miércoles, 17 de junio de 2009

Banco Central recorta tasa en 50 puntos

Histórico. El Banco Central ha escuchado al Grupo de Política Monetaria y ha recortado la tasa de interés en 50 puntos, para ubicarla en un nuevo mínimo histórico de 0,75% anual. La decisión demuestra que la crisis ha llegado con todo a Chile y amenaza con elevar a dos dígitos el desempleo, preocupación central del Gobierno.

Pese a esta baja, la entidad que dirige José de Gregorio estimó que "en el escenario más probable, será necesario mantener el estímulo monetario por un tiempo más prolongado que el implícito en los precios de activos financieros". Según el central, ello permite que la inflación proyectada se ubique en 3% en el horizonte de política.

En su comunicado, el emisor advirtió que las perspectivas de crecimiento global para este año se han estabilizado. "Las bolsas han repuntado, las primas crediticias se han reducido y los precios de los productos básicos, en particular del cobre y del petróleo, han aumentado".
En el plano interno, la entidad advirtió que la actividad del segundo trimestre de este año sigue mostrando tasas de variación interanual negativas y que el desempleo ha aumentado. Adicionalmente, observó que las condiciones crediticias se mantienen estrechas, "pero están reflejando el impacto del mayor estímulo monetario".

Ver tags Banco Central, para conocer en detalle la historia de este proceso y mis críticas a la política monetaria seguida por el BC en estos últimos dos años.

martes, 16 de junio de 2009

La eurozona perdió un récord de 1,22 millones de empleos

Un récord de 1,22 millones de empleos se perdieron en la eurozona en el primer trimestre de este año. La cifra marca una caída en el empleo de 1,2% respecto a 2008, el mayor declive desde que comenzó a llevarse registro en 1995, según informe de la Oficina de Estadísticas de la Unión Europea (Eurostat).

En los últimos doce meses terminados en mayo 3,1 millones de puestos de trabajo fueron eliminados en la zona euro, totalizando 14,6 millones de desocupados. En tanto, 4,6 millones de personas perdieron su empleo en los 27 países miembros de la Unión Europea sumando 22,3 millones de desempleados.

Aunque los indicadores de las últimas semanas muestren que lo peor de la crisis para la eurozona podría haber pasado, la tasa de desempleo subió a 9,2% en abril, su nivel más alto desde 1999 y las proyecciones indican que ésta seguirá aumentando. “Aunque la economía pueda comenzar a estabilizarse, lo peor está todavía adelante en términos de mercado laboral”, dijo Stefan Bielmeier, economista de Deutsche Bank. La Comisión Europea espera que el desempleo en la zona euro aumente desde el 9,9% de este año a 11,5% en 2010. La economía europea se contrajo -4,8% en el primer trimestre y según el BCE se contraería -4,6% este año y recién volvería a crecer a una tasa de 0,3% en 2010.

En el resto del mundo

La destrucción de empleos no se limita sólo a Europa. En el primer trimestre se perdieron 2,07 millones de trabajos en EE.UU., elevando a 6,82 millones el número de puestos eliminados desde diciembre de 2007, cuando comenzó la crisis.

No obstante estos números, el recorte de empleos se ha ido moderando en las últimas semanas, conforme la economía muestra señales de que la recesión está terminando. En mayo la destrucción de puestos de trabajos llegó a 345.000, el número más bajo desde septiembre. “Los pedidos iniciales de desempleo están cayendo lentamente, este progreso viene típicamente cerca del fin de la recesión”, dijo Abies Reinhart, economista de JPMorgan. Según datos recopilados por Bloomberg, la tasa de desempleo subirá a 10% a fines de año. En mayo ésta llegó a 9,4%, equivalente a 14,5 millones de desocupados.

En Japón, la segunda economía del mundo, se eliminaron 860 mil puestos de trabajo en los primeros tres meses de 2009. De septiembre a mayo el número de trabajadores que perdió su empleo totalizó 5,5 millones, según la oficina de estadísticas del país. En marzo la tasa de desempleo subió a 4,8% desde el 4,4% de febrero, su mayor salto desde 1967.

En Inglaterra los pedidos de desempleo en marzo llegaron a 73.700, sumando un total de 1,46 millón de puestos de trabajos eliminados en el primer trimestre. El número de desocupados, llegó a 2,1 millón en el período, su mayor nivel en 12 años.

En Latinoamérica México ha sido duramente golpeado por la destrucción de empleos. Durante mayo pasado se perdieron 111.476 empleos formales, según informó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). La pérdida acumulada de fuentes de trabajo entre octubre de 2008 y mayo de 2009 llevó a la desocupación a un total de 2,46 mexicanos hasta el 31 de mayo.

La inflación es mala, pero la deflación es peor

Economist Intelligence Unit

¿Cómo protegerse tanto de las fuerzas deflacionistas de la peor recesión estadounidense desde la década de 1930 como de la vigorosa respuesta de la Reserva Federal (Fed) que de hecho ha reducido las tasas de interés a cero y amplió rápidamente su estado de cuenta? El 4 de mayo, Paul Krugman, ganador del Nobel de Economía, advirtió que había surgido una deflación estilo Japón, al tiempo que Alan Meltzer, eminente historiador de la Fed, anticipaba una repetición de la inflación de los años 70; los dos, en la misma página del New York Times.

Hay algo de cierto en ambos temores. Pero la inflación es distante y manejable, mientras la deflación es perniciosa y está al alcance de la mano.

Arrastrados por la deuda

El temor a la deflación no se fundamenta en la disminución anualizada de 0,4% de los precios al consumidor estadounidense a marzo. Aunque sea la primera disminución anual desde 1955, es resultado transitorio de la caída de los precios de la energía. Con excepción de alimentos y energía, la inflación principal es de 1.8%. En realidad lo que preocupa es la persistente disminución de precios que caracteriza a una verdadera deflación. El desempleo se acerca a 9%, y la producción económica se encuentra en un nivel muy por debajo del potencial de la economía que en cualquier momento desde 1982. Y es probable que la brecha se ensanche.

Los precios inmobiliarios no son parte del índice de inflación de EU, pero su disminución obliga a las familias a reducir sus deudas, lo que podría retrasar el crecimiento económico por años. A medida que los trabajadores compiten por escasos empleos y las empresas reducen sus precios para vender más que las otras, salarios y precios se verán sometidos a fuerte presión.

Hasta ahora, las expectativas inflacionarias permanecen estables, percepción que es por sí sola un baluarte contra la deflación. Pero el congelamiento de sueldos y las reducciones salariales podrían cambiar la manera en que piensan las personas. Durante una encuesta, más de una tercera parte de los interrogados afirmó que ellos o alguien de su familia habían sufrido una reducción salarial o de jornada laboral. El índice del costo del empleo se elevó de manera anualizada apenas 2,1% al primer trimestre, el incremento más bajo desde que comenzaron los registros, en 1982. En 2003, durante la última amenaza de deflación, los pagos totales crecieron casi 4%.

¿Importa esto? Si los precios disminuyen debido al avance de la productividad, como a finales del siglo XIX, es una señal de progreso, no un colapso económico. Hoy, sin embargo, la deflación se parece más a la variedad maligna de la década de 1930 que a la benigna del siglo XIX, debido a la debilidad de la demanda y a que hogares y empresas están cargados de deudas. En la deflación, el valor nominal de las deudas permanece fijo, pese a la caída de salarios nominales, precios y utilidades. En consecuencia, la carga de la deuda se eleva, lo que provoca que los deudores reduzcan sus gastos para pagar los intereses de sus adeudos o caer en mora. Esto socava el sistema financiero y profundiza la recesión.

De 1929 a 1933, los precios disminuyeron 27%. Esta vez los bancos centrales están atentos. En EU, Gran Bretaña, Japón y Suiza los bancos han llevado las tasas de interés a corto plazo a cero, o cerca de cero. Asimismo, han desarrollado ampliamente sus balances comprando deuda. Ha sido favorable, también que el mundo se haya liberado de la camisa de fuerza monetaria del patrón oro que llevó durante la década de 1930.

Sin embargo, es precisamente este celo antideflacionista lo que alarma a personas como Meltzer, a quien le preocupa que el precio de eliminar la deflación sea que la Fed no sea capaz o no esté dispuesta a dar marcha atrás a tiempo para impedir el resurgimiento de la inflación.

Parece razonable, pero la inflación es más fácil de corregir que la deflación. Un banco central puede elevar tasas de interés tanto como quiera suprimir la inflación, pero no puede reducir las tasas nominales por debajo de cero. La deflación confisca a un banco central su capacidad de estimular el gasto mediante tasas reales de interés negativas. En el peor de los casos, deudas y moras deprimen el crecimiento y envenenan a la economía al agudizar la deflación y presionar a la alza las tasas reales de interés. Los bancos centrales que han bajado las tasas a casi cero usan ahora herramientas cuantitativas poco convencionales, pero su eficacia no está probada. Puestos a decidir, equivocarse hacia el lado de la inflación sería menos catastrófico que hacerlo hacia el lado de la deflación.

Dicho esto, hay preocupación respecto a que cuando llegue el momento de elevar las tasas de interés, la Fed podría contenerse debido a presiones políticas o el temor de fracturar los mercados financieros. La Reserva Federal actuó con mucha lentitud para levantar las tasas de interés después de la amenaza de deflación en 2003. Sin embargo, esto se resuelve fortaleciendo a la Fed. Barack Obama debe nombrar personas con credibilidad e independientes para ocupar las dos vacantes en el Consejo de la Reserva Federal, y desechar la sugerencia de que los 12 presidentes del banco de reserva, que no son ratificados por el Congreso, pierdan su derecho a opinar sobre política monetaria. El Congreso debe permitir que la Fed emita su propia deuda, lo que le daría oportunidad de constreñir la política monetaria sin recurrir a ventas desordenadas de la deuda privada no líquida que ha tenido que asumir.

Afirmar la independencia política de la Fed y equiparla con mejores instrumentos ayudaría al banco central a combatir la inflación cuando llegue el momento. Y también reduciría el riesgo de que tome medidas restrictivas de manera prematura, sólo para demostrar su determinación.

Tomado de La Jornada. Traducción de texto: Jorge Anaya

La crisis más larga e intensa

Joaquín Estafanía, El País

De acuerdo con las proyecciones, la actual crisis económica puede ser de las más largas e intensas de la historia: casi un lustro de padecimientos desde ese agosto de 2007 en que comenzaron las dificultades con un problema tan focalizado como los créditos subprime en EE UU, que sólo suponían el 15% del sistema hipotecario de ese país. Levantarse será una tarea muy larga para la que se requiere el concurso de las fuerzas políticas y agentes sociales. Los Gobiernos, por sí solos, serán incapaces de encontrar una senda de crecimiento adaptada a las nuevas circunstancias.

El problema no es si se ha tocado fondo sino hasta cuándo durarán las estrecheces. Mirar hacia adelante, hacia lo que aún espera. Una de las mayores unanimidades obtenidas es que para salir de la gran recesión la condición necesaria es recuperar la sanidad del sector financiero. Muchos países parecen haber superado la mayor parte de los problemas de liquidez y solvencia de sus bancos a fuerza de avales públicos, compra de activos, grandes inyecciones de liquidez y de que los Gobiernos se quedasen con el capital de las entidades (socialización de pérdidas). Se utiliza el condicional "parece" porque el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte de que aún quedan bastantes activos tóxicos sin desvelar en las tripas de los bancos. En EE UU, una decena de grandes bancos han pedido permiso para empezar a devolver el dinero público utilizado en sanearlos, con el objeto de recuperar la libertad de acción perdida con la intervención gubernamental.

En España, por la fortaleza de su sistema financiero y la intensidad de su supervisión, apenas hemos tenido en el pasado esos quebraderos. La paradoja es que pueden llegar ahora, cuando los demás los están superando. Casi agotadas las provisiones genéricas (el colchón de que se dotaron en tiempos de bonanza), el sector empieza a padecer con toda la intensidad los efectos de la recesión en materia de morosidad particular (por el crecimiento del desempleo), impagos inmobiliarios (concursos de acreedores de las grandes promotoras y parón de la construcción y compraventa de viviendas), reducción de los márgenes por la caída de los tipos de interés y la revisión de muchas hipotecas y créditos para adaptarlos a la caída del Euríbor, etcétera. El futuro parece menos esplendoroso que el presente.

Para abordar estas cuestiones y evitar un riesgo sistémico, el Gobierno quiere disponer de un nuevo instrumento, a añadir a los avales a las emisiones privadas, la compra de activos, las fusiones de entidades y el uso de las inyecciones del Fondo de Garantía de Depósitos. Se trata de la creación de un Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB), con capacidad de hasta 90.000 millones de euros, utilizables en la recapitalización de las entidades más débiles. Conforme avanzan las dificultades crece la urgencia de disponer de este instrumento, que necesita del consenso parlamentario para ponerlo en práctica.

Pero los problemas que tenemos por delante no se ajustan al sector financiero. El cuadro macroeconómico presentado por el Gobierno el pasado viernes señala con toda su crudeza la magnitud de la recesión. Según estas previsiones, el paro seguirá afectando en el largo plazo (al menos hasta el año 2012) a más del 17% de la población activa, una cifra estructural que dobla a la de cualquier país de nuestro entorno, con caídas del consumo privado, la inversión, la demanda nacional, las exportaciones y las importaciones, y un déficit público que este año puede llegar al porcentaje récord del 10% del PIB. En este entorno se puede prever que las subidas de los impuestos que afectan al tabaco y al alcohol tan sólo serán las primeras de otras varias, como está sucediendo unánimemente a nuestro alrededor. Máxime si la prioridad de la política económica del Gobierno sigue siendo, como tantas veces ha expuesto el presidente, proteger a los más afectados por la recesión.

El mismo día en que el Consejo de Ministros rebajaba de forma drástica las previsiones económicas para la economía española, el FMI revisaba al alza, por primera vez desde el estallido de la crisis, sus cálculos de crecimiento mundial (un 2,4% en el año 2010), y el Banco Central Europeo indicaba que la recuperación llegará a Europa a mediados del año próximo. Lo que subraya explícitamente el retraso del ciclo económico en nuestro país. Lo que tenemos por delante va a ser más largo que lo que ya hemos pasado.

Enlace a El País

Alemania tiene toda una crisis por delante


Si hay malas noticias en Alemania, son malas noticias para toda Europa. La caída en picada del comercio mundial tiene en el pais de Angela Merkel, a la gran víctima europea. Norbert Walter, el economista jefe Deutsche Bank ha señalado que las antiguas previsiones pesimistas eran en verdad bastante optimistas al compararlas con las expectativas actuales donde lo peor aún está por venir.

Lea en El Blog Salmón: Alemania en un callejón sin salida

Imagen | Köttbullekvist

El dólar saca ventaja de la inercia europea


Mientras la Europa tambaleante lucha por mantenerse en pie junto a sus mortecinos y maltrechos bancos y los índices bursátiles continúan el desplome, el dólar recobra fuerzas y se levanta en una victoriosa arremetida al alza. Todo esto motivado por la inoperancia de banqueros y gobiernos, e incluso del propio Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que, como ha dicho el presidente brasileño Lula Da Silva, jamás se pusieron en el caso de una crisis de esta envergadura para proponer soluciones efectivas, tragándose la idea de Fukuyama de que vivíamos en el capitalismo de la felicidad eterna.

Lea en El Blog Salmón: Frente a la inercia, el dólar sigue subiendo

Chomsky: El neoliberalismo, raíz común de las crisis actuales

David Brooks, La Jornada

Nueva York.- Cuando se habla de la crisis, casi todos se refieren a la financiera, ya que afecta directamente a los ricos, pero la crisis de los mil millones de seres humanos que enfrentan hambruna –entre ellos unos 40 millones en Estados Unidos– no es la de mayor prioridad, porque todos los aquejados son pobres, afirmó Noam Chomsky.

Con voz tranquila, Chomsky cuidadosamente devastó los mitos del llamado libre mercado, y documentó de manera sintética las múltiples crisis –la financiera y económica, la del militarismo, la del medio ambiente y la alimentaria, entre otras– y sus hilos en común, construyendo una radiografía de un sistema que se enmascara como democracia, pero que al fin tiene el objetivo de socializar costos y privatizar ganancias y defender el privilegio de la cada vez más reducida minoría rica, con consecuencias cada vez más siniestras para las mayorías y el propio planeta.

Es necesario desmantelar el edificio de ilusiones que se vende como democracia de libre mercado para que el ser humano sobreviva, y para hacerlo se requiere un enfrentamiento con el modelo que busca proteger los intereses de la minoría de la opulencia contra las mayorías, aseveró.

El pueblo paga los costos

Chomsky habló el pasado viernes, ante unas mil 500 personas, desde el podio famoso de la iglesia Riverside –el mismo en que Martin Luther King Jr ofreció su histórico discurso de 1967 contra la guerra de Vietnam y el sistema imperial estadunidense, donde también se ha escuchado a Nelson Mandela, y más recientemente a Arundhati Roy–, en un acto organizado por el Brecht Forum, centro independiente de estudios de izquierda.

Las crisis de hoy están entretejidas de varias maneras, dijo, y algunas son de mayor prioridad que otras, por la simple razón expresada por Adam Smith de que los principales arquitectos de las políticas aseguran que sus propios intereses son los que imperan, sin importar los costos.

Y Chomsky, como siempre, ofreció ejemplo tras ejemplo, documentando la historia. Habló de la historia de Haití, desde los franceses y la invasión estadunidense de Woodrow Wilson, hasta el manejo que hizo Washimgton del desafío de Jean Bertrand Aristide, tanto por el republicano George Bush (padre) como por el demócrata Bill Clinton, imponiendo el modelo neoliberal, con el resultado inevitable de destruir la soberanía económica de ese país, el cual ahora está en las primeras filas de la crisis alimentaria.

Esa historia es muy parecida por todo el mundo, agregó, señalando a Bangladesh y decenas de ejemplos más.

La raíz común de las crisis de hoy en el Sur y el Norte es el giro hacia el neoliberalismo que se da en los años setenta, declaró. Eso marcó el fin del crecimiento sostenido de la era de posguerra, conocido como la edad de oro del capitalismo, con su estado de bienestar y sus incrementos en niveles de ingreso y derechos, lo que fue un capitalismo de Estado.

Hoy día, el libre flujo del capital crea un Senado virtual que realiza un referendo instantáneo que vota en contra de intentos de beneficiar a las mayorías a costa de sus intereses.

Ahora, con la crisis actual que afecta a los ricos, se adopta la misma estrategia de siempre: la población paga los costos y asume el riesgo, mientras las ganancias son privatizadas.

También se enfocó en el plano de la política exterior, indicando que Washington no desea abandonar tan rápidamente su presencia en Irak, y advirtió que el nuevo enfoque sobre Pakistán y Afganistán es un juego muy peligroso, ya que amenaza la paz mundial y la supervivencia humana, por las armas nucleares que están ahí.

Añadió que es alarmante que un asesino miembro de las fuerzas especiales de ojos enloquecidos, el general Stanley McChrystal, haya sido nombrado comandante de las fuerzas estadunidenses en Afganistán.

Por otro lado, señaló que ahora es momento clave para definir la sobrevivencia humana ante la crisis climática.

Tenemos que enfrentar tal vez lo más importante: cómo revertir el modelo corporativo-estatal establecido durante la posguerra, promovido por las empresas automotrices, petroleras y llanteras, entre otras, que ha llevado a esta crisis ambiental y otras.

En su repaso de las crisis del mundo, expresó que para imponer políticas que no reflejan el interés de las mayorías en Estados Unidos y en otros países, se recurrió menos a la fuerza que al control de la opinión pública a través de la industria de relaciones públicas, con el fin de crear la manufactura del consenso.

Pero siempre impera, desde los inicios de esta república, la noción de proteger los intereses de la minoría opulenta contra todos los demás, con conceptos de que una minoría inteligente tiene que gobernar a una mayoría ignorante y metiche. Ahora eso es manejado por una elite tecnocrática, pero con la misma doctrina.

Resaltó la resistencia popular para enfrentar el proyecto de la elite, y subrayó que las rebeliones de los años sesenta tuvieron un efecto civilizador. Agregó que siempre se han lanzado ataques de la elite contra la democracia y que el modelo de libre mercado corporativo permanece como el obstáculo a la eficiencia y la toma racional de decisiones.

No hay razón para permanecer pasivos, comentó a su público de izquierda. ¿Por qué no ocupar una planta (en referencia a los recortes de General Motors) para convertirla en centro de producción de transporte masivo? No es un planteamiento exótico. Que los trabajadores controlen sus plantas es tan típicamente estadunidense como la tarta de manzana.

De hecho, abundó, parte del objetivo de los administradores del sistema actual es borrar toda memoria de las luchas sociales, pero advirtió que sospecha que estas tendencias siguen latentes en los de abajo y pueden ser despertadas. Éste es un momento propicio para hacerlo.

La tarea, añadió, es superar el déficit democrático y promover una sociedad democrática que funcione en realidad. Entre las claves para lograrlo identificó la renovación de los sindicatos, la lucha educativa y cultural y lo necesario para desmantelar el edificio de ilusiones por la minoría que gobierna en las llamadas democracias formales.

La crisis fundamental hoy día, resumió, es tal vez la del déficit democrático, esa brecha que existe entre los intereses de las grandes mayorías y las políticas de los gobernantes.

Enlace a La Jornada

lunes, 15 de junio de 2009

Lula critica al FMI y al BM por no tener recetas contra la crisis

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó hoy en Ginebra que las instituciones financieras internacionales como el FMI y el Banco Mundial no hayan tenido ningún tipo de recetas para superar la crisis económica mundial, durante su intervención en la Cumbre Mundial del Empleo.
"Ustedes son testigos, con las crisis de los años '80 y '90, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional tenían todas las soluciones para los países pobres, pero cuando la crisis afecta a Estados Unidos, Japón y a Europa no tienen la menor propuesta para solucionarla", señaló Lula.

El presidente brasileño participa en la Cumbre Mundial del Empleo que tiene lugar en Ginebra como parte de la Conferencia Internacional del Trabajo.
"Los grandes bancos y las instituciones tenían evaluaciones y sabían la situación económica de los países de América Latina y de África, pero no se pararon ni cinco segundos para evaluar su propio riesgo", afirmó valientemente Lula.

Lula lamentó que el año pasado no hubiera habido consenso suficiente en el mundo para poder concluir la Ronda de Doha, que se negocia desde hace ocho años en un intento de liberalizar el comercio mundial. Ese acuerdo habría permitido reducir las subvenciones que los países ricos otorgan a sus agricultores y que merman la capacidad de producción de los países de África y América Latina. Por todo ello, el presidente brasileño considera que "ha llegado el momento de elaborar nuevas propuestas, y que cada responsable político de sugerencias, que el G20 haga propuestas concretas y que se cree un amplio debate en la ONU para salir de la crisis".

En relación a la creación de empleo, elogió las propuestas elaboradas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y sugirió que esta entidad actúe con determinación para poder aplicar políticas coordinadas y efectivas.

"Se espera que en el 2009 haya 50 millones de nuevos desempleados, existe el riesgo de que aumente la xenofobia y los trabajadores inmigrantes se conviertan en chivos expiatorios, la comunidad internacional no puede permitir que esto ocurra", afirmó Lula.

Vía | El Cronista

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