Los 750 mil millones de euros acordados por el Banco Central Europeo para hacer frente a la crisis de la deuda soberana, trajeron el esperado alivio a los mercados y provocaron un rebote en todas las bolsas del mundo. Con la medida, la UE lanzó un mensaje fuerte y claro de que defenderá al euro cueste lo que cueste. El plan incluye 60.000 millones de euros según el artículo 122, 440.000 millones de euros adicionales para crear un SPV en donde participarán todos los integrantes de la UE, mientras el FMI agregará 220.000 millones de euros a su aporte inicial de 30.000 millones de euros.
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Más información | Handelsblatt.com: Es musste gehandelt werden – ohne Rücksicht auf Verluste
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
lunes, 10 de mayo de 2010
Salvando al euro "cueste lo que cueste"
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mamvas
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8:21 p.m.
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¿Un gobierno central para Europa?
En este artículo sobre la crisis griega y el euro, Paul Krugman analiza la situación europea señalando que lo que falta es una administración central. Si se miran las cifras, Grecia es casi equivalente al Estado de California, hoy fuertemente endeudado. Grecia y California incurrieron en los mismos errores: excesivo gasto y derroche. Sin embargo las realidades de California y Grecia son diferentes, fundamentalmente porque muchos de los gastos de California son financiados por el gobierno central de Washington. Por esta razón, puede que los ingresos de California se vayan a pique producto de la crisis, pero todos los cheques de la seguridad social, los pagos a defensa y Medicare provienen del gobierno central. Grecia no cuenta con nada de ésto, por eso su crisis es totalmente diferente, y por eso es mucho más compleja. Y no se trata de cuanto estire la billetera la UE, que acaba de lanzar un plan por 750.000 millones de euros (si, 750.000.000.000 de euros) para contrarrestrar los efectos de la crisis y contener a los especuladores. ¿Dará resultado? Seguiremos hablando de ésto.
Enlace al artículo de Paul Krugman en El País
Paul Krugman: Un dinero demasiado lejano
Enlace al artículo de Paul Krugman en El País
Paul Krugman: Un dinero demasiado lejano
Y bien, ¿es Grecia el próximo Lehman? No. No es ni lo bastante grande ni está lo bastante interconectada para hacer que los mercados financieros mundiales se paralicen como lo hicieron en 2008. Sea lo que sea lo que ha provocado esa breve caída de 1.000 puntos en el Dow, no estaba justificado por los acontecimientos reales en Europa.
Tampoco deberían hacer demasiado caso a los analistas que afirman que estamos presenciando el inicio de un ataque contra toda la deuda pública. En realidad, los costes de los préstamos de EE UU cayeron el jueves hasta su nivel más bajo en meses. Y mientras los aprensivos advertían de que Reino Unido podía convertirse en la próxima Grecia, los tipos británicos también cayeron ligeramente.
Esa es la buena noticia. La mala es que los problemas griegos son más profundos de lo que los dirigentes europeos están dispuestos a reconocer, incluso ahora (y los comparten, en menor medida, otros países europeos). Muchos observadores prevén que la tragedia griega terminará en una suspensión de pagos; yo estoy cada vez más convencido de que son demasiado optimistas, que la suspensión de pagos irá acompañada o seguida de la salida del euro.
En ciertos aspectos, esto es la crónica de una crisis anunciada. Recuerdo que, allá por la época en que se firmó el Tratado de Maastricht que colocó a Europa en el camino hacia el euro, bromeábamos sobre que se había elegido la ciudad holandesa equivocada para la ceremonia. Debería haberse celebrado en Arnhem, el escenario del infame "puente demasiado lejano" de la Segunda Guerra Mundial, donde un plan de batalla aliado excesivamente ambicioso terminó en desastre.
El problema, tan evidente visto en perspectiva como lo es ahora, es que Europa carece de algunos de los atributos esenciales para ser una zona de moneda única con éxito. Por encima de todo, carece de un gobierno central.
Fíjense en la comparación que se suele hacer entre Grecia y el Estado de California. Ambos tienen graves problemas fiscales, ambos tienen una historia de irresponsabilidad fiscal. Y el punto muerto político de California es, en todo caso, peor; después de todo, a pesar de las manifestaciones, el Parlamento griego ha aprobado, de hecho, un severo plan de austeridad.
Pero el caso es que las dificultades fiscales de California no importan lo mismo, ni siquiera a sus propios habitantes, que las de Grecia. ¿Por qué? Porque gran parte del dinero gastado en California proviene de Washington, no de Sacramento. Puede que se recorte la financiación estatal, pero las devoluciones de Medicare, los cheques de la seguridad social y los pagos a los contratistas de defensa seguirán llegando.
Lo que esto significa, entre otras cosas, es que las dificultades presupuestarias de California no impedirán que el Estado comparta una recuperación económica estadounidense general. Los recortes presupuestarios de Grecia, por otro lado, tendrán un marcado efecto depresor en una economía ya deprimida.
Entonces, ¿es una reestructuración de la deuda -eufemismo para referirse a la suspensión de pagos- la respuesta? No ayudaría ni mucho menos tanto como mucha gente imagina, porque los pagos de los intereses sólo representan parte del déficit presupuestario de Grecia. Incluso si dejara de pagar su deuda del todo, el Gobierno griego no liberaría suficiente dinero para evitar recortes presupuestarios radicales.
Lo único que podría reducir significativamente el sufrimiento griego sería una recuperación económica, la cual generaría más ingresos -lo que reduciría la necesidad de hacer recortes en el gasto- y crearía empleo. Si Grecia tuviese su propia moneda, podría tratar de fraguar una recuperación así con una devaluación, lo que aumentaría la competitividad de sus exportaciones. Pero forma parte de la zona euro.
Así que, ¿cómo termina esto? Lógicamente, veo tres formas de que Grecia pueda permanecer en la zona euro. Primera, los trabajadores griegos podrían redimirse mediante el sufrimiento, aceptando grandes recortes salariales que harían a Grecia lo bastante competitiva como para volver a crear empleo. Segunda, el Banco Central Europeo podría emprender una política mucho más expansionista, entre otras cosas comprando grandes cantidades de deuda pública y aceptando -de hecho, recibiendo con agrado- la inflación subsiguiente; esto haría que fuese mucho más fácil realizar ajustes en Grecia y en otros países de la zona euro con problemas. O tercera, Berlín podría llegar a ser para Atenas lo que Washington es para Sacramento, es decir, que los Gobiernos europeos más fuertes desde un punto de vista fiscal podrían ofrecer a sus vecinos más débiles ayuda suficiente para hacer la crisis soportable.
El problema es que ninguna de estas alternativas parece políticamente plausible. La opción que queda parece impensable: que Grecia abandone el euro. Pero cuando se descarta todo lo demás, eso es lo que queda. Si eso sucede, será algo parecido a lo que ocurrió en 2001 en Argentina, que tenía un vínculo supuestamente permanente e indestructible con el dólar. Terminar con ese vínculo se consideraba impensable por los mismos motivos por los que abandonar el euro parece imposible: el mero hecho de insinuar esa posibilidad sería arriesgarse a unas paralizantes retiradas masivas de fondos de los bancos. Pero las retiradas masivas se produjeron de todos modos, y el Gobierno argentino impuso unas restricciones de emergencia a las retiradas de fondos. Esto dejó la puerta abierta a la devaluación, y al final Argentina pasó por esa puerta.
Si sucede algo así en Grecia, la onda expansiva se propagará por Europa y posiblemente desencadenará crisis en otros países. Pero, a menos que los dirigentes europeos sean capaces de actuar con mucha más audacia de la que hemos visto hasta ahora y estén dispuestos a hacerlo, eso es lo que se nos avecina. -
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Paul Krugman es profesor de economía en Princeton y premio Nobel de Economía en 2008. © New York Times Service. Traducción de News Clips.
domingo, 9 de mayo de 2010
Adiós, Giulietta
Mi amigo José Luis Arredondo, que tiene un blog sobre música lírica y con quien comparto amenas jornadas de música los fines de semana, me recordó la muerte de la gran mezzosoprano italiana Giulietta Simionato, una de las grandes voces de la ópera del siglo pasado y que fue considerada un fenómeno único. Giulietta murió el miércoles, y estaba a punto de cumplir los 100 años (nació el 12 de mayo de 1910). El video que cuelgo la muestra en sus presentaciones en Londres y Tokio entre 1959 y 1961 en versiones de Carmen, Aída, Cavallería rusticana y El Trovador.
Escribió José Luis en su blog:
A una semana de cumplir cien años,ha fallecido la gran Giulietta Simionato, presidenta honoraria de la asociación María Callas ( de quien fue gran amiga ) desarrolló una carrera importantísima dentro de la lírica, pero más bien de bajo perfil, se había despedido de los escenarios el año 1966.
Considerada una de las más grandes voces Italianas del siglo XX, compartió escena con los más prestigiosos artistas de su época, desde Mario del Mónaco a Franco Corelli, además de María Callas y Renata Tebaldi.
La critica la admiró por su vibrante color vocal y amplio registro, descollando tanto en papeles dramáticos como cómicos y en tesituras líricas o más pesadas. Su funeral se realizará en la ciudad de Roma.
Giulietta era presidenta de la Asociación María Callas, la otra grande de la ópera que murió en 1977, y con quien compartió una profunda amistad. El último viaje que Giulietta hizo a Venecia el año 2005, fue justamente para poner el nombre de María Callas a uno de sus puentes. Giulietta Simionato, como lo hizo la Callas en 1977, se despidió de este mundo, pero su canto sigue vivo a través de cientos de discos y grabaciones. Su maravilloso canto estará siempre con nosotros.
Más información Opera, siempre, Círculo Lírico
¿Cómo puede ir bien la economía cuando se apuesta en su contra?
A estas alturas nadie puede negar que el sistema financiero se ha convertido en un gigantesco casino. Un gran salón de apuestas a la caza del dinero fácil donde no ha importado lo que ocurra realmente con la economía del mundo. Durante los últimos diez años muchos apostaron al desplome. ¿Cómo puede tener éxito una economía cuando los grandes bancos y los llamados inversores apuestan en contra de ella?
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Carta de un empleado del Banco Marfin, Grecia
En este banco murieron tres trabajadores en el incendio de una sucursal durante las manifestaciones del miércoles en Atenas en contra las medidas de austeridad del Gobierno griego. Esta carta fue publicada en www.alasbarricadas.org, y la he recibido por Svintus en su comentario (#15) del post Burbujas y pánico, el colapso del sistema. La carta la escribe un compañero de trabajo de las tres personas que murieron al interior del banco.
Siento la obligación hacia mis compañeros que han muerto hoy tan injustamente de alzar la voz y decir algunas verdades. Estoy mandando este mensaje a todos los medios. Cualquiera que tenga aún algo de conciencia debería publicarla. El resto puede seguir haciéndole el juego al Gobierno.
El cuerpo de bomberos nunca había expedido ninguna licencia sobre el edificio de la sucursal. El acuerdo se hizo bajo mano, como ocurre con prácticamente todos los negocios y empresas en Grecia.
El edificio donde estaba la sucursal no tiene ningún mecanismo de seguridad en caso de incendio; ni planificado, ni instalado. Es decir, no tiene sistema de rociadores, ni salidas de emergencia ni mangueras. Tan sólo hay algunos extintores portátiles que, por supuesto, no son suficientes para lidiar con un fuego de verdad en un edificio construido bajo unos estándares de seguridad muy antiguos.
Ninguna sucursal cuenta con un solo miembro de la plantilla entrenado en extinguir un fuego, ni siquiera en el uso de los pocos extintores. La directiva también utiliza los altos costes de tal formación como un pretexto y no toma ni las medidas más básicas para proteger al personal.
Europa en horas cruciales: se juega el futuro de la economía mundial
Un fin de semana crucial vive la economía mundial por los acuerdos que pueda alcanzar la Unión Europea para llevar estabilidad a los mercados financieros. Y no se trata sólo de la UE, también de los que pueda hacer Japón y Estados Unidos para detener el huracán sistémico detonado por los especuladores. La pandemia financiera de la última semana ha mostrado la cruda verdad de la crisis: un mundo gobernado por la mano implacable de los mega especuladores y ante el cual los gobiernos no pueden hacer nada.
Esta vez, para respaldar a los gobiernos, Mohamed El-Erian, ejecutivo de Pimco, la empresa que gestiona la mayor cantidad de bonos soberanos del mundo, ha señalado que mira con buenos ojos los intentos de la UE de recuperar el control de la situación "cueste lo que cueste". Sin embargo, los esfuerzos para rescatar a Grecia llegan demasiado tarde y la histeria financiera y especulativa ya se ha apoderado del mundo provocando un daño diez veces mayor al existente a comienzos de año. Entonces la situación griega era gobernable. Ahora la situación es mucho más frágil y la tormenta se manifiesta en toda su furia.
Este domingo habrá reuniones no sólo en Bruselas (la sede del BCE), sino también en Berlín, Washington, Londres y Tokio. El mundo se ahoga en un mar de deudas y cada minuto es decisivo. Más aún cuando las economías no producen ni para pagar los intereses. Por eso que las apuestas por el colapso de Grecia y del euro van en aumento. Y después del euro el dólar. Hasta terminar con todo. El oro se ha disparado a más de 1.250 dólares la onza (35 gramos) convirtiéndose en el último refugio para los inversores aversos al riesgo. Pero el oro no interesa a los grandes inversionistas, aquellos que gestionan miles de millones de dólares, como Mohamed El-Erian.
La gran pregunta que los inversores se hacen es si aquellos que corren al socorro de Grecia tendrán la fortaleza para resistir ¿o serán arrastrados también por la furia de la tormenta?. ¿Resistirá realmente el FMI?, ¿el BCE?
Hasta ahora, los intentos de rescate han sido incompletos y ridículos, con fallas en su aplicación y en el realismo de la propuesta. Nadie se lo ha creido. Por eso ha sido visto como insuficiente y poco creíble por los analistas y los mercados. Como resultado, la crisis griega se ha transformado en un huracán mucho más siniestro para Europa y la economía mundial.
Esto explica por qué este domingo la UE se juega el futuro. Debe dar cuenta con fuerza y energía qué entiende por un rescate y hasta qué punto ese rescate será sólido y consistente. Cualquier signo de debilidad será castigado duramente el lunes y no habrá otra oportunidad para torcer la mano a la furia del mercado. Cualquier signo de debilidad demostrará que la UE no será capaz de salvar a Grecia y que también será arrastrada al abismo.
Así están las cosas, y así de compleja sigue la crisis. Por eso no debemos subestimar lo que ocurra en las próximas horas. Está en juego el futuro de Europa y de toda la economía mundial. Si el rescata fracasa, habrá una aceleración del proceso recesivo y la explosión de la deuda no tardará en estallar desestabilizando aún más toda la economía mundial.
Esta vez, para respaldar a los gobiernos, Mohamed El-Erian, ejecutivo de Pimco, la empresa que gestiona la mayor cantidad de bonos soberanos del mundo, ha señalado que mira con buenos ojos los intentos de la UE de recuperar el control de la situación "cueste lo que cueste". Sin embargo, los esfuerzos para rescatar a Grecia llegan demasiado tarde y la histeria financiera y especulativa ya se ha apoderado del mundo provocando un daño diez veces mayor al existente a comienzos de año. Entonces la situación griega era gobernable. Ahora la situación es mucho más frágil y la tormenta se manifiesta en toda su furia.
Este domingo habrá reuniones no sólo en Bruselas (la sede del BCE), sino también en Berlín, Washington, Londres y Tokio. El mundo se ahoga en un mar de deudas y cada minuto es decisivo. Más aún cuando las economías no producen ni para pagar los intereses. Por eso que las apuestas por el colapso de Grecia y del euro van en aumento. Y después del euro el dólar. Hasta terminar con todo. El oro se ha disparado a más de 1.250 dólares la onza (35 gramos) convirtiéndose en el último refugio para los inversores aversos al riesgo. Pero el oro no interesa a los grandes inversionistas, aquellos que gestionan miles de millones de dólares, como Mohamed El-Erian.
La gran pregunta que los inversores se hacen es si aquellos que corren al socorro de Grecia tendrán la fortaleza para resistir ¿o serán arrastrados también por la furia de la tormenta?. ¿Resistirá realmente el FMI?, ¿el BCE?
Hasta ahora, los intentos de rescate han sido incompletos y ridículos, con fallas en su aplicación y en el realismo de la propuesta. Nadie se lo ha creido. Por eso ha sido visto como insuficiente y poco creíble por los analistas y los mercados. Como resultado, la crisis griega se ha transformado en un huracán mucho más siniestro para Europa y la economía mundial.
Esto explica por qué este domingo la UE se juega el futuro. Debe dar cuenta con fuerza y energía qué entiende por un rescate y hasta qué punto ese rescate será sólido y consistente. Cualquier signo de debilidad será castigado duramente el lunes y no habrá otra oportunidad para torcer la mano a la furia del mercado. Cualquier signo de debilidad demostrará que la UE no será capaz de salvar a Grecia y que también será arrastrada al abismo.
Así están las cosas, y así de compleja sigue la crisis. Por eso no debemos subestimar lo que ocurra en las próximas horas. Está en juego el futuro de Europa y de toda la economía mundial. Si el rescata fracasa, habrá una aceleración del proceso recesivo y la explosión de la deuda no tardará en estallar desestabilizando aún más toda la economía mundial.
sábado, 8 de mayo de 2010
Crean fondo de estabilización para proteger al euro de los especuladores

Los líderes de la zona euro acordaron en Bruselas, esta madrugada, la creación de un Fondo de estabilización "para preservar la estabilidad finaciera de Europa". Mañana domingo, en una reunión extraordinaria de los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro se aprobará, de manera definitiva, el nuevo mecanismo, a tiempo para que esté disponible el lunes, cuando abran en Asia los mercados bursátiles.
La decisión llega tras una semana de pánico financiero y de castigo a la deuda pública de varios países, como España y Portugal. La creación de este Fondo de Estabilización también supone el reconocimiento de que la solución 'ad hoc' ideada para Grecia (a base de préstamos bilaterales) resulta ya insuficiente para atajar el riesgo de contagio a otros países de la zona euro.
El acuerdo, alcanzado por unanimidad tras más de ocho horas de reuniones bilaterales y multilaterales, recoge la voluntad de "todas las instituciones de la zona euro (Consejo, Comisión y BCE), así como de los Estados miembros, para utilizar todos los instrumentos a su alcance para garantizar la estabilidad financiera de Europa.
La referencia al BCE deja abierta la posibilidad de su intervención mediante inyecciones de liquidez masivas como las realizadas tras el colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Aunque los primeros ministros de Gobierno se negaron a concretar esa posibilidad, por respeto, dijeron, a la independencia del emisor, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, subrayó que se utilizarán "todos los instrumentos" disponibles.
El nuevo mecanismo de estabilización financiera permitirá a Bruselas prestar asistencia a los países de la zona euro, como ya ocurre con los países que mantienen su propia divisa. Para estos últimos, se dispone de un fondo de 50.000 millones de euros. La CE dispone de un margen de maniobra de otros 70.000 millones de euros, aunque esa cifra parece una nimiedad comparada con las necesidades de financiación de los países a los que podría tener que asistir. Sólo Grecia, según el mecanismo de rescate que se le aplicará a título individual, absorberá este año 45.000 millones de euros en préstamos bilaterales de la zona euro y del FMI. En todo caso, la medida no deja de ser relevante y pone coto a la enorme volatilidad de los mercados de las últimas semanas.
Más información | Cinco Días, Bloomberg, La Vanguardia
Burbujas y pánico, el colapso del sistema
No es la crisis griega ni son lo temores por una corrida masiva contra el euro. Es simplemente, la furia del mercado que se sacude a todas sus anchas como un monstruo de mil cabezas. El desplome de esta semana fue colosal: el dow jones perdió un 6%, anulando todas las ganancias del año: mientras el Ibex perdió más del 13% en la semana, dando cuenta que estamos en el borde del círculo de acreción, como anticipé en el agujero negro de las finanzas globales. Todas las bolsas del mundo se han desplomado y a estas alturas la situación se hace ingobernable hasta para los propios gobiernos. Es un momento difícil. Y no hay escapatoria.
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