En el marco del encuentro de ministros de Economía de la Unasur que tuvo lugar el mes pasado en Buenos Aires se planteó la necesidad de analizar la experiencia del SUCRE (Sistema único de compensación regional), el sistema de unidad de cuenta de los países del ALBA, para estudiar qué podría aportar al proceso de integración la adopción de un instrumento similar a nivel regional. En las opiniones que se escuchan sobre la cuestión, aparecen por un lado las prevenciones de quienes señalan “la amarga experiencia” en que se ha convertido la moneda única europea, el euro, y por otro lado la posición de quienes sostienen que es una herramienta indispensable y urgente para preservarse de eventuales ataques de capitales especulativos contra la región. Lo que está sucediendo en estos días en Brasil, con el real, podría resultar una advertencia. Y en el medio del debate, pocos saben qué es el sucre, cómo funciona y qué soluciones podría aportar.
En una entrevista con
Página/12, Eudomar Tovar, titular del Consejo Monetario Regional del ALBA, máxima autoridad en este acuerdo de políticas monetarias entre cinco países de Sudamérica y el Caribe (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua), respondió a esos interrogantes. Según Tovar, el proyecto del sucre no es una propuesta de moneda única, pero evalúa que la adopción de un instrumento de unidad de cuenta similar en la región sería “un paso importante para el desacople progresivo de las hoy llamadas monedas fuertes y prevenirse de los embates que seguramente vendrán en esta etapa de la crisis financiera global”.