jueves, 11 de junio de 2009

OMS eleva gripe a nivel de pandemia


La Organización Mundial de la Salud elevó a 6 (máximo en la escala) el nivel de alerta por la gripe A, aunque precisó que se trata de "una pandemia moderada".
"Pandemia significa extensión (del virus). Pero un mayor nivel de alerta pandémico no significa necesariamente que vayamos a ver un virus más peligroso o que mucha gente vaya a caer gravemente enferma", dijo en una conferencia de prensa la directora general de la OMS, Margaret Chan.

Tras señalar que se trata de "la primera pandemia del siglo XXI" -desde 1968- y remarcar que el mundo está bien preparado para afrontarla, afirmó que "moderada" es la calificación "global" de la pandemia, pero que cada gobierno tendrá que calibrar su respuesta de salud pública según su situación concreta.

En esa línea, argumentó que se debe tener en cuenta la vulnerabilidad de la población en un país específico, así como su sistema de salud. La directora general de la OMS reconoció que el hecho de que la mayoría de los casos de gripe A en el mundo sean leves puede llevar a mucha gente a preguntarse "por qué se declara una pandemia", pero advirtió que no hay que dejarse llevar por la complacencia y bajar la guardia.

"El balance entre una reacción extrema y la complacencia es uno de los asuntos que preocupan a la OMS", señaló Chan, tras reconocer que algunos gobiernos estaban preocupados por posibles reacciones negativas tras la declaración de la alerta máxima. La responsable de la OMS subrayó que se ha decidido declarar la fase 6 después de recibir del comité de expertos toda la información y pruebas de que existe una transmisión estable del virus en comunidades de algunos países fuera de la primera región afectada, Norteamérica.

miércoles, 10 de junio de 2009

Déficit fiscal de Estados Unidos fue de US$189.000 millones en mayo


El déficit en el presupuesto del Gobierno de Estados Unidos creció en mayo en US$189.700 millones, debido a la caída en las recaudaciones y a los enormes gastos en programas de estímulo económico y socorro financiero. Con esta cifra, en los ocho primeros meses del año fiscal 2009 el déficit del presupuesto asciende a US$991.900 millones, tres veces más de los US$319.400 millones en igual período para el año 2008.

El informe mostró que en mayo los gastos sumaron US$306.900 millones, un 6% más que en mayo de 2008, entre los que se incluyen US$18.000 millones del programa de socorro para los bancos, las instituciones financieras y las empresas fabricantes de vehículos automotores. Las recaudaciones gubernamentales en mayo fueron de US$117.200 millones, una disminución de 6% en relación a mayo de 2008.

En comparación con los ocho primeros meses del período fiscal 2008, las recaudaciones cayeron 18% y sumaron US$1,37 billones, las más bajas en cuatro años. Los gastos subieron 19% y completaron US$2,37 billones. Para todo el año fiscal, que concluye el 30 de septiembre, el Gobierno del presidente Barack Obama, que heredó la peor recesión económica en siete décadas, calculó que el déficit ascenderá a US$1,84 billones.

Precio del petróleo nuevamente al acecho


La demanda de petróleo cayó el año pasado por primera vez desde 1982 y alcanzó los niveles de 1974 de acuerdo al gigante energético BP. Esta reducción mundial en la demanda llegó al 0,6% el año pasado, tras la prolongada caída de Estados Unidos, donde la demanda se redujo en 5,4%.

El consumo mundial de petróleo experimentó un fuerte desplome producto de la desaceleración de la economía mundial, que fue agravada a mediados del año pasado precisamente por la exhorbitante alza en el precio del crudo. En pleno desarrollo de la crisis el barril de petróleo llegó a los 147 dólares en julio del año pasado, su máximo histórico.

Por eso que el año 2008 quedará marcado por el fuerte impacto petrolero que tras varios años de alzas ininterrumpidas tocó su techo en julio para caer en apenas cinco meses a menos de un cuarto de su valor al pasar de 147 dólares a 34 dólares el barril a fines de diciembre. No obstante, el precio del petróleo ha comenzado a recuperar terreno nuevamente y hoy alcanzò los 71 dólares el barril en un alza que supera el 100% en menos de seis meses.

Ahora que la demanda de los países en desarrollo como India y China comienza a ser más estable dado su desacople de las economìas occidentales, el peligro de un nuevo repunte del precio del petróleo a los exhorbitantes niveles del año pasado vuelve a estar latente. Si es así, muchas economìas verán sepultados sus intentos de recuperación y sufrirán un alargue de la crisis.

Chile se queda sin traje de baño

La contracción del comercio internacional ha resultado mayor a lo previsto. En Chile, el derrumbe de las exportaciones durante mayo alcanzó el 32,9 por ciento, un tercio menos que en mayo del año pasado. Pese a esto, Chile tuvo un superávit comercial de 956,4 millones de dólares en mayo, un 30,7 por ciento más que en el mismo mes del año pasado, lo que demuestra que la caída de la importaciones siguió la misma tendencia. Este superávit comercial estuvo por sobre lo anticipado por los analistas, que esperaban un saldo positivo promedio de 620 millones de dólares.

El Banco Central de Chile aseveró que las exportaciones sumaron 3.895 millones en mayo, con una caída de 32,9 por ciento frente al mismo mes de año pasado, lo que demuestra los fuertes efectos que está alcanzando la crisis financiera en la economía chilena pese a que tanto el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, como el presidente del Banco Central, José de Gregorio, minimizaran el año pasado los efectos de la crisis y aseguraran que Chile estaba "blindado" y tenía "el traje de baño bien puesto".

Las importaciones también tuvieron una baja interanual de un 42 por ciento, a 2 mil 938,8 millones de dólares en mayo, dando cuenta de la fuerte contracción de la demanda interna. En lo que va corrido del año la balanza comercial ha acumulado un superávit de 4.082,5 millones de dólares, menos de la mitad de los 8 mil 547,5 millones de dólares de igual período del año pasado.

Algo para recordar: Andrés Velasco: "Chile tiene el traje de baño muy bien puesto"

martes, 9 de junio de 2009

Llegan los números rojos a la novena potencia mundial

Brasil, la novena economía del planeta, ha entrado oficialmente en recesión tras una caída el primer trimestre de -0,8%, sumando su segundo trimestre a la baja tras el -3,6% de finales del año pasado.

Según ha hecho público el Ministerio de Hacienda brasileño, el deterioro de la industria, que ha caído un 3,1% en este periodo, y el descenso en un 0,5% de la agricultura han llevado a la novena potencia mundial en poder de paridad de compra a números rojos. Frente a estos descensos, el sector servicio logra revertir la tendencia y crece un 0,8%, aunque es incapaz de cambiar el signo negativo del conjunto del país.

La economía brasileña comenzó a retroceder en octubre del año pasado como consecuencia de la crisis económica global, que causó una fuerte bajada de la demanda internacional por materias primas, de las que Brasil es uno de los mayores exportadores mundiales.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional, Strauss-Kahn, advirtió ayer que muchas de las cifras de los países emergentes "realmente dan miedo", y reflejan "que el drama es mucho mayor que en los países desarrollados". En su opinión, la crisis financiera ha provocado que muchos de estos países encaren problemas "de vida o muerte" y advirtió del grave peligro de inestabilidad civil en esos países.

Las raíces profundas de la crisis económica

El crash bursátil y la quiebra de importantes bancos han sido el preámbulo del cierre de empresas y del aumento del desempleo. Esto es debido al hecho de que las finanzas ya no son un aspecto parasitario de la actividad económica, sino un componente central de la misma. Se ha desvanecido pues la contraposición entre economía real y finanzas que marcó el análisis histórico del capitalismo.

Christian Marazzi, Il Manifesto

La economía financiera abarca hoy todo; es decir, se extiende a lo largo de todo el ciclo económico, lo acompaña, digamos, de comienzo a fin. Hoy estamos metidos en los asuntos financieros –para utilizar una imagen– cuando vamos de compras al supermercado, desde el momento en que pagamos con una tarjeta de crédito. La industria automovilística, por poner un ejemplo, funciona enteramente con mecanismos crediticios (ventas a plazos, leasing), por lo que los problemas de una General Motors tienen tanto que ver con la producción de automóviles como, si no sobre todo, con la debilidad de la Gmac, su filial especializada en crédito al consumo, indispensable para vender sus productos a los consumidores. Estamos pues en un momento histórico en el que las finanzas son consustanciales a toda la producción misma de bienes y servicios.

Además de los beneficios industriales no reinvertidos en bienes de capital y salarios, las fuentes que alimentan la financiación, hoy día, se han multiplicado: hay los beneficios derivados de la repatriación de dividendos y royalties provenientes de las inversiones directas en el extranjero; los flujos de intereses derivados de los préstamos al Tercer Mundo, a los que se añaden los flujos de intereses sobre los préstamos bancarios internacionales a los países emergentes; las plusvalías derivadas de las materias primas; las sumas acumulada por familias y particulares ricos invertidas en los mercados bursátiles y los fondos de pensiones y de inversión. La multiplicación y la extensión de las fuentes y los agentes del capital poseedor de intereses es sin duda uno de los rasgos distintivos, inéditos y problemáticos del nuevo capitalismo financiero, en particular si reflexionamos sobre la posibilidad de modificar este sistema, de desfinanciarizarlo, restableciendo así una relación más equilibrada entre economía real y economía financiera.

Acumulación monetaria

Como las precedentes, esta financiarización parte también de un bloque de acumulación entendida no como reinversión de los beneficios en los procesos directamente productivos (capital constante, es decir, bienes materiales; y capital variable, es decir, salarios). De hecho, se inicia con la crisis de crecimiento del capitalismo fordista a partir de los años setenta. Estaban presentes, en aquellos años, todas las premisas para una reedición de la clásica financiarización basada en la dicotomía entre economía real (industrial) y economía monetaria, con la consiguiente desviación de la tasa de beneficio en favor de los mercados financieros para asegurar un crecimiento de los beneficios sin acumulación. Desde comienzos de los años 80 “la fuente principal de las burbujas financieras es el crecimiento tendencial del beneficio no acumulado, crecimiento resultante de un doble movimiento: por una parte, la reducción generalizada de los salarios; y, por otra, el estancamiento –incluso la reducción– de la tasa de acumulación, a pesar del restablecimiento de la tasa de beneficio” (Michel Husson Les enjeux de la crise, La Brèche). Por tasa de acumulación se entiende la tasa de crecimiento del volumen de capital neto, mientras que por tasa de beneficio se entiende la relación entre beneficio y capital: la divergencia entre las dos tasas, a partir de 1980, representa un indicador cierto, aunque no el único, de la financiarización. Pero, como hemos dicho, a los beneficios industriales no reinvertidos se han añadido, poco a poco, otras fuentes de acumulación de capital financiero, un dato que habremos de tener presente para comprender las transformaciones del modelo de desarrollo: la crisis post fordista. En particular, la financiarización ha implicado un proceso de desintermediación bancaria, en lo relativo a la financiación del crecimiento económico (preponderancia del modelo anglosajón sobre el renano), pero también ha conocido un proceso de multiplicación de los intermediarios financieros, como resultado de la desregulación y liberación de la economía.

El consumo del rentista

La transición del modo de producción fordista al capitalismo accionarial de los gestores, que está en la base del capitalismo financiero de hoy, se explica de hecho a la luz de la caída de los beneficios industriales (en torno al 50%) entre los años sesenta y setenta, debido al agotamiento de las bases tecnológicas y económicas del fordismo, en particular la saturación de los mercados de bienes de consumo de masas, la rigidez de los procesos productivos, del capital constante y del salario obrero, políticamente rígido y descendente. En el momento álgido de su desarrollo, a partir de una determinada composición orgánica del capital (es decir, de la relación entre capital constante y capital variable), el capitalismo fordista ya no fue capaz de chupar plusvalía del trabajo obrero vivo. “Por consiguiente, desde los años 70, la principal fuerza propulsora de la economía mundial ha sido la incesante tentativa de las empresas capitalistas –a instancias de sus propietarios e inversores– de llevar, por diferentes caminos, la tasa de beneficio a los niveles más altos de veinte años antes” (Luciano Gallino: L'impresa irresponsabile, Einaudi). Ya sabemos lo que sucedió: reducción del coste del trabajo, ataques a los sindicatos, automatización y robotización de procesos productivos enteros, deslocalización a países de bajos salarios, precarización del trabajo y diversificación de los modelos de consumo. Y, efectivamente, financiarización, es decir aumento de los beneficios no como excedentes de los ingresos (es decir, no según la lógica manufacturera-fordista), sino como excedente del valor en Bolsa.

No cabe duda de que en la configuración post fordista del capitalismo financiero en la que la parte de los salarios se reduce y se precariza y las inversiones de capital se estancan, el problema de la realización de los beneficios (es decir, la venta de la plusvalía producida) remite al papel de consumo por medio de rentas no salariales. Bajo este perfil distributivo, la reproducción del capital (con la polarización de la riqueza extremadamente elevada que lo caracteriza) se efectúa en parte gracias al aumento del consumo de los rentistas y en parte gracias al consumo endeudado de los asalariados. La financiarización ha redistribuido, aunque de un modo fuertemente desigual y precario (pensemos en las rentas de pensiones derivadas de la pensión integradora según el primado de las contribuciones), rentas financieras también a los trabajadores asalariados en la doble forma de rentas muebles e inmuebles (en EE UU, respectivamente del 20% y del 80%). Hay pues una suerte de transformación de la renta salarial, además de la del beneficio.

El endeudamiento de las economías domésticas, al que corresponde una reducción más o menos pronunciada del ahorro, según nos situemos en EE UU o en Europa, es lo que ha permitido al capitalismo financiero reproducirse a escala ampliada y global. Se puede afirmar que, paralelamente a la reducción de la función redistributiva del Estado social, en este periodo se ha asistido a una especie de privatización del deficit spending, de keynesiana memoria, es decir, la creación de una demanda acumulada por medio de la deuda privada (con un relativo desplazamiento del riesgo hacia las economías domésticas privadas).

La explosión de la deuda privada se ha visto facilitada, sobre todo tras el hundimiento del Nasdaq de 2000-2002, por una política monetaria muy expansiva y por la desregulación bancaria, una política que ha favorecido la titularización de los títulos de respaldo de la deuda (Collaterized Debt Obligation y Collaterized Loans Obligations), a los que se unen los Credit Default Swaps (permutas de cobertura por incumplimiento crediticio), los títulos de seguro derivados que se intercambian (de hecho, por medio del trueque) entre los operadores para protegerse contra los riesgos de inversión. El conjunto de todos estos derivados del crédito asciende ya a una cifra en torno a los 62.000 millones de dólares.

A partir de la crisis de la new economy de 2000-2002, el mercado inmobiliario estadounidense conoce una aceleración espectacular, en particular si se recuerda que ya en 2001 los precios de los bienes inmuebles eran ya muy elevados, tanto que los analistas consideraban que en 2002 existía ya una burbuja del sector. Gracias a la titularización de las hipotecas subprime, en cambio, ha sido posible impulsar la inflación del sector inmobiliario hasta el estallido de la burbuja en 2007.

La pobreza cotiza en bolsa

La expansión de las hipotecas subprime demuestra que para crecer y obtener beneficios el capital financiero requiere la participación, además de la franja media, también a los pobres. Para funcionar, este capitalismo debe invertir en la vida desnuda de personas que no pueden proporcionar ninguna garantía, que no ofrecen nada salvo a sí mismos. Es un capitalismo que hace de la vida desnuda una fuente directa de beneficio. Lo hace basándose en un cálculo de probabilidades según el cual el reembolso fallido de un préstamo se considera gestionable –es decir, secundario–, si se considera a escala de toda una población. La lógica financiera que subyace al cálculo de probabilidades es particularmente cínica: los títulos emitidos a partir del pool de créditos hipotecarios reagrupados de los bancos de negocios se construyen según el principio de la subordinación, es decir, de una jerarquía de riesgo interna de los títulos emitidos. El primer lote, el inferior, tendrá un riesgo elevado. El intermedio presentará un riesgo reducido, y el más elevado (super senior y senior), constituido de los mejores títulos, se considerará particularmente seguro. De este modo, el lote superior queda protegido de los inferiores, en el sentido de que será la parte de los títulos de mayor riesgo la primera que saltará en caso de pérdidas para los inversores. El acceso al bien-vivienda se construye basándose en modelos matemáticos de riesgo en los que la vida de las personas no cuenta en absoluto, en los que los pobres se enfrentan a los menos pobres, y en los que el derecho social al alojamiento está artificialmente subordinado al derecho privado de realización del beneficio. Con el visto bueno de los economistas académicos que en todos estos años han puesto sus competencias científicas y su dignidad a disposición de la industria financiera (1)

El límite de la propiedad social

El umbral de este proceso inclusivo lo marca la contradicción entre el derecho de propiedad social de un bien (por ejemplo, la vivienda) y el derecho de propiedad privada, entre la expansión de las necesidades sociales y la lógica privada de las finanzas de mercado. En este límite se juega el futuro del conflicto social, y también la capacidad o incapacidad del capital de salir de su propia crisis. Se trata de un umbral temporal, si sólo se piensa, por ejemplo, en la arquitectura de los contratos hipotecarios típicos de las hipotecas subprime. La fórmula del 2+28, en la que en los primeros dos años los intereses hipotecarios son fijos y bajos, precisamente para cooptar cada vez más a los propietarios, y los otros 28 a tipos variables, y por consiguiente sujetos a la marcha general de la coyuntura y de la política monetaria, representa un ejemplo de contradicción entre el derecho de propiedad social y el derecho de propiedad privada. Tras dos años de relativo predominio del valor de uso (derecho de acceso al alojamiento), se pasa a 28 años de predominio del valor de cambio, con efectos de expulsión/exclusión extremadamente violentos. De este modo, la lógica financiera produce un (bien) común, que más tarde divide y privatiza con la expulsión de los habitantes del bien común mediante la creación artificial de escaseces de todo tipo: escasez de medios financieros, liquidez, derechos, deseos y poder. Un proceso que recuerda la época de los cercamientos del siglo XVII (enclosures), en la que los ciudadanos que vivían en y de la tierra concebida como bien común fueron expulsados mediante procesos de privatización y división de la tierra comunal, procesos que dieron origen al proletariado moderno y a su vida desnuda.

1. Sobre el modo cómo la crisis financiera actual revela también la crisis de la ciencia económica académica, véase: David Colander et al., The Financial Crisis and the Systemic Failure of Academic Economics, en Economists View

___________________________
Christian Marazzi es economista, profesor universitario y director de investigación socioeconómica en la Scuola Universitaria della Svizzera Italiana (Suiza). Ha trabajado para el Departamento de Asuntos Sociales del cantón de Ticino (Suiza) y ha enseñado en la Universidad del Estado de Nueva York, y en las universidades de Padova, Lausana y Ginebra. Es autor de numerosas publicaciones sobre la transformación del trabajo y la economía del post fordismo. Ha publicado, entre otros, Il posto dei calzini: la svolta linguistica dell'economia e i suoi effetti sulla politica (Bollati Boringhieri, 1999) , E il denaro va: esodo e rivoluzione dei mercati finanziari (Bollati Boringhieri, 1998), y Capitale & linguaggio: dalla new economy all'economia di guerra (DeriveApprodi, 2002)
___________________________
Traducido para Rebelión por S. Segui.
Il Manifesto
Enlace a texto en Rebelión

FMI advierte "potencial riesgo inflacionario"

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, advirtió sobre el potencial riesgo inflacionario que puede vivir la economía mundial una vez que la recesión global termine.

“El riesgo de una rápida inflación al final de la recesión es un riesgo real”, dijo Strauss-Kahn ayer en una conferencia en Montreal. “No es muy temprano para pensar sobre cómo lucirá el mundo al final de la crisis”.

El director del FMI reiteró su pronóstico de una recuperación global en la primera mitad de 2010, con el “punto de inflexión” probablemente entre septiembre y octubre de este año. En abril, el FMI aseguró que la economía mundial se contraerá 1,3% este año, seguido de una expansión de 1,9% en 2010. Sin embargo, Strauss-Kahn reiteró que la recuperación depende de “una limpieza de los balances del sector financiero”.

Más cauto fue el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, quien advirtió que aún existe un alto nivel de inseguridad con respecto al panorama de la economía global, aun cuando el crecimiento chino podría sorprender al alza.

“China podría sorprender al alza. Actuó rápida y agresivamente para estimular la demanda. Ha revertido con éxito las cifras negativas y ha comenzado a tener buenas señales”, dijo Zoellick.


Una encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló que su panorama económico decayó a un ritmo más lento en abril y mostró indicaciones más fuertes de que la crisis podría haber tocado fondo en Canadá, Francia, Italia y el Reino Unido.

México y Japón, los más afectados por la caída del comercio

México y Japón son los países más afectados por la crisis dada la fuerte contracción de su comercio hacia Estados Unidos. En el primer trimestre del año la economía mexicana se redujo un -8,2% respecto a igual período del año pasado, la peor contracción trimestral desde el tequilazo de 1995. México completó así dos trimestres consecutivos de fuerte caída en el PIB dado que el cuarto trimestre de 2008 el descenso fue de -1,65%.

Los datos del último trimestre reflejan una drástica caída en el sector secundario, que incluye minería, electricidad, agua, gas, construcción e industria manufacturera, que llegó a -9,9%. La industria manufacturera que en gran parte actúa como una maquiladora dependiente de su vecino del norte, sufrió un serio revés de -13,8%. En un desgloce del sector manufacturero, 19 de los 21 subsectores registraron caídas en el primer trimestre, destacando los de: Maquinaria y equipo (-21.5%), Metálicas básicas (-26.4), Equipos electrónicos (-29.0) y Equipo de transporte (-38.3%).

Siga leyendo este artículo en El Blog Salmón

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin