martes, 13 de octubre de 2009

Enlaces 12/10/2009


- El estadounidense inculto, Paul Krugman. El País
- Premio nobel de Economia 2009, Ramon Morata. Artículos claves
- Otra vez el oro, broadmarket.
- La ciencia en España no necesita tijeras, José Amorós. Retales de Economía
- La nueva burbuja, ahora de deuda, Roberto Zenteno
- ¿Y si estuviéramos a punto de una gran subida del Dólar?, Marc Garrigasait. Investors Conundrum
- Brasil va a por todas, Francho Barón. El País


- A second Great Depression is still possible, Thomas Palley. Financial Times
- When should the Fed raise rates? (even more wonkish), Paul Krugman
- China’s Dollar Problem, Kenneth Rogoff

lunes, 12 de octubre de 2009

Elinor Ostrom y Oliver Williamson ganan el Nobel de Economìa


Por fin la academia sueca se acordó de premiar a una mujer y lo hizo con Elinor Ostrom, quien, junto a Olivier Williamson, han desarrollado análisis de política económica referidos a las empresas y las instituciones, en el que puede ser el límite preciso donde termina la teoría y comienza la vida práctica.

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domingo, 11 de octubre de 2009

El quiebre de nuestro sistema de valores


Joseph Stiglitz recuerda al recientemente fallecido Norman Borlaug, genetista y agrónomo, ganador del premio Nobel de la Paz en 1970, por su contribución en los años 60 a la agricultura moderna y a la llamada "revolución verde" que permitió salvar más de 300 millones de vidas humanas y cambiar el paisaje económico mundial. Este recordatorio ofrece un buen motivo para reflexionar sobre el quiebre de nuestro sistema de valores y cómo este hecho está en el eje de la crisis que hoy afecta a la humanidad.

Antes de Borlaug, el planeta afrontaba la amenaza de una pesadilla malthusiana con una población creciente en el mundo en desarrollo y alimentos insuficientes para sostenerla. Para Stiglitz, la muerte de Borlaug, a los 95 años, es un recordatorio de cómo se ha torcido nuestro sistema de valores. Cuando Borlaug recibió el premio, trabajaba en los campos mexicanos mejorando la productividad agrícola, "no por una enorme suma de dinero, sino por convicción y pasión por el trabajo".
Continúa Stiglitz:
Qué contraste entre Borlaug y los magos financieros de Wall Street que llevaron al mundo al borde de la ruina y argumentaban que debían recibir cuantiosas remuneraciones y compensaciones para estar motivados. Sin ninguna otra brújula, las estructuras de incentivos que adoptaron claramente los motivaron... no a introducir nuevos productos que mejoraran la vida de las personas o les ayudaran a manejar los riesgos que afrontaban, sino a poner en riesgo la economía global a fuerza de avidez y miopía. Sus innovaciones se centraron en encontrar formas de evitar las normativas contables y financieras creadas para asegurar la transparencia, la eficiencia y la estabilidad, y para prevenir la explotación de quienes contaban con menos información.


También hay un aspecto más profundo en este contraste: nuestras sociedades toleran las desigualdades porque se las ve como socialmente útiles; es el precio que pagamos por tener incentivos que motiven a las personas a actuar de manera que promuevan el bienestar social. La teoría económica neoclásica, que por un siglo ha predominado en Occidente, sostiene que la remuneración que recibe cada persona refleja su contribución social marginal, lo que aporta a la sociedad. Al hacer el bien se prospera, reza este argumento.
Sin embargo, Borlaug y nuestros banqueros refutan esa teoría. Si la teoría neoclásica fuera correcta, Borlaug habría estado entre los hombres más ricos del mundo, mientras que nuestros banqueros habrían hecho cola para las sopas de caridad.


La crisis que hoy afecta al planeta marca crucialmente una crisis de valores. Los sentidos se han trastocado en pos de un consumismo desaforado que sólo implicó derroche. La obra de Norman Borlaug da motivos para reflexionar

Lea el artículo de Stiglitz en El País

¿Un premio Nobel para recuperar la pelota?

El premio Nobel de Economía es el último que se anuncia en la maratónica jornada de la semana sueca. Esto es así porque es el último que se creó y, a decir verdad, ni siquiera es un premio Nobel real dado que los cinco creados originalmente en 1901 para la Literatura, la Paz, la Medicina, la Física y la Química, fueron destinados por Alfred Nobel para reconocer las contribuciones que mejoraban la calidad de la vida humana a través de los avances científicos, la creación literaria o los esfuerzos por lograr la Paz.

El premio Nobel de Economía se imparte desde 1969 y no lo entrega la Fundación Nobel sino el Banco Central Sueco, pero tiene el mismo procedimiento de selección, casi el mismo significado y el mismo monto en efectivo.

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Comparando la Gran Depresión con la actual


Paul Krugman señaló recientemente en una entrevista de The Wall Street Journal que la actual crisis no es como la Gran Depresión sino que en verdad es mucho peor. La fuerte contracción del comercio mundial y su caída en picada, le ha propinado una de sus horas más amargas al libre comercio.

En esta misma linea de análisis se encuentra el trabajo de los economistas Barry Eichengreen y Kevin O'Rourke, que hacen el esfuerzo de comparar la crisis actual con la Gran Depresión de los años 30. En este link
se puede tener acceso a casi 40 gráficos que comparan indicadores como el comercio y la actividad industrial para Estados Unidos y algunos países europeos y de América Latina en el período de la Gran Depresión y la crisis actual.


Datos para el comercio mundial y los stock. En azul la Gran Depresión, en rojo la crisis actual




Enlace al trabajo de Barry Eichengreen y Kevin O'Rourke, aquí

sábado, 10 de octubre de 2009

Bancos y tarjetas de crédito, lideran reclamos en el Sernac

Juan Pablo Palacios. El Clarin

Los bancos, seguidos por las tarjetas de supermercados, cooperativas y cajas de compensación, encabezan el primer Ranking de Reclamos contra Empresas, difundido por el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac). En el informe se dio cuenta del índice de conflictividad de los rubros que componen el sector financiero, sobre la base del primer semestre, vale decir, la cantidad de reclamos que han presentado los consumidores al Sernac contra estas empresas, en relación a la cantidad de clientes de cada una por diez mil.

En tal sentido, el director del Sernac, José Roa, informó que son dos empresas del rubro comercio las que tienen el mayor índice de conflictividad con sus tarjetas de crédito: Presto, de supermercados Líder, con un índice de 19; y Tarjetas Más, de Paris, Jumbo, Easy y Tur Bus, con 13, cifra similar a la de la cooperativa Detacoop.


Roa sostuvo que esta herramienta servirá para que los consumidores sepan “quién es quién en el mercado financiero” y anunció que este estudio se realizará cada dos meses, en base a los reclamos de los clientes.

“Los consumidores deben saber que hoy votan con su compra. Dos de cada tres consumidores le dejan de comprar a las empresas que no respetan sus derechos como consumidor, por lo tanto, hoy pueden saber quién es quién en el mercado financiero. Esto, sin perjuicio que si una empresa no respeta las reglas del juego, debe responder de cara a los tribunales de justicia”, declaró.

Por su parte, el presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus), Hernán Calderón, manifestó su indignación con el actuar de las entidades financieras y emplazó a los consumidores a no aceptar la usura en el cobro de intereses.

“Le entregan el mandato, los bancos, para que hagan este trámite, pero cobran, a veces más, de lo permitido por la ley. A los consumidores les estamos recomendado que no acepten eso, porque la ley es muy clara en esto, cuando hay deudores y los bancos y las financieras no quieren recibir el cobro, la ley dice que no pueden negarse, por lo tanto, hay procedimientos para poder hacer el pago, a pesar de la oposición que tengan las entidades financieras”, declaró.

Las empresas que sobrepasan el índice promedio del sector (de 5,1), además de las citadas, son el Banco Condell, Corpbanca, Banco Santander Santiago, Banco de Chile Edwards Citi, Banco BCI, Tbanc, Banco Nova y Banco del Desarrollo.

Así va la caída económica mundial


Esta gráfica de Doug Short, nos muestra la trayectoria de las cuatro mayores crisis de Estados Unidos. En color gris, y cruzando en diagonal todo el gráfico, está la Gran Depresión (1929-1932), en color rojo está la crisis del petróleo (1973-1974), en verde el crash tecnológico del año 2000, y en azul la actual crisis, que, a veinte meses de iniciada, mantiene una caída superior al 30% después de alcanzar una profundidad del 57%. La gráfica muestra claramente que la economìa mundial ha recibido su golpe más duro en ocho décadas.


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viernes, 9 de octubre de 2009

Razones para un Nobel: Recompensa a una nueva visión del mundo

Javier valenzuela, El País

Pasado un primer momento de sorpresa, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama tiene mucha lógica. El Instituto Nobel de Noruega premia así una visión del mundo -y del papel de Estados Unidos en el mundo- y no una obra. Obama no lleva ni un año en la Casa Blanca, por lo que aún no cabe juzgarle por sus resultados, pero en ese período ya ha cambiado radicalmente la música y la letra de la política internacional norteamericana. Y en un sentido que no puede ser más grato para los oídos de los escandinavos, los europeos y, en general, la mayoría de los habitantes del planeta.

Obama es todo lo contrario de George W. Bush, el titular de la Casa Blanca más impopular de todos los tiempos fuera de las fronteras de Estados Unidos (y puede que incluso que dentro de ellas). Allí donde Bush soñaba con un siglo XXI dominado unipolarmente por la potencia imperial estadounidense, Obama ve un mundo multipolar en el que Washington ejerce, sin duda, una gran influencia, pero en gran medida a través de su colaboración con otras potencias democráticas y en el seno de Naciones Unidas. Allí donde Bush tenía como instrumento preferente la guerra preventiva, Obama opta por el diálogo y la negociación. Allí donde Bush se reía de la ayuda al desarrollo de los países y continentes más pobres, Obama piensa que el progreso de esas gentes también es clave para garantizar la libertad, la seguridad y la riqueza de los norteamericanos. Allí donde Bush prefería seguir haciendo negocios con el petróleo, Obama asume que la lucha contra el cambio climático y la promoción de las energías renovables es imprescindible para la supervivencia de la especie humana.

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En tres trimestres Obama ha reconciliado a Estados Unidos con Europa, Rusia y China; ha dirigido un mensaje extraordinario -el de El Cairo- al mundo árabe y musulmán; ha tenido el valor de decirles a los israelíes que sin el nacimiento de un Estado palestino digno de ese nombre difícilmente tendrán garantizada la paz; ha renunciado al provocador escudo antimisiles de su predecesor y ha dado los pasos que podía para desmantelar Guantánamo y retirarse de Irak, y asimismo ha proclamado que su objetivo es liberar al mundo de la ominosa sombra de las armas nucleares.

En relación a América Latina, Obama también ha dicho algo absolutamente nuevo: Washington ya no considera esa zona como su bananero patio trasero, desea relaciones fraternales con sus pueblos y, para disgusto de los golpistas de Honduras, no consiente que se deponga por la fuerza a presidentes elegidos democráticamente.

Obama incluso ha tendido su mano a regímenes como Cuba e Irán, dándoles la oportunidad de que evolucionen pacíficamente hacia una situación de normalidad democrática y pertenencia constructiva en la comunidad internacional. El que esos regímenes no hayan acabado de comprender la oportunidad que se les ofrece sólo prueba de que, amén de despóticos, son estúpidos.

En cuanto a Afganistán, el planteamiento intelectual de Obama es correcto: Bush cometió un error monumental al relegar ese país a un segundo plano y concentrar las energías de EE UU -y con ellas las de buena parte de la comunidad internacional- en la ilegal, absurda, contraproducente guerra de Irak. En Afganistán es donde estaban -y siguen estando- las fuerzas coaligadas de los talibanes y Al Qaeda que agredieron a Estados Unidos el 11-S (y luego prosiguieron sembrando de sangre el mundo con los atentados de Bali, Casablanca, Madrid, Londres, Egipto, Estambul...). El problema es que los ocho años transcurridos desde la primera intervención militar en Afganistán han permitido a esas fuerzas reorganizarse y reconquistar posiciones. Y puede que el reajuste de Obama llegue tarde porque las opiniones públicas -en EE UU y en Europa, incluida España- ya no quieren soportar más bajas en ese país.

En cualquier caso, Bush fue el lado oscuro de Estados Unidos para cientos de millones de habitantes del planeta y Obama representa el lado luminoso. Y eso es lo que ha querido premiar -y muy pronto, a fin de reforzarle- el Instituto Nobel de Noruega.

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Lectura sugerida: ¿Quién nos saca de este lío?, artìculo publicado el 4 de noviembre de 2008, día de las elecciones en Estados Unidos.

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