martes, 2 de junio de 2009

¿El Dow Jones a 1.000?

En Broad Market, página especializada en materia financiera encuentro una interesante reflexión de Robert Prechter sobre el posible futuro del Dow Jones. ¿Será para tanto? Léalo a continuación:
"Los lectores a veces me preguntan si en serio el Dow va a caer por debajo del 1000. La gente puede entender que el Dow puede caer medido en términos de oro, pero están tan convencidos de que va a venir la hiperinflación que consideran esta idea como algo fuera de la realidad. La razón principal por la que creo que el Dow va a caer a esos niveles de 1000 es la estructura que presenta. Pero también puedo ver una razón monetaria para que esto ocurra y es que la enorme inflación de los últimos 76 años se ha producido principalmente por medio de emisión de instrumentos de crédito, no por los billetes. El crédito puede colapsarse.
El único resultado monetario que tiene sentido para la Onda de Elliott es la estructura del valor de mercado de los créditos denominados en dólares, va a reducirse en más del 90 por ciento. Habida cuenta de la erosión del Estado de bienes de capital en los EE.UU. y el agotamiento de la capacidad de fabricación, no es difícil ver por qué todos estos pagarés tienen un deterioro en la base de reembolso. El futuro ya ha sido totalmente hipotecado; es el momento de pagar. Pero no hay dinero para pagar, sólo más pagarés que no pueden ser pagados. Por lo tanto, la oferta de crédito (después de un breve respiro) tenderá a disminuir, lo que significa que la riqueza y, por tanto, el poder adquisitivo, van a desaparecer junto con él. En el sentido más amplio, este cambio supondrá un colapso en la oferta de dinero. Este enfoque monetario si es coherente con que el Dow caiga por debajo de 1000 en términos nominales. Es una de las razones por las que convence.
El crash se subtitula ¿cómo sobrevivir y prosperar en una depresión deflacionaria? Desde luego, la FED tiene la capacidad de imprimir billetes. Sin embargo espero que al final el desplome del valor de los créditos sea tan rápido que las autoridades no van a actuar a tiempo para contrarrestarlo. Se seguirá tratando de mantener la ficción de que los pagarés conservan todo el valor nominal para mantener la espectacular estafa. Después si lo hará, pero será demasiado tarde."

La hipótesis es que el futuro está totalmente hipotecado. Y con el tema del fuerte endeudamiento del cual Ronald Reagan fue el inventor como nos cuenta Paul Krugman, nos aguarda un período de gran frugalidad. Al parecer, la fiesta se acabó, y los períodos de derroche con champaña y caviar que Wall Street intentó clonar en varios lugares del mundo, han terminado. La hipótesis de las vacas flacas, cobra cada día más fuerza.

Acceso el artículo El futuro ha sido totalmente hipotecado en Broad Market.

lunes, 1 de junio de 2009

Paul Krugman: "Reagan lo hizo"

"Este proyecto de ley es la legislación más importante para las instituciones financieras en los últimos 50 años. Proporciona una solución de largo plazo para el ahorro de las instituciones con problemas", señaló Ronald Reagan en 1982, al firmar la Ley de las Instituciones Depositarias Saint-Germain.

De esta forma comienza el último comentario de Paul Krugman en The New York Times, aportando valiosos elementos que atribuyen a los republicanos y al gobierno de Ronald Reagan, el descalabro de la situación económica actual.
Krugman recuerda que la deuda federal como porcentaje del PIB cayó de manera constante desde el fin de la segunda guerra mundial hasta 1980. Sin embargo, con Reagan comenzó el rápido aumento de la deuda pública, que fue, curiosamente, eclipsada por el aún más rápido endeudamiento de la deuda privada que hizo posible la desregulación financiera que patrocinó Reagan.
"Este fue el gran legado de la América de Reagan, un legado que aún tiene consecuencias", agrega Krugman.

La desregulación financiera de los oscuros años de Regan tuvo además otras perlas: quitó los requerimientos de un pie a adelanto para la compra de viviendas, por lo que ya las familias no requerían de un ahorro previo.
Las restricciones puestas en marcha en los años 30 por los líderes políticos que experimentaron una terrible crisis financiera se hicieron pensando en impedir una repetición de ese grave momento. Pero en 1980 la memoria de la depresión se había desvanecido.
"Es el gobierno el problema, señaló Reagan, no la solución. La magia del mercado debe ser puesta en libertad".

Krugman señala que Estados Unidos no siempre fue una nación de grandes deudas y nulo ahorro, como ahora: "Para los años 70 el endeudamiento era normal y los estadounidenses ahorraban casi el 10% de sus ingresos. Fue con Reagan que los ahorros desaparecieron... Y los estadounidenses comenzaron a acumular deudas gigantescas"
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Krugman no dice (esto lo digo yo) que la idea del endeudamiento fue formulada por Milton Friedman en su Teoría del ingreso permanente, que suponía flujos constantes y sin pérdida de valor a lo largo de toda la vida laboral. Con esta tesis, una persona que ganaba 100 mil dólares anuales podía aspirar a ganar 40 millones de dólares en poco más de 30 años de vida laboral lo que le permitía comprar hoy los bienes que demandaría en el mediano y largo como la vivienda o el automovil.
Todo esto, por cierto, es muy bueno para la economía (trasladar todos los consumos futuros al presente) porque le da gran vitalidad. Pero nadie se puso en el caso de un paro generalizado con una masiva pérdida de empleos que cortara todo el suministro de pagos.
Eso es lo que ha ocurrido con la crisis actual y es lo que nos tiene en una situación tan delicada: los impagos se ha multiplicado por millones. Todas las cañerías se han secado y las inyecciones de liquidez son insuficientes. Más aún cuando las cifras de desempleo se elevan a niveles inéditos en todo el mundo. Pronto se llegará al 10% de desempleo mundial, una situación nunca vista en la historia. Sólo cuando comencemos a ver señales de vida en el empleo, podremos hablar de recuperación. Por ahora, nos mantendremos en esta senda moribunda y arrastrándonos con cuidado para no caer en las mortales arenas movedizas que nos rodean.

Lea el artículo de Paul Krugman en The New York Times
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Actualización: Este artículo apareció en el diario El País de España con el título Paul Krugman: La culpa la tiene Reagan, el 28 de junio.

Geithner: La recesión es aún "potente y peligrosa"

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, reconoció que la recesión es aún "potente y peligrosa" en gran parte del mundo y recordó que, a pesar de los últimos síntomas positivos, el FMI considera que en 2009 el PIB global será negativo por primera vez en 60 años, lo que indica que el crédito se resentirá durante un tiempo.

Sin embargo, afirmó que "la recesión global parece estar perdiendo fuerza" y destacó que el sistema financiero estadounidense se está saneando y que ahora parece que el mundo podrá evitar el colapso financiero y la deflación. Geithner intervino hoy en un acto público en la Universidad de Pekín, en la que él mismo estudió en la década de 1980.

Con respecto a la maltrecha industria automovilística estadounidense, Geithner manifestó su esperanza en que tanto General Motors como Chrysler puedan mantenerse por sí mismas una vez superado el proceso de quiebra.

"Queremos una salida rápida y limpia, que se produzca tan pronto como las condiciones la permitan", indicó. "Somos muy optimistas y creemos que estas firmas emergerán (de la reestructuración) sin más ayudas del Gobierno", dijo.

Desendeudamiento, Desglobalización, Re-Regulación

La vida después de la crisis, dice Bill Gross de Pimco, se caracterizará por DDR: desendeudamiento, desglobalización y re-regulación. Hay evidencia abundante de lo primero y último. Y de lo segundo, poco lo ilustra mejor que el mercado asiático de préstamos.

En los años antes del colapso del crédito, los prestamistas occidentales bullían en Asia. Jefes de banca corporativa y de inversión tocaban la puerta de cualquier gerente de finanzas que quisiera escuchar. Puede que hayan sabido poco del negocio, pero los banqueros sabían que su propuesta de ventas tenía el respaldo de un balance amplio y de financiamiento barato.

Ahora están en retirada. Hace tres años, entre los 20 principales organizadores de créditos sindicados en Asia, excluyendo Japón y Australia, los bancos no asiáticos tenían una participación de 29%. En lo que va de este año, su participación es de 7%. Había cinco bancos no asiáticos en los diez primeros en 2006, ahora hay dos. En términos de posiciones en un ranking, BNP Paribas, Citigroup y HSBC han caído más.

Puede que los bancos occidentales quieran volver, algún día. Fuera de Japón y Australia, los mercados asiáticos de préstamos han tendido a guiarse por las transacciones y no las relaciones. Se podría perdonar a un banco ahora por quedarse al margen si vuelve en un par de años ofreciendo los mismos dólares a mejores precios.

Pero mientras los bancos foráneos guardan el capital para prestar a sus mejores clientes domésticos, pueden descubrir que los motores de crecimiento del mundo funcionan bien sin ellos. Los bancos asiáticos representan casi 3% de los US$ 1,47 trillones amortizados globalmente hasta ahora. Por cada dólar perdido, los bancos estadounidenses y europeos han, entre tanto, levantado 80 centavos; en Asia, han levantado US$ 1,68. Las instituciones domésticas sanas capaces de desplegar sus balances ahora pueden captar negocios anexos (canjes cambiarios, emisiones de capital, mandatos de compras y fusiones) que no entregarán fácilmente. Para los que hagan la pausa, la participación de mercado que ganaron con facilidad, se perderá con la misma facilidad.

General Motors se declara hoy en quiebra


La gigante automotriz General Motors (GM) se declarará hoy en quiebra antes de la apertura de los mercados, según confirmó la noche del domingo un alto funcionario de la Casa Blanca. El gigante industrial estadounidense fue incapaz de reestructurar su deuda no asegurada, cifrada en US$ 27.200 millones, uno de los requisitos impuestos por el Gobierno estadounidense para seguir financiando al fabricante de automóviles.

Desde diciembre, Washington ha proporcionado a GM casi US$ 20.000 millones para mantener sus factorías en operación. Ahora, el Gobierno estadounidense proporcionará otros US$ 30.000 millones para que el fabricante complete su reestructuración. El presidente Barack Obama, explicará las razones que han llevado al colapso del gigante del automóvil y los motivos de la asistencia gubernamental.

Tras Obama, el presidente de General Motors, Fritz Henderson, celebrará una rueda de prensa para detallar los pasos que dará la empresa mientras se encuentre sometida a las leyes de quiebra estadounidenses y bajo supervisión judicial. Henderson anunciará la clausura de 11 factorías y el cierre temporal de otras tres como parte del proceso de reorganización, lo que supondrá la eliminación de 21.000 puestos de trabajo.

Obama tiene previsto poner como ejemplo de lo que le espera a General Motors el caso de Crhysler, que se declaró en bancarrota el pasado 30 de abril por razones similares a las de GM. En un mes, Chrysler ha conseguido solucionar gran parte de sus problemas legales y The Wall Street Journal dijo incluso que la empresa podría salir de la quiebra hoy mismo si el juez que supervisa sus actividades aprueba la venta de activos a Fiat. Sin embargo, un alto funcionario de la administración Obama reconoció que la situación de General Motors es "más compleja" que la de Chrysler y que el proceso será más lento pero anticipó que la nueva GM podría estar funcionando en 60 o 90 días.

Costes sociales de la crisis

Editorial de El País

Desde principios de la década de los noventa, la sociedad española viene conformándose como la resultante de un mercado de trabajo dual. En ese mercado se distingue cada vez con mayor nitidez un conjunto de trabajadores y asalariados que disponen de contratos fijos, protegidos por normas estrictas de indemnización y derechos legales adquiridos frente a un universo laboral cada vez más amplio de trabajadores a tiempo parcial, frecuentemente precario, que impide por su propia naturaleza fragmentaria el aprendizaje del oficio o profesión, con niveles muy bajos de retribución -los mileuristas- y sin derechos acumulados. En este mercado dual, el volumen de trabajadores con contratos permanentes tiende a disminuir en beneficio de la contratación temporal o parcial. Este fenómeno, agudizado por la presión competitiva de países con mercados de trabajo sin derechos y con salarios próximos a la miseria, ha exacerbado las hipótesis sociológicas de que a medio plazo la contratación fija en los mercados occidentales quedará reducida a un grupo exiguo de privilegiados, atareados en labores de cierta complejidad, mientras que el volumen mayor de trabajo, de menor calificación, es servido por la mayor parte de la población asalariada a través de contratos irrisorios y sin derechos.

La recesión económica agudiza estos temores. El desempleo de larga duración, el número creciente de parados y la creciente resistencia que muestran las empresas a la contratación fija o temporal parecen reforzar la tesis de que la clase media, formada en estructuras laborales de estabilidad, tenderá a desaparecer o a reducir su tamaño. Pero no es seguro que la estructura laboral vigente o las consecuencias de esta recesión destructiva empujen hacia un mundo dividido en unos pocos privilegiados y una mayoría de mileuristas. En primer lugar, porque algunas sociedades han conseguido conjurar parcialmente esa fatal división y son las que con mayor tenacidad han apostado por invertir en educación de calidad y han desarrollado economías con más valor añadido. Y después, porque es inevitable una reforma del mercado de trabajo. Esa reforma debería reforzar la estabilidad del empleo y los derechos de los trabajadores y descartar una precarización del empleo para competir con los mercados asiáticos; sencillamente, porque no es posible competir en una carrera cuya meta final es la eliminación de cualquier compromiso legal o retributivo. Así no se sostiene una economía desarrollada.

Mientras llega el cambio laboral, que bien podría empezar a debatirse sobre el modelo de contrato único y estable con costes de indemnización y despido proporcionales a los años trabajados, la sociedad española está pagando de forma muy desigual las facturas de la recesión. La base social que soporta el paro y las reducciones de renta se limita a los trabajadores de empresas privadas de sectores que no están protegidos por la regulación. Ni las actividades reguladas -el ejemplo más conocido es la electricidad- ni el funcionariado parecen afectados por esta crisis. Tampoco se tiene constancia de que las comunidades autónomas, con gastos de estructura muy altos, o los ayuntamientos se apliquen con fervor a elaborar planes de reducción de costes. Si la austeridad no se aplica sobre bases sociales más amplias, el ajuste va a durar más de lo que suponen el Gobierno y los agentes sociales.

El País

La clase media en peligro

Adiós, clase media, adiós
La recesión golpea con dureza al principal sustento del Estado de bienestar

RAMÓN MUÑOZ, El País

Ridiculizada por poetas y libertinos; idolatrada por moralistas; destinataria de los discursos de políticos, papas, popes y cuantos se suben alguna vez a un púlpito en busca de votantes o de adeptos; adulada por anunciantes; recelosa de heterodoxias y huidiza de revoluciones; pilar de familias y comunidades; principal sustento de las Haciendas públicas y garante del Estado de bienestar. La clase media es el verdadero rostro de la sociedad occidental. En un mundo globalizado, en el que hasta en el más mísero país siempre se puede encontrar a alguien con suficientes medios para darse un paseo espacial, sólo la preeminencia de la clase media distingue los Estados llamados desarrollados del resto. Los países dejan de ser pobres no por el puesto que ocupan sus millonarios en el ranking de los más ricos -de ser así, México o la India estarían a la cabeza del mundo dada la fortuna de sus potentados-, sino por la extensión de su clase media.

Pero parece que la clase media está en peligro o, al menos, en franca decadencia. Eso piensan muchos sociólogos, economistas, periodistas y, lo que es más grave, cada vez más estadísticos. Como los dinosaurios, esta "clase social de tenderos" -como la calificaban despectivamente los aristócratas de principios de siglo XX- aún domina la sociedad, pero la actual recesión puede ser el meteorito que la borre de la faz de la Tierra. Siguiendo con la metáfora, el proceso no será instantáneo sino prolongado en el tiempo, pero inevitable. La nueva clase dominante que la sustituya bien pudieran ser los pujantes mileuristas, los que ganan mil euros al mes. Tal y como sucedió cuando los mamíferos sustituyeron a sus gigantes antecesores, los mileuristas tienen una mayor capacidad de adaptación a circunstancias difíciles. También se adaptan los pobres, pero no dejan de ser excluidos, mientras que los mileuristas son integradores de la masa social. Por eso se están extendiendo por todas las sociedades desarrolladas.

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Paul Krugman: Estado de parálisis

Siempre se ha dicho que California es el lugar al que primero llega el futuro. ¿Pero sigue eso siendo cierto? Si es así, que Dios ampare a Estados Unidos.

La recesión ha golpeado con fuerza al Estado Dorado. La burbuja inmobiliaria era allí mayor que en casi cualquier otro lugar, y el desastre también ha sido mayor. La tasa de paro de California, del 11%, es la quinta más alta del país. Y por consiguiente, los ingresos del Estado se han resentido.

Sin embargo, lo que es realmente preocupante acerca de California es la incapacidad del sistema político para hacer frente a la situación.

A pesar de la depresión económica, a pesar de las políticas irresponsables que han duplicado la carga de la deuda del Estado desde que Arnold Schwarzenegger se convirtió en gobernador, California tiene unos recursos humanos y financieros inmensos. No debería tener una crisis fiscal; no debería estar a punto de recortar servicios públicos esenciales y de negar la cobertura sanitaria a casi un millón de niños. Pero así es, y uno tiene que preguntarse si la parálisis política de California es un presagio del futuro que le espera a todo el país.

Las semillas de la actual crisis de California se plantaron hace más de treinta años, cuando la inmensa mayoría de los votantes aprobó la Propuesta 13, una medida electoral que colocó una camisa de fuerza al presupuesto del Estado. Se limitaron los tipos de interés sobre la propiedad, y los propietarios de viviendas se vieron protegidos de los aumentos en sus bases imponibles aunque el valor de sus casas estuviera subiendo.

La consecuencia fue un sistema de impuestos que es tan injusto como inestable. Es injusto porque los propietarios de vivienda más mayores suelen pagar muchos menos impuestos sobre la propiedad que sus vecinos más jóvenes. Es inestable porque la limitación de los impuestos sobre el patrimonio ha obligado a California a ser mucho más dependiente que otros Estados de los impuestos sobre la renta, que caen en picado durante las recesiones.

Sin embargo, es más grave aún el hecho de que la Propuesta 13 ha hecho que sea extremadamente difícil subir los impuestos, incluso en momentos de emergencia: no se puede subir ningún impuesto estatal sin una mayoría de dos tercios en las dos cámaras legislativas del Estado. Y la reacción recíproca entre esta disposición y las tendencias políticas del Estado ha sido desastrosa.

Porque California, donde los republicanos iniciaron la transformación mediante la que dejaron de ser el partido de Eisenhower y se convirtieron en el partido de Reagan, es también el lugar en el que iniciaron su siguiente transformación, la que les convirtió en el partido de Rush Limbaugh. A medida que la marea política se ha ido volviendo en contra de los republicanos de California, los miembros restantes del partido se han vuelto cada vez más radicales, cada vez menos interesados en la labor de gobernar.

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