Cuanto más intenta un imperio evitar su caída por la fuerza, más acelera su declive. La legitimidad una vez perdida no puede recuperarse mediante la coerción. Cualquier intento de rescate corre el riesgo de… provocar el fin del imperio
Auguste Maximo, historiador económico suizo
El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán gira en torno al control del estrecho de Ormuz, un punto estratégico crucial para el suministro energético mundial. Si Washington no logra asegurar este corredor vital, su credibilidad como pilar del orden internacional se verá seriamente comprometida.
Esta situación recuerda a la crisis del Canal de Suez en 1956, cuando el Reino Unido, incapaz de imponer su voluntad al Egipto de Nasser y bajo la presión de Estados Unidos, puso al descubierto los límites de su poder. Así interpreta Ray Dalio esta nueva guerra en Oriente Medio.
Poder y legitimidad
Se citan con frecuencia numerosos indicadores para evaluar el declive relativo del poder estadounidense: el uso excesivo de sus fuerzas armadas, el declive industrial, la creciente desigualdad, la disminución de la esperanza de vida, la enorme deuda, los reveses militares o el ascenso de China. Pero un imperio no se sostiene solo con la fuerza.
Se basa en una combinación de poder y legitimidad: ideológica, cultural o incluso religiosa. En su obra “Tout empire périra”, el historiador francés Jean-Baptiste Duroselle subraya que la pérdida de legitimidad es uno de los factores más profundos y decisivos en la decadencia imperial.
