos estratégicos)- anunciaba “vergonzantemente” que dejaba de publicar la estadística más completa de la oferta monetaria (cantidad de dinero y activos líquidos en circulación): “el M3 era probablemente la estadística más importante producida por la Fed y el mejor ‘controlador’ de la actividad económica y la inflación”. De nuevo Gillespie: “Muchos de nosotros creemos que las medidas de la cantidad de dinero son herramientas analíticas muy importantes. En este aspecto, el M3 es, con mucho, la más relevante. Empero, parece que la Reserva Federal disiente, aunque tampoco nos dice por qué”. En un mundo saturado de estadísticas sobre las más nimias fruslerías, ¿cómo es posible que la institución financiera más importante del planeta borre de un plumazo de su registro el más relevante de sus datos: la información sobre el dinero que fabrica? La conclusión de Gillespie acerca de las implicaciones de la añagaza no puede ser más desasosegante: “¿Acaso estoy sugiriendo que debe estar ocurriendo algo de naturaleza horrenda? Ciertamente, lo estoy haciendo”.













