jueves, 14 de enero de 2010

Presentación del libro "La explosión de la crisis global"


Por fin, después de haber sido presentado en Buenos Aires, Caracas y Bogotá, se presentará en Santiago el libro La explosión de la crisis global, que en todo caso se encuentra en las librerías desde septiembre. La presentación se realizará a las 18.30 hrs en la sala Helvio Soto de la Escuela Latinoamericana de Postgrados, ubicada en Huerfanos 1721 (Metro Santa Ana, pleno centro de Santiago) y estará a cargo de Julio Sau Aguayo, miembro del Consejo Académico del Instituto Igualdad y Victor Hugo de la Fuente, director de la edición chilena de Le Monde Diplomatique.

A continuación, la introducción del libro, escrita por Claudio Lara:

América Latina y Chile en la encrucijada

El mundo vive tiempos sombríos. Hace poco más de dos años estalló la burbuja financiera de las hipotecas “basura” en Estados Unidos, revelando que grandes bancos y otras instituciones financieras estaban comprometidos con deudas hipotecarias de alto riesgo. En ese entonces muchos economistas y autoridades del mundo pensaban que la crisis estaba circunscrita a este segmento, pero a los pocos meses se precipitó la insolvencia crediticia, las quiebras financieras y las ventas de viviendas a precios de remate, arrastrando al conjunto del sistema financiero estadounidense y también al europeo. Y de ahí, después que Lehman Brothers se declarara en quiebra en septiembre de 2008, el sistema financiero global quedó contra las cuerdas y la economía mundial se hundió en la recesión más profunda de los últimos 80 años.


Con la desaparición de los “bancos de inversión” de Wall Street y desatada la “Gran Recesión”, la oscuridad y el nerviosismo se apoderaron de los pronósticos, de las empresas, de los trabajadores y de las autoridades mundiales. Sin embargo, los países en desarrollo y China parecían ser la excepción, decían que se iban a “desacoplar” del mundo desarrollado y que la crisis no los afectaría. Eso no se cumplió, el tiempo terminó por llevar a América Latina e incluso a China a la baja, y a partir de octubre del año pasado los mercados accionarios y monedas de países del mundo en desarrollo terminaron depreciándose aún más que las de las potencias económicas.

Chile no podía ser menos, en vez de “desacople” se nos decía que estábamos “blindados” y protegidos ante cualquier crisis. Pero este discurso optimista comenzó a cambiar, porque el crecimiento y la inversión se frenaban, las exportaciones caían, las tasas de desempleo llegaban a los dos dígitos y otras cifras daban muestra de que nuestra economía entraba rápidamente en recesión. Ni el histórico aumento del gasto fiscal, ni los drásticos recortes en la tasa de política monetaria han logrado evitar que la economía se siga contrayendo. No podía ser de otra manera, dada la creciente exposición y dependencia del modelo económico chileno con respecto a la economía global.

Al cumplirse dos años de la explosión de la “crisis subprime”, un primer balance revela las millonarias pérdidas en todo el mundo. Así, las plazas bursátiles han visto esfumarse 22 billones (millón de millones) de dólares, es decir, 41% de su valor en comparación con julio de 2007; mientras que las pérdidas crediticias a nivel global alcanzan a 1,5 billón de dólares, sobre todo de la banca estadounidense y en menor medida de la europea. Al mismo tiempo, las economías de las mayores potencias del orbe han estado marcadas por la “recesión”, siendo Japón el caso más crítico. Durante el segundo trimestre de 2009, el Producto Interno Bruto (PIB) de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) volvió a contraerse, esta vez en 0,002%, luego de cuatro trimestres consecutivos de caídas.

La espectacular contracción económica también ha provocado pérdidas de puestos de trabajo históricas, elevando las tasas de desempleo a niveles récord en algunos países, destacándose los casos de España e Irlanda. En Estados Unidos, donde el presidente Barack Obama asumió su cargo con el desafío de crear o salvar puestos de trabajo, han desaparecido 6,7 millones de empleos desde que empezó la crisis, llegando la tasa de desocupación al 9,5% en junio, igual a la registrada en la Eurozona. Peor todavía, un informe de la Organización Internacional del Trabajo publicado en mayo elevó sus proyecciones sobre el desempleo en hasta 51 millones de personas, a un rango de entre 210 millones y 239 millones para este año. En América Latina, entre 2,8 y 3,9 millones de personas se sumarían a las filas del desempleo.
Durante estos dos años los gobiernos no se han quedado de brazos cruzados y han inyectado, a través de “planes de rescate”, miles de millones de dólares en los bancos. Solo Estados Unidos ha utilizado casi un billón de dólares en salvar a unas cuántas empresas y a los grandes del sector financiero, principales causantes de la hecatombe. Además, los bancos centrales han facilitado liquidez para que el crédito vuelva a fluir y han llevado las tasas de interés a sus mínimos históricos en un intento por encender nuevamente el motor de la economía. El “Gran gobierno” evidencia la bancarrota de la ideología neoliberal y del enfoque neoclásico. De acuerdo a Paul Krugman, el ex presidente “Reagan estaba equivocado: a veces el sector privado es el problema. Y el gobierno es la solución”.

Resulta sorpresivo que, pese a estar atravesando el mundo un período decididamente recesivo, los mismos analistas e instituciones que fracasaron rotundamente en prever la crisis económica afi rmen hoy que lo peor ya ha pasado y que el camino a la recuperación está frente a nosotros. Se nos habla de la aparición de los “brotes verdes” en la economía mundial, a los que se ha referido Bernanke, presidente de la Reserva Federal.

Sin embargo, no hay muchas razones para tal optimismo. Como advierte el Economist Intelligence Unit, “los riesgos para la economía global siguen siendo excepcionalmente elevados. La preocupación más seria es que los varios paquetes de estímulo globales no serán suficientes para desencadenar y luego apoyar una recuperación autosustentable”. Por lo cual, “existe el riesgo de que la economía global vuelva a declinar una vez que se debiliten sus efectos” (20/07/09). Estos apoyos han provocado un fuerte aumento de los déficits públicos. De hecho, el défi cit federal de Estados Unidos superó por primera vez en la historia el billón de dólares a mediados de este año. Además, téngase en cuenta que para el EIU, “la zona del euro sigue moribunda” y su “proyección sigue sin cambios en -4,5% en 2009 y -0,7% en 2010″.

Por su parte, el gigantesco paquete de estímulos fiscales y monetarios que puso en marcha China para enfrentar la crisis, no está funcionando adecuadamente. El aumento de las importaciones chinas está más vinculado a la especulación que a la actividad productiva. Su efecto de corto plazo ha sido el incremento en los precios de materias primas en los mercados mundiales, lo que no solo no ayuda, sino que hará mucho más lento el proceso de recuperación y puede arrastrar a la economía mundial a una recaída de efectos nefastos.

Es cierto que el cúmulo de problemas actuales se ha precipitado a partir de la crisis financiera y económica de las mayores economías del mundo, pero no se limita ni a esas dimensiones ni a esos países. Como lo han destacado diversos analistas, esta crisis confluye con una crisis de hegemonía global y con una crisis ecológica y climática, dando lugar a una crisis global o sistémica. En palabras de Edgardo Lander, estos planos coinciden en la coyuntura actual, pero cubren tiempos históricos y velocidades diferentes.

En el plano geopolítico, la actual crisis financiera y económica no puede entenderse sin un análisis histórico del capitalismo a lo largo del siglo XX. Por diversos motivos y en diferentes ámbitos, la plena hegemonía de Estados Unidos estaría llegando a su fi n y parece estar desplazándose hacia alguna constelación de potencias en el este asiático. Manifestación de ello es el creciente cuestionamiento que está sufriendo el dólar como moneda mundial.

En otro plano, estamos ante la crisis de un patrón civilizatorio de crecimiento sin fin, que con su sistemático ataque depredador a la naturaleza, está destruyendo aceleradamente las condiciones que hacen posible la vida en el planeta Tierra. En opinión de François Chesnais, estamos ante el riesgo de una catástrofe, ya no del capitalismo en sí, sino de la humanidad. Nos hemos topado con un límite ante el cual o se responde con una alteración profunda de los patrones civilizatorios hegemónicos, o seguimos avanzando hacia la destrucción global. No podemos seguir pensando y actuando como si todavía contásemos con un tiempo infinito a futuro.
Esta crisis global exige un cambio sustancial en la forma como concebimos las crisis y en las formas de pensar nuestras acciones individuales y colectivas. El presente libro pretende aportar en ese sentido, privilegiando el análisis de los embates de la crisis en América Latina y particularmente en Chile. El libro presenta una primera parte, de índole más regional, que se inicia con el texto de Hugo Fazio, quien repasa críticamente las grandes crisis que han afectado a nuestro continente durante los últimos 15 años. A continuación el texto de Claudio Katz analiza los impactos de la actual crisis económica y financiera en nuestro continente. La contribución de Manuel Riesco aborda ciertos aspectos teóricos de gran relevancia para comprender, desde un punto de vista distinto al convencional, el desarrollo de la crisis y su propagación global.

La segunda parte, referida a las experiencias nacionales, incorpora tres trabajos sobre Chile que se complementan. Por una parte, Claudio Lara discute el desempleo estructural en Chile y su agravamiento en las condiciones de la crisis en curso, y Jacobo Schatan examina la brecha de ingresos y la pobreza en el país y se enfoca en el análisis sobre el impacto de las políticas públicas en relación a estos problemas y en cómo han respondido las empresas en el contexto de la crisis. Luego, Marco Antonio Moreno polemiza acerca del rol que ha jugado Chile en la propagación del modelo económico neoliberal. El trabajo sobre Colombia, de Jairo Estrada, busca responder a una interrogante que no es exclusiva de ese país: la posibilidad de la prolongación del proyecto neoliberal. De manera previa identifica los rasgos del "modelo colombiano" y analiza los efectos de la crisis en ese país.

Por último, la tercera parte reúne textos que brindan al lector abundante material para la reflexión, comenzando por el de Andrés Monares sobre el capitalismo contemporáneo, donde las fi nanzas especulativas son más relevantes que la llamada “economía real”. El texto de Yemil Harcha aborda la dimensión geopolítica de la crisis actual en vinculación con los fenómenos financieros y reales. Finalmente, Alberto Acosta destaca la urgencia y la complejidad de buscar soluciones a los problemas inmediatos derivados de una crisis de naturaleza múltiple.


La explosión de la crisis global, en LOM ediciones

Caída en Reino Unido es la peor en 88 años; en Alemania, la peor desde la Segunda Guerra Mundial



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Banqueros de Wall Street hacen mea culpa


Si bien el primer mea culpa lo hizo Alan Greenspan, esta vez los banqueros de Wall Street han pedido disculpas públicas por su rol protagónico en la provocación de la crisis financiera mundial, mientras se preparan los detalles de un impuesto de 120.000 millones de dólares que se aplicará sobre los beneficios.

Este nuevo impuesto se ha diseñado para calmar a un público que está indignado por las cuantiosas ayudas que han recibido los principales culpables de la crisis, y ayudará en algo a cubrir los 787.000 millones de dólares empleados en los planes de rescate a la banca.

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Cristina arremete contra los fondos buitres


Los fondos buitres copran bonos a precio de remate y litigan hasta que el país cede y paga parte importante del capital. Están asentados en las Islas Caimán y son figuras desconocidas por el público. Tienen un poderío económico descomunal que les permite encarar procesos largo y terminar "sometiendo" al deudor. Hay ejemplos como los de Perú, Nicaragua, Zambia y otros países de la región que finalmente tuvieron que arreglar con estos fondos para poder salir del default. La estrategia de los fondos buitres no es nueva, pero se exacerba en los momentos de crisis.

La operatoria de estos fondos es simple y clara: comprar deuda de los Estados a precio de remate, para luego demandar y exigir el valor real, acosando a los gobiernos y a los países en dificultades. No les interesa llegar a ningún acuerdo y muchas veces apelan a degastar a los Estados y negociar con los partidos opositores. En 1998 Perú pagó más de 58 millones de dólares por una deuda que "los buitres" habían adquirido por 30 millones: a Nicaragua le exigieron más de 200 millones de dólares por un préstamo de 100 millones, y Zambia tuvo que pagar más de 15 millones de dólares a un fondo británico con sede en las Islas Vírgenes por un préstamo de 8 millones.

La historia de los fondos buitres con argentina tienen una larga data. El año 2003, el juez Thomas Griesa (el mismo que aplicó el embargo este martes) condenó al Estado Argentino a pagar 595 millones de dólares al fondo EM Limited. El año 2004, jueces de Maryland y Columbia, en Estados Unidos, embargaron todos los bienes que el Estado Argentino posee en Washington, por un juicio de 18o millones de dólares.

El año 2005, NML Capital logró que el juez Griesa embargara fondos por 7.000 millones de dólares, para frenar el canje de la deuda con los tenedores de bonos. El año pasado, el mismo juez neoyorkino congeló 1.500 millones de dólares que estaban en adminsitradoras privadas, tras conocerse la decisión del gobierno de Cristina Kirchner de eliminar las Administradoras de Fondos de Pensiones.

Ver | Argentina flanqueda en dos frentes

Catástrofe en Haití: decenas de miles de muertos


El mayor sismo en 250 años, de 7,3 grados en la escala Richter, recayó en Puerto Príncipe, Haití, la madrugada del miércoles. El país más pobre de América fue víctima de una experiencioa aterradora. Hasta el edifico de la ONU y el palacio de Gobierno se desplomaron producto de la fuerza telúrica de la naturaleza.
De acuerdo a la Cruz Roja y las autoridades, hay cerca de 100.000 víctimas fatales.


miércoles, 13 de enero de 2010

Argentina flanqueada en dos frentes


La situación de Argentina se pone cada día más delicada. Al fuerte impasse entre la presidenta Cristina Kirchner y el presidente del Banco Central, Martín Redrado (en la imagen), por el uso de las reservas para el pago de la deuda pública que la nación trasandina debe realizar este año, se suma ahora el embargo judicial de un juez de Estados Unidos contra esas reservas, por la deuda pública impagada desde el año 2001. El juez de Nueva York Thomas Griesa dispuso la congelación de los activos argentinos que permanecen en la Fed de esa ciudad.

No es la primera vez que el Banco Central de Argentina padece un embargo. Pero los anteriores fracasaron porque Argentina sostenía que la autoridad monetaria era independiente del Estado. Esta vez, los acreedores han argumentado que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner quiere utilizar 6.500 millones de dólares en reservas para pagar gran parte de los vencimientos de la deuda pública de este año. Este el costo inmediato que ha tenido para Cristina la petición a Redrado de las reservas y luego intentar destituirlo de su cargo por negarse a entregarlas.

Pese a que el ministro de Economía, Amado Boudou ha intentado minimizar el hecho, señalando que se trataba "solo de una medida preventiva" sobre 1,7 millones de dólares de una deuda impaga de 30.000 millones de dólares, el hecho ha creado una crisis institucional entre la Casa Rosada y el Banco Central.

Fernández y Boudou firmaron dos decretos en las últimas semanas. En el primero ordenaron el uso de la reservas para el pago de la deuda, y en el segundo la destitución de Redrado del Banco Central. El hecho llegó a la Justicia, que confirmó a Redrado como la autoridad monetaria del país, propinando así un duro golpe al gobierno de Cristina Fernandez.

Este embargo de reservas no es el primero que tiene Argentina. Desde 2002 ha acumulado juicios en tribunales de Argentina, Estados Unidos. Italia, Alemania y Francia. Hasta el momento, los intentos de embargo han fracasado, porque Argentina se ha ocupado de resguardar sus activos en el exterior y porque las embajadas o delegaciones militares se encuentran protegidas por la inmunidad soberana. Por ejemplo, el Banco Central protegió sus reservas al enviar casi todas ellas al Banco Internacional de Pagos, en Basilea.

Esta vez, sin embargo, los ánimos están más convulsionados y la propia crisis es un enemigo silencioso. Nada volverá a ser igual para el gobierno de Cristina Kirchner, y la noticia del embargo derrumbó los mercados argentinos, acumulando una caída cercana al 12% en dos días. La situación es tensa y delicada en Argentina, y el clima de negocios vive días inciertos.

Más información | Cristina arremete contra los "fondos buitres"

Economía chilena: un desastre histórico


Escrito por Paul Walder, El Clarín

Un festín del consumo cerró el año para el regocijo del comercio, importadores, algunos escasos productores y los habituales comentaristas oficiales. Las ventas navideñas, que crecieron un diez por ciento en comparación con el año anterior, fueron interpretadas localmente como el fin de la crisis y el inicio de la reactivación. Pero se trata de un dato aislado, que probablemente tenderá a la dilución en el breve plazo: el 2009 ha terminado como el peor años en casi de tres décadas para la economía chilena. Con una caída del producto de 1,9 por ciento, esta contracción no tiene antecedentes desde la crisis de 1982, cuando el producto se hundió sobre el ocho por ciento.

Está claro que se ha tratado de una crisis mundial, sin embargo es hoy razonable recordar los llamados a la tranquilidad levantados hace muy poco tiempo por autoridades como el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, en cuanto al blindaje, la solidez, robustez y otros calificativos exorbitantes de la economía chilena. Hoy, sólo unos cuantos meses más tarde, podemos observar que aquel ministro, que misteriosamente tiene una alta valoración en las encuestas de la denominada opinión pública, no acertó en sus pronósticos, más cercanos a meras profecías. La economía chilena, tan publicitada como modelo regional, no sólo ha tenido un tremendo desplome, sino que ha tenido uno de los peores desempeños de Latinoamérica. Sin los altos precios del cobre, estas cifras hubieran sido mucho peor.

martes, 12 de enero de 2010

Crisis dejó 2,2 millones de desempleados en América Latina


La crisis económica mundial arrojó al desempleo a 2,2 millones de personas durante el año pasado en América Latina y el Caribe, elevando a 18,1 millones el número de desocupados en la región, de acuerdo al último panorama laboral difundido por la OIT.

A raíz de la crisis, la tasa de desempleo aumentó de 7,5% a 8,5% en a región, y ese incremento quebró un ciclo positivo de cinco años que había permitido bajar el desempleo urbano de 11,4% en 2002 a 7,5% en 2008. En términos absolutos 2,2 millones de personas perdieron el empleo el año pasado de forma tal que el número de ciudadanos que buscan trabajo y no lo consiguen llegó a 18,1 millones.

La crisis impactó a casi todos los países de América Latina y el Caribe, siendo los más afectados Chile, Colombia y México; y en menor medida Costa Rica, Bolivia y Trinidad Tobago, de acuerdo a la investigación de la OIT.

El flagelo de la crisis mundial interrumpió el producto interno bruto regional, que entre 2005 y 2008 creció un promedio de 5,4%, cayó -1,8% el año pasado. Los jóvenes fueron los más afectados, al punto que el desempleo juvenil en 2009 triplicó el desempleo adulto, representando 2,3 veces la tasa de desempleo total.

Ante la caída del desempleo asalariado formal, la fuerza de trabajo buscó opciones en el sector informal, que registró un aumento de 3,1%, equivalente a unos 500.000 trabajadores. Cabe hacer notar que la recuperación de Brasil fue el elemento que evitó una caída mayor para la región.

El informe hace notar que si se cumplen las previsiones de crecimiento económico de 4,1% (CEPAL), en 2010 habrá un ligero descenso de la tasa de desempleo regional a 8,2%. Pero esta tasa no alcanzará para reducir el número total de personas afectadas por la falta de trabajo, que se mantendría en torno a 18 millones.

Aunque la crisis parece haber tocado fondo, se estima que la recuperación será muy lenta. Por ello la región se ve enfrentada a la necesidad de torcer el rumbo de las políticas económicas y colocar la generación de empleo como un objetivo principal.

Ver además El impacto de la crisis en América Latina

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