"¿Sería demasiado atrevido, en el campo económico, con un mercado único, una moneda única y un único banco central, imaginarse un ministro de Finanzas de la Unión?, ¿Sería ir demasiado lejos dar a las autoridades de la zona euro mayor voz y voto y autoridad en la creación de las políticas económicas de un país, "si va por el mal camino"?. Sería ir demasiado lejos dar a las autoridades de la zona euro mayor voz y voto y autoridad en la creación de las políticas económicas de un país, "si va por el mal camino".Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, al recibir el Premio Carlomagno de la unidad europea (Aachen, 2 de junio de 2011)
Michael Hudson, Michael Hudson.com
Poco después de que el Partido Socialista ganara las elecciones a la Asamblea Nacional griega en otoño de 2009, saltó a la vista que las finanzas públicas estaban hechas picadillo. En mayo de 2010, el presidente francés Nicolas Sarkozy encabezó la propuesta de redondear al alza, hasta los 120 mil millones de euros, el volumen de dinero con que los gobiernos europeos habrían de subsidiar al nada progresivo sistema fiscal griego que hundió al país en la deuda. Una deuda que los bancos de Wall Street habían ayudado a esconder con técnicas contables dignas de Enron.
El sistema fiscal griego operaba como un sifón extractor de ingresos para pagar a los bancos alemanes y franceses que compraban bonos públicos griegos (con suculentas y crecientes tasas de interés). Los banqueros se están moviendo ahora para formalizar ese papel, una condición oficial para ir cobrando los bonos griegos a medida que vayan venciendo y alargar la cuerda financiera cortoplacista bajo la que está operando ahora Grecia. Los actuales tenedores de bonos cosecharán unas enormes ganancias, si este plan tiene éxito. Moody’s degradó la calificación de la deuda griega a niveles de basura el pasado 1 de junio (de B1, que ya era un nivel muy bajo, a Caa1), estimando en un 50% la probabilidad de quiebra. La degradación sirve para apretar todavía más las tuercas al gobierno griego. Con independencia de lo que hagan las autoridades europeas, observaba Moody’s, “aumenta la probabilidad de que los sostenedores de Grecia (el FMI, el BCE, y la Comisión de la UE: la “Troika”) necesiten, en algún momento futuro, de la participación de acreedores privados en una reestructuración de la deuda como condición necesaria para encontrar apoyo financiero”.

