Stefano Lepri
Il Granello di Sabbia
"Es una paradoja absurda –se enfervoriza Joseph Stigliz, premio Nobel de Economía 2001– una ironía de vuestra historia europea” ¿No se dan cuenta? Los gobiernos han contraído muchas deudas para salvar al sistema financiero europeo, los bancos centrales mantienen bajas las tasas de interés para ayudarlos a recobrarse, no para favorecer la recuperación. Y, ¿qué hacen las grandes finanzas? Usan las bajas tasas de interés para especular contra los gobiernos endeudados. Consiguen seguir ganando dinero sobre el desastre que ellos mismos han generado"
¿Qué puede suceder ahora?
“Esperen. Esto no termina aquí. Los gobiernos decretan medidas de austeridad para reducir el endeudamiento. Los mercados consideran que no son suficientes y siguen especulando con sus títulos a la baja. De este modo los gobiernos se ven obligados a agregar medidas de austeridad. La gente común pierde aún más, las grandes finanzas ganan todavía más. Moraleja de la fábula: culpables premiados, inocentes castigados”
¿Cómo se puede remediar?
“Tres puntos, primero: nada de dinero para la especulación. Tanto en los EE.UU. como en Europa, los bancos necesitan nuevas normas. Deben financiar las empresas productivas, no los hedge funds. Es necesario impedirles especular”.
Una palabra. Si el gobierno es quién va a dirigir el crédito, se correra el riesgo de que se distribuya aún peor
“No lo creo. En mi opinión se puede y se debe intervenir. Segundo: es necesario imponer tasas impositivas muy altas a las ganancias del capital. Hoy en día para vivir resulta más ventajoso especular que trabajar. Debe volver a ser al revés”.
¿Y después?
“Tercero: en Europa debéis apoyar a los gobiernos en dificultades”
Se corre el riesgo de premiar a los políticos que gobiernan mal
“No. La prueba es España. Actualmente se encuentra en dificultades sin haber cometido errores. El balance gubernamental era positivo hasta el año pasado; el Banco central supervisó muy bien a los bancos, tan es así que fue citado como un ejemplo mundial. ¿Qué culpa tienen? Es cierto que también ellos vieron crecer la burbuja en el mercado inmobiliario y la detuvieron. Pero es el error que todos cometieron. Estaba en el espíritu del momento. Los inspiraba la ideología neoliberal que ha dominado por años.”
En Grecia sin embargo han errado. Hasta han falseado las cuentas.
“No el actual gobierno, sino el precedente. Sufrieron la crisis de la navegación comercial, un sector muy importante para ellos y la caída del turismo, en síntesis ¿Por qué debemos obligar a la gente a realizar más sacrificios si no es culpable?”
La deuda está. Los Estados, tarde o temprano, deberán pagarla.
“Pero ¿Por qué debemos dar siempre más facilidades a los mercados? Los mercados no se comportan racionalmente, lo hemos visto por la manera en que se produjo la crisis. Entonces, ¿Por qué deberían tener razón al pedir más sacrificios a los ciudadanos de aquellos países? Y aunque la tuviesen se comportan de manera demasiado errática. Y para terminar, aquí está en curso un ataque especulativo, no es que si uno se porta bien no lo culpan sino que si te pueden dejar afuera, te dejan”
¿Qué podemos hacer en Europa?
“Deben construir mecanismos de solidaridad entre los Estados. La Unión debería disponer de más recursos. Se gasta un montón de dinero en la política agraria común que es un derroche mientras que…”
Se podría invertir en títulos europeos, los Eurobonds
“Ciertamente. Y además hay que poner impuestos a las actividades nocivas. Sobre todo a dos: las finanzas y las emisiones de anhídrido carbónico. En los EEUU también”
¿Logrará Obama imponerse a los bancos?
“Será una larga batalla. Pero la gente tiene mucha bronca y el presidente lo sabe. Los banqueros tienen a toda la población en su contra”
El Congreso está reacio
“Espero que no haya que llegar a otra crisis antes de que se pueda poner a las finanzas bajo control. Sería realmente triste. Piense en todo el daño que han causado. ¿Sabe usted que según las estimaciones del CBO, Oficina de Balances del Congreso, la desocupación comenzará a disminuir sólo a mitad del decenio? Éstas son cosas que la gente sigue recordando durante mucho tiempo.
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
miércoles, 10 de marzo de 2010
Los bancos más grandes ganaron 100.000 millones de dólares en 2009
Necesitaron billones en ayudas públicas para no caer como las fichas de un dominó y acabar literalmente con la economía de todo el mundo. Los grandes gigantes bancarios se habían metido en un problema de tal calibre que sólo la ayuda de los gobiernos pudo evitar la hecatombe. Hace menos de año y medio de ello y ya prácticamente se ha olvidado. Los 19 bancos más grandes del mundo han salido de las pérdidas y ya no quieren que se recuerden sus errores y, sobre todo, que se legisle la regulación financiera.
El año pasado los bancos más grandes ganaron más de 100.000 millones de dólares por encima de las pérdidas de 50.000 millones del año anterior, según los datos de Bloomberg. Y aunque esas ganancias todavía son inferiores a las de los cinco años anteriores a la crisis, los banqueros consideran que ya está prácticamente todo arreglado y que no hace falta ponerse duros con las exigencias normativas. Aseguran haber aprendido la lección; pero la realidad es que buena parte de los beneficios que consiguieron fue porque volvieron a arriesgar más de lo recomendable.
Su negocio no está mejor que hace un año, pero sus cifras dicen lo contrario. Ese contraste tiene explicación: Los bancos tuvieron en 2009 acceso a dinero público gratis inyectado por los bancos centrales que utilizaron para invertir en renta fija y bolsa lo que les ha generado esos abultados beneficios.
Estos resultados permitieron a miles de empleados de la banca de inversión recibir bonos millonarios. The Wall Street Journal calcula que sólo los bancos estadounidenses pagaron en primas 145.900 millones de dólares el año pasado, lo que hace temer a los reguladores la vuelta a las rentables, pero arriesgadas, costumbres del pasado. Más aún cuando ahora los bancos centrales comienzan a recortar las medidas de liquidez y eso se traduce en menor volumen de dinero en bolsa y menor posibilidad de trading.
Otra de las razones para la gran diferencia de resultados en sólo un año es que en 2008 la mayoría de las entidades se vio obligada a sacar a la luz pérdidas ocultas (créditos incobrables, hipotecas basura, bonos sin valor…) y, sin embargo, en 2009 les quedaron menos vergüenzas por destapar. Fue el caso de Royal Bank of Scotland, Citigroup y UBS, que perdieron conjuntamente 83.000 millones de dólares en 2008 y el año pasado, sólo 9.000 millones.
Aunque la situación es aparentemente mejor, los reguladores de todo el mundo, encabezados por el Consejo de Estabilidad Financiera (órgano surgido de las reuniones del G-20), están convencidos de que es necesario hacer una gran reforma para no caer de nuevo en los riesgos del pasado.
Pero los bancos no quieren oír hablar de la mayoría de propuestas que se están realizando como elevar las exigencias de solvencia, limitar las actividades de trading, imponerles impuestos que sufraguen futuras crisis o limitar los bonus de los banqueros, y están pujando duro contra ellas en una gran labor de lobby que las autoridades critican abiertamente, desde Obama hasta representantes del BCE. Su argumento (o amenaza) es que si se endurecen las exigencias, el crédito nunca volverá a fluir porque no tendrán dinero suficiente para guardar y para prestar.
Un ejecutivo de un banco español aseguró esta semana que los gobiernos manejan en este momento un doble discurso que no se puede sostener porque por un lado están urgiendo a que se dé más crédito y por el otro, diseñando nuevos sistemas para que se reduzcan los riesgos de las entidades. Ambas cosas son incompatibles.
En esta lucha contra las nuevas normativas, las entidades financieras de EEUU han endurecido la presión a un nivel que obligó la intervención del secretario del Tesoro, Timothy Geithner, para pedirles moderación en sus ambiciones. En el Reino Unido, la banca tampoco deja de apabullar al Gobierno, argumentando que decenas de miles de empleos dependen de las entidades financieras y que estas aportan miles de millones al fisco en impuestos. Amenazan con cambiar su dinero a refugios menos hostiles a sus intereses si se siguen endureciendo las exigencias. Elmundo ha quedado atrapado en la codicia de los banqueros, y de esta trampa no se saldrá facilmente.
El año pasado los bancos más grandes ganaron más de 100.000 millones de dólares por encima de las pérdidas de 50.000 millones del año anterior, según los datos de Bloomberg. Y aunque esas ganancias todavía son inferiores a las de los cinco años anteriores a la crisis, los banqueros consideran que ya está prácticamente todo arreglado y que no hace falta ponerse duros con las exigencias normativas. Aseguran haber aprendido la lección; pero la realidad es que buena parte de los beneficios que consiguieron fue porque volvieron a arriesgar más de lo recomendable.
Su negocio no está mejor que hace un año, pero sus cifras dicen lo contrario. Ese contraste tiene explicación: Los bancos tuvieron en 2009 acceso a dinero público gratis inyectado por los bancos centrales que utilizaron para invertir en renta fija y bolsa lo que les ha generado esos abultados beneficios.
Estos resultados permitieron a miles de empleados de la banca de inversión recibir bonos millonarios. The Wall Street Journal calcula que sólo los bancos estadounidenses pagaron en primas 145.900 millones de dólares el año pasado, lo que hace temer a los reguladores la vuelta a las rentables, pero arriesgadas, costumbres del pasado. Más aún cuando ahora los bancos centrales comienzan a recortar las medidas de liquidez y eso se traduce en menor volumen de dinero en bolsa y menor posibilidad de trading.
Otra de las razones para la gran diferencia de resultados en sólo un año es que en 2008 la mayoría de las entidades se vio obligada a sacar a la luz pérdidas ocultas (créditos incobrables, hipotecas basura, bonos sin valor…) y, sin embargo, en 2009 les quedaron menos vergüenzas por destapar. Fue el caso de Royal Bank of Scotland, Citigroup y UBS, que perdieron conjuntamente 83.000 millones de dólares en 2008 y el año pasado, sólo 9.000 millones.
Aunque la situación es aparentemente mejor, los reguladores de todo el mundo, encabezados por el Consejo de Estabilidad Financiera (órgano surgido de las reuniones del G-20), están convencidos de que es necesario hacer una gran reforma para no caer de nuevo en los riesgos del pasado.
Pero los bancos no quieren oír hablar de la mayoría de propuestas que se están realizando como elevar las exigencias de solvencia, limitar las actividades de trading, imponerles impuestos que sufraguen futuras crisis o limitar los bonus de los banqueros, y están pujando duro contra ellas en una gran labor de lobby que las autoridades critican abiertamente, desde Obama hasta representantes del BCE. Su argumento (o amenaza) es que si se endurecen las exigencias, el crédito nunca volverá a fluir porque no tendrán dinero suficiente para guardar y para prestar.
Un ejecutivo de un banco español aseguró esta semana que los gobiernos manejan en este momento un doble discurso que no se puede sostener porque por un lado están urgiendo a que se dé más crédito y por el otro, diseñando nuevos sistemas para que se reduzcan los riesgos de las entidades. Ambas cosas son incompatibles.
En esta lucha contra las nuevas normativas, las entidades financieras de EEUU han endurecido la presión a un nivel que obligó la intervención del secretario del Tesoro, Timothy Geithner, para pedirles moderación en sus ambiciones. En el Reino Unido, la banca tampoco deja de apabullar al Gobierno, argumentando que decenas de miles de empleos dependen de las entidades financieras y que estas aportan miles de millones al fisco en impuestos. Amenazan con cambiar su dinero a refugios menos hostiles a sus intereses si se siguen endureciendo las exigencias. Elmundo ha quedado atrapado en la codicia de los banqueros, y de esta trampa no se saldrá facilmente.
martes, 9 de marzo de 2010
El terremoto modificó la geografía y movió a ciudades completas

El violento y destructivo sismo de 8.8 grados Richter del pasado 27 de febrero no sólo habría afectado el eje de la tierra, sino que también habría modificado el territorio, de acuerdo a las estimaciones de expertos de distintas universidades de Estados Unidos. De hecho, a causa del movimiento telúrico, Santiago y Buenos Aires estarían entre dos y cuatro centímetros más cerca.
El sismo de 8.8 grados de magnitud en la escala de Richter registrado a las 03:34 horas del sábado 27 de febrero no será recordado sólo por la gran destrucción que ocasionó en la zona centro y sur del país, ya sea por el derrumbe de viviendas o el posterior tsunami que barrió con numerosas localidades costeras. A medida que transcurren los días, van surgiendo nuevos antecedentes científicos sobre los efectos del movimiento telúrico, que ocupa el quinto lugar entre los más poderosos de los que se tiene registro a nivel mundial.
La semana pasada informamos que el terremoto había modificado muy ligeramente el eje de la tierra, y ayer lunes varios científicos aseguraron que el fuerte movimiento desplazó varios centímetros e incluso varios metros a ciudades completas.
La información, que aparece en la página de la Universidad de Ohio asegura, de hecho, que la geografía del cono sur de América cambió la madrugada del sábado y que incluso el movimiento de las placas tectónicas hizo que Santiago y Buenos Aires se acercaran entre dos y cuatro centímetros.
Concepción, una de las ciudades más golpeadas por el sismo, que se ubica pocos kilómetros al sur de su epicentro, estaría en este momento 3,44 metros más hacia el oeste. Otras ciudades que se desplazaron son Valparaíso (28 centímetros) y Santiago (24 centímetros). Otras zonas más lejanas donde el terremoto no se sintió también habrían experimentado cambios después de la madrugada del sábado. Es el caso de zonas tan distintas como Fortaleza, en Brasil, o las islas Malvinas, en el Atlántico sur.
Pero ¿cómo se puede determinar si una ciudad se movió o no después de un sismo? Los expertos lo hicieron comparando en detalle y con gran precisión distintas imágenes satelitales tomadas antes y después del sismo, y a la vez comparando la información con los datos de sistemas GPS. Las mediciones estudiadas fueron reunidas por científicos de las universidades de Ohio, Memphis y Hawai, y también por especialistas del Instituto de Tecnología de California. En Chile proporcionaron información la Universidad de Concepción, el Centro de Estudios Científicos de Chile y el Instituto Geográfico Militar, que está a cargo de mantener actualizada toda la información cartográfica del país.
El sismo del 27 de febrero se produjo por la misma razón que se produce la mayoría de los temblores que sacuden con frecuencia el territorio nacional: la energía que libera la presión de la placa de Nazca al introducirse bajo la placa Sudamericana. El profesor de la Universidad de Ohio Mike Bevis explicó que desde 1993 hay un equipo de expertos que monitorea y estudia el movimiento y la deformación de Los Andes centro sur. Se trata de una red de GPS que mide el eventual movimiento de la Tierra, que está en proceso de ser ampliada próximamente. Al construir nuevas estaciones, el proyecto puede monitorear las deformaciones postsísmicas que se espera ocurran durante muchos años, dándonos nuevos datos sobre la física de los procesos del terremoto.
Imagen | Natasha Pisarenko, en The Big Picture
Enlaces lunes 8 de marzo
- Chile respira profundo y encara la catástrofe, Ricardo Lagos Escobar, Ex-Presidente de Chile. El Clarin de Argentina
- El terremoto deja al descubierto la profunda brecha social de Chile, Manuel Fuentes. El Mundo
- El programa económico de Piñera: ¿terremoto neoliberal?, Paul Walder. Clarin
- En la capital de Chile, el daño es interior e invisible: In Chile’s Capital, Damage Is Inside and Invisible, The New York Times
-Las razones del terremoto social o el país que hemos construido, Francisco Herreros
- Haití: el desafío de reconstruir la economía, James Melik, BBC
- La reforma de Obama languidece, Sandro Pozzi. El País.
- Islandia rechaza a los banqueros, El Magma
- El terremoto deja al descubierto la profunda brecha social de Chile, Manuel Fuentes. El Mundo
- El programa económico de Piñera: ¿terremoto neoliberal?, Paul Walder. Clarin
- En la capital de Chile, el daño es interior e invisible: In Chile’s Capital, Damage Is Inside and Invisible, The New York Times
-Las razones del terremoto social o el país que hemos construido, Francisco Herreros
- Haití: el desafío de reconstruir la economía, James Melik, BBC
- La reforma de Obama languidece, Sandro Pozzi. El País.
- Islandia rechaza a los banqueros, El Magma
lunes, 8 de marzo de 2010
Economía, catástrofes naturales y desastres humanos
La reciente destrucción producto de las catástrofes naturales que han tenido lugar en Chile y Haití ofrece un poderoso contraste para el análisis económico. Más aún en momentos altamente candentes donde este drama continúa. Hoy lunes, día de la mujer, hubo un terremoto grado 6,0 en Turquía, el viernes uno grado 6,5 en Indonesia y el jueves otro 6,2 en Taiwán. Los movimientos telúricos no cesarán.
Lea mi artículo en El Blog Salmón
China se prepara a terminar paridad con el dólar

El jefe del banco central de China ha dado la señal de que China está lista para abandonar la paridad del yuan al dólar. Pero advirtió que el proceso sería gradual. En la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional Legislativa en Beijing, Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Popular de China, señaló que los días del yuan barato están contados. Y describió la paridad con el billete verde como la respuesta temporal para enfrentar una crisis financiera mundial. El yuan chino está fijado en una relación de 6,83 yuanes por dólar desde julio de 2008.
Siga leyendo este artículo en El Blog Salmón
Intensos enfrentamientos callejeros en Grecia

La situación en Grecia se hace cada día más complicada. Hace algunas semanas estalló una bomba en la sede de JP Morgan de Atenas. Y aunque la crisis de Grecia ha puesto en evidencia las debilidades del euro, el presidente francés, Nicolás Sarkozy ha señalado que Si Grecia falla el euro no tiene sentido. Los cierto es que los enfrentamientos en las calles de Atenas se están haciendo cada día más intesos, como muestra la imagen, en la cual los manifestantes tienen acorralados a un par de policías..

Ver más impactantes imágenes de la crisis en Grecia
domingo, 7 de marzo de 2010
Los no elegidos "arquitectos de la política"
Noam Chomsky
Los desplazamientos -actuales o potenciales- del poder en el mundo constituyen un animado asunto entre los estrategas de la política y los observadores. Una de las preguntas es si China desplazará (o cuándo) a Estados Unidos como protagonista dominante global, tal vez junto a India. Este cambio provocaría que el sistema mundial volviera a ser algo parecido a como era antes de las conquistas europeas. China e India han experimentado un rápido crecimiento económico y, gracias a que rechazaron las políticas occidentales de desregulación financiera, han sobrevivido a la recesión mejor que la mayoría de países.
Sin embargo, surgen interrogantes. Uno es el referido a la situación de la población. Una medición estándar de bienestar social es el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, cuyos datos más recientes corresponden a 2008. India ocupa el puesto 134 -ligeramente por encima de Camboya, y debajo de Laos y Tayikistán-, aproximadamente el mismo sitio que ha ocupado durante años. China se ubica en el lugar 92, empatado con Belice, un poco por encima de Jordania y por detrás de la República Dominicana e Irán. India y China tienen mucha desigualdad, así que más de mil millones de sus habitantes caen todavía más en la escala.
Otra preocupación es la deuda de EEUU que, se teme, coloque al país bajo el yugo de China. Aparte de un breve interludio, desde hace mucho Japón ha sido el principal poseedor internacional de deuda del Gobierno estadounidense. Además, el estancamiento de los prestamistas está sobrevalorado.
En una dimensión, la del poder militar, EEUU se yergue completamente solo. Y Obama está imponiendo niveles históricos con su presupuesto militar. Casi la mitad del déficit estadounidense se debe al gasto militar, intocable en el sistema político.
Al considerar los otros sectores de la economía estadounidense, el premio Nobel Joseph Stiglitz y otros economistas advierten de que debemos cuidarnos del "fetichismo deficitario". El déficit estimula la recuperación y puede superarse con una economía al alza, como sucedió después de la II Guerra Mundial, cuando el déficit era mucho peor. Respecto a la deuda, se espera que crezca, debido principalmente al ineficiente sistema privatizado de cuidado de la salud -también virtualmente intocable, gracias a la habilidad de las empresas de superar la voluntad pública-.
Sin embargo, el marco de estas discusiones es engañoso. El sistema global no sólo es una interacción entre estados donde cada uno busca cierto "interés nacional" ajeno a la distribución del poder en el interior del país.
Esto se ha entendido desde hace mucho tiempo. Adam Smith concluyó que los "principales arquitectos" de la política en Inglaterra eran los "comerciantes y manufactureros", quienes se aseguraban de que sus propios intereses fueran "atendidos de la forma más peculiar", sin importar sus "penosos" efectos sobre los demás, incluyendo el pueblo inglés. La máxima de Smith sigue siendo cierta, aunque actualmente los "principales arquitectos" son las corporaciones multinacionales y, particularmente, las instituciones financieras, cuya participación en la economía se ha disparado desde los años setenta.
En Estados Unidos hemos visto un ejemplo espectacular del poder de las instituciones financieras. Durante la última elección presidencial, aportaron el núcleo de la financiación del presidente Obama. Naturalmente, esperaban ser recompensados, y así fue, con los Programas de Alivio de Activos en Problemas (TARP) y con mucho más. Por ejemplo, Goldman Sachs, la firma más dominante en la economía y el sistema político, hizo una fortuna vendiendo títulos respaldados por hipotecas e instrumentos financieros más complejos. Conocedora de la fragilidad de los paquetes que ofrecía, la compañía aceptó apuestas con la gigantesca aseguradora American International Group de que las ofertas iban a desplomarse. Cuando el sistema financiero colapsó, AIG también se vino abajo.
Los arquitectos de la política, gente de Goldman, no sólo negociaron un paquete de rescate para Goldman, sino que también lograron que los contribuyentes salvaran a AIG de la bancarrota, rescatando también por esa vía a Goldman. Ahora Goldman está registrando ganancias históricas y pagando voluminosos bonos. Junto con algunos otros bancos importantes, es más grande y fuerte que nunca.
El pueblo está furioso. La gente puede ver que los bancos que fueron agentes principales de la crisis están prosperando enormemente, mientras que la población que los rescató se enfrenta a un desempleo de casi el 10%. El descontento popular finalmente evocó un cambio de retórica de la Administración, que respondió acusando de codiciosos a los banqueros y formulando algunas sugerencias políticas que a la industria financiera no le agradan (la Regla Volcker y otras propuestas).
Dado que se suponía que Obama iba a ser su hombre en Washington, los principales arquitectos del poder perdieron poco tiempo antes de lanzar sus instrucciones: a menos que Obama se alineara nuevamente, enviarían sus fondos a la oposición política. En pocos días, Obama informó a la prensa de que los banqueros eran buenos tíos, singularizando a los dos principales, JP Morgan Chase y Goldman Sachs: "Al igual que la mayoría de los estadounidenses, no tomo a mal la riqueza o el éxito de la gente. Es parte del sistema de libre mercado" -del modo en que se interpretan los "mercados libres" en la doctrina del capitalismo de Estado-. Ese cambio radical de Obama es una fotografía reveladora de la máxima de Smith en acción.
Los arquitectos de la política también están operando un verdadero cambio de poder: el de la fuerza mundial de trabajo al capital transnacional. Martin Hart-Landsberg, economista y especialista en China, explora la dinámica. China se ha convertido en la planta ensambladora de un sistema de producción regional. Japón, Taiwán y otras economías asiáticas desarrolladas exportan a China partes y componentes de alta tecnología, donde se ensamblan y exportan los productos terminados.
El creciente déficit comercial de EEUU con China ha generado preocupación. Se ha hablado menos de que este se ha reducido marcadamente con Japón y el resto de Asia conforme toma cuerpo el nuevo sistema de producción regional. Las manufactureras estadounidenses están siguiendo el mismo camino, enviando partes y componentes a China para que esta ensamble y exporte, en su mayoría de regreso a EEUU. Para las instituciones financieras, comercializadoras gigantes de venta minorista y los dueños y gerentes de industrias manufactureras, estos desarrollos son celestiales.
Y bien entendidos. En 2007, Ralph Gomory, director de la Fundación Alfred P. Sloan, declaró ante el Congreso que "en esta nueva era de globalización, los intereses de las empresas y los países han divergido. En contraste con el pasado, lo que es bueno para las empresas globales estadounidenses ya no es necesariamente bueno para los estadounidenses".
Examinemos a IBM. A finales de 2008, más del 70% de los 400.000 trabajadores de la empresa estaba en el extranjero, según la revista Business Week. En 2009, IBM redujo su nivel de empleo en EEUU otro 8%. Para la fuerza de trabajo, el resultado podría ser "penoso", según la máxima de Smith, pero es bueno para los principales arquitectos de la política.
Las investigaciones actuales indican que aproximadamente una cuarta parte de los empleos estadounidenses será extranjerizado en dos décadas, y los que queden se enfrentarán a beneficios y sueldos menores debido a la mayor competencia de los trabajadores reemplazados. Este patrón sigue a 30 años de estancamiento o desplome para la mayoría, mientras la riqueza fluye hacia pocos bolsillos, llevando probablemente a la mayor desigualdad de la historia estadounidense.
Pese a que China se está convirtiendo en la ensambladora y plataforma de exportaciones del mundo, los trabajadores del país están sufriendo junto al resto de la fuerza laboral mundial, como sería de prever en un sistema diseñado para concentrar riqueza y poder y para que los trabajadores compitan entre ellos globalmente. En el mundo, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional se ha reducido en muchos países -de manera radical en China-, generando una inestabilidad creciente en esta sociedad altamente desigual.
Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia.
Los desplazamientos -actuales o potenciales- del poder en el mundo constituyen un animado asunto entre los estrategas de la política y los observadores. Una de las preguntas es si China desplazará (o cuándo) a Estados Unidos como protagonista dominante global, tal vez junto a India. Este cambio provocaría que el sistema mundial volviera a ser algo parecido a como era antes de las conquistas europeas. China e India han experimentado un rápido crecimiento económico y, gracias a que rechazaron las políticas occidentales de desregulación financiera, han sobrevivido a la recesión mejor que la mayoría de países.
Sin embargo, surgen interrogantes. Uno es el referido a la situación de la población. Una medición estándar de bienestar social es el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, cuyos datos más recientes corresponden a 2008. India ocupa el puesto 134 -ligeramente por encima de Camboya, y debajo de Laos y Tayikistán-, aproximadamente el mismo sitio que ha ocupado durante años. China se ubica en el lugar 92, empatado con Belice, un poco por encima de Jordania y por detrás de la República Dominicana e Irán. India y China tienen mucha desigualdad, así que más de mil millones de sus habitantes caen todavía más en la escala.
Otra preocupación es la deuda de EEUU que, se teme, coloque al país bajo el yugo de China. Aparte de un breve interludio, desde hace mucho Japón ha sido el principal poseedor internacional de deuda del Gobierno estadounidense. Además, el estancamiento de los prestamistas está sobrevalorado.
En una dimensión, la del poder militar, EEUU se yergue completamente solo. Y Obama está imponiendo niveles históricos con su presupuesto militar. Casi la mitad del déficit estadounidense se debe al gasto militar, intocable en el sistema político.
Al considerar los otros sectores de la economía estadounidense, el premio Nobel Joseph Stiglitz y otros economistas advierten de que debemos cuidarnos del "fetichismo deficitario". El déficit estimula la recuperación y puede superarse con una economía al alza, como sucedió después de la II Guerra Mundial, cuando el déficit era mucho peor. Respecto a la deuda, se espera que crezca, debido principalmente al ineficiente sistema privatizado de cuidado de la salud -también virtualmente intocable, gracias a la habilidad de las empresas de superar la voluntad pública-.
Sin embargo, el marco de estas discusiones es engañoso. El sistema global no sólo es una interacción entre estados donde cada uno busca cierto "interés nacional" ajeno a la distribución del poder en el interior del país.
Esto se ha entendido desde hace mucho tiempo. Adam Smith concluyó que los "principales arquitectos" de la política en Inglaterra eran los "comerciantes y manufactureros", quienes se aseguraban de que sus propios intereses fueran "atendidos de la forma más peculiar", sin importar sus "penosos" efectos sobre los demás, incluyendo el pueblo inglés. La máxima de Smith sigue siendo cierta, aunque actualmente los "principales arquitectos" son las corporaciones multinacionales y, particularmente, las instituciones financieras, cuya participación en la economía se ha disparado desde los años setenta.
En Estados Unidos hemos visto un ejemplo espectacular del poder de las instituciones financieras. Durante la última elección presidencial, aportaron el núcleo de la financiación del presidente Obama. Naturalmente, esperaban ser recompensados, y así fue, con los Programas de Alivio de Activos en Problemas (TARP) y con mucho más. Por ejemplo, Goldman Sachs, la firma más dominante en la economía y el sistema político, hizo una fortuna vendiendo títulos respaldados por hipotecas e instrumentos financieros más complejos. Conocedora de la fragilidad de los paquetes que ofrecía, la compañía aceptó apuestas con la gigantesca aseguradora American International Group de que las ofertas iban a desplomarse. Cuando el sistema financiero colapsó, AIG también se vino abajo.
Los arquitectos de la política, gente de Goldman, no sólo negociaron un paquete de rescate para Goldman, sino que también lograron que los contribuyentes salvaran a AIG de la bancarrota, rescatando también por esa vía a Goldman. Ahora Goldman está registrando ganancias históricas y pagando voluminosos bonos. Junto con algunos otros bancos importantes, es más grande y fuerte que nunca.
El pueblo está furioso. La gente puede ver que los bancos que fueron agentes principales de la crisis están prosperando enormemente, mientras que la población que los rescató se enfrenta a un desempleo de casi el 10%. El descontento popular finalmente evocó un cambio de retórica de la Administración, que respondió acusando de codiciosos a los banqueros y formulando algunas sugerencias políticas que a la industria financiera no le agradan (la Regla Volcker y otras propuestas).
Dado que se suponía que Obama iba a ser su hombre en Washington, los principales arquitectos del poder perdieron poco tiempo antes de lanzar sus instrucciones: a menos que Obama se alineara nuevamente, enviarían sus fondos a la oposición política. En pocos días, Obama informó a la prensa de que los banqueros eran buenos tíos, singularizando a los dos principales, JP Morgan Chase y Goldman Sachs: "Al igual que la mayoría de los estadounidenses, no tomo a mal la riqueza o el éxito de la gente. Es parte del sistema de libre mercado" -del modo en que se interpretan los "mercados libres" en la doctrina del capitalismo de Estado-. Ese cambio radical de Obama es una fotografía reveladora de la máxima de Smith en acción.
Los arquitectos de la política también están operando un verdadero cambio de poder: el de la fuerza mundial de trabajo al capital transnacional. Martin Hart-Landsberg, economista y especialista en China, explora la dinámica. China se ha convertido en la planta ensambladora de un sistema de producción regional. Japón, Taiwán y otras economías asiáticas desarrolladas exportan a China partes y componentes de alta tecnología, donde se ensamblan y exportan los productos terminados.
El creciente déficit comercial de EEUU con China ha generado preocupación. Se ha hablado menos de que este se ha reducido marcadamente con Japón y el resto de Asia conforme toma cuerpo el nuevo sistema de producción regional. Las manufactureras estadounidenses están siguiendo el mismo camino, enviando partes y componentes a China para que esta ensamble y exporte, en su mayoría de regreso a EEUU. Para las instituciones financieras, comercializadoras gigantes de venta minorista y los dueños y gerentes de industrias manufactureras, estos desarrollos son celestiales.
Y bien entendidos. En 2007, Ralph Gomory, director de la Fundación Alfred P. Sloan, declaró ante el Congreso que "en esta nueva era de globalización, los intereses de las empresas y los países han divergido. En contraste con el pasado, lo que es bueno para las empresas globales estadounidenses ya no es necesariamente bueno para los estadounidenses".
Examinemos a IBM. A finales de 2008, más del 70% de los 400.000 trabajadores de la empresa estaba en el extranjero, según la revista Business Week. En 2009, IBM redujo su nivel de empleo en EEUU otro 8%. Para la fuerza de trabajo, el resultado podría ser "penoso", según la máxima de Smith, pero es bueno para los principales arquitectos de la política.
Las investigaciones actuales indican que aproximadamente una cuarta parte de los empleos estadounidenses será extranjerizado en dos décadas, y los que queden se enfrentarán a beneficios y sueldos menores debido a la mayor competencia de los trabajadores reemplazados. Este patrón sigue a 30 años de estancamiento o desplome para la mayoría, mientras la riqueza fluye hacia pocos bolsillos, llevando probablemente a la mayor desigualdad de la historia estadounidense.
Pese a que China se está convirtiendo en la ensambladora y plataforma de exportaciones del mundo, los trabajadores del país están sufriendo junto al resto de la fuerza laboral mundial, como sería de prever en un sistema diseñado para concentrar riqueza y poder y para que los trabajadores compitan entre ellos globalmente. En el mundo, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional se ha reducido en muchos países -de manera radical en China-, generando una inestabilidad creciente en esta sociedad altamente desigual.
Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia.
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