Las malas prácticas financieras ejercidas en los últimos años tienen neutralizada a la economía global, con las cifras más altas de desempleo. En este entorno, el desmantelamiento de los escándalos financieros continúa dando cuenta de los desastrosos resultados de las operaciones via CDS. Esta vez, Deutsche Bank, JPMorgan UBS y Depfa Hypo Real Estate Holding, fueron acusados de fraude relacionado con la venta de derivados.
Como nunca antes, el ministro de Hacienda ya no es la única voz autorizada del gabinete para hablar de temas financieros. Juan Andrés Fontaine (ministro de Economía) apuesta por un diseño comunicacional que le de el protagonismo en la reconstrucción y Felipe Larraín (Hacienda) un académico acostumbrado a los laureles no se resigna a perder el tradicional peso de su figura como jefe de la billetera fiscal. Pero Larraín no será la última palabra en materia de política económica. Aparte de Fontaine, el primero en hacerle sombra es Piñera, y luego el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Cristian Larroulet, históricamente cercano a Fontaine.
El año pasado, en plena crisis económica, Larraín se enfrascó en una ácida polémica con Andrés Velasco sobre si el país estaba o no en recesión, diciendo que las cifras macroeconómicas eran “para llorar”. Pese a ello, Larraín considera a Velasco entre sus amigos. De hecho tienen publicaciones juntos como el paper "Regímenes Cambiarios en Economías Emergentes". Larraín fue el primer chileno en convertirse en profesor de la cátedra Robert Kennedy en Harvard hasta 1999 cuando volvió a Chile y ha escrito más de 120 artículos para publicaciones especializadas. Entre sus 10 libros está Macroeconomía en la Economía Global (1993) junto al famoso economista Jeffrey Sachs. El libro es un clásico entre los estudiantes de Economía, que si han tenido clases con él en la Universidad Católica saben que las hace con un micrófono en la mano y que entre sus frases célebres está esa de que “sólo Humphrey Bogart quema dinero”.
Larraín, como Velasco, es un académico top: disfruta exponiendo modelos macroeconómicos complejos y antes de ingresar de lleno a la política fue economista jefe del Banco Mundial y asesor de varios gobiernos en Latinoamérica y el Caribe.
Felipe Portales desarrolla en este interesante artículo la consolidación del modelo económico neoliberal impuesto por la dictadura de Pinochet, en manos de la Concertación:
La dictadura de Pinochet efectuó una refundación de la sociedad chilena acorde con el pensamiento antidemocrático y neoliberal de la derecha política y de los grandes grupos económicos. En este sentido, la política sistemática de gravísimas violaciones de derechos humanos no se entiende como una reacción a desafíos serios por el control del poder –el golpe de Estado de 1973 se consolidó en horas y el régimen militar nunca enfrentó una oposición armada de significación-; sino para destruir la asertividad de sectores medios y populares que habían configurado, luego de largas luchas, un conjunto de organizaciones políticas y sociales animadas por un espíritu de creciente transformación democrática.
Como lo ha reconocido Andrés Allamand, “una revolución de esa magnitud… necesitaba tiempo. Desde el otro lado, Pinochet le aportaba al equipo económico algo quizás más valioso: el ejercicio sin restricciones del poder político necesario para materializar las transformaciones. Más de alguna vez en el frío penetrante de Chicago los laboriosos estudiantes que soñaban con cambiarle la cara a Chile deben haberse devanado los sesos con una sola pregunta: ¿Ganará alguna vez la presidencia alguien que haga suyo este proyecto? Ahora no tenían ese problema”
Jerry Mander, presidente del International Forum on Globalization, señala que el nivel de impacto de los medios de comunicación es mucho más serio de lo que la gente píensa, fundamentalmente por la forma en que controla la mente: "haga esto, consuma esto otro, compre aquello". Y más aún cuando el 70% de los medios de comunicación están concentrados en siete empresas.
Estas siete empresas (Fox News,Time Warner,Disney, Sony, Bertelsman, Viacom, General Electric) controlan la televisión, los satélites, las redes de cable, las agencias de información, las radios, los diarios, las revistas, la industria cinematográfica, las redes de internet, las editoriales, etc... es decir TODO! Jerry Mander advierte que esta es la industria más concentrada de todas, con el peligro de que se trata de una industria que manipula las conciencias de las personas, sin ningún interés por valores verdaderos y apelando solamente al interés y la ganancia económica.
Un historiador británico afirma que el hecho de que Charles Darwin haya presenciado un terremoto de magnitud 8,2 en Chile, en 1835, lo ayudó a desarrollar la teoría de la evolución de las especies.
En entrevista con la BBC, John van Wyhe, fundador del sitio Darwin Online, explica que el famoso naturalista británico estuvo en el país sudamericano en 1835, en medio de su expedición en barco que lo hizo recorrer medio mundo durante cinco largos años.
El día 20 de enero de aquel año, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, US Geological Survey, un terremoto de magnitud 8,2 afectó la región causando la muerte a 500 personas.
Aquel sismo ocurrió alrededor de las 11:00 am (hora local) y duró cerca de dos minutos. Igual que el terremoto del pasado 27 de febrero, el movimiento telúrico de hace 175 años afectó principalmente la ciudad de Concepción, que quedó destruida en apenas seis segundos. El profesor de Historia de la ciencia de la Universidad Nacional de Singapur explica que, en el momento del terremoto, Darwin se encontraba cerca de Valdivia, ubicada a 322 kilómetros del epicentro.
"Yo estaba en tierra firme descansando en un césped. (El terremoto) vino de repente y duró dos minutos (aunque pareció mucho más). El sismo era muy notable; a mí y a mi sirviente nos pareció que la ondulación venía del este (...) Un terremoto como este destruye las asociaciones más antiguas, el mundo, el emblema de todo aquello que es sólido", describió Darwin en su diario.
El investigador viajó entonces a la ciudad de Concepción, donde llegó el día 4 de marzo para observar los daños del terremoto de 1835.
"Es lo más terrible, y sin embargo, el espectáculo más interesante que jamás haya presenciado", escribió Darwin tras encontrar la ciudad en ruinas. Como se muestra en la ilustración de arriba, la catedral de la ciudad se había desmoronado.
"Combinando sus propias observaciones con la de muchos residentes locales, Darwin intentó reconstruir el evento y entender por qué había ocurrido. Él descubrió que tres volcanes habían entrado en erupción a lo largo de la costa chilena casi simultáneamente en el momento del terremoto", explicó van Wyhe.
Darwin observó que, debido al terremoto, la costa había aumentado en relación al nivel del mar. En el punto donde rompían las olas contra las piedras de la isla de Santa María, por ejemplo, era tres metros más bajo que lo normal.
Aquella observación llevó al investigador a estar de acuerdo con las teorías que defendían que el planeta Tierra está en una constante y lenta mutación.
"Esa experiencia fue muy importante para Darwin porque él ya había leído mucho sobre las constantes alteraciones del planeta Tierra, pero es en Chile donde puede presenciar y estudiar ese fenómeno con sus propios ojos", le dice van Wyhe a la BBC.
"(Esa observación) fue una de las principales influencia que llevaron a Darwin a preguntarse cómo los seres vivos sufrían mutaciones para adaptarse a un mundo siempre en mutación. Su respuesta fue, está claro, evolución, o que las nuevas especies son descendientes genealógicas de antepasados, adaptadas de acuerdo a la selección natural del ambiente de cada una", señala van Wyhe.
"El reciente trágico terremoto demuestra, como bien sabía Darwin, que nuestra Tierra no es estática. Ella está cambiando, está evolucionando", concluye el historiador.
Tras dos años largos de crisis, el mero hecho de refrescar nuestra frágil memoria sobre cómo han ido evolucionando las percepciones de los problemas resulta bastante clarificador.
Recordemos que cuando los gobiernos de los países de nuestro entorno acabaron asumiendo la crisis, acordaron como un solo hombre que no había que dejar la recuperación al libre albedrío de los mercados, sino que los estados debían aportar cuantiosos paquetes de ayudas para combatirla. Los economistas críticos se congratularon de este inesperado triunfo del keynesianismo frente al maligno neoliberalismo, interpretándolo como una victoria de la izquierda frente a la derecha. El escaso tiempo transcurrido evidencia lo errado de este diagnóstico y sus nefastos resultados.
Hay que empezar recordando que el capitalismo no es la encarnación de la utopía liberal, sino un sistema social fruto del devenir histórico, que lo mismo adopta posiciones liberales que intervencionistas en función de sus intereses. El hecho de que el Gobierno estadounidense de Bush adelantara el “plan Paulson” para salvar entidades financieras, reforzado después con el más abultado paquete de Obama, denotó que el supuesto conflicto entre liberalismo e intervencionismo brillaba en este caso por su ausencia, dejando claro que el mismo capitalismo que había provocado la crisis era el primer interesado en beneficiarse de esos planes de salvamento, sobre todo si no entrañaban contrapartidas que condicionaran su propiedad o su gestión. Lamentablemente, la aquiescencia de los críticos a las cuantiosas inyecciones de liquidez y gasto público dio alas a los gobiernos para orientarlas impunemente a favor de los intereses más inmediatos del capitalismo sin apenas exigencias que condicionaran su gestión, lo cual tuvo efectos perversos en un doble sentido.
Por una parte, estas inyecciones contribuyeron a salvar bancos y a paliar la caída en la actividad de las empresas, pero también, y sobre todo, a reanimar la inversión especulativa, al no haberse cambiado las reglas del juego que la incentivaban. Repuntaron así las cotizaciones bursátiles, el oro y las materias primas, pero no el crédito, la inversión productiva, ni el empleo.
Por otra, la prodigalidad inicial del gasto y de la financiación pública consiguió paliar la bancarrota privada a base de inflar el déficit y la deuda que los Estados tienen que atender ahora, cambiando el rol de los personajes: hoy es la banca la que financia interesadamente a los Estados exigiéndoles solvencia y equilibrio presupuestario. Y con esta nueva exigencia se invierte el discurso originario que achacaba la crisis a “la codicia” de los especuladores y a la desregulación del sistema monetario internacional, para acabar hablando sólo de la necesidad de reformar el mercado laboral o las pensiones, de recortar sueldos y derechos de los trabajadores y de apretar las clavijas al grueso de los contribuyentes.
Asistimos así a un discurso económico servil que, tras cegar otras posibles salidas, acaba proponiendo como la única viable la conocida ley del embudo, consistente en socializar pérdidas y privatizar beneficios.
Mientras se expande la presión de Estados Unidos sobre la moneda china, el Banco Mundial ha elevado su pronóstico de crecimiento para el gigante asiático, del 8,5 por ciento al 9,5 por ciento, dando cuenta del vigoroso aumento en las exportaciones, del fuerte crecimiento en el sector inmobiliario y del sólido aumento del gasto interno.
La presión de Estados Unidos sobre China se ejerce a todo nivel, desde las columnas de Paul Krugman, hasta las discusiones en el Congreso, que anoche buscaban los mecanismos para romper con la paridad dólar-yuan impuesta por el gobierno chino a principios del año pasado, mediante la aplicación de fuertes aranceles...
Eric Toussaint lleva años escribiendo sobre la deuda externa, las desigualdades Norte-Sur y la acción de organismos como el FMI o el Banco Mundial. Ahora, durante la presentación de su libro 60 preguntas, 60 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial habla sobre las causas de la actual crisis que atraviesa Occidente. Toussaint es doctor en ciencias políticas, y miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial. Aquí explica algunas de las claves para entender la actual crisis económica.
D.: ¿Cómo se explica que, pese a una reducción del salario real desde el año 1982 hasta 2007, el consumo en los países del Norte haya tenido un nivel de crecimiento alto?
ERIC TOUSSAINT: Durante todo ese tiempo, el consumo de masas se ha sostenido gracias al endeudamiento privado. Los que permitieron esto son las empresas capitalistas del sector del crédito que otorgaron líneas de crédito más voluminosas. Lo hicieron a través de un montaje totalmente artificial de instrumentos de deuda e, inesperadamente, la cadena del endeudamiento privado en EE UU se rompió en el eslabón más débil, que era el sector del crédito hipotecario en un segmento del mercado que era el de las hipotecas subprime: los sectores de la población más frágiles que aceptaron endeudarse en condiciones extremas, con tasas de interés bajas los dos primeros años y pasando a 13% de interés anual los siguientes años. Este sistema de endeudamiento funcionaba mientras la burbuja inmobiliaria seguía creciendo, mientras el valor de la vivienda subía. En EE UU era posible refinanciar su deuda cada dos años basándose sobre el nuevo valor de la vivienda que había aumentado. Todo esto era sin contar con una sobreproducción de vivienda en el año 2006 y la caída en 2007 del valor de la vivienda que generó la crisis de las subprime. Para resumir, hemos asistido, con la crisis financiera de los años 2007- 2008, a una crisis de la deuda privada, que se está transformando ahora en una crisis de la deuda pública del Norte porque el Gobierno de EE UU –pero también el Gobierno británico, belga o francés– rescató a la banca privada regalando dinero. Ahí es cuando la deuda privada se transformó en deuda pública. El sector público asumió el coste del rescate. D.: ¿En qué situación nos hallamos ahora?
E.T.: Llegamos a un círculo vicioso en el cual para rescatar a la banca privada se endeudan los Estados y financian ese endeudamiento pidiendo préstamos a la misma banca. La explosión de la deuda pública obliga a los Gobiernos a disminuir el gasto público, a reducir el gasto en las universidades, reducir las subvenciones a la salud pública, limitar las inversiones en infraestructuras públicas, congelar los salarios de los funcionarios. Por eso hemos vuelto a un discurso de ajuste estructural en los países del Norte y sólo estamos empezando a enfrentarnos a la situación.
D.: ¿Cómo se encuentra el sector inmobiliario?
E.T.: Respecto a la crisis inmobiliaria, sabemos que en el Estado español la vivienda está todavía sobrevalorada en un 50%. En Inglaterra lo está en un 30% y en Irlanda en un 30%. Es decir, la crisis inmobiliaria no ha terminado. Quizás en EE UU haya tocado fondo. Por otro lado, empieza ahora la crisis inmobiliaria del sector comercial con la quiebra en Dubai de un proyecto de edificios comerciales. Sabemos que la deuda contratada por el sector privado en el sector comercial es enorme y que esa crisis del sector comercial va a crecer con la crisis económica. Algunas empresas de servicios van a tener que cerrar oficinas.
D.: ¿Cuáles son las especificidades de la crisis española?
E.T.: En el Estado español no ha habido la misma crisis bancaria que en la mayoría de los países occidentales –como en Inglaterra, EE UU o Bélgica– donde el rescate ha sido masivo. Quizás se produzca en un futuro cercano cuando veamos que el BBVA o el Banco Santander, que hasta ahora no parecían tan afectados, puedan estarlo también.
D.: ¿Se está acabando el sistema capitalista?
E.T.: El sistema capitalista atraviesa una crisis muy grave. En el pasado este mismo sistema ya pasó por crisis muy severas y es importante entender que, si no hay una salida anticapitalista a esta crisis, habrá una salida capitalista. La salida capitalista a la crisis se basa solamente en aumentar la presión sobre el trabajo y pasar la factura a los asalariados. Ha sido siempre la misma solución. Incluso puede haber una salida capitalista neokeynesiana. Lo que llama la atención es que en 2008 la crisis era tan profunda que los Gobiernos de derecha y los ideólogos del capitalismo atravesaron una crisis de confianza. Temieron una salida anticapitalista porque veían que lo que se avecinaba era una auténtica crisis del capitalismo. Ellos lo saben, lo niegan en las grandes entrevistas de televisión, pero, leyendo el Financial Times o The Economist, uno puedo decir que no se equivocaban. Se imaginaron que, desde las bases de la izquierda, surgiría una denuncia del capitalismo, pero no ocurrió. La izquierda tradicional acompañó el rescate de la banca. Sarkozy, que llegó a hablar de refundar el capitalismo en algunas entrevistas, no ha vuelto a hablar del tema porque no encontró una denuncia suficientemente fuerte como para refundarlo. ¿Por qué refundar algo que la gente puede seguir aguantando?
Este es un documental del año 2007 dirigido por Christopher Martin y John Pilger. Su título es una ironía del término "guerra contra el terror", inventado por George W. Bush.
Este documento se centra en la interferencia de la política de los Estados Unidos en cuestiones de América Latina. Gran parte se desarrolla alrededor de la figura de Hugo Chávez en Venezuela. También describe la participación de la CIA en el golpe de estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala y Salvador Allende en Chile. También aborda el tema de la situación económica en Chile después de la dictadura de Augusto Pinochet y el surgimiento de Evo Morales en Bolivia.
China publicó ayer un informe sobre la situación de los derechos humanos en Estados Unidos, en el cual afirma que el mundo sufre un serio desastre por la crisis financiera inducida por grandes firmas bancarias y de bienes raíces, señala que la libertad de prensa está subordinada a lo que llaman intereses nacionales y es manipulada por el gobierno, y destaca que Washington monopoliza 10 de los 12 servidores centrales de Internet en el mundo y pretende impulsar su hegemonía con el argumento de la libertad en la red.
El documento, titulado Registro de los derechos humanos de Estados Unidos en 2009, aborda temas como la seguridad personal y de la propiedad, los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, las garantías de las mujeres y los niños, así como las violaciones a los derechos básicos por Washington en otros países. El texto fue difundido el viernes por la Oficina de Información del Consejo de Estado chino, en respuesta al reporte elaborado por el Departamento de Estado estadunidense, que la víspera dio a conocer su evaluación anual sobre derechos humanos en el mundo durante 2009. El reporte fue elaborado con base en artículos de la prensa estadunidense e informes de organizaciones no gubernamentales. De manera similar al documento anual estadunidense, el texto chino separa por capítulos los temas, con títulos como Pisoteando la soberanía de otros países y sus derechos humanos, y Espiando a los ciudadanos.
El documento acusa que el informe anual estadunidense es un instrumento político que interfiere en los asuntos internos de otros países, difama la imagen de otras naciones y persigue los intereses estratégicos de Washington.
Como en años anteriores, el informe está lleno de acusaciones sobre la situación de los derechos humanos en más de 190 países y regiones, incluida China, pero no dice nada sobre los abusos contra garantías básicas en su territorio ni sobre los excesos que comete con su poder militar, indica el texto chino.
Al tiempo que el mundo sufre un serio desastre en derechos humanos causado por la crisis financiera global inducida por Estados Unidos, el gobierno sigue haciendo caso omiso a sus problemas de derechos humanos y sólo apunta a los de otros países. Destaca que Estados Unidos no permite la libertad de prensa y expresión, y remite a los casos de escuchas telefónicas, control y monitoreo de Internet después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, así como a la iniciativa del Congreso de imponer sanciones a cadenas árabes de televisión por satélite.
Durante la jornada, ningún medio informativo en Estados Unidos había dado a conocer el informe chino. Ni los canales de CNN en inglés o español ni la National Public Radio, o los sitios en Internet de diarios como el New York Times o The Washington Post, habían difundido nada.
Al referirse a la situación de los crímenes con violencia en Estados Unidos, el documento asevera que esa situación significa una amenaza para las vidas, propiedades y seguridad de las personas o sus familias. Recuerda que en 2008 los estadunidenses enfrentaron 4.9 millones de crímenes violentos, 16.3 millones de robos en sus propiedades y 137 mil asaltos. Al citar a la Oficina Federal de Investigaciones, el informe indica que hubo 14 mil 180 asesinatos en 2008.
Asimismo, destaca que las escuelas se han convertido en la peor área de violencia, por las frecuentes agresiones armadas en universidades y centros de educación básica y media. También da cuenta del abuso de poder de los mandos oficiales al asegurar que en los últimos dos años la cantidad de policías de Nueva York que han sido acusados de excesos por el uso de la fuerza creció 50 por ciento.
El documento sostiene que en la mayoría de las ciudades estadunidenses la policía detiene, interroga y amedrenta anualmente a más de un millón de personas. Las prisiones estadunidenses, continúa, están sobrepobladas y en 2008 el número de reos se elevó. Menciona que el gobierno de California sugirió que se enviara de regreso a miles de indocumentados que se encuentran cautivos en las prisiones de ese estado, con el propósito de reducir la sobrepoblación. De igual forma, cita los casos de abusos reportados por los medios estadunidenses y Naciones Unidas en Afganistán, Irak y la base naval de Guantánamo, en Cuba.
El extenso reporte explica que, en su calidad de mayor vendedor de armas en el mundo, los acuerdos de ese país han generado inestabilidad por todo el planeta, mientras incrementa su presupuesto militar y encabeza la lista global sobre la materia. Recuerda que a principios de 2010 el gobierno estadunidense anunció la venta de armas a Taiwán por 6 mil 400 millones de dólares, a pesar de la enérgica protesta de Pekín, lo que daña seriamente los intereses de seguridad de China y provoca la indignación de su pueblo.
Enfatiza que el Pentágono ha construido sus bases militares en todo el mundo, lo cual se asocia con casos de violaciones a los derechos humanos de los habitantes locales. Subraya que Estados Unidos cuenta con 900 de esas instalaciones, que acogen a más de 190 mil soldados y otros 115 mil empleados. Esas bases, dice, dañan y contaminan el medio ambiente.
Al referirse a las tecnologías de las comunicaciones, resalta que Estados Unidos ha negado todas las peticiones de otras naciones, así como las de organizaciones internacionales, incluida Naciones Unidas, de romper su monopolio sobre los servidores y descentralizar su poder de gerencia sobre Internet, pues monopoliza 10 de los 12 servidores centrales de la red. También ha estado interviniendo en los asuntos internos de otros países haciendo uso del control que tiene sobre los recursos de la red y tiene a su servicio un equipo especial de hackers.
"El naufragio siempre es el momento más significativo, escribió Fernand Braudel para explicar los "puntos de ruptura" que presentan las "estructuras profundas de la vida". En efecto, el naufragio es el momento privilegiado para observar qué cosas y en qué lugar fallan, y qué efectos tienen en cada uno de los actores. El reciente terremoto en Chile, como otras catástrofes naturales, nos muestra miserias y virtudes del género humano y, en especial, los puntos fuertes y débiles del sistema y de los movimientos antisistémicos. Nos desafía a pensar en términos de caos.
Hasta ahora venimos concibiendo la transición a una sociedad poscapitalista como un proceso ordenado y dirigido. Sin embargo, como alerta Immanuel Wallerstein, la desintegración del capitalismo debe hacernos pensar en una transición caótica, no necesariamente desastrosa. Mientras una transición ordenada tiende a reproducir la explotación, la caótica implica bifurcaciones en que las fuerzas antisistémicas tienen mayores posibilidades de incidir en los resultados. Propongo observar las catástrofes creadas por terremotos como los de Chile y Haití, y por el huracán Katrina en Nueva Orleáns, como metáforas de transiciones caóticas. En Chile durante varios días de-sapareció el Estado. También el capital. Sin energía no hay circulación de dinero, bancos y cajeros no funcionan, tampoco supermercados y farmacias que dependen del sistema informático y de las tarjetas de crédito y débito. La población no puede abastecerse, porque los grandes supermercados erradicaron comercios de barrio. Los pobres suelen tener muy limitada cantidad de alimentos en su casa. Los pobres de Concepción –epicentro del terremoto– que hoy habitan las periferias de la ciudad, fueron trasladados allí a la fuerza por el régimen de Pinochet, que expulsó a los pobres que vivían en campamentos (asentamientos irregulares) y también a los que habitaban en barrios formales.
Entre 1983 y 1985 el régimen realizó una gigantesca limpieza social como respuesta a las protestas que arreciaban en las periferias urbanas. En Boca Sur, un gran barrio de 60 mil habitantes arrinconado entre el Pacífico y el río Bío Bío, los mayores aún recuerdan cómo fueron erradicados a sitios remotos, donde sus protestas pudieran ser aisladas y reprimidas sin alterar el orden de la ciudad burguesa. "Nos dieron una semana y nos trajeron a la fuerza a este sitio que era como una isla, sin luz, pavimento ni teléfono", recordaba meses atrás una vecina. Los niños te-nían que levantarse dos horas antes para llegar a tiempo a la escuela. Aún hoy, la polvareda de tierra negra que levanta el viento lastima la vista y ensucia la ropa.
Boca Sur es casi un castigo. La humedad, densa, pesada y gélida, se mete en el cuerpo aumentando la sensación de frío e incomodidad. Las viviendas son casi celdas para prisioneros: casitas de 36 metros cuadrados y una sola pieza para familias de ocho personas, paredes de volcanita (tiza y papel) y baño de dos por uno. Y pagan por vivir allí. En el año 2000 se realizaron las últimas erradicaciones forzosas, por el gobierno de la Concertación Democrática. La desocupación ronda 50 por ciento.
El terremoto derribó los tres puentes que unen Boca Sur con la ciudad de Concepción. Las islas que son hoy las barriadas periféricas quedaron más aisladas que nunca. Esperaron ayuda durante 48 horas. Luego, sin alimentos ni medicinas, entraron a los supermercados a llevarse comida. Detrás de ellas –porque siempre son las mujeres las que toman la delantera, empujadas por el llanto de sus hijos– vinieron camionetas cuatro por cuatro con varones a cargar electrodomésticos y televisores plasma. A unos y otras los llaman saqueadores. Por cierto, los medios que clamaron mano dura no dijeron una palabra del otro saqueo: el que sufrieron esos mismos pobladores al ser expulsados por la fuerza a islas remotas. En dictadura y en democracia. Como si aquello no tuviera ninguna relación con esto. Se hizo alarde de los 58 millones de dólares que juntó la Teletón del inefable Don Francisco. Apenas un poquito más de los 48 millones que embolsan diariamente las multinacionales de la minería. De este otro saqueo, ni palabra.
Para los movimientos antisistémicos las catástrofes naturales iluminan zonas de sombra. Uno: nadie se va a ocupar de los de abajo, si los de abajo no nos ocupamos de nosotros mismos. Los vecinos de La Legua, barrio de Santiago que resistió el golpe de Pinochet, llevaron un camión con miles de kilos de alimentos hasta Boca Sur, y los entregaron sin intermediarios a otros iguales a ellos. Llegaron antes que la "ayuda" disciplinadora de los militares. Dos: el único principio de orden en medio del caos, es el ejército arriba y la comunidad abajo. Tres: "ellos" van a intentar salvarse como sea, apelando a cualquier recurso, legal o ilegal, pacífico o violento, sin excluir el genocidio. Cuatro: eso que llaman "orden" es lo que el capital necesita para no interrumpir su acumulación incesante; eso que llaman "caos", son los de abajo adueñados de la vida cotidiana.
En El capitalismo organizado, Pablo González Casanova expone con brillante sencillez los desafíos que enfrentan los movimientos antisistémicos en una era de caos creciente como ésta: “Los sistemas de redes autónomas con subsistemas de mandos centrales y de centros coordinadores tendrán en los movimientos alternativos más importancia que los sistemas de ‘partidos’ y organizaciones relativamente homogéneos propios de los sistemas simples”. La comunidad es una organización compleja, insustituible, capaz de asegurar la vida en medio del caos sistémico. Falta mucho más.
Falta la autodefensa. Luis Razeto, chileno precursor de la economía solidaria, dijo estos días que puede ser eficaz para afrontar las catástrofes. Pero admitió: "No tenemos resuelta la seguridad, la protección de la economía solidaria". La experiencia chiapaneca es la única, por ahora, que conjuga comunidad y autoprotección.