En este artículo de Andreu Misse publicado en El País, se da cuenta del costo empleado para salvar a la banca, y la urgencia de un debate para que la banca asuma el coste de un endeudamiento que ha dejado en muy mal pie a estos países.
Los recursos movilizados para hacer frente a la crisis financiera superan el 25% del PIB en los países desarrollados, según se desprende de los informes confidenciales elaborados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea. El trabajo del FMI ha sido encargado por el G-20 a la vista de los impresionantes recursos aportados o garantizados por los contribuyentes (superiores a los 9,6 billones de dólares) para salvar los bancos, aunque una parte de ellos no han sido utilizados. El G-20 tiene previsto discutir en su reunión en Toronto a finales de junio "cómo el sector financiero podría hacer una justa y sustancial contribución para reparar el sistema bancario".



