miércoles, 4 de marzo de 2026

Irán se encuentra ahora a la vanguardia de la lucha contra el imperialismo y el sionismo

La formación de un frente global es una necesidad apremiante para salvar al mundo de la barbarie imperial y sionista. De lo contrario, Irán se verá obligado a recurrir a una prolongada guerra de desgaste

Ismail Ibrahim Ismail Ibrahim, Al Mayadeen

Hace pocos días publiqué un artículo titulado "¿Por qué Irán?" y reitero hoy que el objetivo no es la naturaleza del régimen iraní -ya sea islámico, totalitario, dictatorial, democrático o de otro tipo-, sino su papel y postura.

Estados Unidos ha apoyado sistemáticamente golpes de Estado que derrocaron sistemas democráticos y los reemplazaron por dictaduras militares (Chile contra el presidente Salvador Allende, electo democráticamente en 1973, Guatemala contra Jacobo Arbenz en 1954, Pakistán e Indonesia).

También ayudó al régimen del apartheid en Sudáfrica y actualmente lo hace con la administración sionista del apartheid ("Israel") en la Palestina ocupada. Además, protege y guarda silencio sobre la naturaleza de los gobiernos árabes existentes en Arabia Saudita y los países del Golfo, donde la democracia está totalmente ausente.

Por lo tanto, para el imperialismo, un sistema como ese no se considera en términos de su naturaleza a menos que sea socialista, porque es la antítesis del capitalismo.

En cuanto a otros gobiernos o sistemas, la pregunta para el imperialismo es: ¿Acaso su papel y su postura convienen a sus intereses? ¿Acaso gira este sistema en la órbita de la política estadounidense y no la desafía? ¿o busca posibilidades de libertad y soberanía, y formas de salir de la dependencia del imperialismo para participar libremente en el progreso científico y tecnológico, al margen de lo que le traza el mapa de conveniencias del centro imperialista-sionista?

Irán, con su sistema islámico liderado por una figura religiosa y política, habría sido mucho más bienvenido si la revolución lanzada y triunfante, dirigida por el Imán Khomeini en febrero de 1979 se hubiera mantenido amiga y dócil con la politica de Estados Unidos e "Israel", como lo fue el gobierno del Shah Mohammad Reza Pahlavi, hoy en día, no sería el blanco de esta brutal guerra imperialista-sionista.

El sistema político iraní puede no ser atractivo o aceptado para muchos como sistema, pero esto pasa a un segundo plano en la confrontación con el imperialismo y el sionismo.

Irán, como resultado de su postura sobre la cuestión palestina desde el primer día de la revolución, y sus intentos de llenar el vacío dejado por el abandono de esa causa por parte de los regímenes árabes oficiales (el apoyo iraní a los movimientos de resistencia en el mundo árabe), su visión del gobierno estadounidense como "el Gran Satán" (como lo describió el Imán Khamenei) y su búsqueda de una vía soberana, independiente del papel asignado a los estados periféricos en Medio Oriente — que se asemeja al de un mercado de consumo para la producción imperialista sionista, como es el caso de muchos países árabes y otras naciones—, se convirtió en el blanco principal de la guerra que actualmente se libra en Medio Oriente.

La pregunta que surge en esta guerra en curso es: ¿dónde reside la principal contradicción? Irán se encuentra ahora en la vanguardia de la confrontación con el imperialismo y el sionismo, que se esfuerzan por eliminar obstáculos para reconfigurar a los pueblos del Medio Oriente, en el marco del proyecto del Nuevo Medio Oriente, incluyendo el Gran "Israel", e imponer su hegemonía sobre los recursos de la región.

Es un grave error elevar la contradicción secundaria derivada de la naturaleza misma del régimen al nivel de contradicción primaria entre un país que aspira a la independencia y a desempeñar un papel determinado por sus intereses y valores. Dada la escala y la brutalidad de esta guerra, la selectividad del régimen y la comparación entre un sistema y otro pasan a ser consideraciones secundarias.

Irán se enfrenta actualmente al imperialismo y al sionismo en nombre de todos los países y pueblos perjudicados por la hegemonía y la brutalidad de Estados Unidos e "Israel". Desde una perspectiva nacional, legal, moral y humanitaria, merece el apoyo, la solidaridad, la lealtad, la sinceridad y la credibilidad.

La República Islámica de Irán no desplegó sus fuerzas en las costas y territorios de Estados Unidos, mientras que este concentró sus flotas y portaaviones y movilizó docenas de bases militares repartidas por los países árabes.

Entonces, ¿quién es el agresor y quién la víctima? ¿Por qué? Los pueblos y naciones están preocupados por detener esta brutal y agresiva guerra, ya que sus repercusiones socioeconómicas inevitablemente surgirán tarde o temprano. Parece ser una contienda prolongada; sabemos cómo los agresores la iniciaron juntos, pero desconocemos cómo terminará. Irán defiende su territorio, independencia, dignidad y soberanía como nación, con una rica civilización, mientras que los invasores son brutales y agresivos.

La formación de un frente global es una necesidad apremiante para salvar al mundo de esta barbarie. De lo contrario, Irán se verá obligado a recurrir a una prolongada guerra de desgaste, independientemente de los sacrificios y la magnitud de sus repercusiones a diversos niveles. El mundo no puede seguir siendo un peón en manos de los imperialistas sionistas.

El resultado de esta guerra, que estará determinado por el equilibrio de poder, desempeñará un papel importante en la remodelación de Medio Oriente y la configuración del nuevo orden mundial.



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