Paul Krugman, El País
Es posible estar aterrorizado y aburrido al mismo tiempo? Así es como me siento respecto a las negociaciones que están teniendo lugar ahora sobre la forma de responder a la crisis económica de Europa, y sospecho que otros observadores comparten este sentimiento.
Por una parte, la situación de Europa es realmente, realmente, alarmante: con países que representan un tercio de la economía de la zona euro sometidos ahora a un ataque especulativo, la existencia misma de la moneda única se ve amenazada; y un fracaso del euro podría causar un daño enorme al mundo.
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
domingo, 2 de octubre de 2011
Cómo la economía de código abierto está cambiando las prácticas de organización humana
Yochai Benkler, uno de los principales intelectuales de la era de la información, describe la trascendencia de los cambios introducidos para la organización humana global, por proyectos como Linus y Wikipedia
sábado, 1 de octubre de 2011
El problema no es Grecia, es China
Moisés Naim, El País
Mientras el mundo sigue con gran ansiedad la crisis de Grecia (población: 11 millones), en China (población: 1.340 millones) están pasando cosas que no atraen tanta atención como lo que pasa en Grecia. Pero deberían. Si la locomotora de la economía mundial se desacelera, o se llegase a detener, las consecuencias serán mucho más graves de las que ha tenido la crisis griega, aun considerando el daño que esta le ha hecho al resto de Europa.
Aquí les doy algunos aburridos datos técnicos sobre lo que está pasando hoy en China: la actividad manufacturera ha caído por tercer mes consecutivo, la burbuja especulativa en la construcción (¿les suena?) está por estallar, los precios caen y a las grandes empresas de ese sector les cuesta conseguir financiación. La deuda de los Gobiernos locales ha alcanzado un volumen equivalente al 27% del total de la economía y, por si eso fuera poco, los analistas creen que en el 80% de los casos estas deudas serán incobrables. Los precios de las acciones de empresas Chinas cotizadas en la Bolsa de Nueva York cayeron al conocerse que los reguladores están encontrando graves fallas en su contabilidad.
San Francisco se une a las protestas de Wall Street
La protesta de los indignados de Nueva York, que sigue azotando el distrito financiero de Wall Street desde el 17 de septiembre, se ha extendido a San Francisco, como reseña este clip y la nota de San Francisco Examiner. Los manifestantes protestan contra la codicia y la corrupción y exigen depurar responsabilidades a los banqueros.
El jueves, cientos de personas protestaron frente a las sucursales bancarias en el centro de San Francisco, coreando consignas y culpando a los magnates de Wall Street por la fuerte crisis económica desatada por la banca. "Los bancos se rescataron, a nosotros nos vendieron", gritaban los manifestantes delante de las oficinas de Citibank y Bank of America.
John Gray: Karl Marx tenía razón
Karl Marx pudo haberse equivocado con el comunismo pero, en lo que se refiere al capitalismo, mucho de lo que dijo resultó ser correcto, como señala el filósofo John Gray, quien escribió este artículo para la BBC, sumándose a los recientes artículos de George Magnus y
Nouriel Roubini sobre Marx
Como efecto secundario de la crisis financiera, más y más gente está dándose cuenta de que Karl Marx estaba en lo cierto. El gran filósofo alemán del siglo XIX, economista y revolucionario, pensaba que el capitalismo era radicalmente inestable. Tenía incorporada la tendencia de producir auges y colapsos cada vez más grandes y profundos y, a largo plazo, estaba destinado a destruirse a sí mismo.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Los yerros del FMI
Raúl de Sagastizabal, PoliticaPress
La tormenta que amenaza a la economía mundial está a la vista desde que se iniciara la crisis de los activos tóxicos hace cinco largos años. Aquella crisis no ha terminado, ni se ha revertido, sino que ha mutado en múltiples crisis: del déficit fiscal y la deuda soberana, de la pobreza, del desempleo y el alza del precio de los alimentos y los combustibles, etc. Sin embargo el Fondo Monetario Internacional ha tenido que mojarse la cara para advertir, finalmente, que llueve.
Y cambia radicalmente sus pronósticos anteriores, de hace apenas tres meses, con la misma liviandad que si estuviera aconsejando sobre una receta de cocina, y sin la menor disculpa. Ensaya apenas como explicación que los datos son ahora más claros y culpa en parte al terremoto de Japón.
El "Plan Eureka" que busca salvar a Grecia y a toda Europa
Mientras los representantes de la troika FMI/BCE/UE se encuentran en Atenas ultimando los detalles para la sexta entrega por 8.000 millones de euros correspondientes al primer paquete de rescate concedido a Grecia en abril del año pasado por 110.000 millones de euros, el gobierno de Angela Merkel ha elaborado un plan en secreto para privatizar activos griegos por valor de 125.000 millones de euros que permitan compensar el segundo paquete de rescate por 109 mil millones de euros aprobado este año.
Un almuerzo gratis para los Estados Unidos
Brad DeLong, Project Syndicate
Durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional de este año, al ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Lawrence Summers, se le oyó decir una ocurrencia genial: decía que los gobiernos quieren curarle un tobillo roto a un paciente cuyo problema es que le están fallando los órganos. La crítica de Summers apuntaba a la preocupación de Europa por un problema, el de Grecia, que es secundario comparado con otros desequilibrios que son mucho peores (los que hay entre el norte y el sur de la Unión Europea, y entre los acreedores de bancos imprudentes y los gobiernos que no impusieron regulaciones adecuadas) y que se agravan con el correr de los días.
Pero del otro lado del Atlántico, los estadounidenses también deberían darse por aludidos. Esa misma metáfora le hubiera servido a Summers para criticar a los Estados Unidos, donde la preocupación permanente por los dilemas de la financiación a largo plazo de la seguridad social ahoga todo intento de enfrentar la crisis macroeconómica y de desempleo que aqueja al país.
Durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional de este año, al ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Lawrence Summers, se le oyó decir una ocurrencia genial: decía que los gobiernos quieren curarle un tobillo roto a un paciente cuyo problema es que le están fallando los órganos. La crítica de Summers apuntaba a la preocupación de Europa por un problema, el de Grecia, que es secundario comparado con otros desequilibrios que son mucho peores (los que hay entre el norte y el sur de la Unión Europea, y entre los acreedores de bancos imprudentes y los gobiernos que no impusieron regulaciones adecuadas) y que se agravan con el correr de los días.
Pero del otro lado del Atlántico, los estadounidenses también deberían darse por aludidos. Esa misma metáfora le hubiera servido a Summers para criticar a los Estados Unidos, donde la preocupación permanente por los dilemas de la financiación a largo plazo de la seguridad social ahoga todo intento de enfrentar la crisis macroeconómica y de desempleo que aqueja al país.
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