Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
miércoles, 8 de abril de 2020
COVID-19: ¿Dos grandes 'olas' de infección, para la contaminación global?
Larry Romanoff, Global Research
El Departamento de Estado de EEUU y los medios de comunicación están promoviendo en gran medida como teología que COVID-19 es "un virus chino y que China lo ha extendido por todo el mundo", exigiendo disculpas y más. Un bufete de abogados estadounidense en Florida presentó una demanda colectiva contra el gobierno chino, buscando una indemnización por "daños". (1) He revisado y analizado los detalles disponibles de todas las infecciones confirmadas primero y posteriores en todos los países, incluida la fuente de infección, la cepa del virus y la línea de tiempo, cuyos datos proporcionan una amplia evidencia de que esta teología estadounidense no está respaldada por los hechos. Parece haber habido dos grandes 'oleadas' de infección global, la primera a fines de enero, la segunda un mes después. (2) (3) (4)
Es cierto que, en las primeras etapas, con la primera ola, 22 países tuvieron sus primeras infecciones confirmadas en viajeros de China, pero, poco después de esto, en la segunda ola, 34 países obtuvieron su primera infección confirmada en viajeros de Italia, y otros 16 de Irán. Sin embargo, la llamada "primera infección" en estos países, por parte de ciudadanos chinos u otros viajeros, demostró en todos, pero quizás en dos casos, ser irrelevantes porque estas primeras infecciones externas demostraron no tener vínculos con los brotes locales posteriores. La tensión en muchas de esas explosiones locales explosivas no existía en China sino solo en los EEUU.
La economía mundial en picada
Si bien la economía mundial se encontraba fuertemente debilitada por la guerra comercial iniciada por EEUU, el tiro de gracia ha sido la pandemia del coronavirus que arrastra al mundo a una devastadora recesión de impredecibles consecuencias. Los temores aumentan a medida que el virus cobra más víctimas haciendo que la recesión sea mucho más profunda y duradera de lo que inicialmente se temía, y los gobiernos intensifican las restricciones de movilidad para detener la propagación de un virus que se ha cobrado más de 80 mil muertes y 1 millón 450 mil contagios. Mientras la interacción humana siga siendo peligrosa, la actividad económica no puede volver a la normalidad de manera responsable. La pandemia actual se perfila como la inmersión más profunda registrada en los últimos 100 años, y posiblemente en toda la historia humana.
Las cifras de pérdida de empleo en EEUU durante marzo, muestran que los empleadores redujeron la fuerza laboral en 710.000 personas. Este es el comienzo de lo que se perfila como el colapso más profundo del mercado laboral desde la Gran Depresión de 1929, con la diferencia de se está produciendo a un ritmo mucho más rápido. Estos datos son una subestimación significativa porque se basan en encuestas realizadas en las dos primeras semanas de marzo, antes de que se establecieran cierres generalizados. Desde entonces, unos 6 millones de personas solicitaron prestaciones de desempleo. La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) señaló que el informe refleja "algunos de los primeros efectos de la pandemia", y que no era posible "cuantificar con precisión" sus efectos completos hasta el momento, da la gran velocidad con que se propaga la crisis. Se han perdido más puestos de trabajo que en cualquier momento desde los peores días de la recesión de 2007-2009.
Coronavirus: ¿El reporte del 2010 que habla de la plaga que nos llegó en el 2020?
Víctor Mark Romo, Global Research
A estas alturas, los que siguen día a día la epidemia de coronavirus están familiarizados con el Evento 201, la simulación pandémica organizada por la Universidad Johns Hopkins junto con el Foro Económico Mundial, la Fundación Bill y Melinda Gates, Johnson & Johnson y otros. Después del famoso Evento 201 (18 de octubre de 2019) (1), parece que debemos admitir que la clase dominante ha sido dotada de intuiciones y percepciones proféticas. (Realmente son los elegidos). Por lo tanto, vale la pena, incluso se hace obligatorio, estudiar sus ejercicios y simulaciones de escenarios.
Corría el año 2010 y destacados miembros de la Fundación Rockefeller y de la entonces Global Business Network (GBN) decidieron reunirse en su especie de Think Tank, motivados por aquella crisis financiera del 2008 y de salud,la epidemia del H1N1 del 2009, que tanto daño hizo a la humanidad y a la economía mundial, y generar cuatro posibles escenarios para los años venideros, todo en pro de la filantropía y la tecnología.
El informe abre así con la carta de bienvenida de la entonces directora de la Fundación Rockefeller, Judith Rodin.
Los resultados de nuestro primer ejercicio de planificación de escenarios demuestran una exploración provocativa y atractiva del papel de la tecnología y el futuro de la globalización, como verá en las páginas siguientes. Este informe es una lectura crucial para cualquier persona interesada en considerar creativamente las formas múltiples y divergentes en que nuestro mundo podría evolucionar, las chispas de la percepción inspiradora de estas narraciones, junto con sus implicaciones para la filantropía en su conjunto. (2)
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martes, 7 de abril de 2020
Coronavirus, la pandemia del neoliberalismo
en el Elmhurst Hospital de New York
David Brooks, La Jornada
Ya sabemos que no tenía que ser así, que este desastre no tenía que tener estas dimensiones, que la ciudad de todos en el mundo, Nueva York, no tenía que estar sobre las rodillas gravemente herida, con lágrimas y llanto en sus más de 200 idiomas, que todo Estados Unidos no tenía que estar bajo sitio, con los más pobres y desprotegidos sufriendo las peores consecuencias, como siempre. No tenía que ser así.
Trump tiene sangre en sus manos, concluyó el Boston Globe en su editorial la semana pasada, argumentando –al igual que un coro cada vez más amplio de expertos, investigadores, doctores y líderes sociales– que gran parte del impacto de la pandemia en este país era prevenible y que vale recordar que el alcance del virus aquí no es atribuible a un acto de Dios o una invasión extranjera, sino un fracaso colosal de liderazgo. www.bostonglobe.com/2020/03/30/opinion/president-unfit-pandemic/).
Pero la culpa no es sólo de Trump. Se sabía en lo más alto desde hace años que este y otros países estaban en riesgo de exactamente algo así (las agencias de salud pública desde la previa amenaza de un coronavirus en 2004, el Pentágono había pronosticado precisamente algo así desde 2017, entre otras) y no se hizo lo necesario. El fracaso es bipartidista; no son sólo los Reagan y los Bush, sino los Clinton y los Obama quienes prepararon el camino para llegar a esto hoy día.
lunes, 6 de abril de 2020
Noam Chomsky: «La escasez de ventiladores revela la crueldad del capitalismo neoliberal»
C.J. Polychroniou, Truthout, Rebelión
Traducido por Paco Muñoz de Bustillo
El Covid-19 ha tomado el mundo por asalto. Hay cientos de miles de personas infectadas (posiblemente muchas más que los casos confirmados), la lista de muertes crece exponencialmente y las economías capitalistas se han estancado, lo que hace prácticamente inevitable una recesión global.
La pandemia había sido anticipada mucho antes de su aparición, pero las acciones tendentes a prepararse para esa crisis se restringieron a causa de los crueles imperativos de un orden económico en el que “la prevención de una catástrofe futura no produce beneficios”, señala Noam Chomsky en esta entrevista exclusiva para Truthout. Chomsky es profesor emérito de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y profesor laureado en la Universidad de Arizona, autor de más de 120 libros y de miles de artículos y ensayos. En esta entrevista argumenta que el propio capitalismo neoliberal es responsable de la respuesta inadecuada de Estados Unidos ante la pandemia.
C.J. Polychroniou: Noam, la epidemia de la nueva enfermedad del coronavirus se ha propagado a la mayor parte del planeta, y Estados Unidos tiene ya más casos que cualquier otro país, incluyendo China, donde se originó el virus. ¿Cree que es una evolución sorprendente?
Noam Chomsky: La escala de la plaga es sorprendente, impactante diría yo, pero no su aparición. Ni el hecho de que Estados Unidos esté teniendo la peor respuesta ante la crisis.
La mutación china o sobre la “desweberianización” del capitalismo
Podríamos decir, que la escena chino-estadounidense redunda similar a la que Gramsci gustaba de caracterizar para pensar el problema de la “hegemonía”: como en el Despotismo Ilustrado en el que el monarca aún estaba vigente, pero enteramente desfondado de la efectividad del poder de la emergente burguesía, así también, en el escenario de los imperialismos actuales sucede como si los EEUU mantuviera su posición de monarca, pero cada vez más debilitado por la penetración reticular china.
Rodrigo Karmy Bolton, El Desconcierto
La mutación del coronavirus constituye un fenómeno menor en comparación con la mutación geopolítica que estamos presenciando. Los EEUU han quedado fuera de juego ante la proyección china que se ha apropiado de la noción de “humanidad” enviando misiones de “ayuda” (junto a rusos y cubanos) a diferentes países para contener la propagación virológica. Hasta ahora, la noción de “humanidad”, término imperial por excelencia, había sido el pivote de toda la articulación imperial por parte de los EEUU. Solo ellos podían decidir resolver un asunto de la “humanidad” y no simplemente de los EEUU. Hoy han sido los chinos quienes se han proyectado salvar a la “humanidad”.
Trump asumió la fórmula malthusiana de “hacer vivir” a los suyos y “dejar morir” al resto, sin capacidad de articular un orden, una escena o una política universal que vaya más allá de los muros fronterizos que ficticiamente separan a EEUU del “contagio” latinoamericano. Digámoslo al revés: los únicos que han hecho una verdadera política imperial han sido los chinos. Sin planificación alguna, pero con un trabajo silencioso por el que el capital viene penetrando reticularmente las diferentes economías del mundo, los chinos entendieron la dimensión geopolítica que se jugaba en la coyuntura abierta por el “coronavirus” y asaltaron el kairós de la situación. En eso ha consistido su inteligencia política, hipotecando el largo plazo para relevar la posición imperial de los EEUU.
Rodrigo Karmy Bolton, El Desconcierto
La mutación del coronavirus constituye un fenómeno menor en comparación con la mutación geopolítica que estamos presenciando. Los EEUU han quedado fuera de juego ante la proyección china que se ha apropiado de la noción de “humanidad” enviando misiones de “ayuda” (junto a rusos y cubanos) a diferentes países para contener la propagación virológica. Hasta ahora, la noción de “humanidad”, término imperial por excelencia, había sido el pivote de toda la articulación imperial por parte de los EEUU. Solo ellos podían decidir resolver un asunto de la “humanidad” y no simplemente de los EEUU. Hoy han sido los chinos quienes se han proyectado salvar a la “humanidad”.
Trump asumió la fórmula malthusiana de “hacer vivir” a los suyos y “dejar morir” al resto, sin capacidad de articular un orden, una escena o una política universal que vaya más allá de los muros fronterizos que ficticiamente separan a EEUU del “contagio” latinoamericano. Digámoslo al revés: los únicos que han hecho una verdadera política imperial han sido los chinos. Sin planificación alguna, pero con un trabajo silencioso por el que el capital viene penetrando reticularmente las diferentes economías del mundo, los chinos entendieron la dimensión geopolítica que se jugaba en la coyuntura abierta por el “coronavirus” y asaltaron el kairós de la situación. En eso ha consistido su inteligencia política, hipotecando el largo plazo para relevar la posición imperial de los EEUU.
domingo, 5 de abril de 2020
1918: la dama española
Gustavo Gordillo, La Jornada
Beis. En el último día de agosto, Babe Ruth pitcheó un juego de tres hits y conectó un largo doble para coronar a los Medias Rojas contra los Atléticos de Filadelfia, en la Liga Americana. En el punto culminante de la Serie Mundial, poco antes del quinto juego, ambos equipos –Medias Rojas y Cachorros de Chicago– se negaron a jugar, a menos que les pagaran un sobresueldo. Los aficionados comenzaron a gritarles bolcheviques. En septiembre 11 de 1918, los Medias Rojas se coronaron campeones de las Ligas Mayores.
La dama. ¿Por qué los beisbolistas reclamaron mayor sueldo? Ese mismo día el gobierno en Washington reconoció que la entonces llamada influenza española había llegado al continente. De hecho, había llegado antes. El nombre equivocaba el origen de la pandemia. Estando Europa en guerra, España se mantuvo neutral y, en consecuencia, las informaciones sobre la pandemia circulaban sin censura. Además, el contagio del rey Alfonso XIII y su primer ministro hicieron más verosímil el apelativo de fiebre española, aunque de manera más poética se le denominó la dama española.
La pandemia pasó desapercibida, porque la entrada de Estados Unidos a la guerra oscurecía todo. Así que mientras se registraban casos de infectados y muertes por una extraña epidemia, el pueblo estadunidense, imbuido de fervor patrio, realizaba por todo el país reuniones multitudinarias –llamadas Bonos para la Libertad– para comprar los bonos de guerra emitidos por el gobierno para financiar la guerra. Y se impulsó aún más el contagio.
sábado, 4 de abril de 2020
EEUU en descomposición: La movilización que ha de empezar ahora
Con el coronavirus hundiendo nuestra economía, debemos desplegar ahora todos nuestros recursos para sobrevivir. Así, un día podremos florecer
James K. Galbraith (The Nation)
Muy simple: se ha desmoronado el castillo de naipes. Un mundo entero de ilusiones, autoengaños y sofismas ha muerto. Hemos llegado al final de una larguísima cadena, una cadena que se lleva desenrollando desde los triunfos de Milton Friedman y Friedrich von Hayek, popularmente relacionados con Margaret Thatcher y Ronald Reagan, pero semejantes también a Jimmy Carter y Bill Clinton, a Tony Blair y Gordon Brown, a Bush y Obama, y a otras figuras menores. Una catastrófica coalición binacional y bipartidista en el orden de ideas anglosajón. Donald Trump y Boris Johnson son consecuencias, no causas, de esta catástrofe conceptual.
El espejismo es la economía tal y como la conocemos. Aquí han primado dos conceptos: la auto-organización y el velo monetario (veil of money). El primero aboga porque los mercados y toda la sociedad esté sujeta a la ley de la oferta y la demanda. Sus supuestas virtudes eran la competencia, la flexibilidad, los incentivos, la eficiencia; la realidad es una frágil red tejida con hebras de cristal. El segundo sumergió el sistema financiero (bancos, inversores o especuladores), convirtiendo a estas personas e instituciones en simples mensajeros sin importancia e invisibles.
Los más ilusos son los que peor salen parados. En un primer momento, el aturdido gobierno británico, un país dirigido por banqueros, inversores y oradores de la Oxford Union, se inclinó por dejar arder el fuego. Darwinismo social al nivel de la Gran Hambruna irlandesa. Mientras malgastaban el tiempo, el incendio se fue desmadrando. El 16 de marzo, cambiaron de rumbo: en Reino Unido empezaba la guerra. En Estados Unidos, nuestros líderes planean inyectar dinero como “estímulo”, y creen que con eso el mercado se auto-organizará. Es otro espejismo.
James K. Galbraith (The Nation)
Muy simple: se ha desmoronado el castillo de naipes. Un mundo entero de ilusiones, autoengaños y sofismas ha muerto. Hemos llegado al final de una larguísima cadena, una cadena que se lleva desenrollando desde los triunfos de Milton Friedman y Friedrich von Hayek, popularmente relacionados con Margaret Thatcher y Ronald Reagan, pero semejantes también a Jimmy Carter y Bill Clinton, a Tony Blair y Gordon Brown, a Bush y Obama, y a otras figuras menores. Una catastrófica coalición binacional y bipartidista en el orden de ideas anglosajón. Donald Trump y Boris Johnson son consecuencias, no causas, de esta catástrofe conceptual.
El espejismo es la economía tal y como la conocemos. Aquí han primado dos conceptos: la auto-organización y el velo monetario (veil of money). El primero aboga porque los mercados y toda la sociedad esté sujeta a la ley de la oferta y la demanda. Sus supuestas virtudes eran la competencia, la flexibilidad, los incentivos, la eficiencia; la realidad es una frágil red tejida con hebras de cristal. El segundo sumergió el sistema financiero (bancos, inversores o especuladores), convirtiendo a estas personas e instituciones en simples mensajeros sin importancia e invisibles.
Los más ilusos son los que peor salen parados. En un primer momento, el aturdido gobierno británico, un país dirigido por banqueros, inversores y oradores de la Oxford Union, se inclinó por dejar arder el fuego. Darwinismo social al nivel de la Gran Hambruna irlandesa. Mientras malgastaban el tiempo, el incendio se fue desmadrando. El 16 de marzo, cambiaron de rumbo: en Reino Unido empezaba la guerra. En Estados Unidos, nuestros líderes planean inyectar dinero como “estímulo”, y creen que con eso el mercado se auto-organizará. Es otro espejismo.
O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilización humana
Leer este artículo es más que necesario en estas horas de pandemia y confinamiento. Estamos obligados a reflexionar acerca de las causas de las insuficiencias de los sistemas de salud y acerca de las cosas que no resuelve un modelo de Mercado salvaje .
Empezare aclarando que no soy comunista; los reaccionarios, ultraconservadores le tienen mucho terror a estos títulos; y casi siempre ante la falta de argumentos sólidos, terminan repitiendo y adjudicándonos calificativos que solo han escuchado, pero que en la mayoría de los casos, desconocen su significado. Soy un Demócrata con ideas Republicanas.
Todo el mundo habla del libro “La riqueza de las naciones” de Adam Smith, el escoses que logro articular con sus ideas, los pilares de la Economía Moderna y le dio paso al Capitalismo Moderno; sin embargo muy pocos hablan sobre el otro libro del mismo autor, "Teoría de los sentimientos morales”; que hace una crítica muy puntual a la conducta de la avaricia humana. Conociendo ya la historia desde la Secundaria, vemos que el prólogo de la misma, tuvo su origen cuando el feudalismo fue sustituido por este nuevo modelo económico.
Empezare aclarando que no soy comunista; los reaccionarios, ultraconservadores le tienen mucho terror a estos títulos; y casi siempre ante la falta de argumentos sólidos, terminan repitiendo y adjudicándonos calificativos que solo han escuchado, pero que en la mayoría de los casos, desconocen su significado. Soy un Demócrata con ideas Republicanas.
Todo el mundo habla del libro “La riqueza de las naciones” de Adam Smith, el escoses que logro articular con sus ideas, los pilares de la Economía Moderna y le dio paso al Capitalismo Moderno; sin embargo muy pocos hablan sobre el otro libro del mismo autor, "Teoría de los sentimientos morales”; que hace una crítica muy puntual a la conducta de la avaricia humana. Conociendo ya la historia desde la Secundaria, vemos que el prólogo de la misma, tuvo su origen cuando el feudalismo fue sustituido por este nuevo modelo económico.
viernes, 3 de abril de 2020
Se rompió la cadena económica mundial
Hedelberto López Blanch, Rebelión
Viñeta: MALAGÓN
La economía mundial, que ya presentaba grandes lagunas en 2019, acabó de estremecerse violentamente al romperse el eslabón que la sostenía debido a la aparición y propagación del nuevo coronavirus Covid 19 el cual ha puesto en vilo a toda la humanidad.
Varios indicadores macroeconómicos auguraban que desde hacía un tiempo, la economía global estaba al borde de una nueva crisis parecida o superior a la de 2008 cuando comenzó por Estados Unidos con la quiebra del banco de inversiones Lehman Brothers.
La políticas de “sanciones” o mejor dicho, extorsiones aplicadas por Washington contra numerosas naciones del mundo, comenzaron a provocar una disminución del comercio mundial.
jueves, 2 de abril de 2020
La pandemia y el fin de la era neoliberal
La pandemia ha movido las placas tectónicas del capitalismo global y ya nada podrá volver a ser como antes. Es un tremendo desafío para quienes queremos construir un mundo post-capitalista porque, sin duda, la pandemia y sus devastadores efectos ofrecen una oportunidad única, inesperada, que sería imperdonable desaprovechar.
Atilio Borón
El coronavirus ha desatado un torrente de reflexiones y análisis que tienen como común denominador la intención de dibujar los (difusos) contornos del tipo de sociedad y economía que resurgirán una vez que el flagelo haya sido controlado. Sobran las razones para incursionar en esa clase de especulaciones, ojalá que bien informadas y controladas, porque si de algo estamos completamente seguros es que la primera víctima fatal que se cobró la pandemia fue la versión neoliberal del capitalismo. Y digo la “versión” porque tengo serias dudas acerca de que el virus en cuestión haya obrado el milagro de acabar no sólo con el neoliberalismo sino también como la estructura que lo sustenta: el capitalismo como modo de producción y como sistema internacional. Pero la era neoliberal es un cadáver aún insepulto pero imposible de resucitar. ¿Qué ocurrirá con el capitalismo? Bien, de eso trata esta columna.
Simpatizo mucho con la obra y la persona de Slavoj Zizek pero esto no me alcanza para otorgarle la razón cuando sentencia que la pandemia le propinó “un golpe a lo Kill Bill al sistema capitalista” luego de lo cual, siguiendo la metáfora cinematográfica, éste debería caer muerto a los cinco segundos. No ha ocurrido y no ocurrirá porque, como lo recordara Lenin en más de una ocasión, “el capitalismo no caerá si no existen las fuerzas sociales y políticas que lo hagan caer.” El capitalismo sobrevivió a la mal llamada “gripe española”, que ahora sabemos vio la luz en Kansas, en marzo de 1918, en la base militar Fort Riley, y que luego las tropas estadounidenses que marcharon a combatir en la Primera Guerra Mundial diseminaron el virus de forma incontrolada.
Atilio Borón
El coronavirus ha desatado un torrente de reflexiones y análisis que tienen como común denominador la intención de dibujar los (difusos) contornos del tipo de sociedad y economía que resurgirán una vez que el flagelo haya sido controlado. Sobran las razones para incursionar en esa clase de especulaciones, ojalá que bien informadas y controladas, porque si de algo estamos completamente seguros es que la primera víctima fatal que se cobró la pandemia fue la versión neoliberal del capitalismo. Y digo la “versión” porque tengo serias dudas acerca de que el virus en cuestión haya obrado el milagro de acabar no sólo con el neoliberalismo sino también como la estructura que lo sustenta: el capitalismo como modo de producción y como sistema internacional. Pero la era neoliberal es un cadáver aún insepulto pero imposible de resucitar. ¿Qué ocurrirá con el capitalismo? Bien, de eso trata esta columna.
Simpatizo mucho con la obra y la persona de Slavoj Zizek pero esto no me alcanza para otorgarle la razón cuando sentencia que la pandemia le propinó “un golpe a lo Kill Bill al sistema capitalista” luego de lo cual, siguiendo la metáfora cinematográfica, éste debería caer muerto a los cinco segundos. No ha ocurrido y no ocurrirá porque, como lo recordara Lenin en más de una ocasión, “el capitalismo no caerá si no existen las fuerzas sociales y políticas que lo hagan caer.” El capitalismo sobrevivió a la mal llamada “gripe española”, que ahora sabemos vio la luz en Kansas, en marzo de 1918, en la base militar Fort Riley, y que luego las tropas estadounidenses que marcharon a combatir en la Primera Guerra Mundial diseminaron el virus de forma incontrolada.
miércoles, 1 de abril de 2020
El neoliberalismo en crisis mundial por el covid-19
Hedelberto López Blanch, Rebelión
Una de las grandes verdades que ha demostrado la enorme pandemia de coronavirus que recorre ya todos los continentes, es que el neoliberalismo ha llevado a los países que adoptaron ese sistema a una crisis social de incalculables dimensiones.
El corolario que se desprende de esa realidad es que el neoliberalismo ha entrado en crisis mundial al ser incapaz de resolver los problemas socio-económicos de las grandes mayorías pues sus beneficiarios son una pequeña capa de la sociedad y las multimillonarias compañías transnacionales.
El caso más significativo resulta el de Estados Unidos, país impulsor del neoliberalismo donde más de 30 millones de personas no cuentan con seguro médico y otros 40 millones solo acceden a planes deficientes, con copagos y seguros de costos tan elevados que solo les sirve para pequeñas atenciones por los enormes costos de los servicios de salud.
El negocio de las privatizaciones ha dejado desamparadas a millones de personas en el gigante del norte pues la premisa en las clínicas y hospitales resulta completamente discriminatoria: Si no tiene dinero no lo atienden, si cuenta con un buen seguro las puertas se abren.
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martes, 31 de marzo de 2020
Coronavirus y crisis sistémica del capitalismo
Wim Dierckxsens y Walter Formento, Alai
Con el gobierno de Trump no solo se manifiesta claramente la crisis agónica, turbulenta y conflictiva del capitalismo, sino que se evidencia con la actual Gran Depresión la imposibilidad de salir de la misma. Expresando un nacionalismo industrialista, anti-oligarquía financiera, Trump está en una confrontación total con las fuerzas del esquema de poder globalista (representadas en EEUU por el establishment financiero-político globalista en la cúpula del Partido Demócrata). En forma secundaria se enfrenta con el esquema continentalista (el establishment financiero-político del Partido Republicano, específicamente el Tea Party con el que no tiene su enfrentamiento principal y pudo acordar una coalición de gobierno para garantizar un mínimo de estabilidad).
Las empresas estrellas del globalismo en inteligencia artificial, informática, internet, robótica, supercomputadoras, telecomunicación, etc. (Facebook sino también a Twitter, Netflix, Alphabet, Google, Apple, Instagram, Amazon y Microsoft), muy a menudo con fuertes inversiones en China (Hong Kong, Shanghái, Taiwán), son atacadas a su vez por Trump, quien ha comenzado una guerra económica no tanto contra China como país, sino en primer lugar contra dichas empresas trasnacionales angloamericanas con fuertes inversiones fuera de EEUU, con la finalidad de que se “relocalicen” nuevamente en territorio estadounidense.
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El coronavirus como analizador: autopsia de la vulnerabilidad sistémica de la globalización capitalista
Said Bouamama, Bouamamas
Existen los avatares y existe la vulnerabilidad que lleva a las catástrofes. La confusión entre ambas cuestiones es una de las características esenciales del discurso oficial del gobierno francés (y de otros muchos gobiernos). No es de extrañar esta confusión voluntaria cuya función es ocultar y hacer desaparecer la segunda que, en efecto, cumple la función de analizadora de las contradicciones de un sistema social, de reveladora de la realidad que la ideología dominante oculta o deforma habitualmente y de espejo de aumento de unas desigualdades y dominaciones que la caracterizan. Efectivamente, el hecho de centrarse voluntariamente en la dimensión de “catástrofe” difumina unas imágenes de imprevisibilidad, de incertidumbre, de ausencia de responsabilidad humana, etc. El hecho de centrarse en la vulnerabilidad cuestiona las causas económicas y sociales de una situación, las verdaderas razones del conjunto de las consecuencias de una catástrofe y los intereses económicos que han provocado esta vulnerabilidad. ¿Qué nos revela la pandemia sobre la vulnerabilidad de nuestro mundo dominado por una globalización capitalista?
Precisiones conceptuales
La comparación entre los efectos del huracán Iván que azotó a Cuba en septiembre de 2004 y los del ciclón Katrina que se abatió sobre Florida, Luisiana y Misisipi un año después permite aportar algunas precisiones conceptuales sobre las nociones de riesgo, avatar, catástrofe y vulnerabilidad. Sin embargo, ambos ciclones, que eran de la categoría 5, es decir, la velocidad del viento superaba los 249 kilómetros por hora, tuvieron unos balances humanos absolutamente dispares: ninguna persona muerta en Cuba y 1.836 personas muertas y 135 desaparecidas en Estados Unidos. Así, avatares similares provocan consecuencias diametralmente opuestas. El vocabulario elaborado para describir estos fenómenos naturales excepcionales y sus consecuencias igual de excepcionales puede ayudar a comprender lo que está en juego en estos momentos ante la pandemia que estamos viviendo.
lunes, 30 de marzo de 2020
Carta desde New York
Roberto Brodsky, Rialta
Se viene la noche en Nueva York. Hoy es día 26 de marzo. Ayer, en un solo día, el Elmhurst Hospital, ubicado en Queens, reportó la muerte de 81 personas afectadas por el coronavirus. Algunos fallecieron en las salas de emergencia, otros en los pasillos esperando ser atendidos. Un médico del hospital describió la situación como apocalíptica: no había respiradores, faltaban camas, las enfermeras se preguntaban cuál de ellas moriría esa noche o la siguiente. En Elmhurts y en el Bellevue Hospital de Manhattan, también de la red pública, se improvisaron morgues de campaña para dejar los cuerpos y liberar rápido las camas de los fallecidos. La situación se repite hoy en el Brooklyn Hospital.
La primera economía del planeta cruje como una galleta vieja y se derrumba a los pies de un virus de un tamaño no superior a unas diez milésimas de diámetro. El sueño americano hace agua con la crisis sanitaria. O acaso es el perverso sueño latinoamericano de ver al Imperio padecer por una vez el mismo tipo de carencia y vulnerabilidad que, de forma por demás rutinaria, golpea a los países del sur. Lo que sea, el evento en los hospitales de Nueva York grita a los cuatro vientos su condición de acontecimiento. La situación es impresionante.
“No se puede creer lo que está pasando en NY en estos momentos”, escribí esa tarde-noche en un tweet, apenas supe lo que estaba ocurriendo en Queens, el foco más agresivo de los cinco condados en que se divide Nueva York. Era un mensaje bastante hermético, y de inmediato se produjo la duda: qué está pasando, cuenta, de qué hablas. Pero el tweet no permite explicar nada, ni siquiera dialogar: es una máquina de pensamiento hablado y de mentiras echadas al vuelo, no de hechos. Twitter es a las ideas lo mismo que las encuestas son al voto: una propaganda disfrazada, dice Jill Lepore. Y tiene razón, de modo que voy a resumir aquí lo que está pasando en NY en estos momentos y que apenas se puede creer.
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