Alejandro Nadal, La Jornada
En 1992, la Organización de las Naciones Unidas organizó una conferencia cumbre sobre desarrollo y medio ambiente en Río de Janeiro. El resultado tangible más importante fue la firma de la Convención marco sobre Cambio Climático (Unfccc, por sus siglas en inglés). Es el tratado internacional más importante sobre cambio climático. La conferencia de las partes que se lleva a cabo en Katowice, en el corazón de la región productora de carbón en Polonia, es el último episodio de lo que cada vez más se parece a una trágica comedia de errores.
Mientras la comunidad científica publica informes cada vez más alarmantes, los gobiernos de los principales países emisores de gases de efecto invernadero (GEI) pretenden mantener negociaciones serias sobre la forma de evitar la catástrofe final. Las conferencias de las partes de la Unfccc se suceden año tras año sin que se tenga un instrumento confiable para la reducción de emisiones de GEI. La COP24 reunida en Katowice se desarrolla ante un telón de fondo ominoso.
De todas las fuentes de energía, el carbón es la que más GEI produce. Y Silesia, en Polonia, es la principal región productora de carbón en ese país. Así que no sorprende que los delegados puedan contemplar en el vestíbulo del centro de convenciones de Katowice pedazos de carbón desplegados como piezas de arte detrás de llamativas vitrinas. También se puede apreciar una exposición de joyería incrustada en carbón y cosméticos a base de hulla. Los asistentes a la COP24 pudieron también disfrutar de un concierto ejecutado por la banda de mineros del carbón. Los organizadores de la conferencia creyeron que era un buen momento para celebrar la cultura del carbón y las emisiones de gases invernadero.
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
miércoles, 12 de diciembre de 2018
La cultura de los gases de efecto invernadero
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martes, 11 de diciembre de 2018
Una mirada a la crisis económica mundial
Mario Briones, El Ciudadano
Los últimos acontecimientos de Wall Street y el de otras bolsas mundiales, requiere examinar las medidas que se han tomado para explicar las principales causas de la crisis mundial, lo que muchos economistas del ámbito financiero prefieren callar. Desde fines de agosto, las cinco mayores empresas tecnológicas que incluye a Facebook, Amazón, Apple, Netflix y Google Alphabet, han tenido pérdidas estimadas entre US$ 800.000 millones y US$ 1 billón de dólares, última cifra que se calcula considerando los puntos más alto en su valoración de mercado.
Facebook, Apple y Amazon han acaparado la atención, por tener las peores pérdidas estimadas en US$ 250.000 millones cada una. Las pérdidas referidas a la valoración de mercado, considera que el valor combinado de las cinco empresas antes mencionadas, a fines de agosto, habían alcanzado los US$ 3,6 billones, bajando un 22,2% referencial, porque aún pueden producirse alzas que les permitan algún grado de recuperación.
Con casi un siglo de variadas crisis, se ha ido tomando conciencia de que el rol de la FED privilegia el poder económico de la elite, aplicando una matriz que se reitera en cada crisis, seguida por otros bancos centrales donde han adoptado el modelo neo liberal, como es el BCE. El Banco de Inglaterra en 2009 sentenció que las familias más ricas han sido las más beneficiadas con las expansiones cuantitativas. El Deutsche Bank ha señalado que la desigualdad de la riqueza en los EEUU ahora es tan mala como lo fue durante la Gran Depresión, con el 0,1% superior de la población estadounidense poseyendo tantos activos como el 90% inferior. Sin embargo, los usuarios de ingresos medios o bajos, siguieron pagando 37% o 40% anual por sus créditos.
Los últimos acontecimientos de Wall Street y el de otras bolsas mundiales, requiere examinar las medidas que se han tomado para explicar las principales causas de la crisis mundial, lo que muchos economistas del ámbito financiero prefieren callar. Desde fines de agosto, las cinco mayores empresas tecnológicas que incluye a Facebook, Amazón, Apple, Netflix y Google Alphabet, han tenido pérdidas estimadas entre US$ 800.000 millones y US$ 1 billón de dólares, última cifra que se calcula considerando los puntos más alto en su valoración de mercado.
Facebook, Apple y Amazon han acaparado la atención, por tener las peores pérdidas estimadas en US$ 250.000 millones cada una. Las pérdidas referidas a la valoración de mercado, considera que el valor combinado de las cinco empresas antes mencionadas, a fines de agosto, habían alcanzado los US$ 3,6 billones, bajando un 22,2% referencial, porque aún pueden producirse alzas que les permitan algún grado de recuperación.
Con casi un siglo de variadas crisis, se ha ido tomando conciencia de que el rol de la FED privilegia el poder económico de la elite, aplicando una matriz que se reitera en cada crisis, seguida por otros bancos centrales donde han adoptado el modelo neo liberal, como es el BCE. El Banco de Inglaterra en 2009 sentenció que las familias más ricas han sido las más beneficiadas con las expansiones cuantitativas. El Deutsche Bank ha señalado que la desigualdad de la riqueza en los EEUU ahora es tan mala como lo fue durante la Gran Depresión, con el 0,1% superior de la población estadounidense poseyendo tantos activos como el 90% inferior. Sin embargo, los usuarios de ingresos medios o bajos, siguieron pagando 37% o 40% anual por sus créditos.
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lunes, 10 de diciembre de 2018
¿Cuál es el camino por seguir de las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia?
Alex Lantier, wsws
Después del cuarto sábado de manifestaciones de los “chalecos amarillos” contra el presidente Emmanuel Macron, un movimiento de masas está emergiendo de forma clara entre los trabajadores contra el sistema capitalista. La decisión de Macron de retirar el regresivo impuesto sobre la gasolina que detonó inicialmente las protestas no resolvió nada. Entre los “chalecos amarillos”, están surgiendo a un primer plano las demandas de igualdad social, importantes aumentos salariales, la salida de Macron, la eliminación de los privilegios de los superricos, un fin al militarismo, huelgas generales y una revolución.
Las afirmaciones de que la disolución de la Unión Soviética por parte de la burocracia estalinista en 1991 marcó la abolición de la lucha de clases, el triunfo final de la democracia capitalista o el Fin de la Historia han quedado hechas añicos. Conforme las manifestaciones de los “chalecos amarillos” se propagaron de Francia a Bélgica y luego a Holanda, Bulgaria y tan lejos como Irak, donde los trabajadores en Basra se pusieron chalecos amarillos para protestar el régimen neocolonial de la OTAN, la clase obrera internacional está cada vez más ampliamente en pie de lucha contra los dictados de los bancos.
Después del cuarto sábado de manifestaciones de los “chalecos amarillos” contra el presidente Emmanuel Macron, un movimiento de masas está emergiendo de forma clara entre los trabajadores contra el sistema capitalista. La decisión de Macron de retirar el regresivo impuesto sobre la gasolina que detonó inicialmente las protestas no resolvió nada. Entre los “chalecos amarillos”, están surgiendo a un primer plano las demandas de igualdad social, importantes aumentos salariales, la salida de Macron, la eliminación de los privilegios de los superricos, un fin al militarismo, huelgas generales y una revolución.
Las afirmaciones de que la disolución de la Unión Soviética por parte de la burocracia estalinista en 1991 marcó la abolición de la lucha de clases, el triunfo final de la democracia capitalista o el Fin de la Historia han quedado hechas añicos. Conforme las manifestaciones de los “chalecos amarillos” se propagaron de Francia a Bélgica y luego a Holanda, Bulgaria y tan lejos como Irak, donde los trabajadores en Basra se pusieron chalecos amarillos para protestar el régimen neocolonial de la OTAN, la clase obrera internacional está cada vez más ampliamente en pie de lucha contra los dictados de los bancos.
River-Boca, negocio offshore del presidente offshore de la Argentina offshore
Jorge Fonseca, Publico
Por los Panama papers se supo que el presidente argentino Mauricio Macri era titular de sociedades offshore, sociedades domiciliadas en el exterior, normalmente paraísos fiscales con el fin de evadir impuestos en el país de origen del patrimonio. El ministro de Hacienda, Dujovne, enmudeció en Madrid ante la pregunta de cómo esperaba que los inversores extranjeros confiaran en Argentina si él y otros miembros del gobierno no confiaban en ella pues tenían más de la mitad de su patrimonio en cuentas offshore en el exterior. Otro ministro llegó a justificarlas “porque Argentina no es un país confiable”. Lo dijo sin sonrojarse y obviando que gobiernan desde 2015, por lo que son responsables de la falta de fiabilidad en el exterior.
Si cualquier europeo consideraría aberrante que la final de la Champions europea se jugase en América Latina o cualquier lugar fuera de Europa, el que la final de la Copa Libertadores de América (liga de campeones de América) se juegue en Madrid, la antigua metrópoli colonial contra la que lucharon por la independencia esos libertadores, resulta simplemente esperpéntico, y para muchos latinoamericanos vergonzoso. El pretexto usado ha sido el de seguridad, a causa de que hinchas de River exaltados –el único detenido fue desvinculado de la hinchada ultra- arrojaron piedras sobre el bus que transportaba a los jugadores de Boca. Curiosamente el autocar había sido dirigido por la policía del gobierno macrista de Buenos Aires hacia el lugar que estaban los hinchas de River, incluidos barrasbravas (ultras). Los disparos de botes de gases y balas de goma de la policía provocaron más daños personales que las piedras, pero éstas sirvieron de excusa para quitarle a River la ventaja de campo e hinchada (la visitante estaba prohibida para evitar enfrentamientos) en el decisivo partido de vuelta (el de ida en cancha de Boca resultó empate a un gol).
Por los Panama papers se supo que el presidente argentino Mauricio Macri era titular de sociedades offshore, sociedades domiciliadas en el exterior, normalmente paraísos fiscales con el fin de evadir impuestos en el país de origen del patrimonio. El ministro de Hacienda, Dujovne, enmudeció en Madrid ante la pregunta de cómo esperaba que los inversores extranjeros confiaran en Argentina si él y otros miembros del gobierno no confiaban en ella pues tenían más de la mitad de su patrimonio en cuentas offshore en el exterior. Otro ministro llegó a justificarlas “porque Argentina no es un país confiable”. Lo dijo sin sonrojarse y obviando que gobiernan desde 2015, por lo que son responsables de la falta de fiabilidad en el exterior.
Si cualquier europeo consideraría aberrante que la final de la Champions europea se jugase en América Latina o cualquier lugar fuera de Europa, el que la final de la Copa Libertadores de América (liga de campeones de América) se juegue en Madrid, la antigua metrópoli colonial contra la que lucharon por la independencia esos libertadores, resulta simplemente esperpéntico, y para muchos latinoamericanos vergonzoso. El pretexto usado ha sido el de seguridad, a causa de que hinchas de River exaltados –el único detenido fue desvinculado de la hinchada ultra- arrojaron piedras sobre el bus que transportaba a los jugadores de Boca. Curiosamente el autocar había sido dirigido por la policía del gobierno macrista de Buenos Aires hacia el lugar que estaban los hinchas de River, incluidos barrasbravas (ultras). Los disparos de botes de gases y balas de goma de la policía provocaron más daños personales que las piedras, pero éstas sirvieron de excusa para quitarle a River la ventaja de campo e hinchada (la visitante estaba prohibida para evitar enfrentamientos) en el decisivo partido de vuelta (el de ida en cancha de Boca resultó empate a un gol).
sábado, 8 de diciembre de 2018
Los Chalecos amarillos, revelador de un modelo social en crisis
Alex Anfruns, investigaction.net
Ha pasado un mes desde el llamado a la acción contra el aumento del impuesto al combustible. Después de una comunicación gubernamental que ha oscilado entre el desprecio y la torpeza, el anuncio oficial de una “moratoria” en la aplicación de este impuesto, el 4 de diciembre, significa un retroceso inesperado. Es hora de hacer un primer balance y analizar el fondo de esta cuestión, en la encrucijada de cuestiones como el modelo energético, la emergencia social, el desafío climático y la geopolítica mundial.
Este anuncio se produce unos días después de la manifestación de chaquetas amarillas en los Campos Elíseos, el sábado 1 de diciembre. Desde el G20 de Buenos Aires, la dificultad de Emmanuel Macron para comunicar sobre la evolución de esta movilización era obvia y predecible.
El giro de los acontecimientos, tal como lo presentaron machaconamente los canales de información en continuo, permitió centrar la atención en “la violencia de los gamberros” en las calles adyacentes a los Campos Elíseos. Pero especialmente en la confrontación de un pequeño grupo frente a las fuerzas de la orden, alrededor de un Arco de Triunfo que se convirtió en el símbolo de las instituciones francesas atacadas por “hordas” y grupos de “saqueadores”. Así, el discurso de Macron tuvo el mérito de dividir el movimiento entre “chalecos amarillos moderados” y “chalecos amarillos violentos”, con los cuales no era posible el diálogo. Pero el balance del sábado 1 de diciembre sigue siendo pesado: 133 heridos, 378 detenciones.
Ha pasado un mes desde el llamado a la acción contra el aumento del impuesto al combustible. Después de una comunicación gubernamental que ha oscilado entre el desprecio y la torpeza, el anuncio oficial de una “moratoria” en la aplicación de este impuesto, el 4 de diciembre, significa un retroceso inesperado. Es hora de hacer un primer balance y analizar el fondo de esta cuestión, en la encrucijada de cuestiones como el modelo energético, la emergencia social, el desafío climático y la geopolítica mundial.
Este anuncio se produce unos días después de la manifestación de chaquetas amarillas en los Campos Elíseos, el sábado 1 de diciembre. Desde el G20 de Buenos Aires, la dificultad de Emmanuel Macron para comunicar sobre la evolución de esta movilización era obvia y predecible.
El giro de los acontecimientos, tal como lo presentaron machaconamente los canales de información en continuo, permitió centrar la atención en “la violencia de los gamberros” en las calles adyacentes a los Campos Elíseos. Pero especialmente en la confrontación de un pequeño grupo frente a las fuerzas de la orden, alrededor de un Arco de Triunfo que se convirtió en el símbolo de las instituciones francesas atacadas por “hordas” y grupos de “saqueadores”. Así, el discurso de Macron tuvo el mérito de dividir el movimiento entre “chalecos amarillos moderados” y “chalecos amarillos violentos”, con los cuales no era posible el diálogo. Pero el balance del sábado 1 de diciembre sigue siendo pesado: 133 heridos, 378 detenciones.
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miércoles, 5 de diciembre de 2018
Katowice, cita con el destino
Alejandro Nadal, La Jornada
Se acabó el tiempo. Las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse 45 por ciento antes de 2030 para mantener el calentamiento global por debajo del umbral de 1.5 grados centígrados para finales de este siglo. Desgraciadamente, el más reciente estudio del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) muestra que después de permanecer constantes durante el periodo 2012-2016, las emisiones han vuelto a recuperar su ritmo de crecimiento. La atmósfera no va a esperarnos.
Pero parece que los intereses económicos pesan más que cualquier consideración. Dinero y riqueza contra atmósfera, esa es la contienda. En un mundo donde 10 por ciento de la población acapara 85 por ciento de la riqueza, la contienda es desigual: la humanidad entera y la biosfera serán los grandes perdedores.
La Conferencia de las partes de la Convención sobre Cambio Climático, que se lleva a cabo en Katowice, Polonia, no es una reunión cualquiera. En esta COP24 se presenta la última oportunidad para adoptar medidas efectivas que reduzcan drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Se acabó el tiempo. Las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse 45 por ciento antes de 2030 para mantener el calentamiento global por debajo del umbral de 1.5 grados centígrados para finales de este siglo. Desgraciadamente, el más reciente estudio del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) muestra que después de permanecer constantes durante el periodo 2012-2016, las emisiones han vuelto a recuperar su ritmo de crecimiento. La atmósfera no va a esperarnos.
Pero parece que los intereses económicos pesan más que cualquier consideración. Dinero y riqueza contra atmósfera, esa es la contienda. En un mundo donde 10 por ciento de la población acapara 85 por ciento de la riqueza, la contienda es desigual: la humanidad entera y la biosfera serán los grandes perdedores.
La Conferencia de las partes de la Convención sobre Cambio Climático, que se lleva a cabo en Katowice, Polonia, no es una reunión cualquiera. En esta COP24 se presenta la última oportunidad para adoptar medidas efectivas que reduzcan drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
martes, 4 de diciembre de 2018
Las protestas de masas en Francia: una nueva etapa en la lucha de clases internacional
wsws
El sábado, en las protestas de masas más significativas del país desde la huelga general de mayo-junio 1968, unas cien mil personas participaron en una serie de manifestaciones de los “Chalecos amarillos” por toda Francia contra el aumento del impuesto sobre la gasolina dirigido contra la clase trabajadora que anunció el presidente Emmanuel Macron.
Estos eventos constituyen un punto de inflexión crítico no solo para Francia y Europa, sino para todo el mundo. Tras décadas de ser suprimida, este estallido de protesta social pregona el reingreso de la clase obrera en el escenario de la historia mundial. La lucha de clases está volviendo a reafirmarse como la fuerza que impulsa el progreso histórico. El carácter explosivo de los eventos en Francia es testigo de enormes contradicciones sociales que se han acumulado a lo largo de las casi tres décadas desde la disolución de la Unión Soviética en 1991 y, particularmente, durante la década desde la crisis de 2008. El intenso odio al capitalismo y a las condiciones a las que ha dado lugar en Francia y todo el mundo —los niveles impactantes de desigualdad social, la acumulación interminable de riqueza en manos de un porcentaje diminuto de la población, los niveles cada vez mayores de pobreza y sufrimiento— están emergiendo a la superficie de la vida política.
El sábado, en las protestas de masas más significativas del país desde la huelga general de mayo-junio 1968, unas cien mil personas participaron en una serie de manifestaciones de los “Chalecos amarillos” por toda Francia contra el aumento del impuesto sobre la gasolina dirigido contra la clase trabajadora que anunció el presidente Emmanuel Macron.
Estos eventos constituyen un punto de inflexión crítico no solo para Francia y Europa, sino para todo el mundo. Tras décadas de ser suprimida, este estallido de protesta social pregona el reingreso de la clase obrera en el escenario de la historia mundial. La lucha de clases está volviendo a reafirmarse como la fuerza que impulsa el progreso histórico. El carácter explosivo de los eventos en Francia es testigo de enormes contradicciones sociales que se han acumulado a lo largo de las casi tres décadas desde la disolución de la Unión Soviética en 1991 y, particularmente, durante la década desde la crisis de 2008. El intenso odio al capitalismo y a las condiciones a las que ha dado lugar en Francia y todo el mundo —los niveles impactantes de desigualdad social, la acumulación interminable de riqueza en manos de un porcentaje diminuto de la población, los niveles cada vez mayores de pobreza y sufrimiento— están emergiendo a la superficie de la vida política.
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Protesta Chalecos amarillos
lunes, 3 de diciembre de 2018
Desde 2001 Estados Unidos ha gastado en guerras casi seis billones de dólares
Trevor Austin, WSWS
Un informe publicado por el Watson Institute of Public Affairs de la Universidad de Brown señala que el monto total destinado a la "guerra contra el terrorismo" es muy superior al sugerido anteriormente. El autor del estudio, el profesor Neta C. Crawford, reveló que el total del gasto del gobierno estadounidense destinado a las guerras tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 iba a llegar a los seis billones de dólares antes de finalizar el año fiscal 2019.
En marzo el Ministerio de Defensa estadounidense (DoD, en sus siglas en inglés) publicó un informe según el cual el ejército había gastado 1.500 billones de dólares en guerras. Sin embargo, el informe de la Universidad de Brown señala que las cifras del DoD constituyen una estimación prudente que no ha tenido en cuenta los gastos de los demás ministerios federales. La nueva estimación no solo incluye los gastos del Departamento de Seguridad Interior (DHS, en sus siglas en inglés), los aumentos del presupuesto y los gastos sanitarios de los excombatientes sino también los intereses de los préstamos destinados a pagar las guerras.
Un informe publicado por el Watson Institute of Public Affairs de la Universidad de Brown señala que el monto total destinado a la "guerra contra el terrorismo" es muy superior al sugerido anteriormente. El autor del estudio, el profesor Neta C. Crawford, reveló que el total del gasto del gobierno estadounidense destinado a las guerras tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 iba a llegar a los seis billones de dólares antes de finalizar el año fiscal 2019.
En marzo el Ministerio de Defensa estadounidense (DoD, en sus siglas en inglés) publicó un informe según el cual el ejército había gastado 1.500 billones de dólares en guerras. Sin embargo, el informe de la Universidad de Brown señala que las cifras del DoD constituyen una estimación prudente que no ha tenido en cuenta los gastos de los demás ministerios federales. La nueva estimación no solo incluye los gastos del Departamento de Seguridad Interior (DHS, en sus siglas en inglés), los aumentos del presupuesto y los gastos sanitarios de los excombatientes sino también los intereses de los préstamos destinados a pagar las guerras.
El G20 desnuda los límites civilizatorios y desafía a construir alternativas
Julio C. Gambina, Buenos Aires
El documento final del G20 explicita los principales problemas del capitalismo contemporáneo, concentrado en el “cambio climático” y el “comercio internacional”.
Ambas son expresiones de los límites civilizatorios de la sociedad capitalista en la actualidad. Los participantes del G20 suscriben una declaración que no resuelve las disputas, cuando mucho las identifica.
Sobre el primer punto, la cuestión climática, EEUU continúa bajo la presidencia Trump desentendiéndose de toda iniciativa tendiente a morigerar el impacto sobre el hábitat, el medio ambiente y la población global. Claro que tiene su lógica desde la dominación que se ejerce desde Washington sobre la producción de hidrocarburos y el papel que éstos asumen como insumo estratégico del modelo productivo y de desarrollo del capitalismo contemporáneo.
Respecto del comercio, es también EEUU en sus confrontaciones comerciales contra China y varios otros países, quien explicita los problemas de la disputa por la hegemonía del sistema mundial. Entre otras cuestiones, desde Buenos Aires se informó de las reformas al NAFTA, con claros beneficios para EEUU y en contra de sus vecinos en Canadá y México, cuando en este país se inaugura un nuevo ciclo presidencial desde el 1/12, sustentado en una voluntad social crítica de los modelos imperantes en el viejo y nuevo Tratado de Libre Comercio.
domingo, 2 de diciembre de 2018
Cinco puntos en la disfuncional cumbre del G-20 en Buenos Aires
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada
Las cumbres del desfalleciente Occidente se han vuelto disfuncionales, como sucedió con el G-7 en Canadá (http://bit.ly/2LCoQlO) y luego con el APEC (http://bit.ly/2zxSqp2) donde ni siquiera pudo acordar un comunicado conjunto, lo cual refleja la fractura y el (des) Orden Global en la Era Post-Estados Unidos (http://bit.ly/2zzcffD).
El G-20 de Buenos Aires tampoco será la excepción y va que vuela al fracaso: creado con un enfoque economicista/reduccionista después de la quiebra de Lehman Brothers en 2008 no sirve para nada ni ha tenido concreciones saludables.
La única gracia del G-20, como las demás cumbres aludidas, es haberse convertido en un punto de contacto para trascendentales reuniones tangenciales al margen de sus deliberaciones.
Este G-20 de Buenos Aires pudo haber sido el catalizador del nuevo orden tripolar global entre EEUU/Rusia/China lo cual hubiera marcado el hito histórico del siglo 21 cuando se habían programado sendas reuniones de Trump con el zar Vladimir Putin y con el mandarín Xi a quien invitó a cenar (http://bit.ly/2PacRxh).
Las cumbres del desfalleciente Occidente se han vuelto disfuncionales, como sucedió con el G-7 en Canadá (http://bit.ly/2LCoQlO) y luego con el APEC (http://bit.ly/2zxSqp2) donde ni siquiera pudo acordar un comunicado conjunto, lo cual refleja la fractura y el (des) Orden Global en la Era Post-Estados Unidos (http://bit.ly/2zzcffD).
El G-20 de Buenos Aires tampoco será la excepción y va que vuela al fracaso: creado con un enfoque economicista/reduccionista después de la quiebra de Lehman Brothers en 2008 no sirve para nada ni ha tenido concreciones saludables.
La única gracia del G-20, como las demás cumbres aludidas, es haberse convertido en un punto de contacto para trascendentales reuniones tangenciales al margen de sus deliberaciones.
Este G-20 de Buenos Aires pudo haber sido el catalizador del nuevo orden tripolar global entre EEUU/Rusia/China lo cual hubiera marcado el hito histórico del siglo 21 cuando se habían programado sendas reuniones de Trump con el zar Vladimir Putin y con el mandarín Xi a quien invitó a cenar (http://bit.ly/2PacRxh).
sábado, 1 de diciembre de 2018
Noam Chomsky: "Los migrantes están huyendo de la miseria y los horrores creados por Estados Unidos"
Amy Goodman, Democracy Now!
Mientras el presidente Trump aumenta los ataques verbales y las amenazas contra las caravanas de migrantes provenientes de América Central que se dirigen hacia la frontera entre México y Estados Unidos, el jueves su Gobierno dio a conocer nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba. John Bolton, asesor en temas de seguridad nacional, declaró que Venezuela, Cuba y Nicaragua son parte de una “troika de la tiranía” y un “triángulo del terror”. Para saber más de este tema, hablamos con Noam Chomsky. Chomsky, lingüista, docente y disidente político de renombre mundial, habla de la política exterior estadounidense en América Central. Chomsky se comunica con nosotros desde Tucson, Arizona, donde actualmente da clases en la Universidad de Arizona. Además es profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde ha enseñado durante más de cincuenta años.
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.
AMY GOODMAN: Estos son algunos de los titulares de hoy. Esto es Democracy Now! Democracynow.org, el Informativo de Guerra y Paz. Soy Amy Goodman.
AMY GOODMAN: Mientras el presidente Trump intensifica sus ataques y amenazas contra la caravana de migrantes centroamericanos que se dirige hacia la frontera sur de Estados Unidos, el Gobierno de Trump anunció el jueves nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba. El asesor de Seguridad Nacional John Bolton declaró que Venezuela, Cuba y Nicaragua formaban una “troika de tiranía” y un “triángulo de terror”. Bolton hizo estas declaraciones en Miami, Florida.
Mientras el presidente Trump aumenta los ataques verbales y las amenazas contra las caravanas de migrantes provenientes de América Central que se dirigen hacia la frontera entre México y Estados Unidos, el jueves su Gobierno dio a conocer nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba. John Bolton, asesor en temas de seguridad nacional, declaró que Venezuela, Cuba y Nicaragua son parte de una “troika de la tiranía” y un “triángulo del terror”. Para saber más de este tema, hablamos con Noam Chomsky. Chomsky, lingüista, docente y disidente político de renombre mundial, habla de la política exterior estadounidense en América Central. Chomsky se comunica con nosotros desde Tucson, Arizona, donde actualmente da clases en la Universidad de Arizona. Además es profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde ha enseñado durante más de cincuenta años.
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.
AMY GOODMAN: Estos son algunos de los titulares de hoy. Esto es Democracy Now! Democracynow.org, el Informativo de Guerra y Paz. Soy Amy Goodman.
AMY GOODMAN: Mientras el presidente Trump intensifica sus ataques y amenazas contra la caravana de migrantes centroamericanos que se dirige hacia la frontera sur de Estados Unidos, el Gobierno de Trump anunció el jueves nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba. El asesor de Seguridad Nacional John Bolton declaró que Venezuela, Cuba y Nicaragua formaban una “troika de tiranía” y un “triángulo de terror”. Bolton hizo estas declaraciones en Miami, Florida.
JOHN BOLTON: Ya no apaciguaremos a los dictadores y déspotas que están cerca de nuestras costas. No recompensaremos a pelotones de fusilamiento, torturadores y asesinos. Defenderemos la independencia y la libertad de nuestros países vecinos. Y este presidente, y todos los miembros de su Gobierno, apoyaremos a quienes luchan por la libertad. La troika de la tiranía en este hemisferio —Cuba, Venezuela y Nicaragua— finalmente ha encontrado un rival a su altura.AMY GOODMAN: Mientras John Bolton hacía estas declaraciones en Miami el jueves, Nermeen Shaikh y yo hablamos con el renombrado profesor, lingüista y disidente Noam Chomsky. Quien conversó con nosotras desde Tucson, Arizona, lugar donde se desempeña como profesor en la Universidad de Arizona. Noam Chomsky es también profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde ha impartido clases durante más de 50 años. Sus libros recientes incluyen “Pocos Prósperos, Muchos Descontentos” “¿Quién Domina el Mundo?” y “Réquiem por el Sueño Americano: los 10 principios de la concentración de la riqueza y el poder”. Comencé preguntándole al profesor Chomsky su opinión sobre los comentarios del asesor de Seguridad Nacional John Bolton sobre América Latina.
viernes, 30 de noviembre de 2018
El New York Times: nuestro crimen fue decir la verdad
Andre Damon, wsws
Se ha introducido un nuevo argumento en las páginas editoriales del New York Times y el Washington Post: que los medios estadounidenses, al informar sobre la candidatura presidencial de Hillary Clinton durante las elecciones de 2016, promovían la "propaganda rusa".
Durante los últimos dos años, las principales compañías de tecnología de los Estados Unidos, bajo el pretexto de luchar contra la "intromisión rusa" en la política estadounidense, han creado un régimen de censura en Internet, en el que los puntos de vista izquierdistas, antibélicos y socialistas se eliminan rutinariamente o en secreto restringido.
Ahora, los principales arquitectos de este régimen de censura están exigiendo su expansión a los principales periódicos no afectados por la represión de Silicon Valley.
El 17 de noviembre, el Washington Post publicó un editorial de Alex Stamos, ex jefe de seguridad de Facebook, argumentando que los medios estadounidenses no deberían haber informado las revelaciones de WikiLeaks sobre las relaciones corruptas de Hillary Clinton con Wall Street y el robo de las primarias demócratas en 2016.
Se ha introducido un nuevo argumento en las páginas editoriales del New York Times y el Washington Post: que los medios estadounidenses, al informar sobre la candidatura presidencial de Hillary Clinton durante las elecciones de 2016, promovían la "propaganda rusa".
Durante los últimos dos años, las principales compañías de tecnología de los Estados Unidos, bajo el pretexto de luchar contra la "intromisión rusa" en la política estadounidense, han creado un régimen de censura en Internet, en el que los puntos de vista izquierdistas, antibélicos y socialistas se eliminan rutinariamente o en secreto restringido.
Ahora, los principales arquitectos de este régimen de censura están exigiendo su expansión a los principales periódicos no afectados por la represión de Silicon Valley.
El 17 de noviembre, el Washington Post publicó un editorial de Alex Stamos, ex jefe de seguridad de Facebook, argumentando que los medios estadounidenses no deberían haber informado las revelaciones de WikiLeaks sobre las relaciones corruptas de Hillary Clinton con Wall Street y el robo de las primarias demócratas en 2016.
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Estados Unidos,
Hillary Clinton
jueves, 29 de noviembre de 2018
Joseph Stiglitz: “El poder del mercado es abuso de poder”
Álvaro Guzmán Bastida, Ignasi Gozalo Salellas y Héctor Muniente Sariñena, Bitacora
El mundo parece decidido a dejar a Joseph Stiglitz en fuera de juego.
Después de asesorar al gobierno de Bill Clinton y liderar el Banco Mundial a mediados y finales de los años noventa, y de ganar un Premio Nobel en 2001, el economista de la Universidad de Columbia pasó a ser uno de los críticos más agudos tanto del abandono de la clase trabajadora por parte del Partido Demócrata como -de manera clave- de las desigualdades y desequilibrios de poder originados por la globalización en los países del Sur. En estas apareció Donald Trump. Y Stiglitz volvió a estar a la altura de las circunstancias, profundizando y ensanchando si cabe el nivel de su crítica. ¿Cómo es posible que el mismo sistema contra el que había arremetido por dejar de lado a los pobres de África y los campesinos de América Latina alumbrara una monstruosidad política que decía hablar en nombre de los "olvidados" de Estados Unidos? ¿Podía ser América la perdedora de un sistema que creó y se esforzó en imponer? Stiglitz, que ha actualizado su libro más influyente, El Malestar de la globalización para abordar tamañas novedades, recibe a CTXT en su oficina del norte de Manhattan para departir sobre la guerra comercial con China, la insuficiencia de un análisis geopolítico de la globalización que deje de lado cuestiones de clase y la urgencia de la protección social como antídoto al ascenso de reaccionarios y neoproteccionistas.
-La última vez que hablamos, en la primavera de 2016, tenía mucho que decir sobre la crisis de la desigualdad en Estados Unidos, las fallas de la recuperación tras la crisis económica. Sin duda, el gran acontecimiento tras aquella conversación fue el ascenso político de Donald Trump. ¿Cree que este tiene una explicación económica? ¿Cuál es, por así decirlo, el sustrato material en el que echó raíces Trump?
El mundo parece decidido a dejar a Joseph Stiglitz en fuera de juego.
Después de asesorar al gobierno de Bill Clinton y liderar el Banco Mundial a mediados y finales de los años noventa, y de ganar un Premio Nobel en 2001, el economista de la Universidad de Columbia pasó a ser uno de los críticos más agudos tanto del abandono de la clase trabajadora por parte del Partido Demócrata como -de manera clave- de las desigualdades y desequilibrios de poder originados por la globalización en los países del Sur. En estas apareció Donald Trump. Y Stiglitz volvió a estar a la altura de las circunstancias, profundizando y ensanchando si cabe el nivel de su crítica. ¿Cómo es posible que el mismo sistema contra el que había arremetido por dejar de lado a los pobres de África y los campesinos de América Latina alumbrara una monstruosidad política que decía hablar en nombre de los "olvidados" de Estados Unidos? ¿Podía ser América la perdedora de un sistema que creó y se esforzó en imponer? Stiglitz, que ha actualizado su libro más influyente, El Malestar de la globalización para abordar tamañas novedades, recibe a CTXT en su oficina del norte de Manhattan para departir sobre la guerra comercial con China, la insuficiencia de un análisis geopolítico de la globalización que deje de lado cuestiones de clase y la urgencia de la protección social como antídoto al ascenso de reaccionarios y neoproteccionistas.
-La última vez que hablamos, en la primavera de 2016, tenía mucho que decir sobre la crisis de la desigualdad en Estados Unidos, las fallas de la recuperación tras la crisis económica. Sin duda, el gran acontecimiento tras aquella conversación fue el ascenso político de Donald Trump. ¿Cree que este tiene una explicación económica? ¿Cuál es, por así decirlo, el sustrato material en el que echó raíces Trump?
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miércoles, 28 de noviembre de 2018
La pesadilla de Polanyi
Alejandro Nadal, La Jornada
Para entender el daño que el neoliberalismo ha causado en nuestras sociedades, es bueno tomar algo de distancia histórica. La perspectiva desde horizontes temporales largos permite cuestionar los mitos y leyendas que impiden una crítica certera sobre la economía de mercado y el capitalismo. Un vistazo al pasado ayuda a comprender que las heridas en el tejido social no son superficiales y que se acompañan de una peligrosa mutación hasta en la misma forma de pensarnos.
Lo primero que enseña la perspectiva histórica es que la sociedad de mercado no siempre existió. Este es el hallazgo fundamental de Karl Polanyi, autor de la obra magistral La gran transformación. Si bien los mercados eran conocidos desde finales de la llamada edad de piedra, las relaciones puramente mercantiles estaban acotadas por otro tipo de relaciones sociales que no tenían nada que ver con precios y mucho menos con una finalidad de lucro. Para decirlo en palabras de Polanyi, no es lo mismo una sociedad con mercados que una sociedad de mercado.
Ninguna sociedad puede sobrevivir sin un sistema económico. Pero el sistema económico basado en la idea de un mercado autorregulado es una novedad en la historia. En la antigüedad existieron mercados de todo tipo de bienes, desde telas y sandalias hasta utensilios y alimentos. Había precios y monedas. Pero las relaciones mercantiles estaban sumergidas en una matriz de relaciones sociales cuya racionalidad no era obtener ganancia o beneficio económico. Como dice Polanyi, aquellas relaciones mercantiles estaban encasilladas en otro tipo de relaciones sociales.
Para entender el daño que el neoliberalismo ha causado en nuestras sociedades, es bueno tomar algo de distancia histórica. La perspectiva desde horizontes temporales largos permite cuestionar los mitos y leyendas que impiden una crítica certera sobre la economía de mercado y el capitalismo. Un vistazo al pasado ayuda a comprender que las heridas en el tejido social no son superficiales y que se acompañan de una peligrosa mutación hasta en la misma forma de pensarnos.
Lo primero que enseña la perspectiva histórica es que la sociedad de mercado no siempre existió. Este es el hallazgo fundamental de Karl Polanyi, autor de la obra magistral La gran transformación. Si bien los mercados eran conocidos desde finales de la llamada edad de piedra, las relaciones puramente mercantiles estaban acotadas por otro tipo de relaciones sociales que no tenían nada que ver con precios y mucho menos con una finalidad de lucro. Para decirlo en palabras de Polanyi, no es lo mismo una sociedad con mercados que una sociedad de mercado.
Ninguna sociedad puede sobrevivir sin un sistema económico. Pero el sistema económico basado en la idea de un mercado autorregulado es una novedad en la historia. En la antigüedad existieron mercados de todo tipo de bienes, desde telas y sandalias hasta utensilios y alimentos. Había precios y monedas. Pero las relaciones mercantiles estaban sumergidas en una matriz de relaciones sociales cuya racionalidad no era obtener ganancia o beneficio económico. Como dice Polanyi, aquellas relaciones mercantiles estaban encasilladas en otro tipo de relaciones sociales.
martes, 27 de noviembre de 2018
La enorme crisis social creada por las políticas neoliberales de gobiernos españoles y catalanes
Vicenç Navarro, Nueva Tribuna
La aplicación de políticas neoliberales, como las reformas laborales que tenían como objetivo, en teoría, aumentar la flexibilidad laboral (lo cual consiguieron a costa de un enorme crecimiento de la precariedad, de la inestabilidad laboral y de la desprotección social), y como los recortes del gasto y empleo públicos que han afectado especialmente a las transferencias y servicios públicos del ya muy poco financiado Estado del Bienestar español, incluyendo el catalán (a fin de reducir el déficit público con la intención, en teoría, de tranquilizar a los mercados financieros), por parte de los gobiernos liderados en España por el Sr. Zapatero primero y por el Sr. Rajoy después (con el apoyo de Ciudadanos), y de los gobiernos del Sr. Mas y del Sr. Puigdemont –y ahora del Sr. Torra– (en alianza con Unió Democràtica y más tarde con ERC) en Catalunya, ha tenido un impacto devastador en la calidad de vida y el bienestar de las clases populares de España, incluyendo Catalunya. Nunca antes en el periodo democrático se había visto tal deterioro. Desde el inicio de la Gran Recesión –causada por la aplicación de tales políticas– en 2007 hasta el año pasado, 2017, la tasa de desempleo pasó de un 8,2% a un 17,2% (un crecimiento del 110%). En número de personas, significó pasar de tener 1.846.000 parados a tener 3.917.000 (2.071.000 personas más). Durante el mismo periodo de tiempo 2007-2017, el porcentaje de personas en paro de larga duración pasó de ser un 1,7% (377.000 personas) a un 7,7% (1.724.000 personas). El porcentaje de trabajadores que ganaron solo una tercera parte del salario medio pasó de ser el 21% a un 27% (en el caso de personas solteras sin hijos), y del 13% a un 14% en el caso de parejas con un salario y dos hijos. Y el porcentaje de trabajadores que ganaban menos del salario mínimo subió de un 8,8% a un 12%. Hoy España (incluyendo Catalunya) tiene una de las tasas de riesgo de pobreza más altas en la UE (un 22%), que es incluso mayor en el caso de los niños (32%).
La aplicación de políticas neoliberales, como las reformas laborales que tenían como objetivo, en teoría, aumentar la flexibilidad laboral (lo cual consiguieron a costa de un enorme crecimiento de la precariedad, de la inestabilidad laboral y de la desprotección social), y como los recortes del gasto y empleo públicos que han afectado especialmente a las transferencias y servicios públicos del ya muy poco financiado Estado del Bienestar español, incluyendo el catalán (a fin de reducir el déficit público con la intención, en teoría, de tranquilizar a los mercados financieros), por parte de los gobiernos liderados en España por el Sr. Zapatero primero y por el Sr. Rajoy después (con el apoyo de Ciudadanos), y de los gobiernos del Sr. Mas y del Sr. Puigdemont –y ahora del Sr. Torra– (en alianza con Unió Democràtica y más tarde con ERC) en Catalunya, ha tenido un impacto devastador en la calidad de vida y el bienestar de las clases populares de España, incluyendo Catalunya. Nunca antes en el periodo democrático se había visto tal deterioro. Desde el inicio de la Gran Recesión –causada por la aplicación de tales políticas– en 2007 hasta el año pasado, 2017, la tasa de desempleo pasó de un 8,2% a un 17,2% (un crecimiento del 110%). En número de personas, significó pasar de tener 1.846.000 parados a tener 3.917.000 (2.071.000 personas más). Durante el mismo periodo de tiempo 2007-2017, el porcentaje de personas en paro de larga duración pasó de ser un 1,7% (377.000 personas) a un 7,7% (1.724.000 personas). El porcentaje de trabajadores que ganaron solo una tercera parte del salario medio pasó de ser el 21% a un 27% (en el caso de personas solteras sin hijos), y del 13% a un 14% en el caso de parejas con un salario y dos hijos. Y el porcentaje de trabajadores que ganaban menos del salario mínimo subió de un 8,8% a un 12%. Hoy España (incluyendo Catalunya) tiene una de las tasas de riesgo de pobreza más altas en la UE (un 22%), que es incluso mayor en el caso de los niños (32%).
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