miércoles, 9 de junio de 2010

Europa elige la depresión

Mike Whitney, Clearing House

Olvídense de una recuperación sin problemas. Los ministros de finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G-20, se reunieron este fin de semana en Busan, Corea del Sur y decidieron abandonar las políticas fiscales expansionistas “de probada calidad” a favor de su propio extraño brebaje de políticas de reducción de gastos y medidas de austeridad. Los miembros de la UE están ansiosos de restaurar la ilusoria “confianza de los mercados”, algo que es seguro que se perderá cuando la eurozona se vuelva a deslizar hacia la recesión y el renqueante sector bancario comience a sangrar tinta roja. El recorte de los déficits mientras la economía todavía se está reponiendo debilitará la demanda y obligará a las empresas a despedir a más trabajadores. Esto disminuirá la actividad económica y frenará el crecimiento. Es una receta para el desastre.

Lo que sigue es un pasaje del blog de Paul Krugman: “El recorte de los gastos mientras la economía sigue estando profundamente deprimida es una manera muy costosa y bastante ineficaz de reducir la deuda futura. Costosa, porque deprime aún más la economía; ineficaz, porque al deprimir la economía, la contracción fiscal también reduce los ingresos de impuestos…

“Lo correcto, de manera abrumadora, es hacer cosas que reduzcan los gastos y/o aumenten los ingresos después que la economía se haya recuperado –específicamente, esperar hasta después que la economía tenga fuerza suficiente para que la política monetaria pueda compensar los efectos contraccionistas de la austeridad fiscal. Pero no: los halcones del déficit quieren su parte mientras las tasas de desempleo se mantienen casi a un nivel récord y la política monetaria sigue estando escasa de dinero cerca del límite cero” ("lost Decade, Here We Come", Paul Krugman, New York Times).

El precio del oro llega a US$1.250


El precio del oro alcanzó un nuevo máximo histórico al cotizarse por encima de 1.250 dólares la onza este martes, mientras los inversionistas continúan nerviosos por la debilidad de la economía mundial. La volatilidad de Wall Street y de las bolsas europeas nos muestran un mundo cargado de miedo pero cuya voracidad desatamás turbulencias. En estos duros tiempos de crisis, el oro es visto como una inversión segura por parte de los espíritus animales.

La preocupación de los inversores por la política laxa es el posible desate de una inflación galopante que pondría en peligro las inversiones a largo plazo. Sin embargo, lo que no toman en cuenta estos señores es que los caminos hacia la inflación están temporalmente cerrados, pues lo que vive el mundo es una deflación estrepitosa. El masivo desplome de los precios de los activos ha obligado también a reducir salarios y practicar recortes a toda escala que solo prometen hundir más a la economía global.

Aunque se insiste en que estos son los precios máximos del oro, creo que en términos reales el oro tuvo mayor valor en los años 70. Si bien el oro posee todas las características de reserva de valor, ofrece también dificultades para su transporte y almacenamiento. Estas desventajas son las que rehuyen los megaespeculadores que hoy nos gobiernan. Estos prefieren las transacciones electrónicas y los billetes constantes y sonantes.

martes, 8 de junio de 2010

Prepárese para el caos y la volatilidad de los mercados

No se requiere tener una bola de cristal para advertir que la semana que comienza será de gran volatilidad en los mercados. Los decepcionantes datos de empleo en Estados Unidos y el bajo nivel de crecimiento para el producto interno bruto de la zona euro en el primer trimestre de este año (entregados el viernes), dan cuanta de una realidad mucho más cruel de lo que se pretende hacer creer. Si a esto agregamos las caídas asiáticas encabezadas por China y Japón, tenemos el cuadro completo de lo que nos espera

A medida que la crisis económica se acerca a los tres años de su estallido (agosto de 2007), se hace evidente que se trata de un fenómeno diferente. La actual crisis no tiene relación con otras anteriores y por eso que la recuperación actual es un fantasma. No hay recuperación. Quienes han intentado comparar esta crisis con otras, lo han engañado. Esta crisis no es comparable a ninguna otra dado que tiene su origen en el centro del mundo financiero y su caída es tan estrepitosa como el derrumbe de las torres gemelas. Por eso también es absurda la discusión sobre cuanto tiempo tardará en llegar la recuperación. Tome nota: será lenta, larga y dolorosa

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¿Quien es el culpable de la crisis financiera?

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Brad DeLong: "Necesitamos un mayor déficit ahora!"

Brad DeLong es otro de los economistas que se suman a la idea de ampliar el déficit como única respuesta a la actual crisis económica. Siguiendo a James Galbraith, DeLong señala que las tasas de interés extraordinariamente bajas, la ausencia de cualquier atisbo de inflación esperada y el alto nivel de desempleo, es suficiente para impulsar un estímulo más fuerte. Y eso se debe hacer ahora. A continuación el post de Brad DeLong:


Necesitamos mayores déficit Ahora!, por Brad DeLong:
A medida que la cifra de desempleo de mayo fue decepcionante, esto sigue siendo un momento excepcional, un tiempo en que muchas de las reglas normales de la ciencia lúgubre se cambian y se transforman. Es un momento para la economía no normal, sino más bien una "economía de la depresión". Las condiciones en que el gobierno de EE.UU. puede pedir prestado ahora son excepcionalmente ventajosas. Y debido a las altas tasas de desempleo, los beneficios de aumentar las compras gubernamentales y reducir impuestos son excepcionalmente grandes en este momento.

El resultado es que los costos de pedir prestado y las políticas de gasto se revocan para el corto plazo. En tiempos normales, un impulso a las compras del Estado o a una reducción en los impuestos, aumenta los tipos de interés que dejan espacio a la productividad, al aumento del gasto de inversión privada y, dólar por dólar, nos deja más pobres después de que el efecto del estímulo desaparece. El préstamo debe entonces ser financiado con un interés significativo, y por lo tanto pagado con impuestos más altos, lo que reduce los ingresos mediante el aumento de la brecha entre los beneficios privados y los beneficios sociales de expansión de la producción. Es un asunto desagradable.

¿Quien dijo que el derrame estaba controlado?

Streaming .TV shows by Ustream

Pulse el botón "play" (>) de la barra inferior para ver en directo el derrame de petróleo, la mayor catástrofe ecológica de la historia.

Un análisis de la crisis por Vicenç Navarro

Vicenç Navarro from AttacTV on Vimeo.



Esta es una entrevista del grupo Attak, realizada a Vicenç Navarro, Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Navarro aborda algunos de los tópicos esenciales de la actual crisis financiera que cada día hunde más a la economía mundial.



lunes, 7 de junio de 2010

En defensa de los déficit públicos

Este artículo de James Galbraith publicado en The Nation, aborda la defensa de los déficit públicos como una alternativa real para enfrentar la crisis financiera. Fue traducido para Rebelión por Juan Agulló.

La Comisión Simpson-Bowles1, amparada en las farisaicas enaguas de la reducción del déficit público, acaba de declarar –por boca de su Presidente- que propondrá recortes a la Seguridad Social. (Quizás, para rememorar su ecológico pasado, el ex Senador Alan Simpson se da a la prometeica tarea de podar la Seguridad Social). La congelación del gasto público por parte de Obama constituye otro sacrificio simbólico a los dioses del déficit. La mayoría de los observadores cree que la referida decisión no tiene vuelta atrás pero, ¿qué ocurriría si la tuviera? La respuesta es que una reducción demasiado grande del déficit público puede destruir la economía (o lo que queda de ella) y conducirnos, en un par de años, a una Gran Depresión.

Precisamente por eso la fobia al déficit que predomina en Wall Street, en la prensa, entre algunos economistas y prácticamente, entre todos los políticos es, en realidad, uno de los mayores peligros al que nos enfrentamos actualmente. No se trata, tan sólo, de los pensionistas: ¡todos estamos amenazados! De hecho recortar el déficit público sin reconstruir, previamente, el engranaje del crédito privado es un camino, casi seguro, a la estagnación, a la recesión e incluso a una posible Gran Depresión. Asimismo, obsesionarse demasiado en garantizar recortes del déficit público a largo plazo, también puede contribuir a obstruir aquello que es necesario hacer para reestablecer un crecimiento fuerte y una recuperación del empleo.

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