Ya son varias las señales que apuntan a que la crisis podría estar tocando fondo. El propio Alan Greenspan, ex presidente de la Fed, afirmaba recientemente que la recuperación está cerca. Y no es el único. Un 90% de los 51 economistas consultados para elaborar el informe Blue Chips Economic Indicators creen que este trimestre se alcanzará el peldaño más bajo de la recesión económica.
Sin embargo, el debate gira ahora en torno a la rapidez y la duración de la reactivación económica, sobre el cual no hay mucho consenso. Esta evaluación sigue los datos recientes de la economía estadounidense, que dio cuenta de una caída en el PIB de -1% en el segundo trimestre, tasa de caída menor al -6,4% del período enero-marzo, y del -5,4% del período octubre-diciembre.
Aunque existen sospechas que en la segunda mitad del año remontarán ligeramente los inventarios de la industria con leves mejorías en el gasto del consumidor y en la inversión inmobiliaria, lo cierto es que el desempleo continuará siendo un problema en los próximos meses. Un 70% de los expertos estiman que la tasa de paro no bajará del 7% hasta la segunda mitad de 2012 o incluso después.
Para el conjunto del año, el informe prevé una contracción del PIB del -2,6%, mientras que en 2010 presentará una tasa de crecimiento positiva, del 2,3%. En cuanto a la tasa de paro, calculan que podría alcanzar el 10% este año.
El informe revela que casi dos tercios de los encuestados piensan que la economía apunta a una recuperación con forma de 'U', marcada por una expansión del producto interno bruto inferior a la tendencia, antes de que un crecimiento más sólido se afiance en el segundo semestre del 2010.
Otro 17% considera que la recuperación tendrá forma de 'V', en el que el crecimiento retome el ritmo de la tendencia en forma sostenida, mientras que el mismo porcentaje temía una recuperación en 'W', según el sondeo. Bajo este an{alisis, el crecimiento del PIB subirá por un trimestre o dos, sólo para volver a caer antes de que se afiance una recuperación duradera.
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
martes, 11 de agosto de 2009
Fernando Flores y la historia de la internet del gobierno de Allende
History of the Internet from PICOL on Vimeo.
Cuando el ejército de Pinochet derrocó al presidente Salvador Allende, hace casi 36 años, descubrió un revolucionario sistema de comunicaciones que conectaba a todo el país al que algunos califican como “una especie de Internet socialista.” ¿Su creador? Un excéntrico científico británico llamado Stafford Beer. Este emocionante artículo fue publicado en The Guardian el 8 de septiembre del año 2003, a días del trigésimo aniversario del golpe militar y reproducido en El Clarin de Buenos Aires el 12 de septiembre de 2003.
Por Andy Beckett, The Guardian
A principios de los años 70, en un lugar alejado de West Byfleet, en Surrey, Inglaterra, se realizó un experimento tan pequeño como importante. En el cobertizo de una casa, un adolescente llamado Simon Beer construyó una serie de “contadores eléctricos para medir la opinión pública”. La idea fue la siguiente: los usuarios hacían girar el dial del medidor para indicar si estaban o no satisfechos con determinada propuesta política. Extraño y ambicioso, el planteo funcionó bien. Y lo más sorprendente era que el mercado que había encargados su desarrollo, y al que estaba explícitamente dirigido no era Gran Bretaña, sino Chile.
El Reino Unido se acerca a su "década perdida"

El Reino Unido corre el riesgo de sufrir una "década perdida" a imagen y semejanza de la que sufrió Japón en la década de los 90, debido a que la aparente recuperación económica de los últimos meses sigue siendo extremadamente endeble producto de que tras esta crisis no se encuentra sólo una burbuja inmobiliaria o financiera sino un sistema global de alto riesgo.
El gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), Mervyn King, realizará esta advertencia cuando entregue los últimos datos oficiales sobre inflación, según adelanta el diario Daily Telegraph. Este asegura que Mervyn King admitirá que si bien lo peor de la recesión ha pasado y que el PIB podría aumentar hacia el final de año, la recuperación puede ser aún más dolorosa que la crisis misma.
El riesgo de que el país caiga en "la trampa de la deflación" puede ser una de las razones por las que la semana pasada el Banco de Inglaterra aprobó aumentar los fondos del programa de reactivación económica en 50.000 millones de libras (58.000 millones de euros).
Sushil Wadhwani, ex miembro del Comité de Política Monetaria, señaló que el próximo año puede ser incluso peor que 2009, ya que una "segunda oleada" de la crisis económica podría afectar al Reino Unido. Estas conclusiones coinciden con el diagnóstico de Paul Krugman, quien ya alertó que no se están tomando las suficientes medidas para evitar una ralentización del crecimiento económico como la ocurrida en Japón.
Japón creció de forma extraordinaria durante tres décadas consecutivas entre 1960 y 1990, pero entre 1992 y 2002 su PIB aumentó en torno al 1,2% anual, y no fue hasta 1998, tras concluir que el alcance de la crisis podía ser mayor de lo previsto, cuando las autoridades decidieron elaborar un plan de saneamiento bancario con el que se evitó la quiebra del sector a través de ayudas públicas a las entidades más viables, que introdujo cambios regulatorios dirigidos a fortalecer el trabajo de supervisión por parte del Ejecutivo.
Pese a las señales de que la recuperación económica ya ha comenzado y que lo peor de la recesión ya ha pasado, Wadhwani aseguró que "cada vez hay más pruebas" de que el Reino Unido está siguiendo el mismo camino que Japón en la década de los 90.
"La recesión está acabada en el sentido de que probablemente ahora tendremos tres o cuatro trimestres de repunte. La gente cree -erróneamente- que las cosas volverán entonces a la situación normal", explicó Wadhwani, quien subrayó que estos signos de mejora se deben sólo a factores temporales.
"La segunda mitad de 2010 puede ser más difícil que todo lo vivido desde el año pasado. Habrá una mayor rigidez fiscal, el recorte del IVA habrá desaparecido y el mundo irá más despacio. Habrá muchas cosas llegando al mismo tiempo que perjudicarán a la economía".
Unirán el Atlántico y el Pacífico bajo la Cordillera de Los Andes

Una larga vía que conectará por tren el Atlántico con el Pacífico a través de la Cordillera de Los Andes para el año 2020, han comenzado a impulsar los gobiernos de Argentina y Chile. La propuesta de este Corredor Biocéanico, busca conectar los principales centros comerciales de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay en un plan que permitirá multiplicar por diez el comercio entre estos países.
La idea surgió de la empresa Corporación América (CASA), de Argentina y la Compañía Interoceánica de Chile, a la que se sumaron la brasileña Odebrecht y la japonesa Mitsubishi. La primera meta de este consorcio empresarial es superar el principal escollo de la conexión Atlántico-Pacífico: la cordillera de los Andes.
Según la propuesta de CASA, la cadena montañosa "actúa como barrera" en el comercio regional, obligando a que el 83% de la carga que circula entre ambas bandas del Cono Sur viaje por mar, utilizando rutas más largas y costosas.
El principal cruce terrestre que une a Chile y Argentina, el Túnel del Cristo Redentor, tampoco es "una alternativa confiable", ya que por su ubicación en altura, a 3.200 metros, sufre las inclemencias del tiempo y permanece cerrado en promedio entre 45 y 60 días durante el invierno. Por ello la solución es construir un nuevo túnel de baja altura, por el que circulará un ferrocarril eléctrico de alta capacidad de carga.
Este túnel tendrá 52 kilómetros de extensión y conectará la ciudad de Río Blanco, en la región chilena de Valparaíso, con Punta de Vacas, en la provincia argentina de Mendoza. Su altura oscilará entre los 1.500 y 2.500 metros, dependiendo del tramo, y permitirá cruzar la cordillera en menos de 4 horas.
El plan también prevé la construcción de una vía férrea de 204 km entre Los Andes (Chile) y Luján de Cuyo (Argentina). El costo total del proyecto está estimado en US$3.000 millones y su principal objetivo es abrirle a Argentina, Brasil y Uruguay una salida por Chile a los mercados de Corea, Japón y China, dado el creciente comercio que estos países han abordado con las naciones asiáticas. A su vez, Chile lograría una salida al Atlántico para su comercio hacia Europa y Africa, convirtiéndose en un eje de la integración regional del Mercosur.
La idea de usar un tren eléctrico para ampliar el comercio regional ofrece varias ventajas, entre ellas costos más baratos, no dependencia del petróleo, y un menor impacto ambiental. La vía férrea será fundamental para terminar con la falta de conectividad en América Latina.
Chile y Argentina fueron importantes potencias ferroviarias a principios del siglo pasado, pero entre los años 70 y 80 en ambos países fue desmantelada la red ferroviaria por los gobiernos militares.
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lunes, 10 de agosto de 2009
Roubini apoya la reelección de Bernanke
Nouriel Roubini apoya la reelección de Ben Bernanke para un segundo mandato en la Reserva Federal. En esto coincide con Paul Krugman y otros destacados economistas
Hace pocas semanas, Ben Bernanke compareció en el congreso y desencadenó un debate sobre si Obama debería volver a nombrarle presidente de la Reserva Federal cuando venza su mandato en enero. Se lo merece, porque las decisiones convencionales e inconvencionales de este erudito de la Gran Depresión han impedido que la gran recesión de 2008-2009 se convirtiese en otra Gran Depresión.
Bernanke opina que, durante la Gran depresión, el colapso en el suministro de dinero y la falta de estímulo monetario durante las contracciones empeoraron la libre caída de la economía nacional. La lección ha valido la pena. La decisión de Bernanke de mantener bajos los tipos de interés y fomentar los créditos ha prevenido, por ahora, la casi depresión en forma de "L" que parecía tan probable tras el colapso financiero del pasado otoño.
Por supuesto, el respaldo al nombramiento de Bernanke viene acompañado de muchas advertencias. Bernanke, gobernador de la Fed al principio de esta década, apoyó políticas fallidas cuando Alan Greenspan llevó el índice de los fondos federales -la tasa política establecida por la Fed como su principal herramienta de política monetaria- demasiado abajo durante demasiado tiempo, y no supervisó correctamente los préstamos hipotecarios, dando lugar a la creación de la burbuja inmobiliaria, crediticia e hipotecaria.
Tanto él como la Fed cometieron tres gravísimos errores al principio de la crisis de las hipotecas basura. Primero, defendió incansable que la recesión inmobiliaria tocaría fondo enseguida -sigue sin producirse, tres años después-. Segundo, argumentó que el problema de los créditos basura estaba contenido, cuando en realidad era un síntoma del mayor apalancamiento y burbuja crediticia de la historia americana. Y, tercero, sostuvo que el colapso del mercado inmobiliario no conllevaría una recesión, incluso si cerca de un tercio de los puestos de trabajo creados en la última recuperación económica estaban relacionados directa o indirectamente con ese sector. El análisis de Bernanke era erróneo por otros motivos de peso. Argumentó que la política monetaria no debería emplearse para controlar las burbujas de activos, y atribuyó los grandes déficits de las cuentas corrientes de Estados Unidos a una superabundancia del ahorro en China y los mercados emergentes, infravalorando el papel que desempeñaron los déficits fiscales excesivos y la acumulación de deuda de los hogares americanos y el sistema financiero.
Aun así, cuando la crisis de liquidez y los créditos sobrevinieron en el verano de 2007, Bernanke ideó un giro de 360º en la política de la Fed que evitó que la crisis se convirtiera en una cuasi-depresión. Y lo hizo, principalmente, con acciones y programas que no formaban parte del arsenal tradicional de las políticas monetarias. El índice de los fondos federales fue bajado efectivamente a cero para reducir los costes de pedir prestado dinero y evitar el colapso de la demanda de los consumidores y el gasto de capital de las empresas. Los nuevos programas fomentaron que las entidades asustadizas retomaran los préstamos.
Por primera vez desde la Gran Depresión, el papel de la Fed como prestamista de último recurso se extendió a la banca de inversión. Bernanke también introdujo un amplio abanico de programas, como el plan para mantener el funcionamiento del mercado de papel comercial -que emite préstamos a corto plazo a las empresas para que puedan cubrir sus gastos de explotación, como el pago de las nóminas-. La Fed participó directamente en el rescate de entidades financieras como Bear Stearns o American International Group. Prestó dinero a bancos centrales extranjeros para agilizar la escasez mundial de dólares e incluso se comprometió a comprar hasta 1,7 billones de dólares en bonos del Tesoro, valores de garantía hipotecaria y deuda de la agencia para reducir las tasas del mercado.
Se trata, en todos los casos, de medidas radicales que casi nunca se habían tomado antes. Algunas de esas iniciativas han dado pie a grandes preguntas: ¿Rescató la Fed a entidades que deberían haberse dejado entrar en quiebra? ¿Provocó un riesgo moral cuando los prestamistas temerarios e inversores fueron rescatados efectivamente? ¿Cómo y cuándo acabará la Fed con el exceso de liquidez que ha resultado de sus medidas? ¿Terminarán provocando estas medidas una inflación y una caída en picado del valor del dólar? ¿Ha perdido la Fed su independencia al complacer las necesidades fiscales del Gobierno, rescatando bancos e imprimiendo dinero para cubrir grandes déficits fiscales?
Pero el dato principal sigue siendo cierto: las medidas creativas y agresivas de la Fed han reducido considerablemente los riesgos de una casi depresión. Sólo por eso, Bernanke merece volver a ser nombrado, para que pueda gestionar la salida de la intervención económica más radical desde su creación, en 1913.
Hace pocas semanas, Ben Bernanke compareció en el congreso y desencadenó un debate sobre si Obama debería volver a nombrarle presidente de la Reserva Federal cuando venza su mandato en enero. Se lo merece, porque las decisiones convencionales e inconvencionales de este erudito de la Gran Depresión han impedido que la gran recesión de 2008-2009 se convirtiese en otra Gran Depresión.
Bernanke opina que, durante la Gran depresión, el colapso en el suministro de dinero y la falta de estímulo monetario durante las contracciones empeoraron la libre caída de la economía nacional. La lección ha valido la pena. La decisión de Bernanke de mantener bajos los tipos de interés y fomentar los créditos ha prevenido, por ahora, la casi depresión en forma de "L" que parecía tan probable tras el colapso financiero del pasado otoño.
Por supuesto, el respaldo al nombramiento de Bernanke viene acompañado de muchas advertencias. Bernanke, gobernador de la Fed al principio de esta década, apoyó políticas fallidas cuando Alan Greenspan llevó el índice de los fondos federales -la tasa política establecida por la Fed como su principal herramienta de política monetaria- demasiado abajo durante demasiado tiempo, y no supervisó correctamente los préstamos hipotecarios, dando lugar a la creación de la burbuja inmobiliaria, crediticia e hipotecaria.
Tanto él como la Fed cometieron tres gravísimos errores al principio de la crisis de las hipotecas basura. Primero, defendió incansable que la recesión inmobiliaria tocaría fondo enseguida -sigue sin producirse, tres años después-. Segundo, argumentó que el problema de los créditos basura estaba contenido, cuando en realidad era un síntoma del mayor apalancamiento y burbuja crediticia de la historia americana. Y, tercero, sostuvo que el colapso del mercado inmobiliario no conllevaría una recesión, incluso si cerca de un tercio de los puestos de trabajo creados en la última recuperación económica estaban relacionados directa o indirectamente con ese sector. El análisis de Bernanke era erróneo por otros motivos de peso. Argumentó que la política monetaria no debería emplearse para controlar las burbujas de activos, y atribuyó los grandes déficits de las cuentas corrientes de Estados Unidos a una superabundancia del ahorro en China y los mercados emergentes, infravalorando el papel que desempeñaron los déficits fiscales excesivos y la acumulación de deuda de los hogares americanos y el sistema financiero.
Aun así, cuando la crisis de liquidez y los créditos sobrevinieron en el verano de 2007, Bernanke ideó un giro de 360º en la política de la Fed que evitó que la crisis se convirtiera en una cuasi-depresión. Y lo hizo, principalmente, con acciones y programas que no formaban parte del arsenal tradicional de las políticas monetarias. El índice de los fondos federales fue bajado efectivamente a cero para reducir los costes de pedir prestado dinero y evitar el colapso de la demanda de los consumidores y el gasto de capital de las empresas. Los nuevos programas fomentaron que las entidades asustadizas retomaran los préstamos.
Por primera vez desde la Gran Depresión, el papel de la Fed como prestamista de último recurso se extendió a la banca de inversión. Bernanke también introdujo un amplio abanico de programas, como el plan para mantener el funcionamiento del mercado de papel comercial -que emite préstamos a corto plazo a las empresas para que puedan cubrir sus gastos de explotación, como el pago de las nóminas-. La Fed participó directamente en el rescate de entidades financieras como Bear Stearns o American International Group. Prestó dinero a bancos centrales extranjeros para agilizar la escasez mundial de dólares e incluso se comprometió a comprar hasta 1,7 billones de dólares en bonos del Tesoro, valores de garantía hipotecaria y deuda de la agencia para reducir las tasas del mercado.
Se trata, en todos los casos, de medidas radicales que casi nunca se habían tomado antes. Algunas de esas iniciativas han dado pie a grandes preguntas: ¿Rescató la Fed a entidades que deberían haberse dejado entrar en quiebra? ¿Provocó un riesgo moral cuando los prestamistas temerarios e inversores fueron rescatados efectivamente? ¿Cómo y cuándo acabará la Fed con el exceso de liquidez que ha resultado de sus medidas? ¿Terminarán provocando estas medidas una inflación y una caída en picado del valor del dólar? ¿Ha perdido la Fed su independencia al complacer las necesidades fiscales del Gobierno, rescatando bancos e imprimiendo dinero para cubrir grandes déficits fiscales?
Pero el dato principal sigue siendo cierto: las medidas creativas y agresivas de la Fed han reducido considerablemente los riesgos de una casi depresión. Sólo por eso, Bernanke merece volver a ser nombrado, para que pueda gestionar la salida de la intervención económica más radical desde su creación, en 1913.
Krugman sostiene que la economía mundial necesita un segundo plan de estímulo
Paul Krugman considera que la economía global necesita el impulso de un segundo plan de estímulo para descartar una crisis prolongada como la que sufrió Japón en los años 90. Sin embargo, señala que la situación actual ya no muestra síntomas que la conviertan en una segunda Gran Depresión.
Krugman considera "fundamental" un nuevo paquete de estímulo para lograr una recuperación sostenible. "Realmente deberíamos contar con un segundo estímulo.. La buena noticia es que ya no parece que estemos ante la segunda Gran Depresión, como pareció durante algunos meses", agregó.
Por otro lado, el Nobel de Economía 2008, rechaza los temores "excesivos" a que estos planes de estímulo puedan representar una amenaza desde el punto de vista de la inflación, ya que, en su opinión, no hay signos de inflación en el horizonte.
"En estos momentos el mundo en general se asemeja al Japón de principios de los 90. No es una catástrofe, aunque no sabemos cómo se desarrollará. De hecho, el desplome globalmente ha sido mucho peor que cualquiera ocurrido en Japón durante la 'década perdida'", dijo el economista en una entrevista a la cadena estadounidense CNBC.
Krugman considera "fundamental" un nuevo paquete de estímulo para lograr una recuperación sostenible. "Realmente deberíamos contar con un segundo estímulo.. La buena noticia es que ya no parece que estemos ante la segunda Gran Depresión, como pareció durante algunos meses", agregó.
Por otro lado, el Nobel de Economía 2008, rechaza los temores "excesivos" a que estos planes de estímulo puedan representar una amenaza desde el punto de vista de la inflación, ya que, en su opinión, no hay signos de inflación en el horizonte.
"Hay que entender que al inyectar dinero en el sistema, en su mayor parte se queda ahí. Es bastante sencillo retirarlo si la inflación comienza a ser una amenaza", agregó.
Especuladores elevan el precio de los alimentos básicos

Roberto González Amador, La Jornada
Después de varios meses de relativa estabilidad, el precio de alimentos básicos, cuya alza fue una de las causas de que 5 millones de mexicanos cayeran en la pobreza entre 2006 y 2008, volvió a repuntar en el segundo trimestre de este año, mientras el país mantuvo en aumento las compras foráneas de granos, oleaginosas y carnes, indicó información oficial.
Detrás del incremento en el precio internacional de los alimentos, cuya variación mueve los costos internos en México, está el regreso de la especulación en los mercados de futuros de granos y una renovada demanda por parte de las empresas productoras de biocombustibles. Tal como ocurrió antes de 2006.
domingo, 9 de agosto de 2009
FMI eleva el costo de la crisis a 11,9 billones de dólares

El costo de la crisis financiera ha llegado a 11,9 billones de dólares de acuerdo a los últimos cálculos del FMI. Para se que comprenda la cifra, esta equivale a un quinto de toda la producción mundial y equivale a entregar a cada hombre, mujer o niño del planeta la suma de 1.830 dólares. Sin pensamos que el 50 por ciento de la población mundial vive con menos de 2 dólares diarios, podemos ver la horrorosa magnitud de lo acontecido.
Estos 11,9 billones de dólares incluyen solamente las aportaciones de capital a los bancos, inyectadas para evitar el derrumbe del sistema. La operatoria de los derivados, las garantías sobre la deuda y el apoyo de liquidez a los bancos centrales para contener a los activos tóxicos le ha jugado un muy mal rato a todo el mundo.
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A dos años del inicio de la crisis, los cálculos del FMI son elocuentes. Asi, el 86 por ciento de estos recursos (10,2 billones de dólares) han sido entregados a los países desarrollados, mientras que los países en desarrollo han recibido un apoyo de 1,7 billones de dólares (14%).
Los datos del FMI dan cuenta que Gran Bretaña y Estados Unidos han sido los países que han recibido más apoyo con estas medidas de emergencia para socorrer su sistema financiero. En el caso del Reino Unido, su factura de socorro asciende al 80 por ciento del PIB.
La gran mayoría de los países que integran el G20 se enfrentan a déficit superiores al 10 por ciento del PIB, destacando Estados Unidos, que deberá soportar un déficit del 13,5 por ciento de su Producto Interno Bruto.
Info | Daily telegraph
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