Collin Cleary, Counter-Currents
1. El espíritu de venganza de Nietzsche
Nietzsche creía que la idea del eterno retorno de lo mismo era la máxima expresión de la voluntad de poder. Heidegger, sin embargo, vio en ella el mismo «espíritu de venganza» del que Nietzsche intentaba escapar. Para comprender por qué es así, debemos repasar qué significaba para Nietzsche el espíritu de venganza y cómo creía haberlo eludido.
Para Nietzsche, el platonismo surge del «espíritu de venganza». Rechaza este mundo caótico de cambio, devenir e imperfección, en favor de un mundo imaginario de eternidad y perfección: el mundo de las Ideas. En Así habló Zaratustra Nietzsche afirma: «Así pues, sí, esto y solo esto es la venganza misma: la animadversión de la voluntad hacia el tiempo y su “fue”» 1. El espíritu de venganza se manifiesta de una u otra forma a lo largo de la historia de la filosofía, porque, como señaló Whitehead, toda esa historia es una serie de notas a pie de página de Platón. La filosofía, para Nietzsche, se rebela contra lo efímero, contra el «fue».
En ¿Qué significa pensar? Heidegger describe esta actitud de la siguiente manera:
«La repulsión que surge en la voluntad es, pues, la voluntad contra todo lo que pasa —es decir, todo lo que llega a ser a partir de un devenir y perdura—. De ahí que la voluntad sea la esfera de las ideas representativas que, en esencia, persiguen y se abalanzan sobre todo lo que va y viene y existe, con el fin de destronarlo, reducirlo en su estatura y, en última instancia, descomponerlo. Esta repulsión dentro de la propia voluntad, según Nietzsche, es la naturaleza esencial de la venganza»2.Pero Nietzsche cree que, a través de la afirmación del eterno retorno de lo mismo, su propia metafísica se redime de este espíritu. Heidegger plantea la cuestión en términos extraordinariamente claros:
“La voluntad se libera de lo que resulta repugnante en el «Fue» cuando quiere el eterno retorno de todo «Fue». La voluntad se libera de la repulsión cuando quiere el eterno retorno de lo mismo. Entonces, la voluntad quiere la eternidad de lo que se quiere. La voluntad quiere su propia eternidad… El eterno retorno de lo mismo es el triunfo supremo de la metafísica de la voluntad que quiere eternamente su propio querer”3.




