sábado, 7 de septiembre de 2013

Siria podría ser víctima de un plan secreto de la élite bancaria


Irak y Libia ya están fuera del juego. Irán ha sido fuertemente boicoteado. Actualmente es Siria la que está en el punto de mira, y la razón podría tener mucho que ver nada menos que con un plan secreto ideado a finales de los 90 por Wall Street. El acuerdo secreto fue revelado por el periodista Greg Palast en agosto y data de 1997.
"A finales de los años 90, Larry Summers, un alto responsable del Tesoro de EE.UU., conspiró con una pequeña camarilla de grandes banqueros para acabar con las regulaciones financieras en todo el mundo".
Según el portal AlterNet, los países que no sucumbieron a la coerción económica están actualmente en el punto de mira de la poderosa fuerza militar de EE.UU., como es el caso de Siria. Y es que el plan requería no solo coaccionar a los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para lograr su apoyo, sino derribar a los países que se negaron a unirse.

¿Cómo se planificó la crisis?

El artículo de Palast, que incluye extractos de un memorando secreto, describe la maniobra ideada por Wall Street y funcionarios del Tesoro de EE.UU., cuyo objetivo era abrir la banca al lucrativo negocio de los derivados financieros. Sin embargo, para llevar a cabo su proyecto se requería una relajación de las regulaciones bancarias no solo en EE.UU., sino a nivel mundial.
"El plan era brillante e increíblemente peligroso, señaló Palast, ¿cómo tener éxito en esta locura? El plan de los banqueros y de Summers era utilizar el Acuerdo de Servicios Financieros (ASF, por sus siglas en inglés), un organismo favorable a los acuerdos comerciales internacionales gestionados por la OMC."
Algunos países clave se resistieron, entre ellos Irak, Libia, Irán y Siria, señala el portal. En estos países islámicos, los bancos son en su mayoría de propiedad estatal, y la denominada usura, el cobro de tipos de interés excesivamente elevados sobre los préstamos, se considera un pecado, lo que choca con el modelo occidental. Además, los bancos de propiedad pública son también una amenaza para el negocio de derivados, ya que los Gobiernos con sus propias entidades financieras no necesitan calificaciones de grado de inversión elaboradas por las agencias privadas de calificación con el fin de financiar sus operaciones.
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Tomado de Rusia Today

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