James K, Galbraith, Sin Permiso
Standard & Poor’s no degradó la calificación del sistema político de estadounidense. No degradó la calificación del mercado de valores. Degradó la calificación de los bonos y de las letras del Tesoro de los EEUU, y lo hizo luego de que el Congreso hubiera descartado cualquier posibilidad, por pequeña que fuera, del menor aplazamiento en los pagos. Así pues, resulta instructivo que, en la apertura de mercados del día siguiente, los inversores salieran masivamente de los valores en bolsa para recalar en el puerto seguro de los bonos y las letras del Tesoro estadounidense. Rara vez ha sido tan presta y apabullantemente en evidencia la estupidez.
Algunos comentaristas interpretan la degradación como un bofetón al Tea Party, pero lo cierto es que S&P hizo buena su amenaza de actuar si el acuerdo sobre el déficit no llegaba al arbitrario umbral de los 4 billones de dólares para los próximos 10 años. El refresco que se estaba tomando no era la zarzaparrilla del Tea Party, sino la de la histeria del déficit.
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
lunes, 15 de agosto de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
La crisis que alimenta la crisis y otros enlaces
Algunas lecturas para este domingo:
* La crisis que alimenta la crisis, Santiago Carcar El País
* El default como contrapoder a la especulación financiera, Andrea Fumagalli, Rebelión
* La crisis secuestrada, Paul Krugman, El País
* Un Imperio transnacional, Claudio Katz, Rebelión
* Concentración del ingreso en el mundo acentúa la crisis, Carlos Marichal, La Jornada
* La crisis que alimenta la crisis, Santiago Carcar El País
* El default como contrapoder a la especulación financiera, Andrea Fumagalli, Rebelión
* La crisis secuestrada, Paul Krugman, El País
* Un Imperio transnacional, Claudio Katz, Rebelión
* Concentración del ingreso en el mundo acentúa la crisis, Carlos Marichal, La Jornada
¿Qué son los mercados financieros y la especulación financiera?
Alberto Garzón Espinoza, Attac
De entre todos los conceptos que ahora pululan en todos los debates políticos, y que antes estaban prácticamente reservados para los debates técnicos entre economistas, hay uno de especial interés que conviene ayudar a clarificar: el de los mercados financieros. En efecto, hoy los mercados financieros están en todas partes (televisión, prensa, e incluso en los bares), pero en general todavía hay un amplio desconocimiento acerca de lo que son realmente y cómo funcionan. Por eso he decidido hacer unas breves anotaciones que puedan ayudar a resolver algunas dudas importantes.
En primer lugar conviene recordar que el término mercado hace referencia al espacio, físico o virtual, en el que se encuentran compradores y vendedores de algún bien o servicio. Es decir, existe mercado allí donde se intercambien productos entre dos partes, la que los compra y la que los vende, y por ende cualquier producto tiene su mercado.
De entre todos los conceptos que ahora pululan en todos los debates políticos, y que antes estaban prácticamente reservados para los debates técnicos entre economistas, hay uno de especial interés que conviene ayudar a clarificar: el de los mercados financieros. En efecto, hoy los mercados financieros están en todas partes (televisión, prensa, e incluso en los bares), pero en general todavía hay un amplio desconocimiento acerca de lo que son realmente y cómo funcionan. Por eso he decidido hacer unas breves anotaciones que puedan ayudar a resolver algunas dudas importantes.
¿Qué es un mercado?
En primer lugar conviene recordar que el término mercado hace referencia al espacio, físico o virtual, en el que se encuentran compradores y vendedores de algún bien o servicio. Es decir, existe mercado allí donde se intercambien productos entre dos partes, la que los compra y la que los vende, y por ende cualquier producto tiene su mercado.
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sábado, 13 de agosto de 2011
Banco Mundial alerta de entrada a nueva y peligrosa fase de la crisis
La economía mundial ha entrado en una "nueva y peligrosa fase", en la que los países de la zona del euro deberán reaccionar rápidamente, dijo este sábado el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, en una entrevista para el semanario australiano 'Weekend Australian.
A pesar de la caída de la calificación de la deuda de Estados Unidos, que causó el pánico de los mercados, Zoellick cree que la crisis de la deuda de los países europeos es por el momento la más preocupante. Con Grecia y Portugal acosadas por la deuda y otros países amenazados, no es sólo la economía de la zona euro la que está amenazada, sino también la propia existencia de la moneda, dice Zoellick.
A pesar de la caída de la calificación de la deuda de Estados Unidos, que causó el pánico de los mercados, Zoellick cree que la crisis de la deuda de los países europeos es por el momento la más preocupante. Con Grecia y Portugal acosadas por la deuda y otros países amenazados, no es sólo la economía de la zona euro la que está amenazada, sino también la propia existencia de la moneda, dice Zoellick.
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Las 4 medidas de Stiglitz para superar la crisis
Carlos Montero, La Carta de la Bolsa
Los inversores han entrado en pánico al descontar la posibilidad de una doble recesión en Estados Unidos que catalice una severa ralentización mundial. La ceguera inversora en los últimos meses y el helicóptero de Ben Bernanke, inundando los mercados con liquidez, ha provocado que lo que se tenía que haber descontado en uno o dos trimestres, se descuente en dos semanas. Ahora toda la comunidad financiera se centra en saber cuál será el destino de la economía americana.
En el mejor de los casos, la economía de EEUU está destinada a sufrir un episodio al estilo japonés, conocido como una recuperación en forma de L, según el prestigioso ganador del premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. En el peor de los casos, los EEUU se encamina a una recesión de doble caída si los responsables políticos impulsan medidas de austeridad.
Los inversores han entrado en pánico al descontar la posibilidad de una doble recesión en Estados Unidos que catalice una severa ralentización mundial. La ceguera inversora en los últimos meses y el helicóptero de Ben Bernanke, inundando los mercados con liquidez, ha provocado que lo que se tenía que haber descontado en uno o dos trimestres, se descuente en dos semanas. Ahora toda la comunidad financiera se centra en saber cuál será el destino de la economía americana.
En el mejor de los casos, la economía de EEUU está destinada a sufrir un episodio al estilo japonés, conocido como una recuperación en forma de L, según el prestigioso ganador del premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. En el peor de los casos, los EEUU se encamina a una recesión de doble caída si los responsables políticos impulsan medidas de austeridad.
El mercado y su show del terror
Alfredo Zaiat, Página 12
El análisis económico convencional tiene una liturgia con fieles hechizados por una fuerza que merece ser capturada para mejores fines. Mientras se suceden planes de ajuste en Europa para salvar a los bancos, sus pastores ortodoxos los elogian como el camino para superar la crisis. No emiten señales de alerta sobre el riesgo de una recesión por la implementación de políticas de reducción del gasto público, de derechos laborales y sociales, de empleos y de planes asistenciales. El manual básico de economía enseña que esas medidas provocan una retracción de la demanda con caída del nivel de actividad. En el período de anuncios de paquetes de rescates financieros, el mensaje es que el ajuste es necesario para evitar una recesión, aunque así se la convoca. Economistas de esa corriente de pensamiento, en un marco de liderazgos políticos débiles, no exponen evaluaciones pesimistas sobre el impacto de esa estrategia, sino que la consideran dolorosa pero imprescindible. Como si fuera un acontecimiento inesperado en ese contexto de recortes en economías frágiles, esta semana las Bolsas registraron fortísimas bajas con posteriores recuperaciones. Recién en ese momento, quienes alentaron las políticas de achicamiento emiten la alarma sobre el peligro de una nueva recesión en los países que aún mantienen la categoría de potencias mundiales. Aunque no es fácil ante tanto bombardeo de esas ideas en el espacio público, es una muestra de prudencia saber que no es por la caída de las cotizaciones de acciones y bonos que esas economías mostrarán de mediocres a pésimos comportamientos de su Producto, sino que será consecuencia de las políticas implementadas para preservar los privilegios de un sistema dominado por las finanzas globales. La inquietud que ahora existe sobre el impacto de esta crisis en la economía argentina tiene la exageración que contagia los pronósticos a partir del derrumbe bursátil, pero es la misma amplificada que ha estado presente mientras gobiernos europeos y de Estados Unidos declararon el default sociolaboral en el altar del objetivo incierto de evitar el default de la deuda.
El análisis económico convencional tiene una liturgia con fieles hechizados por una fuerza que merece ser capturada para mejores fines. Mientras se suceden planes de ajuste en Europa para salvar a los bancos, sus pastores ortodoxos los elogian como el camino para superar la crisis. No emiten señales de alerta sobre el riesgo de una recesión por la implementación de políticas de reducción del gasto público, de derechos laborales y sociales, de empleos y de planes asistenciales. El manual básico de economía enseña que esas medidas provocan una retracción de la demanda con caída del nivel de actividad. En el período de anuncios de paquetes de rescates financieros, el mensaje es que el ajuste es necesario para evitar una recesión, aunque así se la convoca. Economistas de esa corriente de pensamiento, en un marco de liderazgos políticos débiles, no exponen evaluaciones pesimistas sobre el impacto de esa estrategia, sino que la consideran dolorosa pero imprescindible. Como si fuera un acontecimiento inesperado en ese contexto de recortes en economías frágiles, esta semana las Bolsas registraron fortísimas bajas con posteriores recuperaciones. Recién en ese momento, quienes alentaron las políticas de achicamiento emiten la alarma sobre el peligro de una nueva recesión en los países que aún mantienen la categoría de potencias mundiales. Aunque no es fácil ante tanto bombardeo de esas ideas en el espacio público, es una muestra de prudencia saber que no es por la caída de las cotizaciones de acciones y bonos que esas economías mostrarán de mediocres a pésimos comportamientos de su Producto, sino que será consecuencia de las políticas implementadas para preservar los privilegios de un sistema dominado por las finanzas globales. La inquietud que ahora existe sobre el impacto de esta crisis en la economía argentina tiene la exageración que contagia los pronósticos a partir del derrumbe bursátil, pero es la misma amplificada que ha estado presente mientras gobiernos europeos y de Estados Unidos declararon el default sociolaboral en el altar del objetivo incierto de evitar el default de la deuda.
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viernes, 12 de agosto de 2011
El imperativo manufacturero
Dani Rodrik, Project Syndicate
Puede que vivamos en una era post-industrial, en el que las tecnologías de la información, la biotecnología y servicios de alto valor se han convertido en motores del crecimiento económico, pero los países ignoran la solidez de su sector manufacturero por su cuenta y riesgo.
Los servicios de alta tecnología requieren conocimientos especializados y crean pocos puestos de trabajo, por lo que su contribución al empleo total es necesariamente limitada. El sector manufacturero, por otro lado, puede absorber gran cantidad de trabajadores con una especialización moderada, dándoles puestos de trabajo estables y buenos beneficios. Por tanto, para la mayoría de los países sigue siendo una importante fuente de empleos bien remunerados.
Puede que vivamos en una era post-industrial, en el que las tecnologías de la información, la biotecnología y servicios de alto valor se han convertido en motores del crecimiento económico, pero los países ignoran la solidez de su sector manufacturero por su cuenta y riesgo.
Los servicios de alta tecnología requieren conocimientos especializados y crean pocos puestos de trabajo, por lo que su contribución al empleo total es necesariamente limitada. El sector manufacturero, por otro lado, puede absorber gran cantidad de trabajadores con una especialización moderada, dándoles puestos de trabajo estables y buenos beneficios. Por tanto, para la mayoría de los países sigue siendo una importante fuente de empleos bien remunerados.
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