domingo, 8 de marzo de 2026

La resiiiencia mosaico de Irán y la muerte por mil cortes

Es una guerra estructurada de desgaste y el guión fue escrito en Teherán

Pepe Escobar, Strategic Culture

La defensa descentralizada en mosaico de Irán –el nombre oficial– continúa cambiándose las 24 horas del día, los 7 días de la semana: esta es la estrategia a largo plazo del CGRI, que consiste en causar la muerte por mil cortes, con el objetivo de desangrar al Imperio del Caos.

Examinamos los canales interconectados que permean el pantano inconstitucional, invencible y estratégicamente catastrófico construido por el Imperio del Caos.

La resiliencia mosaica de Irán y su estrategia a largo plazo. La tentación de ese horrendo culto a la muerte en Asia occidental de pasarse a la energía nuclear, la inexorable aproximación al infierno de los interceptores, el incesante esfuerzo de China por abandonar el viejo orden (almacenar oro, deshacerse de dólares), el progreso de los BRICS en la creación de un sistema financiero paralelo, el colapso de los vasallos estadounidenses en diferentes latitudes; todo esto está acelerando una revisión radical del sistema.

Y luego está Vladimir Putin quien, casualmente, casi como una ocurrencia de último momento, anuncia que al final puede que no haya gas ruso para vender a la UE:
“Quizás tendría más sentido que dejáramos de suministrar gas a la UE y nos dirigiéramos hacia esos nuevos mercados, manifestándonos allí (…) Repito: no hay ningún motivo político en esto. Pero si de todos modos cierran nuestro mercado en uno o dos meses, tal vez sea mejor irse ahora y centrarse en países que sean socios confiables. Dicho esto, esta no es una decisión. Sólo estoy pensando en voz alta. Pediré al Gobierno que examine esta cuestión junto con nuestras empresas”.

Operación Farsa Épica

La “farsa” es el mejor término para hablar de la manera en cómo un mandatario que hasta hace poco se presentaba como el único capaz de traer la paz mundial con su “arte del trato” cambió sin parpadear esta retórica.

Maciek Wisniewski, La Jornada

Aunque desde el sábado pasado la Casa Blanca se ha empeñado en presentar al mundo la operación Furia Épica como la culminación del arte de la guerra –si bien no existe una declaración específica al respecto, pero para qué en su momento Donald Trump y su ghostwriter (Tony Schwartz) decidieron titular El arte de la negociación (The Art of the Deal, 1987), la conocida recopilación de las memorias y las “tácticas” de bienes raíces del magnate neoyorquino, si no para evocar al clásico de Sun Tzu−, tras una semana de bombardeos conjuntos estadunidenses e israelíes sobre Irán; lo único realmente “épico” de ella ha sido la desconexión entre la realidad y el espectáculo mediático del presidente estadunidense y sus funcionarios.

Y la “farsa” es el mejor término para hablar de la manera en cómo un mandatario que hasta hace poco se presentaba como el único capaz de traer la paz mundial con su “arte del trato” cambió sin parpadear esta –falsa y absurda, pero repetida ad nauseam– retórica por la de “infligir el máximo daño y sufrimiento” y como uno que no sólo criticó, sino que supuestamente “aprendió” de la debacle estadunidense en Irak (2003) se acaba de meter en apenas un par de días –según Trump el régimen iraní se iba a caer en 48 horas– en un pantano potencialmente parecido (o peor), mientras incluso la propia guerra de G. W. Bush se empezó a frustrar, según sus propios objetivos, sólo unos meses después del ataque.

De allí los desesperados, cambiantes y contradictorios intentos de justificar esta guerra (a la que en realidad nunca ha habido una justificación) y los igualmente desesperados, cambiantes y contradictorios intentos de definir sus objetivos y su horizonte, algo que nunca ha sido claramente delineado (“traer a los iraníes de vuelta a la mesa de la negociación”, “obliteración del programa nuclear iraní”, “libertad para la gente”, “un deal a lo Venezuela”, “el cambio total de régimen”, etcétera). Y si bien −si uno es lo suficientemente viejo para acordarse− podría parecer difícil de topar lo absurdo de algunas de las declaraciones de Bush Jr. de hace unos veintitantos años –“Nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también.

sábado, 7 de marzo de 2026

Recuperar el Futuro. Utopía, Historia y Posibilidad


Diego Fusaro, Posmodernia

«El problema de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era”
(Paul Valéry, Miradas al mundo actual)
De veinte años a esta parte, un clima marcadamente antiutópico domina todo el horizonte. Se podría compendiar en el tránsito demasiado frívolo que se ha verificado, a nivel simbólico, desde el paradigma de la caverna platónica —la metáfora explosiva que durante siglos ha condensado el sentido del posible éxodo hacia un otro lugar diferente y mejor— a la imagen, hoy hegemónica, de la weberiana jaula de hierro de cuyos barrotes inoxidables no es factible escapar; la única maniobra posible consiste en adaptarse cadavéricamente al orden del mundo, a la realidad presentada como inenmendable.

El poder ha cambiado de rostro. El mundo actual, capilarmente invadido por la forma mercancía, no pretende ser perfecto: simplemente niega la existencia de alternativas, convenciendo a las mentes no de sus propias cualidades, sino de su propio carácter fatal, intrascendible y destinal. Además, el hodierno reino animal del espíritu profesa abiertamente su mismo carácter imperfecto y, al mismo tiempo, niega de raíz la posibilidad de buscar formas alternativas de habitar el espacio social que no sean las del horizonte único de la forma mercancía y las de la cosificación que esta produce a escala planetaria. En anteriores trabajos he propuesto calificar este dogma, en el que se cristaliza el sentido de impotencia frustrante que hoy tiene prisioneras nuestras mentes, como la ideología de la «inenmendable imperfección».

La estrategia del dispositivo de la inenmendable imperfección consiste, ante todo, en la desertificación del imaginario, o sea en la neutralización de la carga utópica capaz de alimentar la acción redentora. Cuando los prisioneros ya no están animados por la pulsión de escapar y aceptan sumisamente su propio cautiverio, la represión puede aflojar su control sobre los cuerpos, porque ahora su control sobre las almas es total. La ideología de la inenmendable imperfección se sustenta sobre los dos movimientos complementarios de la absolutización de la realidad dada (de ahí el resurgir de realismos viejos y nuevos) y de la demonización de todo pathos antiadaptativo, siguiendo el teorema que funde en un abrazo fatídico la energía utópica y la violencia.

¿Cómo le va a Estados Unidos en Irán?

Primeras lecciones de la guerra: la perfidia estadounidense y el vandalismo judío perderán; y China está ayudando a Irán a ganar

Hua Bin, The Unz Review

En psicología existe algo llamado efecto Dunning-Kruger.

Es un fenómeno que describe esencialmente la paradoja de que las personas con baja capacidad o conocimiento tienden a sobreestimar su propia competencia y juicio.

La administración Trump es el ejemplo A.

Desde Trump hasta Vance, Rubio y Hegseth, todo el liderazgo político estadounidense responsable de librar una guerra contra Irán está compuesto por un fraude despistado de color naranja y su séquito de aduladores incompetentes.

Como lo describe el efecto Dunning Kruger, este grupo de las personas más estúpidas y menos calificadas creyeron que eran tan inteligentes como para lanzar un ataque sorpresa contra Irán y que ganarían fácilmente.

Las cosas no han salido como esperaban.

Predecir el resultado de cualquier conflicto militar en curso es complicado debido a la niebla de la guerra, la propaganda y el gaslighting constantes.

Pero parece razonable concluir que Estados Unidos e Israel (o USrael, para abreviar) no han logrado su principal objetivo de guerra: un cambio de régimen.

Trump y sus asesores judíos apostaban a un ataque de decapitación furtivo bajo la apariencia de negociaciones falsas que desencadenaría una insurrección interna para derrocar al gobierno iraní.

De esta manera, lograrían una victoria rápida (4 a 5 días, según la primera estimación de Trump) y evitarían cualquier represalia grave.

La realidad no ha resultado como el magnate inmobiliario y estrella de “reality” esperaba.

viernes, 6 de marzo de 2026

El ataque estadounidense-israelí tiene como objetivo impedir la paz, no promoverla

Las ruinas de la escuela primaria iraní Shajareh Tayyebeh después de un bombardeo israelí-estadounidense que mató a más de 165 niñas y educadores


Michael Hudson, Counter Punch

El pasado 27 de febrero, el mediador de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en Omán, el ministro de Asuntos Exteriores de ese país, Badr Albusaidi, desbarató la engañosa pretensión del presidente Trump de amenazar con la guerra a Irán por haberse negado a aceptar sus exigencias de renunciar a lo que el presidente de Estados Unidos afirmaba que era su intención de fabricar su propia bomba atómica. El ministro de Asuntos Exteriores de Omán explicó en el programa Face the Nation de la CBS que el equipo iraní había acordado no acumular uranio enriquecido y había ofrecido “una verificación completa y exhaustiva por parte del OIEA”.

Esta nueva concesión constituía un “avance sin precedentes. Y si podemos aprovecharlo y seguir avanzando, creo que estamos cerca de alcanzar un acuerdo” para lograr que “Irán nunca, jamás, tenga material nuclear con el que fabricar una bomba. Creo que esto es un gran logro”, afirmaba Albusaidi.

Tras señalar que este avance había pasado “muy desapercibido para los medios de comunicación”, destacó que, exigir “cero reservas”, iba mucho más allá de lo que se había negociado durante la Administración del presidente Obama, porque “si no se pueden almacenar materiales enriquecidos, entonces no hay forma de fabricar una bomba”.

El ayatolá Alí Jamenei, que ya había emitido una fatwa contra cualquier acción de este tipo y se reiteró en esa postura año tras año, convocó a los líderes chiítas y al jefe militar de Irán para debatir la ratificación del acuerdo de ceder el control de su uranio enriquecido con el fin de evitar la guerra.
Bloquear el acceso mundial a las fuentes de energía que no están bajo su control es la razón por la que EEUU ha atacado a Venezuela, Siria, Irak, Libia y Rusia.

Cómo Israel convirtió la promesa «America First» en una guerra eterna para Trump

"La influencia extranjera es uno de los enemigos más perniciosos del Gobierno republicano"
(George Washington)

Alejandro Marcó del Pont, El tábano economista

El 28 de febrero de 2026, las explosiones que sacudieron Teherán no solo alcanzaron los enclaves subterráneos del programa nuclear iraní, su onda expansiva viajó miles de kilómetros hasta fragmentar el cemento político sobre el que Donald Trump había construido su segunda presidencia. En una operación de una audacia y un riesgo extremos, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en coordinación con Israel, lanzó el ataque más contundente contra Irán desde la crisis de los rehenes de 1979.

El objetivo declarado por la Casa Blanca era quirúrgico y clásico: eliminar de una vez por todas la amenaza de las instalaciones nucleares y el arsenal de misiles balísticos de la República Islámica. Pero la magnitud de lo que se vivió en la madrugada —con informes que hablaban no solo de bombas sobre centrifugadoras, sino de un misil que alcanzó el búnker donde se refugiaba el líder supremo, Alí Jamenei— delataba una ambición mucho mayor: la decapitación del régimen y su colapso definitivo.

Sin embargo, la pregunta que flota sobre los escombros de Teherán y sobre los mercados de Nueva York no es tanto si Irán puede reconstruirse, sino si Estados Unidos y su presidente podrán sobrevivir a las consecuencias de su propio éxito militar. La paradoja posee una belleza trágica propia de un drama griego. Donald Trump, el presidente que llegó al poder prometiendo enterrar las «guerras eternas» y poner «América Primero», acaba de abrir la puerta a un conflicto de desgaste en Oriente Próximo que amenaza con devorar su legado, su base electoral y la estabilidad de la economía global. Y todo apunta a que no lo hizo solo, que fue conducido hacia allí, con la precisión de un relojero suizo, por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

jueves, 5 de marzo de 2026

La estrategia no declarada de Estados Unidos e Israel contra Irán y la contraestrategia de Teherán

Amro Allan sostiene que la campaña estadounidense–israelí no busca un colapso inmediato del régimen, sino debilitar estructuralmente a Irán y “preparar las condiciones” para su eventual derrocamiento. Pero la contraestrategia de Teherán pretende reformular la disuasión y salir de la guerra más fuerte, no simplemente intacta.

Amro Allan, Al Mayadeen

Cuatro días después del asalto sionista–estadounidense a la República Islámica (un acto de agresión injusto e ilegal) y con el desempeño en el campo de batalla y las limitaciones operativas de ambos bandos ahora más visibles, es posible ofrecer una evaluación más fundamentada de la lógica estratégica que guía a los principales actores de la guerra, dejando de lado, en la medida de lo posible, las afirmaciones infladas y las posturas retóricas que a menudo dominan la cobertura mediática.

El carácter del ataque inicial, que culminó con el ataque criminal contra el líder supremo de Irán, Sayyid Ali Jamenei, junto con un grupo de figuras importantes, sugiere que el bando atacante entró en la guerra con una estrategia orientada hacia uno de dos resultados, dependiendo de cómo se desarrollara la fase inicial.

El primer resultado, ampliamente difundido en los comentarios contemporáneos, fue un colapso estatal rápido y dramático desencadenado por la abrupta destitución de los tomadores de decisiones iraníes, creando un vacío político que las redes internas alineadas con Occidente podrían explotar para apoderarse de palancas clave del poder. Cualesquiera que fueran las intenciones detrás de la huelga inicial, ese escenario no se materializó inmediatamente después. En cambio, la continuidad del mando del Estado, la cohesión institucional y la capacidad de absorber el impacto demostraron ser más resistentes de lo que los atacantes parecen haber asumido.

La eterna hambre de petróleo: cómo Occidente ha asfixiado a Irán durante cien años

Desde la rapiña petrolera colonial en 1909 hasta la amenaza actual de un infierno regional: la injerencia de Occidente en Irán constituye una cadena de golpes de Estado, marionetas y geopolítica cínica en torno al petróleo
Mossadegh aclamado por la multitud tras la nacionalización de la Compañía Anglo-Persa de Petróleo. 1953


Marc Vandepitte, Rebelión

La Compañía Anglo-Persa de Petróleo

Todo comenzó en 1909 con la fundación de la Compañía Anglo-Persa de Petróleo bajo el amparo del Imperio Británico. Durante décadas la riqueza iraní fluyó directamente hacia Londres, mientras la población local vivía en la pobreza. Este modelo colonial fue bruscamente perturbado en 1951 con el ascenso de Mohammad Mossadegh.

Mossadegh era un demócrata laico que fue elegido primer ministro por el parlamento iraní. Introdujo una serie de reformas sociales y políticas progresistas, como la seguridad social, la protección de alquileres y reformas agrarias. Pero lo más notable fue la nacionalización de la industria petrolera iraní. La creación de la National Iranian Oil Company (NIOC) fue un momento histórico de autodeterminación que Occidente no toleraría.

La reacción no tardó en llegar. En 1953 la CIA y el MI6 organizaron el infame golpe de Estado «Operación Ajax». Mossadegh fue depuesto y puesto bajo arresto domiciliario hasta su muerte. Se sacrificó la democracia para asegurar el suministro de petróleo a Occidente. Fue una recolonización de facto de un país soberano.

El sha como testaferro del capital

Tras el golpe se restauró la monarquía el sha, Mohammad Reza Pahlavi. Era la marioneta perfecta para Washington y Londres. En 1954 firmó un acuerdo de consorcio mediante el cual el petróleo iraní se repartió entre cinco grandes empresas estadounidenses, British Petroleum y Shell.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Irán: las bombas y mentiras de Israel y EEUU

Hace 14 años, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu mostraba un gráfico que según él, representaba el avance del programa nuclear iraní, Asamblea General de las Naciones Unidas en New York. (Sept. 27, 2012). Su ataque contra Irán el viernes pasado plasma un plan de décadas para destruir al país del Golfo. (Lucas Jackson/Reuters)


Editorial de La Jornada

En los primeros tres días de la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán, las mentiras volaron más rápido que los misiles. De hecho, la agresión se sustenta en casi un siglo de bulos occidentales contra la nación persa, que se iniciaron cuando ésta intentó sacudirse el yugo colonial británico. En la actualidad, Irán es uno de los países más demonizados por la propaganda de Washington y sus aliados, la cual critica los excesos autoritarios de régimen teocrático pero omite deliberadamente el papel occidental en el surgimiento y consolidación del gobierno de los ayatollah.

Políticos, medios de comunicación, académicos y los grupos paraempresariaes que se autodenominan representantes de la “sociedad civil” aseguran desear para los iraníes un régimen laico, democrático, modernizador y moderado, pero olvidan mencionar que Irán ya se había dado a sí misma un gobierno con todas esas características, el del primer ministro Mohammad Mosaddegh (1951-1953). Cuando el dirigente intentó nacionalizar la Anglo-Persian Oil Company (antecesora de la actual British Petroleum), el imperio británico reaccionó con un guion que Estados Unidos repetiría una y otra vez al tomar la batuta del imperialismo mundial: acusó al mandatario de “comunista”, saboteó la economía del país, le impidió comerciar con su propio petróleo y, finalmente, con la ayuda de Washington, depuso a Mosaddegh e instaló un gobierno títere encabezado por un monarca inventado, el sha Mohammad Reza Pahlavi. Reza sumió a Irán en un permanente baño de sangre perpetrado por sicarios entrenados por la CIA y el Mossad. La policía política del sha, Savak, torturó y asesinó a todos los políticos y simpatizantes de la democracia, además de despilfarrar la riqueza petrolera en una vida de lujos y excesos que se exhibían sin pudor frente a un pueblo depauperado.

Irán se encuentra ahora a la vanguardia de la lucha contra el imperialismo y el sionismo

La formación de un frente global es una necesidad apremiante para salvar al mundo de la barbarie imperial y sionista. De lo contrario, Irán se verá obligado a recurrir a una prolongada guerra de desgaste

Ismail Ibrahim, Al Mayadeen

Hace pocos días publiqué un artículo titulado "¿Por qué Irán?" y reitero hoy que el objetivo no es la naturaleza del régimen iraní -ya sea islámico, totalitario, dictatorial, democrático o de otro tipo-, sino su papel y postura.

Estados Unidos ha apoyado sistemáticamente golpes de Estado que derrocaron sistemas democráticos y los reemplazaron por dictaduras militares (Chile contra el presidente Salvador Allende, electo democráticamente en 1973, Guatemala contra Jacobo Arbenz en 1954, Pakistán e Indonesia).

También ayudó al régimen del apartheid en Sudáfrica y actualmente lo hace con la administración sionista del apartheid ("Israel") en la Palestina ocupada. Además, protege y guarda silencio sobre la naturaleza de los gobiernos árabes existentes en Arabia Saudita y los países del Golfo, donde la democracia está totalmente ausente.

Por lo tanto, para el imperialismo, un sistema como ese no se considera en términos de su naturaleza a menos que sea socialista, porque es la antítesis del capitalismo.

En cuanto a otros gobiernos o sistemas, la pregunta para el imperialismo es: ¿Acaso su papel y su postura convienen a sus intereses? ¿Acaso gira este sistema en la órbita de la política estadounidense y no la desafía? ¿o busca posibilidades de libertad y soberanía, y formas de salir de la dependencia del imperialismo para participar libremente en el progreso científico y tecnológico, al margen de lo que le traza el mapa de conveniencias del centro imperialista-sionista?

Irán, Pax Silica, y el embrionario Estado fascista

El fascismo, la guerra y la acumulación están inextricablemente unidos en la modalidad de acumulación que ahora persigue dicho complejo

William I. Robinson*, La Jornada

El ataque estadunidense-israelí a Irán ha encendido de nuevo a Medio Oriente, pero no es más que el último de una vertiginosa serie de convulsiones globales que abarcan desde el conflicto geopolítico en Ucrania y Oriente Medio, hasta las guerras civiles en Myanmar y Sudán, las disputas arancelarias, el ataque estadounidense a Venezuela, y el terrorismo del Servicio de Inmigración y Cont50000rol de Aduanas (ICE) en ciudades estadunidenses, entre otros. Este tumulto global está impulsado por un catalizador sistémico común: las violentas estrategias expansivas de un nuevo complejo hegemónico del capital trasnacional, en respuesta a la crisis de época del capitalismo global.

El complejo triangulado reúne a las gigantescas empresas tecnológicas, el capital financiero trasnacional y el complejo militar-industrial-represivo. El Gran Tech controla todo el ecosistema del capitalismo digitalizado, convirtiendo su enorme poder estructural en control político directo por medio del Estado fascista. Para impulsar su agenda, el bloque ha recurrido al Trumpismo Global, uno de los varios síntomas políticos morbosos que emergen a medida que se desmorona el orden internacional pos Segunda Guerra Mundial.

Las 20 principales empresas tecnológicas del mundo tenían una capitalización bursátil combinada superior a los 20 billones de dólares en 2025, una quinta parte del PIB global. El Gran Tech está, a su vez, entrelazado con los gigantescos conglomerados financieros globales, que poseen más de la mitad de las principales empresas tecnológicas. En 2022, había 33 empresas de gestión de inversiones de capital valoradas en 83 billones de dólares de activos combinados, más de cuatro quintas partes del valor del PIB mundial.

martes, 3 de marzo de 2026

La guerra de EEUU-Israel contra Irán confirma que estamos en la Tercera Guerra Mundial


Michael Hudson, Sovereingnista

El viernes pasado, el mediador de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en Omán, el ministro de Asuntos Exteriores de ese país, Badr Albusaidi, reveló la fingida afirmación del presidente Trump de amenazar con una guerra con Irán porque había rechazado sus demandas de renunciar a lo que afirmó era su impulso para construir su propia bomba atómica. El ministro de Asuntos Exteriores de Omán explicó en el programa “Face the Nation” de la CBS que el equipo iraní había acordado no almacenar uranio enriquecido y había ofrecido una "verificación completa y exhaustiva por parte del OIEA"

Esta nueva concesión fue "un punto de inflexión nunca antes alcanzado". Y creo que si podemos capturar esto y desarrollarlo, creo que un acuerdo está a nuestro alcance" para llegar a "un acuerdo de que Irán nunca, jamás, tendrá un material nuclear que pueda crear una bomba". “Creo que esto es un gran logro”

Subrayando que este cambio "ha sido muy pasado por alto por los medios", enfatizó que pedir "cero existencias" iba mucho más allá de lo negociado durante la administración Obama, porque "si no se puede almacenar material enriquecido, entonces no hay forma de crear una bomba"

El ayatolá Ali Jamenei –que ya había emitido una fatwa contra algo así y repetía esta posición año tras año– convocó a los líderes chiítas y al jefe militar de Irán para discutir la ratificación del acuerdo que preveía la renuncia al control del uranio enriquecido para evitar la guerra.

El fin de la engañosa diplomacia trumpiana

Con la desaparición de la diplomacia, el conflicto ha pasado del ámbito del cálculo estratégico y el realismo al del condicionamiento psicológico

Alastair Crooke, Strategic Culture

Las negociaciones diplomáticas del jueves (26 de febrero) –a pesar de todo el ruido panglosiano de mediadores y negociadores– confirmaron el estancamiento esencial. Las demandas estadounidenses presentadas a Irán fueron:
  • El desmantelamiento completo de las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán.
  • La transferencia de todo el uranio enriquecido a los Estados Unidos.
  • El fin de todas las cláusulas de caducidad y las restricciones permanentes.
  • La aceptación del enriquecimiento cero, permitiéndose únicamente que permanezca en pie el reactor de investigación de Teherán
  • Alivio mínimo de las sanciones por adelantado; alivio adicional sólo después del pleno cumplimiento.

Estas demandas fueron claramente formuladas para obstruir, en lugar de facilitar, cualquier solución diplomática. Refleja una estrategia arraigada en la presunción visceral de debilidad iraní que, frente a una demostración de fuerza militar estadounidense, se anticipó con confianza que seguramente cedería a la capitulación iraní. Esa hipótesis siempre fue arrogante. Ha resultado manifiestamente falsa, ya que, como era de esperar, Teherán rechazó las demandas de Estados Unidos:
  • [Irán] insistió en el reconocimiento de su derecho (en virtud del TNP) a enriquecer uranio para necesidades civiles.
  • Rechazado ‘enriquecimiento cero’.
  • Se negó a transferir uranio enriquecido iraní desde su territorio.
  • Insistió en que cualquier acuerdo debe incluir tanto el reconocimiento de su derecho a enriquecer – como un levantamiento significativo de las sanciones. Irán rechaza la idea de imponerle restricciones indefinidas.

lunes, 2 de marzo de 2026

El ataque ilegal de Israel y EEUU contra Irán no tiene que ver con el programa nuclear ni con la libertad

Israel y EEUU buscan más hegemonía regional, control de recursos naturales, rutas para su transporte y un escenario que facilite la anexión ilegal israelí de territorios ajenos y contenga el crecimiento de China

Olga Rodríguez, el Diario.es

El ataque de EEUU e Israel contra Irán es ilegal y constituye lo que en derecho internacional se llama “crimen de agresión”. El Gobierno israelí de Netanyahu lo ha denominado “ataque preventivo” y varios medios europeos han usado ese término como definición en sus titulares. No hay nada preventivo en bombardear un país que no se disponía a atacar, y así lo han subrayado varios relatores de Naciones Unidas y otros expertos en derecho internacional: “El cambio de régimen preventivo es un delito internacional”.

Israel y EEUU han lanzado su segunda guerra contra Irán en ocho meses. Con sus bombardeos no solo buscan un cambio de régimen, también pretenden aumentar su hegemonía en la región, en la que solo el Estado israelí cuenta con armamento nuclear. Como era previsible, Irán respondió lanzando ataques contra Israel y contra bases militares y aeropuertos en varios países del Golfo.

Pese a las excusas esgrimidas, parecidas a las fabricadas en 2003 para justificar la invasión ilegal de Irak, las causas reales de esta guerra de agresión contra Irán no tienen que ver ni con el programa nuclear iraní ni con las reivindicaciones de libertad para su pueblo.
El argumento de que Irán podría terminar fabricando armas nucleares es un relato que Netanyahu usa desde 1992. Israel tiene armamento nuclear. Irán, no.
Más hegemonía

El Gobierno de Israel busca reforzar su hegemonía regional y avanzar en su proyecto colonial. A través del genocidio en Gaza ha consolidado su ocupación y anexión ilegal de territorio en la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los Altos del Golán sirios y más allá.

Ataque a Irán: nuevo episodio de un conflicto mundial

Ucrania, Palestina, Venezuela y ahora Irán constituyen distintos frentes de un conflicto global. Además de seguir la agenda del sionismo en la región, el ataque a Irán intenta impedir por la fuerza el ocaso de la hegemonía estadounidense y occidental.

Andreu Coll, Jacobin

Israel y Estados Unidos han lanzado importantes ataques contra Irán en la madrugada del sábado, en una agresión imperialista que provocará más muerte y destrucción. Irán ha respondido atacando Israel y bases militares estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Baréin.

Los ataques se produjeron al día siguiente de la tercera ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa de enriquecimiento nuclear de Irán. Es importante recordar que fue la primera administración de Donald Trump la que reventó el acuerdo firmado por Obama en 2015 y que ya apoyó la «guerra de los 12 días» de junio pasado para golpear las instalaciones nucleares y los depósitos de misiles balísticos iraníes, con resultados mucho menos concluyentes de lo que habían proclamado.

Cuando las conversaciones terminaron el jueves pasado, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Sayyid Badr Albusaidi, principal negociador, afirmó que se habían producido «avances significativos». Además, señaló que se habían previsto más conversaciones en menos de una semana.

Sin embargo, a lo largo de todo el proceso, el programa nuclear de Irán ha sido un punto conflictivo. Irán se negó a detener su programa de enriquecimiento nuclear, que se utiliza exclusivamente con fines civiles. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que Irán haría algunas concesiones sobre su programa para llegar a un acuerdo, pero se negó a detenerlo por completo.

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