martes, 8 de diciembre de 2009

¿Cuánto dinero es suficiente para una “vida buena”?

El biógrafo de J.M.Keynes, Robert Skidelsky, ha escrito este artículo donde recupera parte del pensamiento keynesiano. De acuerdo a una predicción hecha por Keynes el año 1930, hacia el año 2030 sólo sería necesario trabajar quince horas a la semana. Si se hubiesen escuchado los planteamientos de Keynes sobre la importancia del equilibrio de pleno empleo y la necesidad de un control a los espíritus animales, estaríamos muy cerca de su pronóstico. Sin embargo, primaron más los espíritus animales y el apetito por la opulencia.

Robert Skidelsky, Sin Permiso

La depresión de la economía ha causado una explosión de ira popular contra la "avaricia" de los banqueros y sus "obscenos" incentivos. Esto se ha visto acompañado de una crítica más amplia del "crecimientismo" ("growthmanship") – la búsqueda del crecimiento económico a toda costa, independientemente del daño que pueda causar al medio ambiente de la Tierra o a nuestros valores compartidos

John Maynard Keynes encaró esta cuestión en 1930, en un breve ensayo titulado "Las posibilidades económicas de nuestros nietos".[1] Keynes predijo que en cien años – es decir, hacia 2030 – el crecimiento del mundo desarrollado se habría detenido de hecho, debido a que la gente ya "tendría suficiente" para llevar "una buena vida". Las horas de trabajo remunerado se reducirían a tres diarias, una semana laboral de quince horas. Los seres humanos serían como "los lirios del campo, que no se afanan ni hilan".[2]

La predicción de Keynes descansaba en el supuesto de que, con un incremento anual del 2% en el capital, un incremento del 1% de la productividad y una población estable, el nivel medio de vida se multiplicaría por ocho como promedio. Esto nos permite averiguar cuánto pensaba Keynes que era "suficiente". El PIB per cápita en el Reino Unido a finales de la década de 1920 (antes del crac del 29) era aproximadamente de 5.200 libras (unos 8.700 dólares) valoradas hoy. De acuerdo con ello, estimaba que un PIB per cápita de aproximadamente 40.000 libras (66.000 dólares) sería "suficiente" para que los seres humanos dirigieran su atención a cosas más agradables.

No está claro por qué pensaba Keynes que la renta per cápita nacional británica multiplicada por ocho sería "suficiente". Lo más probable es que tomara como baremo de suficiencia los ingresos de un rentista burgués de su tiempo, que eran como diez veces los del trabajador medio.

Ochenta años más tarde, el mundo desarrollado se ha acercado a la meta de Keynes. En el año 2007 (es decir, antes del crac), el FMI informó de que el PIB medio per cápita en los Estados Unidos se mantenía en 47.000 dólares y en 46.000 en el Reino Unido. Dicho de otro modo, el Reino Unido ha experimentado un crecimiento multiplicado por cinco del nivel de vida desde 1930, pese a la falsificación de dos de los supuestos de Keynes: "nada de guerras de gran envergadura" y "sin crecimiento demográfico" (en el Reino Unido, la población es un 33% mayor que en 1930).

La razón de una ejecutoria tan brillante es que el crecimiento anual de la productividad ha sido más elevado de lo que Keynes proyectaba: cerca de un 1,6% para el Reino Unido y un poco más elevado en el caso de los EE.UU. Países como Alemania y Japón se han desempeñado aún mejor, pese a los efectos tremendamente negativos de la guerra. Es probable que el "objetivo" de Keynes de 66.000 dólares lo alcance la mayoría de los países occidentales para 2030.

Pero resulta igualmente improbable que este logro termine con la insaciable busca de más dinero. Asumamos, precavidamente, que hayamos cubierto dos tercios de la distancia que nos separa de la meta de Keynes. Podríamos haber esperado que se redujeran las horas de trabajo en dos tercios. De hecho, se han reducido sólo en un tercio, y la reducción se interrumpió en la década de 1980.

Esto vuelve enormemente improbable que alcancemos la jornada laboral de tres horas para 2030. También resulta improbable que vaya a detenerse el crecimiento, a menos que la naturaleza misma imponga un parón. La gente seguirá trocando ocio por mayores ingresos.

Keynes minimizó los obstáculos de esta meta. Reconocía que existen dos tipos de necesidades, absolutas y relativas, y que estas últimas pueden ser insaciables. Pero subestimó el peso de las necesidades relativas, especialmente a medida que las sociedades se enriquecían y, por supuesto, el poder de la publicidad para crear nuevas necesidades, e inducir así a la gente a trabajar con el fin de ganar dinero con el que satisfacerlas. Mientras el consumo sea conspicuo y competitivo, seguirá habiendo renovadas razones para trabajar.

Keynes no ignoraba del todo el carácter social del trabajo. "Seguirá siendo razonable", escribió, "buscar la finalidad económica de los demás después de que haya dejado de ser razonable para uno mismo". Los ricos tenían la obligación de ayudar a los pobres. Keynes no pensaba probablemente en el mundo en desarrollo (la mayor parte del cual apenas había comenzado a desarrollarse en la década de 1930). Pero la meta de la reducción de la pobreza global ha impuesto una carga de trabajo extra a la gente de los países ricos, a través tanto del compromiso de ayuda exterior y, lo que es más importante, de la globalización, que aumenta la inseguridad en el empleo y, sobre todo en el caso de los menos cualificados, contiene los salarios.

Además, Keynes no se enfrentó realmente al problema de lo que haría la mayoría de la gente cuando ya no precisara trabajar. "Es un problema temible para una persona corriente, sin talentos particulares, ocuparse de sí misma, sobre todo si no tiene raíces en el lugar, en las costumbres o en las queridas convenciones de una economía tradicional". Pero puesto que la mayoría de los ricos -"aquellos que disfrutan de una renta independiente, pero carecen de vínculos u obligaciones o lazos" han "fracasado de una forma desastrosa", ¿por qué iban a hacerlo mejor los que hoy son pobres?

Creo que en esto Keynes se acerca al máximo a la respuesta de la cuestión de por qué su "suficiente" no será, de hecho, bastante. La acumulación de riqueza, que debería ser un medio para alcanzar "la vida buena", se convierte en un fin en sí mismo, pues destruye muchas de las cosas que hacen que valga la pena vivir. Más allá de cierto punto -que la mayor parte del mundo dista de haber alcanzado- la acumulación de riqueza sólo ofrece placeres substitutivos para las pérdidas de verdad que exige en lo que toca a las relaciones humanas.

Encontrar los medios de nutrir los apagados "vínculos u obligaciones o lazos" que son tan esenciales para que florezcan los individuos constituye el problema por resolver en el mundo desarrollado, y empieza a perfilarse para los miles de millones que acaban de subirse a la escalera del crecimiento. Bien lo dijo George Orwell: "Todo progreso se contempla como una lucha frenética dirigida a un objetivo que esperamos y rogamos para que no se alcance nunca".

Notas:
[1] En Papeles de Economía Española, nº 6, 1981, páginas 353-361.
[2] La cita evangélica se encuentra tanto en Lucas, 12, 27 como en Mateo 6, 28.
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Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

lunes, 7 de diciembre de 2009

Magro desempeño: economía cae 0,9%


Un decepcionante desempeño experimentó la actividad económica chilena durante el mes de octubre, completando 12 meses de caída continua. De acuerdo al Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) la economía anotó una contracción de 0,9% en el mes, echando por tierra las expectativas de los especialistas que, en su mayoría, apostaban por el primer crecimiento mensual del año.

El banco Central informó que la serie desestacionalizada aumentó 0,4% respecto del mes precedente, mientras la serie de tendencia ciclo registró un crecimiento anualizado de 2,7%. El organismo dijo que en el resultado del mes incidió la disminución de la actividad industrial, la cual fue en parte compensada por el aumento en minería, comercio minorista y electricidad, gas y agua (EGA).

Además, recordó que el mes registró un día hábil menos que octubre de 2008. Con este resultado, se completan 12 meses de caídas consecutivas en la actividad. El Banco Central proyectó para todo 2009 una caída del PIB entre 1,5 y 2% y un crecimiento entre 4,5 y 5,5% en 2010.



domingo, 6 de diciembre de 2009

Reanudan construcción de Costanera Center


El anuncio de reanudación de las obras del Costanera Center después de 11 meses de su paralización, fue recibido por empresarios, economistas y gobierno como la confirmación de que la crisis comienza a quedar atrás. Para los expertos, la decisión del holding controlado por Horst Paulmann aumenta las posibilidades de alcanzar un crecimiento sobre 5% el próximo año. Ello, tras una contracción cercana al 1,7% para 2009.

La decisión fue valorada en La Moneda. El ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, expresó que "espero que esto contagie a todos los proyectos que quedaron suspendidos con la crisis para que se reanuden. Esto es un símbolo de que el país va superando la crisis".

El titular de Obras Públicas (MOP), Sergio Bitar, indicó que se trata de "una buena noticia para Chile y es una señal más de que la crisis ya pasó y que la reactivación se está acelerando".


Para el economista de Libertad y Desarrollo, Tomás Flores, "con esto se puede declarar oficialmente el fin de la recesión. Evidentemente, se trata del mayor símbolo de reactivación y esto consolida un contexto de creciente optimismo respecto de la economía doméstica".

Rodrigo Aravena, de Banchile, sostuvo que "así como Costanera Center marcó el inicio del deterioro de las expectativas de la economía chilena, la reactivación de este proyecto va a marcar la salida de la recesión y la reactivación de la demanda interna".

Mientras en enero los indicadores de actividad y desempleo apuntaban sostenidamente a la baja y predominaba el pesimismo entre los agentes económicos, el panorama de fin de año es opuesto (ver recuadro). Según Erik Haindl, de la U. San Sebastián, "el BC está proyectando entre 4,5% y 5,5% para el próximo año y este es un aporte adicional que ayuda a que se cumpla el techo y no el piso de esa proyección".

Más información | Paralizan construcción de Costanera Center, Las razones que paralizaron Costanera Center
Ver también: La locura adrenalínica de las burbujas financieras

Cobrar impuestos a los especuladores

En El País viene este artículo de Paul Krugman que clama por cobrar impuestos para frenar la especulación financiera. La propuesta de una tasa Tobin se encuentra nuevamente en el tapete. Junto a recomendar el artículo de Krugman, os sugiero revisar también El impuesto a la especulación financiera y El dólar financia la especulación mundial, donde planteo la urgencia de gravar a las actividades financieras "altamente inútiles" como son las usuales del "carry trade". Echar un poco de arena a ese mecanismo altamente engrasado de las finanzas especulativas, ayudaría a evitar crisis y colapsos como los que estamos viviendo.

Paul Krugman, El País

Es hora de echar arena a las ruedas de las finanzas. ¿Deberíamos usar los impuestos para frenar la especulación financiera? Sí, dicen las autoridades británicas, que supervisan la City de Londres, uno de los dos grandes centros bancarios del mundo. Otros Gobiernos europeos se muestran de acuerdo, y tienen razón.

Por desgracia, las autoridades estadounidenses -en especial el secretario del Tesoro Timothy Geithner- se oponen rotundamente a la propuesta. Esperemos que recapaciten: gravar las transacciones financieras es una idea de lo más oportuna en este momento.

El debate se inició en agosto, cuando Adair Turner, máximo regulador financiero británico, propuso un impuesto sobre las transacciones financieras como forma de disuadir actividades "socialmente inútiles". La propuesta atrajo a Gordon Brown, el primer ministro británico, que decidió presentarla este mes en la reunión del Grupo de las 20 economías más importantes.

¿Por qué es ésta una buena idea? La propuesta de Turner-Brown es la versión moderna de una idea lanzada en 1972 por el fallecido James Tobin, economista de Yale y ganador del Premio Nobel. Tobin sostenía que la especulación monetaria -dinero que se mueve a escala internacional para apostar por las fluctuaciones de los tipos de cambio- tenía un efecto perturbador en la economía mundial. Para reducir estas perturbaciones, proponía cobrar un pequeño impuesto cada vez que se cambiase moneda.


Dicho impuesto representaría un gasto sin importancia para quienes se dedicasen al comercio internacional o realizasen inversiones a largo plazo; pero supondría una importante traba para quienes intentasen ganar dólares (o euros o yenes) rápidamente prediciendo la evolución de los mercados en unos días o unas semanas. Como decía Tobin, "arrojaría un poco de arena a las ruedas bien engrasadas" de la especulación.

La idea de Tobin no cuajó en su día. Más tarde, para gran disgusto suyo, se convirtió en el caballo de batalla preferido de la izquierda antiglobalización. Pero la propuesta de Turner y Brown, según la cual se aplicaría la tasa Tobin a todas las transacciones financieras -no sólo a las que impliquen divisas extranjeras-, sigue en gran medida la estela de Tobin. Sería un gasto sin importancia para los inversores a largo plazo, pero frenaría gran parte de las compras y ventas para generar comisiones que ahora tienen lugar en nuestros hiperactivos mercados financieros.

Esto sería malo si la hiperactividad financiera fuese productiva. Pero, tras el desastre de los dos últimos años, son muchos -casi todos los que no reciben su paga del sector financiero, me siento tentado a decir- los que están de acuerdo con la afirmación de Turner de que buena parte de lo que hacen Wall Street y la City es "socialmente inútil".

Y el impuesto sobre las transacciones podría generar ingresos considerables, y de ese modo, calmar los temores que suscita el déficit público. ¿Qué objeciones se le puede poner?

El principal argumento que esgrimen quienes se oponen al impuesto sobre las transacciones financieras es que sería inviable porque los agentes encontrarían formas de evitarlo. También hay quien sostiene que no haría nada para frenar la conducta socialmente perjudicial que provocó la actual crisis. Pero ninguna de esas afirmaciones resiste un examen a fondo.

Respecto a la aserción de que no se pueden gravar las transacciones financieras: la contratación actual es un asunto muy centralizado. Consideremos, por ejemplo, la propuesta original de Tobin de gravar las operaciones de cambio. ¿Cómo se podría hacer, cuando hay operadores de divisas en todo el mundo? La respuesta es que, aunque hay operadores por todas partes, la mayoría de sus transacciones se realizan -es decir, se pagan- en una única institución con sede en Londres. Esta centralización mantiene bajo el coste de las transacciones, y eso es lo que hace posible la enorme cantidad de tejemanejes. Sin embargo, también hace que estas transacciones sean relativamente fáciles de identificar y gravar.

¿Y respecto a la aseveración de que un impuesto sobre operaciones financieras no resuelve el verdadero problema? Es cierto que un impuesto sobre las operaciones no habría impedido que los prestamistas concedieran préstamos malos, ni que los crédulos inversores compraran los residuos tóxicos respaldados por dichos préstamos.

Pero las malas inversiones no son toda la historia de esta crisis. Lo que convirtió esas malas inversiones en catástrofe fue la excesiva dependencia que el sistema tiene del dinero a corto plazo.

Como han demostrado Gary Gorton y Andrew Metrick, de la Universidad de Yale, en 2007 el sistema bancario estadounidense dependía esencialmente de las transacciones "repo", en las que las instituciones financieras venden activos a los inversores prometiéndoles recomprarlos al cabo de poco tiempo (a menudo, un solo día). Las pérdidas en los activos subpreferenciales y en otros activos desencadenaron una crisis bancaria porque socavaron este sistema: se produjo una "retirada masiva de repos".

Y un impuesto sobre las transacciones financieras, al desincentivar la dependencia de la financiación a plazo ultracorto, habría hecho mucho menos probable esa retirada masiva. Por consiguiente, en contra de lo que afirman los escépticos, dicho impuesto habría ayudado a prevenir la crisis actual, y podría ayudarnos a evitar que se repita en el futuro.

¿Resolvería una tasa Tobin todos nuestros problemas? Por supuesto que no. Pero podría formar parte del proceso para deshinchar nuestro inflado sector financiero. En esto, como en otras cuestiones, el Gobierno de Obama necesita liberar su mente del yugo de Wall Street.

Enlaces 6/12/09

- Finn Kydland, premio Nobel de Economía 2004 por sus estudios de los ciclos económicos señala: Lo ineficaz debe quebrar para que no quiebre el sistema, y continúa:
Tengo 66 años: niéguenme sabiduría, pero no experiencia. Estoy orgulloso del fondo soberano del petróleo que compartimos todos los noruegos: mis seis hijos, mi mejor inversión afectiva, lo heredarán. Soy partidario del mercado libre, y si es libre es porque está bien regulado

Una notable entrevista para leer en Artículos claves

El 2 de diciembre, en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, bajo el lema 'Caminos para la Recuperación', se celebró la Conferencia Empresarial 2009 convocada por la CEOE, cuyo objetivo era incidir en reformas encaminadas a: "la mejora de la competitividad, la reforma de un sistema fiscal y la modernización del mercado laboral". Una opinión realista y desencantada la aporta José Amorós en Caminos para la recuperación.

- Marc Garrigasait nos muestra el ascenso de las marcas de lujo en el mercado chino. ¿Sabía Usted que China ya es el tercer país con mayor peso en las tiendas de marcas de lujo? Ocupa el tercer lugar con un 5,9%. Y Corea del Sur está en el quinto, con el 4,6%

- La banca se encuentra igual de apalancada que antes de la crisis pese a no dar crédito, Cotizalia
- ¿Hacia el ocaso de la economía global?, Germán Gorraiz López, Rebelión
- Flexibilidad cambiaria y acumulación de reservas en América Latina, Roberto Frenkel y Martin Rappeti. Los tres chiflados
- Los límites del emirato, Kenneth Rogoff. El País

Los tulipanes, la primera gran locura especulativa


A propósito de la burbuja especulativa que ha comenzado a vivir el ajo, muchos recuerdan la primera gran burbuja, aquella de los tulipanes que se dio en Holanda en el siglo XVII y que significó un alza imparable en el precio.

Los tulipanes habían llegado a Europa cien años antes, pero se convirtieron en piezas de colección hacia 1630, cuando Holanda nadaba en la prosperidad económica, gracias a su floreciente comercio marítimo.

Como en todo mercado ascendente, los precios no dejaron de crecer a medida que más inversores ingresaban a especular. Su éxito fue tal que pequeños ahorristas vendían hasta sus casas para comprar bulbos de tulipán y obtener rentabilidades en la compra-venta de ellos. Pero a principios de 1637, el mercado se saturó y la locura compradora se volvió vendedora.

Miles de personas quedaron en la ruina y Holanda tuvo que atravesar varios años de depresión económica. Es el triste destino de las burbujas.


sábado, 5 de diciembre de 2009

¿Mejora el desempleo en EE.UU?


Tim Iacono escribe un artículo bastante realista sobre la crudeza del desempleo en Estados Unidos y el espejismo de esta leve mejoría anunciada ayer al bajar dos décimas con respecto al mes anterior.
En rigor, el desempleo seguirá aumentando. De ahí la cautela de Christina Romer al dar el anuncio y señalar que "aún debemos sortear muchos baches que hay en el camino".

Tim Iacono recuerda la experiencia de las últimas recesiones y señala que si bien en algún momento los datos del desempleo experimentaron un vuelco positivo, las cifras negativas siguieron produciendose por largos períodos. Basado en esos datos, Iacono señala que "estamos a un año de distancia de la disminución sostenida de la tasa de desempleo".


Tim Iacono Interesting jobs data point for the weekend

¿El ajo podría ser la próxima burbuja?


China produce el 75% del ajo mundial. La medicina china le atribuye grandes propiedades como antigripal. La fuerte demanda de ajo como protección contra la gripe A y la llegada de especuladores hicieron que el precio se multiplicara por 15 desde marzo. Argentina es el segundo exportador mundial.

Cuando todos ya festejaban por el fin de la crisis subprime y de la burbuja especulativa en el sector inmobiliario de EE.UU., los mercados financieros recibieron el aviso de que no todo estaba en orden en las finanzas internacionales. Primero fue el default de Dubai y ahora llega una nueva burbuja especulativa en torno al ajo, que hizo multiplicar por 15 su precio en China en los últimos 9 meses.

Por supuesto, el efecto contagio a nivel mundial no será tan devastador como lo puede ser en un mercado inmobiliario, pero la realidad indica que las políticas de reactivación económica llevadas adelante por los principales bancos centrales están sirviendo de caldo de cultivo para la aparición de nuevas burbujas especulativas, a causa de los excesos de liquidez generados por estas políticas. Y en el caso de China, donde se teme principalmente que se pueda generar una crisis inmobiliaria y bancaria de proporciones, la especulación forzó un aumento espectacular en los precios del ajo al por mayor, situación que recuerda a la primera burbuja de la historia, hace 350 años en el mercado de tulipanes en Holanda.

El principal motivo de esta situación hay que buscarlo en el comercio internacional. China es el principal productor del mundo (con el 75% de la producción mundial, equivalente a 12 millones de toneladas) y el mayor exportador (1,44 millones de toneladas), muy por delante de sus competidores como Argentina (120.500 toneladas) y España (50.000 toneladas). Por lo que el país es netamente formador de precios en los mercados internacionales. Durante muchos años, el precio estuvo por los suelos debido a la política china de inundar los mercados mundiales con ajo. Esto hizo que la superficie cultivada en China se redujera a la mitad, en beneficio de otros productos agrícolas (soja, trigo, entre otros) más rentables.

Pero al mismo tiempo, el temor a contraer la gripe A –como en las pestes medievales, la mayoría de la población mundial no sabe muy bien cómo prevenirla– hizo que se disparara en el país el consumo de ajo, ya que la medicina tradicional china le atribuye propiedades antigripales (tal vez porque el aliento mantiene a los potenciales contagiados a distancia). Es decir que la demanda interna comenzó a crecer cuando la oferta se había dividido por dos. Y lo único que faltaba para generar la tan mentada burbuja eran los especuladores, que cuando “olieron” lo que se cocinaba en el mercado del ajo a granel, se volcaron en masa a comprar stocks y a conservarlos para forzar una suba artificial del precio, según informa el periódico Financial Times.

De esta manera, el ajo va camino a convertirse en la mejor inversión del año 2009 –aunque suene increíble es real–. Va a ser difícil encontrar una rentabilidad del 1600% en otros activos (acciones, bonos o commodities), sobre todo en un año de salida de crisis mundial. Todo esto gracias a la política de reactivación del gobierno chino, que para evitar que cayera demasiado el crecimiento económico, instruyó a sus bancos a dar créditos de manera masiva, lo que generó una enorme liquidez (cercana al 25% del PBI chino) y alimentó nuevamente la especulación y el desarrollo de nuevas burbujas como la del ajo.

Pero en este caso, también se da el hecho de que se trata de un mercado relativamente chico y fácil de manipular. Jerry Lou, analista de Morgan Stanley en China, explicó al FT cómo pequeñas mafias en la provincia de Shandong (de donde proviene la mayor parte del ajo) acumularon stocks para forzar subas de precios. “Sólo se necesita mucho dinero, unos cuantos camiones y un depósito. Básicamente lo que hay que hacer cuando se está apostando a que el precio va a subir, es retener todo el stock que se pueda. Sólo con mover unas toneladas de ajo de un depósito a otro se puede ganar millones de dólares”, explicó el especialista.

Y como sucede en toda burbuja, a mayor precio, más especuladores entran al mercado, mientras que los consumidores compran de más para cubrirse ante futuras subas. De hecho, en las escuelas chinas se han estado constituyendo reservas para darle a los alumnos una ración de ajo en el almuerzo como forma de protegerlos contra la gripe A. Y, como sucedió en la Argentina con el alcohol en gel, el ajo desaparece de los comercios y su precio se dispara en el mercado negro. Mientras tanto, los grandes ganadores de estas subas son, como siempre, los especuladores que entraron al mercado al principio de la burbuja y que habrán salido antes de que estalle. Pero también se frotan las manos los vampiros: mientras dure la burbuja, estarán a salvo de cualquier persecución con los métodos tradicionales a base de ajo.

Más información | Garlic Powerful medicine - pungent

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