jueves, 25 de marzo de 2010

Sorprendentes imágenes de la Tierra capturadas con una cámara y un globo de helio



¿Quién necesita una nave espacial para tomar estas imágenes? Esta instantánea (clickad para ampliar) fue tomada a 35.000 metros de altura por una cámara digital estándar montada artesanalmente en un globo de helio. El ingenio de Robert Harrison le permitió recuperar la cámara (via GPS) una vez que ésta cumplió la misión de fotografiar la superficie de la Tierra y capturar estas bellísimas imágenes. Las fotos no tienen nada que envidiar a las que toman los satélites de la NASA.

Lea la información y vea las imágenes en Daily Mail


Grecia al borde del "default" y al fin de la UE

Grecia está a punto de dejar de pagar sus obligaciones financieras, ocasionando el primer default de la zona euro. El primero y no el último, pues, para este año, se espera el default de varios países europeos, partiendo por Italia y Portugal, que seguirán muy pronto los pasos de la llamada “tragedia griega”.

Respecto a la tragedia griega, no olvidemos el triste destino de Edipo, que después de gozar de fama y fortuna se entera que ha tenido un idilio con su madre y que ha asesinado a su padre, privándose de la visión por el resto de sus días atormentados. Esta vez, es quizá la crisis griega la que ha dejado al descubierto el nulo espíritu solidario de una UE privada de visión, que ha abandonado en el despeñadero a uno de los primeros países afectados, sin pensar que después vendrán otros. Europa da cuenta, así, de su incapacidad para enfrentar una crisis financiera como la que estamos viviendo y ante la cual arriesga escenarios mucho más adverso

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miércoles, 24 de marzo de 2010

Rival de Google arrasa tras el éxodo de China del gigante de internet

La guerra abierta entre Google y el Gobierno chino tiene ya un vencedor: Baidu.com. El buscador asiático será el gran beneficiado de esta batalla, según Goldman Sachs, porque se hará con la mitad de los ingresos de la empresa estadounidense que ayer se retiró definitivamente de territoro chino.

Tan convencido está del beneficio que reportará para Baidu el éxodo de Google, que James Mitchell, analista de Goldman, ha elevado un 17,3% el precio objetivo del buscador asiático, hasta los 675 dólares por acción. Además, estima que la empresa asiática se hará con entre el 33% y el 75% del tráfico de Google en China.

Los inversores también parecen confiar en esta apuesta, ya que los títulos de Baidu cerraron ayer con una subida del 2,62%, que se suma a la subida del 1,77% de ayer, día en que se supo que Google había decidido redireccionar a los internautas chinos a su portal de Hong Kong para intentar esquivar la censura. En total, en estas dos sesiones, Baidu acumula una ganancia del 4,4%.

Baidu lleva muchos meses beneficiándose de las diferencias entre Google y el gobierno chino. Dueña del 60% del mercado de búsquedas en China y del 6% mundial, la empresa asiática acumula una revalorización del 44,5% en lo que llevamos de 2010, desde los 441,71 dólares por acción en que cerró el ejercicio 2009.

Además, en estos últimos tres meses, el buscador se ha disparado en dos ocasiones en bolsa por encima del 10%: el 13 de enero y el 18 de febrero. La primera coincidió con la amenaza de Google de abandonar el mercado chino tras ser víctima de un ciberataque. El buscador de Microsoft, Bing, también saldrá beneficiado de esta guerra, pero en menor medida que Baidu.

martes, 23 de marzo de 2010

La hora de la verdad para Europa

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Los problemas de Grecia se intensifican y aun no surge una solución definitiva. Más aún cuando se cae en contradicciones y al dia siguiente se echa pie atrás a lo avanzado el día anterior. Angela Merkel ha solicitado expresamente que en la Cumbre de la UE de esta semana, el tema de Grecia esté totalmente ausente. ¿Cómo puede sacarse de agenda uno de los temas gravitantes de la UE? Por eso que un extenso reportaje en Der Spiegel habla del momento de la verdad para la moneda única europea.

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Microsoft llenará vacío de Google en China


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Somalia : la primera guerra de EE.UU. en África

Palabras como imperialismo no han perdido nada de su significación en pleno siglo XXI. Su más digno representante hoy en día son los EEUU con sus múltiples ejércitos estructurados por regiones interviniendo en los cinco continentes. Desde el año 2007 el Pentágono desarrolla la puesta en funcionamiento del AFRICOM, un comando unificado de operaciones militares en África para controlar las riquezas y las decisiones políticas en esa zona.

Rick Rozoff

Más de 43 personas han resultado muertas en la capital somalí de Mogadiscio durante dos días de combate entre fuerzas insurgentes de Shabab (al-Shabaab), que el 10 de marzo avanzaron hasta menos de dos kilómetros del palacio presidencial de la nación, y tropas del Gobierno Federal Transitorio respaldado por EE.UU. Los enfrentamientos sólo han comenzado.

El último embajador de EE.UU. en Somalia (1994-1995), Daniel H. Simpson, escribió una columna para el Pittsburgh Post-Gazette el 10 de marzo en la que planteó la pregunta: "¿Por qué, aparte de la acusación sólo ligeramente documentada de extremismo islámico en Shabab, vuelve EE.UU. a involucrarse en Somalia en este momento?”
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Campaña: Ayudemos a Cauquenes!

Una de las formas de ayudar, es que a la hora de sacar su permiso de Circulación,lo haga en Cauquenes, una de las zonas más afectadas por el reciente Terremoto en Chile

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En Cauquenes hay muchas familias, muchas ancianas y ancianos con sus casas en el suelo. Una de las formas de cooperar es por esta vía.

lunes, 22 de marzo de 2010

La civilización empática

Necesitamos una conciencia planetaria para resucitar la economía y revitalizar la biosfera. ¿Imposible? No, en absoluto. La ciencia demuestra que el ser humano progresa reduciendo su egoísmo y ampliando su empatía

Jeremy Rifkin

Dos espectaculares colapsos, separados por sólo 18 meses, han marcado el fin de la era contemporánea. En julio de 2008, el precio del petróleo en los mercados mundiales alcanzó la cifra récord de 147 dólares por barril, la inflación se disparó, y con ella todos los precios, desde los alimentos a la gasolina, y el motor de la economía mundial se atascó. Lo que precipitó la crisis fue la creciente demanda de combustibles fósiles de China, India y otras economías emergentes. La capacidad de compra se desplomó y la economía mundial se derrumbó. Ese fue el terremoto que hizo trizas esa época industrial. El colapso de los mercados financieros dos meses después no fue más que una réplica.

En diciembre de 2009, mandatarios de 192 países se reunieron en Copenhague para abordar el problema que supone la factura de entropía acumulada de una revolución industrial basada en los combustibles fósiles: el gasto en CO2 que está recalentando y desequilibrando el planeta hasta llevarlo a un catastrófico cambio climático. Después de años de preparación, las negociaciones fracasaron y los líderes del mundo fueron incapaces de un acuerdo.

La crisis radica en la concepción de la naturaleza humana que rige el comportamiento de los líderes mundiales y cuyos presupuestos surgieron hace más de 200 años, durante la Ilustración, en los albores de la economía de mercado y de la era del nacionalismo. A los pensadores ilustrados -John Locke, Adam Smith, Condorcet, etcétera- les ofendía la concepción cristiano-medieval del mundo que, viendo en el hombre a un ser indigno y depravado, aspiraba a la salvación ultraterrena a través de la gracia de Dios. Preferían sumarse a la idea de que la esencia humana es racional, distante, autónoma, ambiciosa y utilitarista, propugnando que la salvación individual está aquí en la Tierra, en un ilimitado progreso material.

La concepción ilustrada de la naturaleza humana se reflejó en el recién acuñado Estado-nación, cuyo objetivo era proteger la propiedad privada, estimular el mercado y servir de intermediario a los intereses de la ciudadanía en el ámbito internacional. Se consideraba que los Estados-nación eran agentes autónomos envueltos en una incesante batalla con otras naciones por la obtención de ganancias materiales.

Si la naturaleza humana es como indicaban los filósofos ilustrados, probablemente estemos condenados. Imposible concebir cómo podríamos crear una economía mundial sostenible y devolverle la salud a la biosfera si todos nosotros, en nuestra esencia biológica, somos agentes autónomos, egoístas y materialistas.

Sin embargo, los últimos descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro y el desarrollo infantil nos obligan a repensar esos arraigados dogmas. Los biólogos y los neurocientíficos cognitivos están descubriendo neuronas espejo, llamadas de la empatía, que permiten a los seres humanos sentir y experimentar situaciones ajenas como si fueran propias. Parece que somos los animales más sociales y que buscamos interactuar íntima y amigablemente con nuestros congéneres.

Por su parte, los científicos sociales están comenzando a reexaminar la historia con una lente empática, descubriendo así corrientes históricas ocultas que sugieren que la evolución humana no sólo se calibra en función del control de la naturaleza, sino del incremento y la ampliación de la empatía hacia seres muy diversos y en ámbitos temporales y espaciales cada vez mayores. Las pruebas científicas de que somos una especie básicamente empática tienen consecuencias sociales profundas y de gran alcance, y podrían determinar nuestra suerte como especie.

Para resucitar la economía mundial y revitalizar la biosfera, lo que ahora necesitamos es, nada más y nada menos, que dar, en menos de una generación, el salto hacia una conciencia empática mundial. La cuestión es la siguiente: ¿cuál es el mecanismo que permite la maduración de la sensibilidad empática y la expansión histórica de esa conciencia?

Los momentos cruciales que dan un vuelco a la conciencia humana tienen lugar cuando nuevos sistemas energéticos se conjugan con revoluciones en las comunicaciones, creando nuevas eras económicas. Los nuevos medios de comunicación se tornan mecanismos que rigen y controlan la estructuración, organización y gestión de las civilizaciones más complejas que los nuevos sistemas energéticos posibilitan. La primera revolución industrial del siglo XIX, gestionada gracias a la comunicación impresa, dio paso a la conciencia ideológica. La comunicación electrónica se convirtió en el mecanismo rector y de control de la segunda revolución industrial del siglo XX, que marcó el inicio de la conciencia psicológica.

Las revoluciones en las comunicaciones, al hacerse más complejas, van poniendo en contacto a cada vez más gente dentro de redes sociales más amplias y variadas. La comunicación oral tiene un limitado alcance temporal y espacial, mientras que las comunicaciones manuscrita, impresa y electrónica amplían el margen y la profundidad de las interacciones sociales.

Al desarrollar el sistema nervioso central de cada individuo y del conjunto de la sociedad, las revoluciones en las comunicaciones no dejan de proporcionar escenarios cada vez más incluyentes para la maduración de la empatía y la expansión de la conciencia. Durante la primera revolución industrial, caracterizada por la imprenta y la conciencia ideológica, la sensibilidad empática se extendió hasta alcanzar las fronteras nacionales, de manera que los estadounidenses se identificaban con los estadounidenses, los españoles con los españoles, los japoneses con los japoneses, etcétera. Durante la segunda revolución industrial, caracterizada por las comunicaciones electrónicas y la conciencia psicológica, los individuos empezaron a identificarse con otros de ideas afines.

Hoy en día nos encontramos en la cima de otra convergencia histórica, en una tercera revolución industrial de la energía y la comunicación, que podría extender la sensibilidad empática a la propia biosfera y a toda la vida terrena. La repartida revolución de Internet se está conjugando con la diseminación de las energías renovables, haciendo posible una economía sostenible que se gestiona localmente con vínculos en todo el mundo. Durante el siglo XXI, cientos de millones de personas transformarán sus edificios en centrales productoras de energía que producirán in situ fuentes renovables, almacenándolas en forma de hidrógeno y electricidad compartida, e intercambiándolas a través de retículas locales, regionales, nacionales y continentales de funcionamiento similar al de Internet. En el ámbito energético, al igual que en el de la información, la difusión de fuentes de código abierto dará lugar a espacios de colaboración energética, no diferentes a los de índole social que en la actualidad existen en Internet.

Si conseguimos aprovechar nuestra sensibilidad empática para instaurar una nueva ética mundial habremos superado los distantes, egoístas y utilitaristas presupuestos filosóficos que acompañaban a los mercados nacionales y el orden político de los Estados-nación, situándonos en una nueva era de conciencia biosférica. Así, dejaremos el antiguo mundo de la geopolítica para entrar en la nueva era de la política de la biosfera. Esta nueva perspectiva va más allá de la tradicional divisoria entre conservadores y progresistas que caracteriza la geopolítica actual de la economía de mercado y el Estado-nación. La nueva divisoria es generacional y enfrenta el jerárquico modelo de organización familiar, educativa, comercial y política con otro más cooperativo y cosmopolita que, en su funcionamiento y sus espacios sociales, favorece los ámbitos comunes del código abierto. Para la generación de Internet, la calidad de vida se torna tan importante como la oportunidad individual.

Está surgiendo la civilización empática. Las generaciones más jóvenes están llevando su capacidad de empatía más allá de los credos religiosos y la identificación nacional, incorporando así a toda la humanidad y al ingente proyecto vital que envuelve la Tierra. Pero nuestra prisa por alcanzar la conectividad universal empática tropieza con un gigante entrópico en constante aceleración: el cambio climático. ¿Podremos alcanzar la conciencia biosférica y la empatía mundial a tiempo de evitar el derrumbe planetario?

Fuente: El País

Jeremy Rifkin es autor de El sueño europeo y El fin del trabajo>. Lea mi comentario en El Blog Salmón
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Jeremy Rifkin, economista y escritor, es asesor de la UE y de diversos presidentes -incluido el español- en cambio climático, seguridad energética y desarrollo sostenible. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

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