“La semana pasada la OCDE anunció que la renta media griega cayó un 25,3% en el año 2011, una reducción sin precedentes en cualquier parte del mundo en tiempos de paz (los británicos cayeron en un 2% en el mismo período), con un desempleo del 21% y un paro juvenil del 50%.”
El 6 de mayo puede ser el principio de la "primavera europea". La esperada victoria de François Hollande en las elecciones francesas y su rechazo del pacto fiscal será la primera derrota de las políticas que la Sra. Merckel y los inútiles tecnócratas de la UE han impuesto a Europa. Sin embargo, el resultado de las elecciones griegas puede tener aún mayor importancia simbólica.
Las elecciones marcan el final del segundo acto de la tragedia griega, con la salida por la derecha del escenario del elenco de partidos y políticos hasta ahora dominantes. El primer acto terminó el pasado noviembre con la dimisión del gobierno Papandreu como resultado de la oposición popular y el miedo de Merkozy a un referéndum sobre la pertenencia de Grecia al euro. Papandreu era un “pobre hombre” de Tony Blair, asesorado por apparatchiks del partido de toda la vida y un pequeño grupo de "expertos" neoliberales, despectivamente conocidos como “los jardineros”. Este clan de mediocridades, que debían sus cargos al clientelismo feudal de Papandreou, afirmaba que podían "salvar" Grecia de los desastres que sus gobiernos habían causado. Evangelos Venizelos, quien sustituyó a Papandreu en la dirección del PASOK, es una especie de Gordon Brown parlanchín, que como ministro de economía supervisó el catastrófico segundo paquete de austeridad, sepultando con él en el cementerio de los sueños rotos sus aspiraciones de toda una vida de convertirse en primer ministro.
