lunes, 1 de junio de 2009

General Motors se declara hoy en quiebra


La gigante automotriz General Motors (GM) se declarará hoy en quiebra antes de la apertura de los mercados, según confirmó la noche del domingo un alto funcionario de la Casa Blanca. El gigante industrial estadounidense fue incapaz de reestructurar su deuda no asegurada, cifrada en US$ 27.200 millones, uno de los requisitos impuestos por el Gobierno estadounidense para seguir financiando al fabricante de automóviles.

Desde diciembre, Washington ha proporcionado a GM casi US$ 20.000 millones para mantener sus factorías en operación. Ahora, el Gobierno estadounidense proporcionará otros US$ 30.000 millones para que el fabricante complete su reestructuración. El presidente Barack Obama, explicará las razones que han llevado al colapso del gigante del automóvil y los motivos de la asistencia gubernamental.

Tras Obama, el presidente de General Motors, Fritz Henderson, celebrará una rueda de prensa para detallar los pasos que dará la empresa mientras se encuentre sometida a las leyes de quiebra estadounidenses y bajo supervisión judicial. Henderson anunciará la clausura de 11 factorías y el cierre temporal de otras tres como parte del proceso de reorganización, lo que supondrá la eliminación de 21.000 puestos de trabajo.

Obama tiene previsto poner como ejemplo de lo que le espera a General Motors el caso de Crhysler, que se declaró en bancarrota el pasado 30 de abril por razones similares a las de GM. En un mes, Chrysler ha conseguido solucionar gran parte de sus problemas legales y The Wall Street Journal dijo incluso que la empresa podría salir de la quiebra hoy mismo si el juez que supervisa sus actividades aprueba la venta de activos a Fiat. Sin embargo, un alto funcionario de la administración Obama reconoció que la situación de General Motors es "más compleja" que la de Chrysler y que el proceso será más lento pero anticipó que la nueva GM podría estar funcionando en 60 o 90 días.

Costes sociales de la crisis

Editorial de El País

Desde principios de la década de los noventa, la sociedad española viene conformándose como la resultante de un mercado de trabajo dual. En ese mercado se distingue cada vez con mayor nitidez un conjunto de trabajadores y asalariados que disponen de contratos fijos, protegidos por normas estrictas de indemnización y derechos legales adquiridos frente a un universo laboral cada vez más amplio de trabajadores a tiempo parcial, frecuentemente precario, que impide por su propia naturaleza fragmentaria el aprendizaje del oficio o profesión, con niveles muy bajos de retribución -los mileuristas- y sin derechos acumulados. En este mercado dual, el volumen de trabajadores con contratos permanentes tiende a disminuir en beneficio de la contratación temporal o parcial. Este fenómeno, agudizado por la presión competitiva de países con mercados de trabajo sin derechos y con salarios próximos a la miseria, ha exacerbado las hipótesis sociológicas de que a medio plazo la contratación fija en los mercados occidentales quedará reducida a un grupo exiguo de privilegiados, atareados en labores de cierta complejidad, mientras que el volumen mayor de trabajo, de menor calificación, es servido por la mayor parte de la población asalariada a través de contratos irrisorios y sin derechos.

La recesión económica agudiza estos temores. El desempleo de larga duración, el número creciente de parados y la creciente resistencia que muestran las empresas a la contratación fija o temporal parecen reforzar la tesis de que la clase media, formada en estructuras laborales de estabilidad, tenderá a desaparecer o a reducir su tamaño. Pero no es seguro que la estructura laboral vigente o las consecuencias de esta recesión destructiva empujen hacia un mundo dividido en unos pocos privilegiados y una mayoría de mileuristas. En primer lugar, porque algunas sociedades han conseguido conjurar parcialmente esa fatal división y son las que con mayor tenacidad han apostado por invertir en educación de calidad y han desarrollado economías con más valor añadido. Y después, porque es inevitable una reforma del mercado de trabajo. Esa reforma debería reforzar la estabilidad del empleo y los derechos de los trabajadores y descartar una precarización del empleo para competir con los mercados asiáticos; sencillamente, porque no es posible competir en una carrera cuya meta final es la eliminación de cualquier compromiso legal o retributivo. Así no se sostiene una economía desarrollada.

Mientras llega el cambio laboral, que bien podría empezar a debatirse sobre el modelo de contrato único y estable con costes de indemnización y despido proporcionales a los años trabajados, la sociedad española está pagando de forma muy desigual las facturas de la recesión. La base social que soporta el paro y las reducciones de renta se limita a los trabajadores de empresas privadas de sectores que no están protegidos por la regulación. Ni las actividades reguladas -el ejemplo más conocido es la electricidad- ni el funcionariado parecen afectados por esta crisis. Tampoco se tiene constancia de que las comunidades autónomas, con gastos de estructura muy altos, o los ayuntamientos se apliquen con fervor a elaborar planes de reducción de costes. Si la austeridad no se aplica sobre bases sociales más amplias, el ajuste va a durar más de lo que suponen el Gobierno y los agentes sociales.

El País

La clase media en peligro

Adiós, clase media, adiós
La recesión golpea con dureza al principal sustento del Estado de bienestar

RAMÓN MUÑOZ, El País

Ridiculizada por poetas y libertinos; idolatrada por moralistas; destinataria de los discursos de políticos, papas, popes y cuantos se suben alguna vez a un púlpito en busca de votantes o de adeptos; adulada por anunciantes; recelosa de heterodoxias y huidiza de revoluciones; pilar de familias y comunidades; principal sustento de las Haciendas públicas y garante del Estado de bienestar. La clase media es el verdadero rostro de la sociedad occidental. En un mundo globalizado, en el que hasta en el más mísero país siempre se puede encontrar a alguien con suficientes medios para darse un paseo espacial, sólo la preeminencia de la clase media distingue los Estados llamados desarrollados del resto. Los países dejan de ser pobres no por el puesto que ocupan sus millonarios en el ranking de los más ricos -de ser así, México o la India estarían a la cabeza del mundo dada la fortuna de sus potentados-, sino por la extensión de su clase media.

Pero parece que la clase media está en peligro o, al menos, en franca decadencia. Eso piensan muchos sociólogos, economistas, periodistas y, lo que es más grave, cada vez más estadísticos. Como los dinosaurios, esta "clase social de tenderos" -como la calificaban despectivamente los aristócratas de principios de siglo XX- aún domina la sociedad, pero la actual recesión puede ser el meteorito que la borre de la faz de la Tierra. Siguiendo con la metáfora, el proceso no será instantáneo sino prolongado en el tiempo, pero inevitable. La nueva clase dominante que la sustituya bien pudieran ser los pujantes mileuristas, los que ganan mil euros al mes. Tal y como sucedió cuando los mamíferos sustituyeron a sus gigantes antecesores, los mileuristas tienen una mayor capacidad de adaptación a circunstancias difíciles. También se adaptan los pobres, pero no dejan de ser excluidos, mientras que los mileuristas son integradores de la masa social. Por eso se están extendiendo por todas las sociedades desarrolladas.

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Paul Krugman: Estado de parálisis

Siempre se ha dicho que California es el lugar al que primero llega el futuro. ¿Pero sigue eso siendo cierto? Si es así, que Dios ampare a Estados Unidos.

La recesión ha golpeado con fuerza al Estado Dorado. La burbuja inmobiliaria era allí mayor que en casi cualquier otro lugar, y el desastre también ha sido mayor. La tasa de paro de California, del 11%, es la quinta más alta del país. Y por consiguiente, los ingresos del Estado se han resentido.

Sin embargo, lo que es realmente preocupante acerca de California es la incapacidad del sistema político para hacer frente a la situación.

A pesar de la depresión económica, a pesar de las políticas irresponsables que han duplicado la carga de la deuda del Estado desde que Arnold Schwarzenegger se convirtió en gobernador, California tiene unos recursos humanos y financieros inmensos. No debería tener una crisis fiscal; no debería estar a punto de recortar servicios públicos esenciales y de negar la cobertura sanitaria a casi un millón de niños. Pero así es, y uno tiene que preguntarse si la parálisis política de California es un presagio del futuro que le espera a todo el país.

Las semillas de la actual crisis de California se plantaron hace más de treinta años, cuando la inmensa mayoría de los votantes aprobó la Propuesta 13, una medida electoral que colocó una camisa de fuerza al presupuesto del Estado. Se limitaron los tipos de interés sobre la propiedad, y los propietarios de viviendas se vieron protegidos de los aumentos en sus bases imponibles aunque el valor de sus casas estuviera subiendo.

La consecuencia fue un sistema de impuestos que es tan injusto como inestable. Es injusto porque los propietarios de vivienda más mayores suelen pagar muchos menos impuestos sobre la propiedad que sus vecinos más jóvenes. Es inestable porque la limitación de los impuestos sobre el patrimonio ha obligado a California a ser mucho más dependiente que otros Estados de los impuestos sobre la renta, que caen en picado durante las recesiones.

Sin embargo, es más grave aún el hecho de que la Propuesta 13 ha hecho que sea extremadamente difícil subir los impuestos, incluso en momentos de emergencia: no se puede subir ningún impuesto estatal sin una mayoría de dos tercios en las dos cámaras legislativas del Estado. Y la reacción recíproca entre esta disposición y las tendencias políticas del Estado ha sido desastrosa.

Porque California, donde los republicanos iniciaron la transformación mediante la que dejaron de ser el partido de Eisenhower y se convirtieron en el partido de Reagan, es también el lugar en el que iniciaron su siguiente transformación, la que les convirtió en el partido de Rush Limbaugh. A medida que la marea política se ha ido volviendo en contra de los republicanos de California, los miembros restantes del partido se han vuelto cada vez más radicales, cada vez menos interesados en la labor de gobernar.

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domingo, 31 de mayo de 2009

El neoliberalismo, base teórica del mensaje presidencial

Por Orlando Caputo y Graciela Galarce

En el reciente Mensaje Presidencial de la Presidenta Michelle Bachelet, del 21 de mayo recién pasado, era previsible la ausencia de una estrategia de desarrollo de largo plazo. Esto refleja el predominio del neoliberalismo en los gobiernos de la Concertación y la confianza de que el libre mercado se encargará de definir las características estructurales de la economía chilena en el largo plazo.

Michelle Bachelet y Andrés Velasco han acentuado el convencimiento de que Chile pasará a ser un país desarrollado. Desde la Dictadura se viene señalando que en los próximos años Chile llegará a ser un país desarrollado.

A inicios de la Concertacion se señalaba que el desarrollo se alcanzaría en el año 2000. El ex Presidente Ricardo Lagos, aplazó esta meta para el Bicentenario. El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, con el extraordinario aumento del precio del cobre, propagandizaba el crecimiento del PIB per cápita, y señalaba que se aproximaba al de algunos países desarrollados. Con la crisis, el PIB per cápita, en términos de dólares ha caído drásticamente en Chile. Ahora no se ha hablado más del PIB per cápita ni se menciona la principal meta del Bicentenario, que Chile lograría transformarse en un país desarrollado en 2010. Tampoco se plantean nuevas fechas para el ansiado desarrollo. La principal preocupación actual es cuándo se saldrá de la crisis y evitar el crecimiento de la desocupación, sin embargo, la desocupación sigue creciendo, a pesar de los subsidios a las empresas.

En Dictadura no sólo se abandonó una estrategia de desarrollo, sino que se señalaba que eran planteamientos añejos. Que el libre mercado generaría por sí solo un crecimiento elevado y permanente en el tiempo. Posteriormente, la estrategia de desarrollo de diversificación productiva que estaba en el Programa Fundacional de la Concertacion, fue abandonada. Este abandono fue paralelo a la transformación o transformismo en neoliberales de la mayoría de los economistas de la Concertación, que eran economistas críticos del neoliberalismo en Dictadura. A mediados de los años noventa, previo a la crisis asiática, la superación del subdesarrollo, recibió un fuerte apoyo teórico en documentos que afirmaban que Chile superaría la teoría de la Maldición de los Recursos Naturales, que ya la economía chilena era una reconocida excepción de la teoría de la Maldición. Se postulaba que Chile pasaría a ser un país desarrollado sobre la base, fundamentalmente, de recursos naturales.

Un número reducido de economistas siguió planteando la necesidad de una estrategia de desarrollo de diversificación productiva, la que fue tomando cierta fuerza con el agotamiento relativo del modelo, incluso, al interior de la propia Concertacion.

Ahora, que la crisis mundial transforma el agotamiento relativo en una crisis del capitalismo primario-exportador chileno, retomamos otro aspecto de la Conferencia de Robert Solow en la Universidad de Chile en 1992, referido al uso de la renta de los recursos naturales.

Recordamos de nuevo, que Robert Solow es un destacado economista neoliberal, que obtuvo el Premio Nóbel de Economía por sus aportes teóricos de Modelos de Crecimiento Económico. También ha desarrollado estudios y modelos de Crecimiento Económico en condiciones de países con recursos naturales no renovables.

En su Conferencia en la Universidad de Chile en 1992, con la presencia de muchos economistas chilenos que fueron sus alumnos en Estados Unidos, -que han ocupado importantes cargos en los gobiernos de la Concertación, en el Banco Central y en las Universidades-, como planteamiento central, Solow señaló:

“El problema de largo plazo para Chile consiste en utilizar su base de recursos de modo inteligente en tanto se transforma en una economía más versátil y diversificada”.

Al final de la Conferencia reafirmó:

“Una fórmula de este tipo puede ser el mejor camino para que Chile pase de ser principalmente un productor y exportador de materias primas a un país de alta productividad industrial o al menos en una economía basada fuertemente en la industria, exitosa en cuanto a competitividad y exitosa como sociedad”.


Orlando Caputo y Graciela Galarce
Mayo de 2009

sábado, 30 de mayo de 2009

Cuando los barcos no dejan ver el horizonte


Salir en un pequeño bote por la costa de Singapur es para sentirse como un ratón a través de una interminable manada de elefantes. Así de gráfica es la situación que se vive en el sudeste asiático, donde el estrecho que une Malasia con Indonesia se encuetra atestato de gigantescos buques de carga a la espera de algún trabajo.
La grave crisis económica ha desplomado el comercio internacional y aquí la gran víctima ha sido el trasporte marítimo. Más de 730 barcos se hallan a la gira en Singapur, sin movimiento, producto de este declive.
Y a la espera que las soñadas medidas reactivadoras de China comiencen a surtir efecto, la economía vive un momento pleno de incertidumbre y suspenso.

Lea en El Blog Salmón: Sudeste asiático resiste históricas caídas

viernes, 29 de mayo de 2009

La hiperinflación de Weimar, ¿podría volver a ocurrir?

A propósito del post Inflación cero en Europa: ¿qué es ésto?, publico este artículo de Ellen Brown sobre la hiperinflación en la República de Weimar:

Por Ellen Brown
“Fue horrible. ¡Horrible! Como si hubiera caído un relámpago. Nadie estaba preparado. Las estanterías de los negocios vacías. No se podía comprar nada con el papel moneda.”
– Profesor de derecho de la Universidad Harvard, Friedrich Kessler, sobre la hiperinflación de Weimar (entrevista en 1993).
Algunos comentaristas preocupados predicen una masiva hiperinflación como la sufrida por la Alemania de Weimar en 1923, cuando una carretilla llena de papel moneda apenas alcanzaba para comprar un pedazo de pan. En un editorial del 29 de abril del San Francisco Examiner advirtió:
“Con un déficit sin precedente que se acerca a 2 billones de dólares, el presupuesto [del presidente para 2010] es una receta infalible para la hiperinflación. De modo que cada senador y representante que vote por ese monstruoso presupuesto de 3,6 billones de dólares estará aprobando un derroche de dinero que podría convertir a EE.UU. en la próxima República de Weimar.” [1]

Dólar cae $ 80 en lo que va del año


El dólar ha caído 80 pesos en lo que va del año en una clara tendencia a la baja a nivel mundial. En la bolsa chilena se ubicó en puntas de $ 561,00 comprador y $ 561,50 vendedor, lo que implica un descenso de $ 20,5 en el mes de mayo.

A nivel internacional la divisa también continúó debilitandose, cayendo a mínimos de los últimos cinco meses en torno al -1,3%, principalmente, por la fuerte revalorización de las materias primas como el petróleo y el cobre. El dólar ha entrado en una tendencia bajista de corto plazo con soportes en torno a los $556, un nivel que será quebrado si el cobre continúa fortaleciéndose y supera los US$2,2, situación que podría arrastrar al billete verde a los $540.

La buena noticia para Chile es que el precio del cobre anotó un alza de 3%, llegando a US$ 2,16 la libra, un nuevo máximo en siete meses.

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