domingo, 22 de agosto de 2010

¿Inflación o deflación? En cualquier caso, crisis para largo



Uno de los debates más intensos que se ha producido en torno a la crisis es si los excesos de estímulo ofrecidos por los bancos centrales desatarán la inflación galopante, y, si es así, en qué momento. Desde hace largo tiempo que he criticado las políticas de los bancos centrales y a modo de ejemplo este post: ¿Quien ganó con el control de la inflación?.
En este debate, Mike Shedlock, analista financiero de Sitka Pacífico, y el comentarista e inversionista Marc Faber, que por lo general tienen puntos de vista distintos, opinan sobre la inflación y la deflación.

En esta entrevista están de acuerdo: el Gobierno de Estados Unidos tendrá grandes déficit presupuestarios en los años venideros, y esto no será una repetición de la crisis de los años 70. Esta vez no hay capacidad ni de la gente ni del gobierno para asumir más deuda pues ya se ha superado todo límite y lo peor de todo es el alto nivel de desempleo.

Faber acepta que el gobierno puede llegar a optar por defecto con respecto a los acreedores extranjeros, pero de lo contrario, prevé una inflación monetaria para cubrir los déficit de financiación pública y estimular la demanda económica. Shedlock ve subidas de precios compatibles con su apreciación de que la economía se desinfla.

Gordon Gekko vuelve a nacer

Nouriel Roubini, Project Syndicate

En el filme Wall Street de 1987, el personaje de Gordon Gekko declaraba estupendamente "La Codicia es buena". Su credo se convirtio en el rasgo distintivo de una Década de excesos Corporativos y del sector Financiero que termino con el Colapso de Wall Street en los Años 80 y con la crisis de los bonos basura de las sociedades de Ahorro y Préstamo. El propio Gekko fue enviado a Prisión.

Una generación más tarde, la secuela de Wall Street -que se estrena el próximo mes- encuentra a un Gekko fuera de prisión y nuevamente inmerso en el mundo financiero. Su reaparición en sí se produce justo cuando está por estallar la burbuja crediticia alimentada por el auge de las hipotecas de alto riesgo, lo que desató la peor de las crisis financieras desde la Gran Depresión.

La mentalidad de "la Codicia es Buena" es característica de las crisis financieras regulares de la Liga. ¿Pero acaso los operadores y banqueros de la saga de las hipotecas de Alto Riesgo eran más codiciosos, arrogantes e inmorales que los Gekko de los años 80? A decir verdad, no, porque la codicia y la amoralidad en los mercados financieros ha sido moneda corriente a lo largo de los siglos.


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La tragedia de la mina San José y el mito de un Chile responsable

A propósito del desastre minero que mantiene atrapados a 33 trabajadores desde el 5 de agosto, esta nota editorial de Punto Final. El hecho da cuenta de lo lejos que está Chile del auténtico desarrollo, y ensombrece todos los festejos del "Bicentenario"

La tragedia de la mina San José no es un accidente más de los muchos que ocurren en la minería, en que anualmente hay decenas de víctimas casi siempre por las malas condiciones de seguridad. Lo mismo ocurre en la industria manufacturera, en la construcción y en los servicios. Pero este siniestro ha sido especial por su magnitud y características. La mina San José pertenece a la Compañía Minera San Esteban, de la mediana minería; es una explotación de cobre y oro muy antigua. Es propiedad de la familia Kémeny, de larga tradición en actividades extractivas comenzadas hace más o menos cincuenta años, cuando explotando minerales de hierro logró acumular una importante fortuna.

Desde hace años, la mina San José había sido denunciada como una explotación insegura. Sólo entre 2000 y 2004 hubo diez denuncias de los trabajadores ante el Servicio Nacional de Minería y Geología (Sernageomin), autoridades de Salud, el gobierno regional y la Superintendencia de Seguridad Social. Esos organismos hicieron oídos sordos, no acusaron recibo y menos dieron respuesta. En los últimos cuatro años hubo tres accidentes fatales y dos que significaron la amputación de extremidades de los afectados. El derrumbe del 5 de agosto tuvo, según se ha informado, una magnitud tal que produjo prácticamente el desplome de las galerías y de los ductos accesorios. De acuerdo a lo declarado por Antón Hraste, ex director regional del Sernageomin, “esa mina no debió ser reabierta nunca”, luego que él dispuso su cierre temporal en 2006 y definitivo en 2007. Sin embargo, el 30 de mayo de 2008 el Sernageomin autorizó la reapertura. La medida produjo asombro. Proponía medidas superficiales que no atacaban el problema fundamental de seguridad y ni siquiera se ordenó un control para asegurar su cumplimiento. Por ejemplo, el escaleramiento de una chimenea de escape que, al no hacerse, la dejó impracticable ante un accidente como el que ha ocurrido. Tampoco la empresa cumplió otras obligaciones y comenzó a ahorrar en los gastos de seguridad para obtener mayores ganancias, aprovechándose además de los dineros de las cotizaciones previsionales de los trabajadores que no depositaba como era su obligación. La actitud del Sernageomin es inaceptable y se vincula a la influencia que tienen los Kémeny ante las autoridades. Tal como en el terremoto y tsunami de febrero, una catástrofe vuelve a poner en evidencia lo lejos que está Chile de los países desarrollados y de cómo es sólo un cuento de caminos aquel que trata de convencernos que Chile tiene una economía y empresarios “de clase mundial”. El hecho mismo de que hubo que traer maquinaria minera de Australia y Estados Unidos -no disponible en Chile a pesar de ser el productor más importante de cobre en el mundo-, evidencia una situación alejada de los exigibles máximos de calidad. Chile reaparece como un país pobre manejado por un puñado de ricos -que lo son de manera extrema-. El país despierta de súbito ante una realidad desoladora. La cacareada “responsabilidad empresarial” en Chile no funciona, salvo en pocas empresas. Los dueños del capital se preocupan esencialmente de ganar dinero sin fijarse mucho en las formas de hacerlo. Como están muy cerca o dentro de los gobiernos, disponen de manga ancha para cometer abusos.

sábado, 21 de agosto de 2010

La ignorancia de los mercados

Orlando Delgado Selley

Luego de insistentes presiones para que los gobiernos de países desarrollados comprometieran acciones para reducir el déficit fiscal, los mercados sorprendidos reaccionaron a la baja ante los anuncios de Bernanke y King, responsables de los bancos centrales de Estados Unidos y del Reino Unido, reconociendo que la recuperación de sus economías será más lenta de lo previsto. Casi simultáneamente, la información económica del segundo trimestre de 2010 mostró que el comportamiento del producto en países fundamentales para la economía mundial fue mejor de lo esperado. A los mercados este anuncio los ha tenido sin cuidado.

Para quienes el interés económico fundamental es obtener rendimientos con la compra de papeles financieros lo que importa son las expectativas inmediatas y a plazos de tres a seis meses. Lo sucedido en los meses recientes es historia y con eso no se gana dinero. Estos mercados, administrados con la lógica de la ganancia rápida –aunque con riesgos variados– frecuentemente son presa de sus propias acciones. Tan pronto la recuperación económica iniciada en el segundo semestre de 2009 pareció consolidarse, empezaron a preocuparse por la viabilidad del refinanciamiento de las deudas públicas.

Las calificadoras, cómplices de la debacle de 2007, modificaron sus puntuaciones castigando a países que pudieran enfrentar ese encarecimiento de sus pasivos. El resultado fue que los principales gobiernos europeos decidieran reducir sus compromisos de gasto, asociados a estímulos que se consideraron necesarios para detener la recesión y reanimar el consumo interno. Estos recortes han afectado a cientos de miles de familias, que se mantenían de los pagos que el Estado entrega a los desempleados por la crisis.

¿Crisis? ¿Qué crisis? ¡Los beneficios crecen como la espuma!

James Petras

Mientras los progresistas y los izquierdistas escriben sobre las «crisis del capitalismo», los productores, las empresas petrolíferas, los banqueros y casi todas las demás empresas grandes de ambos lados de la costa del Atlántico y el Pacífico no dejan de reírse camino del banco.
Desde el primer trimestre de este año los beneficios empresariales se han disparado más de un 100 por cien (The Financial Times, 10 de agosto de 2010, p. 7). En realidad, los beneficios empresariales han aumentado más que antes del inicio de la recesión en 2008 (Money Morning, 31 de marzo de 2010). Contrariamente a lo que dicen los blogueros progresistas, las tasas de beneficio aumentan, no disminuyen, sobre todo entre las empresas más grandes (Consensus Economics, 12 de agosto de 2010). La solidez de los beneficios empresariales es una consecuencia directa de las crisis agudas de la clase trabajadora, los empleados públicos y privados y las pequeñas y medianas empresas.

Con el estallido de la recesión, los grandes capitales destruyeron millones de puestos de trabajo (uno de cada cuatro estadounidenses ha estado sin empleo en 2010), obtuvieron contrapartidas de los líderes sindicales, gozaron de exenciones fiscales y recibieron subsidios y préstamos casi sin interés de los gobiernos locales, estatales y federales.

viernes, 20 de agosto de 2010

La economía mundial comienza su "aterrizaje forzoso"


No hay buenas noticias para la economía mundial y así lo expresan las bolsas que tropiezan una y otra vez con la tinta roja. Al parecer, aún no se entiende lo que quiso decir Bernanke cuando habló que la economía vive un momento particularmente incierto, un momento que anunciamos a los lectores hace dos años cuando dimos cuenta de la caída de ese avión en llamas que era la principal economía del planeta. Pues bien, la economía comienza ahora su aterrizaje forzoso, dando cuenta que está más cerca de una nueva zambullida que de la anunciada recuperación.

Los datos de Grecia son una muestra de lo que espera al resto de los países europeos que han adoptado draconianos planes de recortes presupuestarios. Las tiendas están cerrando, los ingresos fiscales están disminuyendo y el desempleo ha afectado a un increíble 60% en algunos lugares. Las medidas de austeridad se han extremado hacia una espiral mortal y el país ha reducido el déficit presupuestario más de la cuenta: 39,7%, y el gasto del gobierno en 10%, mucho más de lo que exigían la UE y el FMI. Esto ha afectado a todos los sectores de la economía del país y el consumo se ha ido a pique, con quiebras y desempleo masivo que van en aumento. Una mezcla de miedo, desesperanza y furia se está gestando en la sociedad griega.

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jueves, 19 de agosto de 2010

Robert Skidelsky y su plan para evitar una nueva recaída global

Robert Skidelsky, Project Syndicate

Las “leyes de los agujeros” son tan implacables como las “leyes de la física”. Si nos encontramos en un agujero y queremos salir de él, lo primero que debemos hacer es dejar de excavar. Si afrontamos varios agujeros que taponar y queremos saber por cuál empezar, elegiremos el que represente el peligro mayor. Esas leyes son particularmente ciertas cuando las aplicamos a la hacienda estatal.

Cuando John Maynard Keynes hablaba de subempleo persistente, no quería decir que, después de una gran sacudida, las economías se paralizaran en un nivel inmutable de actividad deprimida, pero sí que pensaba que, sin un estímulo externo, la recuperación desde el punto más bajo sería lenta, incierta, débil y con probabilidades de recaída. Su "equilibrio del subempleo" es una forma de tirón gravitatorio en lugar de un estado fijo.

Se trata de una situación que Alan Greenspan, ex Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, calificó de "cuasirrecesión", término mejor que el de "recesión con doble caída". Denota una recuperación anémica, con arranques de entusiasmo puntuados por desplomes. Es la situación que afrontamos hoy.

Desaceleración china provoca caída en la demanda de petróleo y cobre

La desaceleración del crecimiento económico de China, previsto para la segunda mitad de este año, amenaza con provocar una fuerte caída en la demanda de petróleo lo que podría provocar el desplome de los precios. La crisis que ya está afectando a la economía china con el estallido de su propia burbuja inmobiliaria, impedirán los fuertes crecimientos de la demanda de crudo experimentados el año pasado, superiores al 16%. De ocurrir esto, inevitablemente, se produciría un impacto a la baja sobre los precios del petróleo, que pueden descender a 70 e incluso 65 dólares afectando fuertemente a los países productores.

La caída en la demanda de todos los commodities como el crudo, el oro o el cobre, provocará un descenso general en estos precios, como ya lo hemos comentado. Lo peor de estos descensos es el impacto que tendrá al interior de las economías emergentes, que puede provocar una desaceleración económica masiva, al desincentivar nuevas inversiones. Gran parte de estas nuevas inversiones han dependido de la tendencia alcista de los precios. El petróleo de nueva producción es mas difícil de obtener y necesita precios altos, y las actuales fluctuaciones de un 15% a la baja pueden poner en situaciones muy comprometidas las rentabilidades de los nuevos proyectos. Esta situación se propaga al resto de las economías proveedoras de commodities y puede ser recurrente agravando la crisis en una espiral de desconfianza inversora, de modo que solo se vea seguridad en los beneficios especulando con el petróleo fácil que nos queda.

Ver Economía chilena en peligro cae demanda de cobre

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