martes, 17 de febrero de 2026

¿Quiénes gobiernan en occidente y pretenden regir el mundo?

Las élites políticas y empresariales de Occidente no dudan en corren a ocultar se decadente moral ante lo innegable, su participación en actos de trata de personas, abusos sexuales contra menores de edad y prostitución aparecidas en los documentos del Caso Epstein

Raúl Antonio Capote, Al Mayadeen

La publicación de los archivos del fallecido pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, deberían haber causado un terremoto político en las élites de occidente, sin embargo, no ha sido así, los implicados se disculpan, algunos se “flagelan”, de palabra claro, otros corren a ocultar su vergüenza en algún rincón.

Eso sí, mostrar el cataclismo moral de esa clase resulta imparable, los culpables de los execrables delitos, son los mismos que apoyan al sionismo o sionistas declarados, lo que es revelador y explica muchas cosas.

¿Qué algunos se salvan porque no aparecen en los expedientes Epstein? Es verdad, no aparecen, creamos que en verdad son inocentes, de este delito.

Hagamos un poco de historia. Corría el año 2019, la campaña electoral vía a las elecciones 2020 cobraba fuerzas, cuando un escándalo estremeció al establishment estadounidense. Medios locales informaban que el FBI había arrestado al multimillonario Jeffrey Epstein, en el aeropuerto de Teterboro, Nueva Jersey.

Personalidades de la jet set del imperio, funcionarios públicos y altos cargos políticos, parecían estar involucrados –directa o indirectamente– en un delito de trata de personas, abusos sexuales contra menores de edad y prostitución.

Jeffrey Epstein, multimillonario administrador de fondos de cobertura en Wall Street, ya había sido acusado por abusos sexuales contra menores de edad entre 2001 y 2005. Por aquellas fechas, se estimó que Epstein había abusado de una docena de jovencitas entre los 13 y los 16 años; sin embargo, la investigación reabierta indicaba que eran mucho más que una decena.

Según registros del FBI, en 2006, el magnate buscaba a menores "particularmente vulnerables" por su condición económica, en los barrios pobres de Nueva York o traídas desde Centroamérica, el Caribe y hasta del Medio Oriente, para fiestas sexuales en sus residencias en Manhattan, Nuevo México y el Caribe.

Las conexiones poderosas que tenía el inculpado en el sistema judicial estadounidense y las contribuciones generosas de dinero, lograron que la causa pasara del nivel federal al estatal en 2008, y cumpliera apenas 13 meses en el ala privada de la cárcel Condal de Palm Beach, Florida.

Un acuerdo secreto, logrado entonces por Epstein, garantizó inmunidad "a cualquier potencial cómplice", que ninguno de sus amigos y allegados sufriese consecuencias, y las víctimas no pudieran tener acceso a los documentos judiciales del caso.

Nacido y criado en Nueva York, Epstein enseñó Matemáticas y Física en la ciudad, en la escuela privada Dalton School, a mediados de la década de 1970.

Cuentan que el padre de uno de sus alumnos quedó tan impresionado, que puso a Epstein en contacto con un socio importante del banco de inversión Bear Stearns en Wall Street. En cuatro años ya era socio de la firma y en 1982, creó su propia empresa: J Epstein and Co., según refiere BBC News.

En 2003, intentó sin éxito comprar la revista New York junto con el entonces productor de cine Harvey Weinstein, el mismo año en que donó 30 millones de dólares a la Universidad de Harvard.

Reabierto el caso en 2019 en EEUU, el llamado “libro negro” de Jeffrey Epstein se convirtió de nuevo en un gran peligro para muchos. Entonces ocurrió que, al estilo de las más taquilleras películas de gánster, Epstein se suicidó en extrañas circunstancias en una prisión federal de Nueva York, donde esperaba el juicio.

El “libro negro” es un compendio minucioso de la red sexual de menores del multimillonario, que involucraba a personalidades como Bill Clinton y Donald Trump, quien expresó en su momento: “Epstein es un tipo estupendo (…), es bastante divertido andar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y muchas de ellas jovencitas”.

Con la publicación de los legajos de unos de los más terribles casos de pedofilia, tráfico de menores y un largo etcétera. La jet set se estremece, mientras los políticos afilan sus armas.

Nada mejor en medio de una campaña electoral llena de complejidades, zancadillas y golpes bajos, que disponer de “argumentos” para destruir a los rivales. No importa si la moral aparece en harapos, que no son símbolos de pobreza material, sino metáfora de la pobreza de principios del imperio en decadencia.

En Europa la publicación de los documentos ha implicado a grandes personalidades de la política, la economía y la sociedad en general del “viejo Continente”, Morgan McSweeney, jefe de Gabinete del primer ministro británico, se sumó a la lista de miembros de la realeza, diplomáticos y exministros que en los últimos meses han perdido sus puestos por el escándalo del desaparecido “empresario”.

Otro ejemplo es el caso de Peter Mandelson embajador de Reino Unido en Estados Unidos, destituido a mediados de 2025, que ha terminado convirtiéndose en un escándalo que está amenazando la continuidad del primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, en el poder.

Sin embargo, muchos analistas opinan que, al otro lado del Atlántico, en EEUU donde Epstein cometió varios de sus crímenes, los problemas de Starmer, quien no conoció al pedófilo, contrastan con la inmunidad política de Trump.

"Realmente es hora de que el país pase a otra cosa", dijo el inquilino de la Casa Blanca la semana pasada cuando un periodista le volvió a preguntar sobre sus nexos con Epstein.

Como bien señala la BBC, “más allá de los titulares y de las preguntas incómodas de los reporteros, Trump y colaboradores suyos como el secretario de Comercio, Howard Lutnick —cuyo nombre también aparece en los archivos más recientes— están lejos de enfrentar una situación comparable a la de Starmer”

"Conozco a Jeff desde hace 15 años. Un tipo estupendo", dijo Trump a la revista New York para un perfil sobre Epstein en 2002. "Sin duda, Jeffrey disfruta de su vida social", opinaba el magnate por aquellos años.

El hoy presidente de EEUU diría más tarde que los dos se distanciaron a principios de la década de 2000, años antes de que Epstein fuera arrestado por primera vez. Además, ha negado cualquier delito en relación con Epstein.

Los viajes en el 2002, cuando Epstein llevó al expresidente estadounidense Bill Clinton y a los actores Kevin Spacey y Chris Tucker a África en un jet privado personalizado, han removido algunas conciencias.

Bill Clinton y su esposa Hillary Clinton, exsecretaria de Estado de EEUU, han accedido a testificar en la investigación del Congreso sobre el caso.

A pesar de algunas amistades de alto perfil, Epstein también se esforzó por mantener su vida en privado, evitando eventos sociales y cenas en restaurantes. Tuvo relaciones con Eva Andersson Dubin, ganadora de Miss Suecia, y Ghislaine Maxwell, hija del editor de periódicos Robert Maxwell.

Rosa Monckton, exdirectora ejecutiva de Tiffany & Co., declaró a Vanity Fair en un artículo de 2003 "Crees que lo conoces y luego quitas otra capa de la cebolla y hay algo extraordinario debajo", dijo. "Lo que ves no es lo que es".

Sin dudas lo que escondía bajo sus capas la cebolla Epstein era infernal, diabólico en grado sumo, rituales satánicos, canibalismo, violaciones de menores, tortura, sado-masoquismo, etc.

Desde la muerte de Epstein en una cárcel de Manhattan en 2019, una de las teorías ha sido que estaba reuniendo trapos sucios sobre sus conocidos ricos, poderosos y famosos, los cuales podría utilizar para chantajearlos o para otros fines.

Las misivas descubiertas recientemente, dirigidas a hombres como Leslie Wexner, el multimillonario magnate del comercio minorista o a Leon Black, multimillonario de capital privado, en las que los presionaba para que le entregaran millones de dólares, sugieren que Epstein utilizaba tales secretos para obtener poder.

Tras la publicación realizada recientemente por el departamento de Justicia, entre las relaciones del pedófilo con varias figuras destacadas, aparecen Elon Musk, Bill Gates y el secretario de Comercio Howard Lutnick.

Después de la muerte de Epstein, su exnovia, Ghislaine Maxwell, acaparó la atención pública. Fue detenida en julio de 2020 en New Hampshire, EEUU, bajo la sospecha de haber ayudado a Epstein en el abuso de menores.

En diciembre de 2021, un jurado en la ciudad de Nueva York la declaró culpable de cinco de los seis cargos presentados, incluyendo el más grave: tráfico sexual de una menor. Fue sentenciada a 20 años de prisión.

Maxwell, supuestamente presentó a Epstein a muchos de sus amigos ricos e influyentes, entre ellos Bill Clinton y el príncipe Andrés. Durante el juicio, la fiscalía alegó que Maxwell se aprovechaba de niñas y las manipulaba para que Epstein abusara de ellas.

Sin embargo, luego de su condena, Maxwell mostró cierto arrepentimiento al decir: "Haber conocido a Jeffrey Epstein es el mayor error de mi vida".

Varias interrogantes quedan por aclarar, entre ellas ¿Fue Jeffrey Epstein un agente del Mosad? No hay pruebas concretas, pero su vinculación y promoción del sionismo y su accionar a favor del mismo, ofrecen parte de la respuesta.


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