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domingo, 10 de mayo de 2026

Palantir y otro striptease del capitalismo

Palantir, la empresa que vigila a todo el mundo


Fernando Buen Abad Dominguez, La Jornada

Palantir, y su affaire tecnofascista, muestra un nuevo striptease del capitalismo que prescinde de todo disimulo. Aprendió a exhibirse como solución y seducción técnica a problemas sociales complejos. Bajo la retórica de la eficiencia y la seguridad, despliega su erótica de la dictadura que convierte la vida social en flujo de datos explotables, reinscribiendo la dominación de clase en matrices algorítmicas que operan con apariencia de neutralidad. Y todo parece muy seductor. Ya el Informe MacBride advirtió que la concentración de los medios y la asimetría en los flujos informativos constituyen un obstáculo estructural para la democracia (MacBride, 1980); hoy, esa concentración se intensifica mediante plataformas capaces de integrar vigilancia, predicción y decisión automatizada, produciendo un campo de fuerzas donde la hegemonía se codifica en software. Palantir fue noticia mundial por un post publicado en X el 18 de abril. Su desfachatez también desviste nuestra desorganización para esta batalla.

Ahí se desnuda ese proceso que obliga a repensar la relación entre ética, humanismo y lucha de clases, evitando tanto el tecnopesimismo paralizante como el tecnoutopismo. El Informe MacBride, con su llamado a un orden comunicacional más justo, permanece como referencia para una crítica que no se limite a denunciar y aspire a transformar las condiciones materiales que hacen posible el tecnofascismo. La convergencia entre capital financiero, industria militar y desarrollo tecnológico configura un complejo que recuerda la noción de “complejo militar-industrial” ampliada hacia una dimensión informacional donde la materia prima es la conducta humana. Palantir encarna esa mutación: no vende únicamente herramientas, vende modelos de interpretación del mundo social que priorizan la sospecha, el riesgo y la anticipación de desviaciones. En esa operación, la lucha de clases se traduce en categorías técnicas que identifican poblaciones “problemáticas”, desplazando conflictos estructurales hacia el terreno de la gestión policial.

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