La tasa de desempleo en la zona del euro (16 países) aumentó en septiembre al 9,7%, su nivel más alto desde enero de 1999, despues de alcanzar el 9,6% en agosto, seg{un los datos publicados por Eurostat, la oficina europea de estadísticas. El total de desempleados en la zona euro llega a 15,3 millones, mientras en toda la Unión Europea (27 países), alcanza a 22,1 millones.
Entre los Estados miembros, la tasa de desempleo más bajos se registraron en los Países Bajos (3,6%) y Austria (4,8%) y más elevados en Letonia (19,7%) y España (19,3%). Los menores aumentos se registraron en Alemania, Italia y Bélgica.
Los precios al consumidor en la zona del euro se redujeron por quinto mes consecutivo en octubre, al 0,1% al año. La inflación anual en la zona euro se estableció en 0,3% en septiembre, -0,2% en agosto, -0,7% en julio y -0,1% en junio. Después del máximo histórico del 4% en julio de 2008, la inflación ha ido disminuyendo rápidamente y ha llegado a ser negativa a raíz de la caída en los precios del petróleo en la peor recesión que vive la región desde 1945.
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
sábado, 31 de octubre de 2009
Ataques terroristas en la Argentina 1992 y 1994: no fueron de origen islámico
James Fetzer, Adrian Salbuchi, Voltaire.net
Los atentados con explosivos de Buenos Aires en 1992 y 1994 contra los intereses de la comunidad israelí en Argentina que ocasionaron numerosas víctimas fueron para la prensa comercial, para Israel y Argentina de autoría islámica. Hoy gracias a los trabajos de muchos investigadores independientes como aquella del Dr. Oscar Abudara Bini o las conclusiones de Thierry Meyssan, hoy sabemos que se trata de una gran manipulación. Nuestro colega argentino Adrian Salbuchi nos aporta la última prueba, donde la víctima se convierte primero en sospechoso y finalmente en acusado.
Adrian Salbuchi ha sido entrevistado por el Dr. James H. Fetzer, fundador de Scholars for 9/11 Truth y conductor del programa radial estadounidense "The Real Deal". El Dr. Fetzer dio el pasado 11 de septiembre de 2009 una magistral conferencia en la Biblioteca Nacional de Argentina. Es la segunda vez que el investigador norteamericano visita Buenos Aires para participar a un evento conmemorativo con los trágicos sucesos del 11 de septiembre del 2001.
Siga leyendo en Voltaire.net
Los atentados con explosivos de Buenos Aires en 1992 y 1994 contra los intereses de la comunidad israelí en Argentina que ocasionaron numerosas víctimas fueron para la prensa comercial, para Israel y Argentina de autoría islámica. Hoy gracias a los trabajos de muchos investigadores independientes como aquella del Dr. Oscar Abudara Bini o las conclusiones de Thierry Meyssan, hoy sabemos que se trata de una gran manipulación. Nuestro colega argentino Adrian Salbuchi nos aporta la última prueba, donde la víctima se convierte primero en sospechoso y finalmente en acusado.
Adrian Salbuchi ha sido entrevistado por el Dr. James H. Fetzer, fundador de Scholars for 9/11 Truth y conductor del programa radial estadounidense "The Real Deal". El Dr. Fetzer dio el pasado 11 de septiembre de 2009 una magistral conferencia en la Biblioteca Nacional de Argentina. Es la segunda vez que el investigador norteamericano visita Buenos Aires para participar a un evento conmemorativo con los trágicos sucesos del 11 de septiembre del 2001.
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Fin a la crisis de Honduras

La crisis política en Honduras quedó en el pasado tras la firma del "Acuerdo Tegucigalpa-San José-Dialogo Guaymuras".
Las comisiones de Roberto Micheletti y Manuel Zelaya rubricaron al mediodía el documento, entregado poco después ante la secretaría del Congreso Nacional para que tome una resolución sobre la restitución del ex presidente "conforme a lo que establece la Constitución y las leyes hondureñas", dijo el presidente de este poder José Alfredo Saavedra.
siga leyendo en El Heraldo de Honduras, CM & la noticia
Más información: Obama corta ayuda a golpistas hondureños
viernes, 30 de octubre de 2009
Algunas predicciones sobre el Crash de 1929

Esas son algunas predicciones que he encontrado en el blog de barry Ritholtz
* “Ningún Congreso de los EEUU anteriormente, se ha reunido con una perspectiva tan agradable como la del momento actual. En el ámbito doméstico hay tranquilidad y alegría…y con un registro de años de prosperidad jamás visto. En el ámbito exterior hay paz, con la buena voluntad que viene de la comprensión mutua”. (Calvin Coolidge, 4 diciembre 1928)
* “Cada vez parece más evidente que, en muchos aspectos, 1929 será considerado en la historia del país, como el año más notable desde la Guerra Mundial, con una demanda sostenida de bienes y servicios”. (The New York Times, agosto 1929)
Siga leyendo estas predicciones de 1929, en El blog Salmón
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Economía Mundial,
La Crisis de 1929
Enlaces viernes 30 de octubre

- Japón vivirá en deflación hasta el año 2012, El Economista
- Rato afirma que la crisis ha puesto en cuestión la eficacia del mercado, Cinco Días
- La banca española oculta 30.000 millones en crèditos dudosos, El Economista
- Banco de México: mora en hipotecas alcanza nivel más alto en 65 meses, La Jornada
- Otro récord de desempleo en Europa, BBC Mundo.
- Entre enero y junio cerraron 12 mil empresasen Ciudad de México, La Jornada
- Por qué la reforma de Wall Street está trabada en marcha atrás, Robert Reich. Rebelión
Nueva investigación sobre el 11-S
Gracias a Sergio, de El diamante rojo, he encontrado este nuevo documental sobre el atentado a las torres gemelas. Lleva 450 visitas en YouTube.
Algunas lecturas en este mismo blog sobre el 11-S:
- Algo sobre los mitos y mentiras del 11-S, comentario sobre el libro de James Fetzer en el cual se desmitifica el atentado, un trabajo que se suma a los realizados por Thierry Meyssan, Paul Thompson, Nafeez Ahmed, Michael Ruppert y David Ray Griffin, entre otros, que ponen en tela de juicio la versión transmitida por la administración Bush y seguida a rajatabla por los medios de comunicación.
En este post, es posible ver unos videos censurados como el ataque al Pentágono y la demolición de la torres gemelas.
En este otro artículo doy a conocer una entrevista al ex presidente italiano Francesco Cossiga, quien señaló valientemente al Corriere Della Sera que La CIA y el Mossad planearon el 11-S. Para el ex premier italiano, esta es "una verdad que conocen todos los dirigentes occidentales".
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El cambio climático y el "palo de hockey"

El gráfico del palo de hockey ha sido un objetivo central en el debate sobre el cambio climático y es el eje de toda una controversia. Tanto de quienes buscan advertir sobre la gravedad de este fenómeno como de quienes lo niegan. Algunos, como Tim Lambert, lo consideran una farsa. Sin embargo, un artículo publicado esta semana en Scientific American, logra despejar algunas de las dudas que envuelven esta controversia; un debate que ha estado presente también en estas páginas a raíz del artículo Una acción por el cambio climático.
Los estudios de numerosos investigadores demuestran que la temperatura estuvo más o menos estable desde el año 1000 hasta principios del siglo XX, cuando comenzó a elevarse abruptamente, como la hoja de un palo de hockey (ver esta gráfica, de ahí su nombre). Los escépticos del calentamiento global han criticado sistemáticamente estas investigaciones al cuestionar los métodos para inferir las temperaturas. Pero una nueva reconstrucción de los últimos 600 años, utilizando un método diferente, encuentra resultados muy similares a los obtenidos en 1998 por Michael Mann, Raymond Bradley y Malcolm Hughes, cuyo aporte se conoce con las letras MBH98.
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jueves, 29 de octubre de 2009
La letra olvidada
Cristian Warnken, El Mercurio
Una profesora hizo la clase más hermosa de toda su vida, en el día del paro, en la sala gris del colegio subvencionado, y no tenía por qué. Pero salió feliz de la escuela, silbando una canción cuya letra había olvidado.
El candidato a la Presidencia dejó de hablar por 24 horas, no hizo promesas, y acumuló silencio hasta llenar su mirada de verdad, y perdió tantos votos ese día, que su estratega comunicacional montó en cólera.
El sacerdote se paró en el púlpito y comenzó a confesar toda su honda duda que lo quemaba por dentro y habló de ella como quien habla de lo más sagrado y dejó de predicar en ese tono lastimero y monótono que hacía tan banales las misas de todos los santos días.
Seguir leyendo en El Mercurio
El periodista rompió la crónica abyecta que había redactado hace unos minutos y que le significaría unas palmaditas en el hombro de felicitación del editor de turno, y de sus manos salieron titulares inesperados, esperanzadores, noticias que siempre serán noticia. Y ese día el diario se vendió menos, pero el canillita voceó esos titulares como nunca lo había hecho, con una sonrisa que iluminó a los automovilistas iracundos atrapados en el taco.
En el otro extremo de la ciudad, una muchacha miró la soga con la que se iba a colgar de la viga más alta de su casa esa tarde, la extendió y salió a jugar a saltar la cuerda con sus vecinas menores que ella en la plaza. Y recordó la niña que había sido.
Los protagonistas del reality abandonaron su lugar de reclusión y decidieron no ser la carne de cañón del circo de todas las noches, los cómplices del plan de anestesia general de la población. Y dijeron: “La realidad está en otra parte”, y la pantalla quedó vacía unos minutos, y el rating bajó y subió vertiginosamente, mientras un locutor de continuidad trataba de explicar lo inexplicable. Alguien apagó por primera vez el televisor después de muchos años, abrió las ventanas y el cielo de la ciudad se derramó en su pieza, y recordó que las estrellas tenían nombre y experimentó un vértigo que la hizo sentir viva.
El alemán dueño del fundo no disparó contra el joven mapuche, y el joven mapuche no disparó contra el dueño del fundo, y ambos se miraron las caras en un segundo que parecía eterno, y olía a tierra, a sur, y se oyó el silbato de un tren, y se cruzaron de lado a lado unas palabras en mapudungún y alemán, que sonaron como una lengua común bajo la misma lluvia. Y un funcionario público dejó sobre la mesa la factura falsa sin terminar, sintió vergüenza y se asomó a la ventana y vio a un niño que caminaba peinado a la gomina, con su delantal recién planchado, en dirección al colegio a aprender algo nuevo. Y entonces recordó los viejos sueños, que se le habían gastado, y que se levantaron ante él apuntándolo con el dedo. Y quiso salir a la calle con una bandera a esperar que saliera el arco iris, pero sólo pudo ser militante de su propia noche, la noche oscura que espera al hombre que no se miente a sí mismo.
El dueño de la inmobiliaria, entretanto, el día que había coimeado al jefe de obras del municipio, miró su BlackBerry, y no encontró ningún mensaje y se sintió vacío, asqueado. Y no quiso ir al gimnasio a calmar esa angustia insoportable a la altura del pecho, y no llamó a su amante, ni colocó bajo su lengua la pastilla que le anestesiaba el hastío, y bajó desde el ascensor del edificio inteligente y, en vez de subirse a su cuatro por cuatro, se puso a caminar por las calles de la ciudad como no lo había hecho en años.
Y vagó sin rumbo cierto, y se cruzó con muchas caras anónimas (la de un escolar, una profesora, un joven mapuche, un funcionario, una adolescente saltando la cuerda), de las que ya no lo separaban sus vidrios polarizados; escuchó a un canillita vocear un titular increíble, y se sentó en un banco de una plaza pública y silbó una canción pasada de moda, de la que no pudo recordar la letra.
Una profesora hizo la clase más hermosa de toda su vida, en el día del paro, en la sala gris del colegio subvencionado, y no tenía por qué. Pero salió feliz de la escuela, silbando una canción cuya letra había olvidado.
El candidato a la Presidencia dejó de hablar por 24 horas, no hizo promesas, y acumuló silencio hasta llenar su mirada de verdad, y perdió tantos votos ese día, que su estratega comunicacional montó en cólera.
El sacerdote se paró en el púlpito y comenzó a confesar toda su honda duda que lo quemaba por dentro y habló de ella como quien habla de lo más sagrado y dejó de predicar en ese tono lastimero y monótono que hacía tan banales las misas de todos los santos días.
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El periodista rompió la crónica abyecta que había redactado hace unos minutos y que le significaría unas palmaditas en el hombro de felicitación del editor de turno, y de sus manos salieron titulares inesperados, esperanzadores, noticias que siempre serán noticia. Y ese día el diario se vendió menos, pero el canillita voceó esos titulares como nunca lo había hecho, con una sonrisa que iluminó a los automovilistas iracundos atrapados en el taco.
En el otro extremo de la ciudad, una muchacha miró la soga con la que se iba a colgar de la viga más alta de su casa esa tarde, la extendió y salió a jugar a saltar la cuerda con sus vecinas menores que ella en la plaza. Y recordó la niña que había sido.
Los protagonistas del reality abandonaron su lugar de reclusión y decidieron no ser la carne de cañón del circo de todas las noches, los cómplices del plan de anestesia general de la población. Y dijeron: “La realidad está en otra parte”, y la pantalla quedó vacía unos minutos, y el rating bajó y subió vertiginosamente, mientras un locutor de continuidad trataba de explicar lo inexplicable. Alguien apagó por primera vez el televisor después de muchos años, abrió las ventanas y el cielo de la ciudad se derramó en su pieza, y recordó que las estrellas tenían nombre y experimentó un vértigo que la hizo sentir viva.
El alemán dueño del fundo no disparó contra el joven mapuche, y el joven mapuche no disparó contra el dueño del fundo, y ambos se miraron las caras en un segundo que parecía eterno, y olía a tierra, a sur, y se oyó el silbato de un tren, y se cruzaron de lado a lado unas palabras en mapudungún y alemán, que sonaron como una lengua común bajo la misma lluvia. Y un funcionario público dejó sobre la mesa la factura falsa sin terminar, sintió vergüenza y se asomó a la ventana y vio a un niño que caminaba peinado a la gomina, con su delantal recién planchado, en dirección al colegio a aprender algo nuevo. Y entonces recordó los viejos sueños, que se le habían gastado, y que se levantaron ante él apuntándolo con el dedo. Y quiso salir a la calle con una bandera a esperar que saliera el arco iris, pero sólo pudo ser militante de su propia noche, la noche oscura que espera al hombre que no se miente a sí mismo.
El dueño de la inmobiliaria, entretanto, el día que había coimeado al jefe de obras del municipio, miró su BlackBerry, y no encontró ningún mensaje y se sintió vacío, asqueado. Y no quiso ir al gimnasio a calmar esa angustia insoportable a la altura del pecho, y no llamó a su amante, ni colocó bajo su lengua la pastilla que le anestesiaba el hastío, y bajó desde el ascensor del edificio inteligente y, en vez de subirse a su cuatro por cuatro, se puso a caminar por las calles de la ciudad como no lo había hecho en años.
Y vagó sin rumbo cierto, y se cruzó con muchas caras anónimas (la de un escolar, una profesora, un joven mapuche, un funcionario, una adolescente saltando la cuerda), de las que ya no lo separaban sus vidrios polarizados; escuchó a un canillita vocear un titular increíble, y se sentó en un banco de una plaza pública y silbó una canción pasada de moda, de la que no pudo recordar la letra.
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