jueves, 10 de diciembre de 2009

Carta de Pedro Lemebel a Sebastián Piñera

Esta carta se la ha escrito el cronista Pedro Lemebel (ex "yegua del Apocalipsis") al candidato a la presidencia, Sebastián Piñera

Demasiado barato quiere comprar este paisito, don Piñi; usted que va por la vida tasando y preguntando cuánto vale todo. Y de un guaracazo se compra medio Chiloé, con botes y palafitos incluidos. Con cerros, bosques y ríos, hasta que se pierde la mirada en la distancia, le pertenece a usted. ¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de tanto tener. Me causa asombro que, más encima, quiera dirigirnos la vida desde La Moneda.

Muy barata quiere rematar esta patria, don Piñi, y sólo con un discurso liviano de boy scout buena onda. Pura buena onda ofrece usted, don Piñi boy, como si estuviera conquistando al populacho con maní y papas fritas. Nada más, el resto pura plata; empachado de money, quiere pasar a la posteridad sólo por eso.

Porque cuando cita mal a Neruda se nota que a usted le dio sólo para los números y no para la letra. Es decir, usted es puro número y cálculo, señor Piñi, poca reflexión, poco verbo, poca idea, aunque esa es la única palabra que usa entre sus contadas palabras efectistas. Buena onda y futurismo.

Las heridas se parchan con dólares. La memoria queda atrás como una tétrica película que olvidar. Sin vacilar marchar, que el futuro es nuestro (parece himno de la juventud nazi). Así arenga usted a este pueblo embelesado con los adelantos urbanos hechos por la Concertación. Nadie sabe para quién trabaja, y usted la encontró lista. O sea, usted se pasa de listo, don Piñi. Quiere hacernos creer que siempre fue demócrata, pero lo recordamos clarito sobándole el lomo a la dictadura, haciéndole campaña a Büchi, amigote de la misma patota facha que le anima la campaña. Los peores, la gorilada del terror.

Parece que este suelo nunca aprendió la lección, ni siquiera a golpes, y con facilidad se traga el sermón de la derecha pinochetista, ahora remasterizada con piel de oveja neoliberal. Pero son los mismos de entonces, soberbiamente gozando los privilegios de la democracia que conseguimos nosotros, y sólo nosotros, porque también yo dudo que en el plebiscito votara que no simpatizando por la derecha.

Mire usted qué fácil le resultaba tratar de transformar el Mapocho en un Sena con sauces. Puro arribismo, intentar esticar con terracitas y botecitos parisinos a nuestro roto Mapocho, quizás lo único rebelde que le va quedando a esta ciudad.

Qué delirio, míster Piñi, ¿por qué no se va a Europa si cacha que nunca va a poder blanquear la porfiada cochambre india de nuestra raza? Quizás todo el país se acuerda de usted formando parte de la nata panzona del derechismo empresarial. Por entonces, en aquella época de terror, quien hacía fortuna de alguna manera era a costa de las garantías de la represión.

Usted llenaba sus arcas, don Piñi, y nosotros sudábamos la gota gorda, y los que no, la gota de sangre. Fíjese que no se nos ha olvidado, y nunca se nos olvidará, aunque a usted le reviente que el pasado aflore cuando menos se lo espera. A usted ni a sus yuntas del pacto les conviene el pasado, por eso miran turnios y amnésicos al futuro.

Su discurso Disneyworld, míster Piñi, no resiste análisis, y sólo el arribismo miamista de algunos chilenos le compra su receta de vida fácil, su filosofía banal de texano paticorto. Usted me recuerda a Bush, a Menem, Piñito. Es la nueva derecha titiritesca y farandulona. Puro show, pura foto tecnicolor de mundo feliz con sus sombreros republicanos en el Crown Plaza. Pero le falta la cultura a su centroderecha inmediatista. No hay peso intelectual en su carnavaleo de propaganda. Nada más que modelos tetudas y parientes de hippysmo revenido.

Demasiado barato quiere rematar este país, Piñito. Ni siquiera basta con su cátedra fantasma en las aulas de Harvard. Tampoco, usar de propaganda la limosna que puso por mi amiga Gladys en sus últimos momentos; eso es muy feo, y de mal gusto. Sobre todo para usted que es tan HUMANISTA CRISTIANO.. Porque usted es pillo, Piñín. Quiere sacar adherentes de todos lados, como si este país fuera sombrero de mago. Lástima que la oferta de su vanidosa feria de variedades huele a ventaja populista. Nada más, don Piñi; el resto, esperar con cueva lo que ocurra en el 2009.

Brasil confirma que ha salido de la crisis

La economía de Brasil creció un 1,3% en el tercer trimestre de 2009, lo que supone dos trimestres consecutivos de aumento del PIB, según cifras publicadas por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. El ministro brasileño de Economía, Guido Mantegna, ha declarado que estos datos confirman que el país ha salido ya de la crisis. El trimestre pasado, la economía brasileña creció un 1%.

Este dato positivo sobre la evolución de la economía brasileña ha sido confirmado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La CEPAL predice que Brasil será el país de América Latina que más crezca el próximo año. Su PIB aumentará un 5,5%, según un informe hecho público por el organismo. Perú y Uruguay serán, después de Brasil, los dos países de la región que más crezcan, con un aumento del PIB alrededor del 5%. Bolivia, Chile y Panamá crecerán a un ritmo del 4,5% y el PIB mexicano crecerá un 3,5%.


La recuperación del gigante latinoamericano (191 millones de habitantes), es una muy buena noticia para los países de la región, especialmente Argentina, país con el cual Brasil tiene estrechos lazos comerciales.

La CEPAL prevé que la economía latinoamericana caerá un 1,8% este año, lo que supone el final de un ciclo de seis años en los que los países de la región no han parado de crecer. Sin embargo, América Latina se recuperará más rápido de lo previsto, y ya en 2010 crecerá un 4,1%.

Según el informe, hay signos que señalan que lo peor de la crisis habría quedado atrás. Entre las señales que auguran un repunte de la economía destacan la reactivación de la producción industrial y el comercio a nivel mundial, la recuperación de los precios de las materias primas y la mejora de las condiciones en los mercados financieros globales. Pero si bien la CEPAL considera que los motores del crecimiento económico comienzan a encenderse paulatinamente, advierte que la recuperación no está exenta de riesgos. La precariedad de los equilibrios externos y el alto endeudamieto de los países industrializados, pone una cuota de incertidumbre por el futuro.

- Informe de la Cepal

Obama: la guerra es la paz


Para todo el mundo resultó una situación altamente bochornosa, y es difícil imaginar un peor momento. A pocos días de anunciar que enviará 30.000 tropas adicionales a la guerra de Afganistán, Obama se presentó en Noruega para recibir el premio Nobel de la Paz.
En su discurso (véalo aquí), Obama habló solo de la guerra. Y mencionó la palabra guerra 44 veces. Algo insólito.

Igual, como un experto manipulador y maestro de ceremonias, sacó por debajo de la manga, una luminosas palabras sustraídas a Martín Luther King:
Hago esta afirmación consciente de lo que Martin Luther King Jr., dijo en este mismo acto hace años: "La violencia nunca trae la paz permanente. No resuelve ningún problema social y solo crea otros nuevos y más complicados".
Como alguien que está aquí como una consecuencia directa del trabajo de Luther King, soy un vivo testimonio de la fuerza moral de la no violencia. Sé que no hay nada débil, nada de pasivo, nada ingenuo, en el credo y la vida de Gandhi y King.

Pero, como un jefe de Estado que ha jurado proteger y defender a su país, no puedo guiarme por sus ejemplos solamente. Yo enfrento al mundo como es, y no puedo quedarme de brazos cruzados frente a las amenazas al pueblo estadounidense. No nos equivoquemos: el mal existe en el mundo. Un movimiento no violento, no podría haber detenido a los ejércitos de Hitler. Las negociaciones no pueden convencer a los líderes de Al Qaeda que depongan las armas. La fuerza a veces es necesaria, y no es una llamada al cinismo; es un reconocimiento de la historia a las imperfecciones del hombre y a los límites de la razón.

Obama aprovechó la oportunidad para vender su política exterior y no hizo ninguna referencia a los derechos humanos
Discurso completo de Obama en The New York Times
Actualizaré esta información, de ser necesario.
Reacciones:
- Fidel Castro compara a Obama con Bush

Paul Volcker, el año 2005: "Esta situación económica y financiera no puede durar"

Esta entrevista a Paul Volcker fue publicada hace cuatro años y medio en El País, dos años antes de que estallara "la madre de todas las crisis financieras", como el mismo Volcker la calificó en febrero. Ya el año 2005, el ex presidente de la Reserva Federal, consideraba que la actual situación económica y financiera de EE.UU. no podía durar. Para Volcker, el creciente déficit por cuenta corriente estaba creando una situación de riesgo insostenible que comparó con los patinadores sobre hielo; "Sólo que es un hielo cada vez más delgado"

Tras el artículo “La innovación financiera no aportó nada a la economía”, Ramon MS, ha linkeado esta entrevista publicada el 19 de junio de 2005, en la cual Volcker plantea la debilidad del sistema y que es altamente riesgoso que Estados Unidos requiera 2.000 millones de dólares al día para mantener su maquinaria interna en funcionamiento. Esta entrevista es una lectura obligada dado que aclara muchos aspectos cruciales.

Ernesto Ekaizer, El País

Paul Volcker, de 77 años, fue el primer presidente de la Reserva Federal que colocó a esa institución, a finales de los años setenta y mitad de los ochenta del siglo pasado, en el centro de la vida política y económica de Estados Unidos y del mundo. Ahora está preocupado porque dice que la "situación económica y financiera de Estados Unios no puede durar". Su sucesor, Alan Greenspan, con 79 años, superó en el puesto a Volcker, pero han estado un periodo similar en el banco central, ya que este último empezó a hacer sus pinitos en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York antes de llegar a ser presidente. Volcker sigue estos días muy atentamente la situación económica nacional y mundial, pero no es su única actividad. En la cuarta planta de su oficina en el Rockefeller Center de Nueva York, en un pequeño despacho de académico universitario, también supervisa el informe independiente sobre el programa Petróleos por Alimentos de las Naciones Unidas para Irak y los posibles casos de corrupción. Si bien la comisión Volcker ya emitió su informe provisional, estos días, a la luz de nuevas pruebas, ha reabierto la investigación sobre las presuntas relaciones de Kofi Annan, secretario general de la ONU, con una empresa adjudicataria en la que trabajaba su hijo. Volcker recibió el pasado martes 14 de junio a EL PAÍS en su despacho de Nueva York, donde alertó sobre los riesgos de la situación económica y la crisis de confianza. He aquí el diálogo.

- Hace cuatro meses hizo usted una seria advertencia en la Universidad de Stanford sobre la economía norteamericana. "Esto no puede durar", dijo. ¿Por qué?

- En la superficie, todo parece estar bien. La economía crece. Puede que en Europa las cosas vayan peor, pero se crece. Si se bucea un poco, los desequilibrios que se acumulan son tremendos. Nosotros aquí necesitamos 2.000 millones de dólares al día para seguir manteniendo la máquina económica en funcionamiento. Y claro, la gente sabe que desde hace algún tiempo EE UU no ofrece tipos de interés atractivos y que son los más bajos en cuarenta años. Tampoco podemos darle a nuestros acreedores garantías contra el riesgo de caída del dólar. Estamos consumiendo e invirtiendo como locos. Un 6% más de lo que producimos. Ésa es la cifra de nuestro déficit por cuenta corriente en términos de producto interior bruto. Somos como los patinadores sobre hielo. Sólo que es un hielo cada vez más delgado.

- Usted no crítica a nadie por nombre y apellido, pero al mismo tiempo no deja títere con cabeza.

- Es verdad que no crítico a nadie en particular, sino a todos en general. Así es.

- El punto es ese concepto de que una situación como la actual no puede durar. ¿Podría explicar con detalle cuál es la razón?

- Le diré aquello que no analicé en mi discurso de Stanford. Me parecía que no debía hacerlo. Han pasado cuatro meses y las cosas siguen igual. Vamos a ver... Estamos en una situación sin precedentes. Cuando miras lo que está pasando, te preguntas: ¿cómo es que EE UU, que es la única superpotencia del mundo, acumula un déficit por cuenta corriente tan grande sin que haya mayores preocupaciones? Digo que esto no tiene precedentes porque la aceptación del dólar hoy día como moneda mundial es absoluta, no existe ningún competidor en estos momentos. Hace años, cuando el dólar era también la moneda más importante, teníamos el oro y otras divisas; pero, con la globalización, la gente encuentra cada vez más conveniente usar el dólar. Se siente confortable acumulando dólares en cantidades que uno no podía imaginar hace algún tiempo. ¿Por qué razón? Porque es muy útil como moneda. Quiero llegar a esto: hay una confianza básica en la estabilidad del dólar en términos de nivel de precios, en términos de ausencia de inflación. Por tanto, no creo que sea una situación estable. Durará mientras la gente mantenga la sensación de que el dólar es conveniente y seguro para mantener en su cartera incluso cuando pueda correr riesgos en los mercados de cambio. No hay alternativa hasta tanto no se pierda el sentimiento de confianza en la estabilidad del dólar en términos de poder de compra. En otros términos, no creo que la situación económica y financiera actual pueda durar.

- Alan Greenspan dijo hace pocos días que los desequilibrios y burbujas se resolverán, aunque también dijo no saber cómo. ¿Comparte esa visión?

- Las cosas como el déficit por cuenta corriente, el déficit fiscal y la burbuja en el sector inmobiliario, el consumo frenético, todo esto que me preocupa, puede resolverse de manera relativamente suave... Todo el mundo será feliz. Pero, usted sabe, no sé si podemos contar con que será tan suavemente. Quizá diga algo profano, pero no estoy diciendo algo que sea complicado. Esto no puede continuar... Las posibilidades de un ajuste suave no son muy buenas si están basadas en la perspectiva de estabilidad del dólar en términos de poder de compra. Realmente, pienso que hay una gran responsabilidad en el mantenimiento de la estabilidad de los precios en este país como el pilar de todo el sistema.

- De creer a los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete se sabe qué hacer, pero...

- Bueno... intelectualmente, la gente responsable cree que sabe lo que se debe hacer, pero políticamente hablando no sabe qué hacer. Yo lidié con un toro parecido en los años ochenta. Hubo recesiones en los años setenta y en los años ochenta. Y hay ciertas similitudes con la actualidad. A finales de los setenta, después del shock del petróleo, había una gran preocupación por el impacto de la elevación de los precios del petróleo y el flujo de dinero hacia Oriente Próximo, y sobre todo cómo se reciclaría, que se dirigió hacia los países en desarrollo; por ejemplo, América Latina. En aquella época estábamos todos tan confortablemente instalados que nadie quería hacer algo al respecto. Recuerdo a mi predecesor en la Reserva Federal haciendo algunas advertencias sobre los riesgos. Pero nadie quería escuchar. Yo mismo tenía cierto temor a decir alguna cosa porque me parecía que podía desencadenar la crisis. Hicimos algunos esfuerzos para ralentizar los flujos, pero ninguna gran cosa. Ahora, todos los que están implicados en la gestión de la economía están bastante contentos con las cosas como están. De modo que el problema es que no hay ninguna acción...

- Si se sometiera usted a un ejercicio de imaginación y le ofrecen ser presidente del Banco Central Europeo (BCE), ¿qué haría usted hoy día desde ese puesto?

- Tengo que confesar que esta posibilidad está más allá de mi imaginación...

- Bien, pero está usted al frente del BCE...

- Usted sabe, no me gusta dar consejos en público a mis viejos amigos. Creo que hay una cosa decepcionante en Europa, y es que la adopción del euro, y habida cuenta del relativo estancamiento económico, no ha provocado más reformas estructurales. Me refiero a la rigidez del mercado laboral, los sindicatos y la política social. Y recuerdo que yo fui uno de los pocos que en EE UU pensó que el euro era una buena idea. Pero creí que era una buena idea para provocar, en parte, esas reformas. Y no ha sido tan exitoso como cabía esperar. Ahora veo a través de la prensa que los italianos han vuelto a las andadas y piensan en los viejos buenos tiempos de la devaluación. Entiendo que esto no puede ser tomado en serio, pero estas voces siempre expresan algo. La gente se inclina por pensar que se puede encontrar la manera de eludir los problemas económicos reales.

- Cuando el tipo de interés europeo está al 2%, es decir, con un recorrido hacia abajo muy limitado, ¿tienes que pensártelo muchas veces antes de comenzar a bajar aun cuando uno tenga necesidad de hacerlo para evitar una recesión? En otros términos, ¿uno tiende a plantearse que se está gastando el último cartucho?

- Sí, creo que hemos tenido experiencias similares en Estados Unidos y, claro, en Japón. Y creo que es el instinto del Banco Central Europeo, sí.

- ¿Pero diría que, con tipos tan bajos, una reducción seguiría teniendo efectos significativos en la actividad económica?

- Lo aceptaría como una premisa general, sí. Al menos puedes defenderlo.

- En relación a las reformas económicas, el BCE dice que en este punto se juega todo.

- Mire, uno de los grandes cambios, en mi época y en la del presidente Ronald Reagan, consistió en debilitar a los sindicatos norteamericanos. Así fue...

- En 1980, usted negoció con los sindicatos los recortes salariales y la deslocalización como condiciones para el préstamo oficial que salvaría a la empresa automovilística Chrysler. ¿Cuándo habla de reformas se refiere también al poder de los sindicatos europeos?

- Una de las cosas más significativas fue la decisión del presidente Reagan de acabar con la huelga de los controladores aéreos en 1981. Fue la primera vez que ocurrió una cosa así. Hubo una atención extraordinaria del público. El plan que rechazaban había sido heredado por Reagan de la Administración de Carter, pero él no se echó atrás. La gente pensaba que los controladores no iban a desistir de la huelga. Pero lo hicieron. La firmeza ante esa huelga fue la conducta más importante de la Administración de Reagan en ayuda de la lucha antiinflacionista. No creo que los sindicatos sean tan agresivos en Europa. Pero aun cuando no es original lo que digo, los países europeos le han hecho la vida fácil, en muchos casos, a los desempleados.

- En España, para tomar su expresión, se consume y se invierte un 5% más de lo que se produce si se interpreta así el déficit por cuenta corriente, y hay resistencia a definir una burbuja inmobiliaria como una burbuja. ¿El hecho de tener un déficit en el cuadro de una unión monetaria en la que España comercia al 70% cambia las cosas?

- Sí, pero en cierto modo también es lo mismo. Si inviertes lo suficiente y creces más productivamente tendrás ese déficit a corto plazo y luego se reducirá. España puede esperar razonablemente reducir el déficit cuando la economía europea recupere el aliento y las exportaciones españolas puedan volver a tirar. Nuestro problema en Estados Unidos es que tenemos un déficit, pero no estamos invirtiendo más. Lo que hacemos aquí en este país es consumir. Estamos en el reino del superconsumo. Tenemos tecnología, sí, pero nuestra inversión de capital y bienes de equipo es baja. Las empresas no están invirtiendo. En cuanto a la burbuja inmobiliaria, no tengo ninguna duda en que al menos en algunas partes de EE UU, como en Nueva York, San Francisco y Los Ángeles, existe una burbuja. Es decir, cuando los precios llegan a un punto en el que ya no pueden seguir subiendo más y todos piensan que pueden seguir elevándose, entonces tienes un problema. Mire lo que pasó con el mercado de empresas de alta tecnología hace cinco años. Llegaron a niveles que no respetaban los criterios tradicionales. La gente decía: ¡a quién le importa el punto de vista tradicional! Y entonces se demostró que, después de cierto tiempo, esos criterios tradicionales contaban.

- La Reserva Federal, según la prensa, estima que la burbuja del mercado inmobiliario ha sido el efecto colateral de la política de bajos tipos de interés para lograr salir rápidamente de la recesión. ¿No es un intento de justificar esa política?

- Me parece una discusión semántica, ¡ja, ja, ja! El problema de nuestra economía no es el mercado de la vivienda. Como le he dicho, estamos viviendo mucho más allá de nuestros medios. Dije en febrero que patinamos sobre una capa de hielo cada vez más delgada. Los déficit, si seguimos así, van a continuar, y de repente las cosas pueden complicarse. Nadie sabe, desde luego, cómo. Pero ha ocurrido en el pasado que una imprevista combinación de factores catalizan una situación. Yo lo viví en los años setenta, y alguien puede decir que quedé marcado por ello. Pero la experiencia da lecciones. Entonces tuvimos inflación con estancamiento, una gran volatilidad en los mercados de cambio, caída del dólar, presiones inflacionistas....

- Y usted elevó de manera fortísima los tipos de interés, desde el 8% en 1979 a algo más del 19% a principios de 1981, y hubo una recesión. Los demócratas, Jimmy Carter, le culparon por ello.

- Es verdad. Pero, créame, siento que hice lo que debía; esto es, quebrar las tensiones inflacionistas. Y lo hice honradamente. No creo que se me pueda culpar por nada malo.

- El mundo ha cambiado mucho. China, por ejemplo, ¿qué representa en su estructura de análisis hoy día?

- China no existía en los años ochenta, es cierto. Yo visité China en 1980. Entonces comenzaban a abrirse. Lo que ha ocurrido en 25 años es increíble. Y tiene efectos tremendos, pero el mensaje es bueno. La gente tiene que competir con China. Queríamos competencia, y aquí la tenemos. Y es uno de los motores de la economía mundial.

- Pregunta obligada: ¿apreciará finalmente China su moneda?

- Déjeme decirle primero que hace algunos años aconsejé a los chinos que se mantuvieran pegados al dólar, para bien de ellos y de todo el mundo. En la crisis de 1997 y 1998, todos le pidieron a los chinos que mantuvieran pegado el yuan al dólar. Ahora, en relación a la apreciación del yuan, soy muy cauteloso acerca de ello. Llegará el tiempo en que crean que es en su propio interés dejar flotar su moneda.

- No todavía.

- No necesariamente ahora. Ellos tienen superávit comercial con EE UU, pero no con el resto del mundo, en particular Asia. Hay que ser paciente con esto.

- Si Plutarco escribiese Vidas sucesivas en lugar de Vidas paralelas sobre Paul Volcker y Alan Greenspan, ¿qué le gustaría que dejara por escrito?

- ¡Mmm! Que yo reduje la inflación y él la mantuvo. No está mal, ¿no?

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Enlace a Artículos claves

Japón corrige cifras nuevamente "a la baja"

Algo está ocurriendo con las calculadoras en Japón. Tal como en el segundo trimestre los datos fueron corregidos "a la baja" como reseñamos en este post de septiembre, los datos para el tercer trimestre también han sido corregidos a la baja. Esta vez el error fue del 300%, es decir la economía creció apenas un 25% de lo realmente anunciado.

Durante el tercer trimestre el PIB alcanzó el 1,3%, bastante menos que el 4,8% inicialmente anunciado. Esta revisión muestra uno de los errores más profundos de los últimos años. En términos nominales la economía se contrajo un 0,9%, mucho más que el 0,1% anunciado previamente.

Como es lógico, las acciones se fueron a pique una vez reconocido el error, al quedar manifiesta una recuperación económica mucho más lenta de lo esperado. Japón enfrenta además la amenaza de una deflación ad-portas y un yen en ascenso frente al dólar.

Tras este dato, el primer ministro Yukio Hatoyama dio a conocer un plan de estímulo por 80.000 millones de dólares para evitar que la economía caiga en una nueva recesión el próximo año. Las autoridades intentan elevar el gasto del consumidor, que representa casi el 60% del PIB, pero se estima que esa cifra no será suficiente.

Más información | Bloomberg

¿Por qué ganó Evo?

Atilio Borón, El Economista de Cuba

Una semana atrás celebrábamos el triunfo de Pepe Mujica en Uruguay. Hoy tenemos renovadas -y también más profundas razones- para festejar la extraordinaria victoria de Evo Morales. Tal como lo señalara hace ya un tiempo el analista político boliviano Hugo Moldiz Mercado, el rotundo veredicto de las urnas marca al menos tres hitos importantísimos en la historia de Bolivia: (a) es el primer presidente democráticamente reelecto en dos términos sucesivos; (b) es el primero, además, en mejorar el porcentaje de votos con que fue electo la primera vez: 53.7 % contra el actual 63.3 %; y, (c) es el primero en obtener una abrumadora representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Además, pese a que aún no se dispone de los escrutinios definitivos es casi seguro que Evo obtendrá los dos tercios en el Senado y en la Cámara de Diputados, lo que le permitiría nombrar autoridades judiciales y aplicar la nueva Constitución sin oposición. Todo esto lo convierte, desde el punto de vista institucional, en el presidente más poderoso en la convulsionada historia de Bolivia. Y un presidente comprometido en la construcción de un futuro socialista para su país.

Obviamente, estos logros no le impedirán Washington reiterar sus conocidas críticas acerca de la "defectuosa calidad institucional" de la democracia boliviana, el "populismo" de Evo y la necesidad de mejorar el funcionamiento político del país para garantizar la voluntad popular, como por ejemplo se hace en Colombia. En este país, sin ir más lejos, unos 70 parlamentarios del uribismo han sido investigados por la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía por sus supuestos vínculos con los paramilitares, y 30 de ellos enviados a la cárcel con sentencia firme por ese motivo. Cuatro millones de desplazados por el conflicto armado, auge del narcotráfico y el paramilitarismo bajo amparo oficial y la aquiescencia de Washington, violación sistemática de los derechos humanos, entrega de la soberanía nacional a Estados Unidos mediante un tratado negociado en secreto y que concedió la instalación de siete bases militares estadounidenses en territorio colombiano y la fraudulenta manipulación procesal para lograr la re-reelección del presidente Álvaro Uribe son todos rasgos que caracterizan una democracia de alta "calidad institucional" que no motiva la menor preocupación de los sedicentes custodios de la democracia en Estados Unidos.

El desempeño electoral del líder boliviano es impresionante: obtuvo un triunfo arrollador en la convocatoria de la Asamblea Constituyente, Julio del 2006, que sentaría las bases institucionales del futuro Estado Plurinacional; otra aplastante victoria en Agosto del 2008 (67 %) en el Referendo Revocatorio forzado por el Senado, controlado por la oposición, con el abierto propósito de derrocarlo; en Enero de 2009 el 62 % de los votantes aprobó la nueva Constitución Política del Estado y apenas unas pocas horas atrás, otra plebiscitaria ratificación de casi los dos tercios del electorado. ¿Qué hay detrás de esta impresionante máquina de ganar elecciones, indestructible pese al desgaste de cuatro años de gestión, los obstáculos interpuestos por la Corte Nacional Electoral, la hostilidad de Estados Unidos, numerosas campañas de desabastecimiento, intentonas de golpes de estado, amenazas separatistas y planes de magnicidio?

Lo que hay es un gobierno que cumplió con sus promesas electorales y que, por eso mismo, desarrolló una activa política social que le ganó la indeleble gratitud de su pueblo: Bono Juancito Pinto, que llega a más de un millón de niños, Renta Dignidad, un programa universal para todos los bolivianos mayores de 60 años que carezcan de otra fuente de ingresos; Bono Juana Azurduy para las mujeres embarazadas. Un gobierno que erradicó el analfabetismo aplicando la metodología cubana del programa "Yo Sí Puedo", lo que permitió alfabetizar a más de un millón y medio de personas en unos dos años, razón por la cual el 20 de diciembre de 2008 la UNESCO (no los partidarios de Evo) declaró a Bolivia territorio libre de analfabetismo. Se trata de un logro extraordinario para un país que padeció una secular historia de opresión y explotación, sumido en una desgarradora pobreza por sus clases dominantes y sus amos imperiales pese a la enorme riqueza que guarda en sus entrañas y que recién ahora, con el gobierno de Evo, es recuperada y puesta al servicio del pueblo. Por otra parte, el solidario internacionalismo de Cuba y Venezuela también permitió la construcción de numerosos hospitales y centros médicos, a la vez que miles de personas recuperaron la vista gracias a la Operación Milagro. Importantes avances se registraron también en materia de reforma agraria: cerca de medio millón de hectáreas fueron transferidas a manos de los campesinos y en la anunciada recuperación de las riquezas básicas (petróleo y gas), lo que en su momento provocó el nerviosismo de sus vecinos, especialmente Brasil, más preocupado por garantizar la rentabilidad de Petrobrás que por cooperar con el proyecto político de Evo. Por último, el cuidadoso manejo de la macroeconomía le ha permitido a Bolivia, por primera vez en su historia, contar con importantes reservas estimadas en 10.000 millones de dólares y una situación de bonanza fiscal que, unida a la colaboración de Venezuela en el marco del ALBA, le permitió a Morales realizar numerosas obras de infraestructura en los municipios y financiar su ambiciosa agenda social.

Por supuesto, quedan muchas asignaturas pendientes y no todo lo hecho está más allá de la crítica. En una nota reciente Pablo Stefanoni, editor de Le Monde Diplomatique en Bolivia, advertía acerca de la inestable convivencia entre "un discurso eco-comunitarista en los foros internacionales y una prédica desarrollista sin muchos matices en el ámbito interno." Si bien la tensión existe, es preciso reconocer que la vocación eco-comunitarista de Evo trasciende con creces el plano de sus alegatos en los foros internacionales: su compromiso con la Madre Tierra, la Pachamama, y los pueblos originarios es sincero y efectivo y ha marcado un hito en la historia de Nuestra América. Por supuesto, el extractivismo de su patrón de desarrollo es innegable, pero a la vez inevitable dadas las características brutalmente predatorias que la acumulación capitalista asumió en Bolivia. Pensar que de la noche a la mañana el gobierno popular podría sustentar un modelo de desarrollo alternativo dejando de lado la explotación de las inmensas riquezas mineras y energéticas de ese país es completamente irreal. Bolivia no tiene a su alcance, al menos por ahora, una opción como la que en su momento tuvieron Irlanda o Finlandia. Pero sería injusto desconocer que la orientación de su modelo económico y su fuerte contenido distribucionista lo separan claramente de otras experiencias en marcha en el Cono Sur. Para ni hablar de la declarada intención de Evo de avanzar en la escabrosa -y, por eso mismo, lenta y erizada de acechanzas- construcción de un renovado socialismo, algo que nada tiene que ver con el nebuloso "capitalismo andino-amazónico" que algunos persisten en presentar como una tan inexorable como inverosímil antesala del socialismo.

Todos estos logros, sumados a su absoluta integridad personal y a una espartana cotidianeidad (que contrasta muy favorablemente con las abultadas fortunas o los elevados patrones de consumo que exhiben otros líderes y políticos "progresistas" de la región) han hecho de Evo un líder dotado de un formidable carisma personal que le permite vapulear a cualquier rival que se atreva a desafiarlo en la arena electoral. Pero además, su permanente preocupación por concientizar, movilizar, organizar a su base social -haciendo a un lado los desprestigiados aparatos burocráticos que, al igual que en la Argentina, Brasil y Chile no movilizan ni concientizan a nadie- no sólo satisface la impostergable necesidad de construir una subjetividad apropiada para las luchas por el socialismo sino que, al mismo tiempo, se constituye en una carta decisiva a la hora de prevalecer en la arena electoral. Las fuerzas de la atribulada "centroizquierda" del Cono Sur, que avizoran un futuro político poco promisorio habida cuenta del crecimiento de la derecha alimentado por su resignado posibilismo, harían bien en tomar nota de la luminosa lección que ofrece el triunfo de Evo en las elecciones del domingo pasado. Una lección que demuestra que ante el peligro de la restauración del dominio de la derecha la única alternativa posible es la radicalización de los procesos de transformación en curso. Derrotada en el terreno electoral la derecha redoblará su ofensiva en los múltiples escenarios de la lucha de clases. Sería suicida suponer que se inclinará sin dar batalla ante un revés electoral. Ojalá se aprenda también esta lección.

* una versión reducida de este artículo fue publicada en Página/12 el 7 de Diciembre de 2009

www.atilioboron.com

Más información: Argenpress, Bolivia en la encrucijada

Edificios zombi, el próximo gran agujero


No sólo de pueblos fantasmas se está llenando Estados Unidos. La nueva moda son los edificios fantasmas, o edificios zombi, dado que son enormes moles muertas que aún claman por gastos de mantención, aunque en ellos penen las ánimas.

Ya hablé de las enormes pérdidas que acumulan las propiedades en Estados Unidos: 4,1 billones de dólares; 3,6 billones el año pasado, y 500.000 millones de dólares este año, en el cual se ha detenido la caída.

De ahí que el negocio de los bienes raíces se esté convirtiendo en el ejemplo de un futuro sombrío: las propiedades han caído entre 40% y 50% y en muchos casos el valor de la deuda es muy superior al valor de la propiedad.

Esto se vive con mayor rigor en los edificios, muchos de los cuales no pueden hacer frente a sus gastos de mantención, mientras otros han quedado a medio construir. En Chicago, Washington y Nueva York se ven grandes cantidades de edificios que quedaron paralizados tras el estallido de la burbuja. Estos edificios no pueden ser refinanciados dado que requieren una fuerte inyección de capital fresco que nadie está en condiciones de ofrecer.

El número de los edificios zombi irá en aumento de acuerdo a un pronóstico de la consultora Grubb & Ellis, de California. Muchos edificios tendrán que echarse al abandono lo que creará una fuerte segregación con grandes zonas de oficinas o departamentos para "pobres".

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Paul Volcker: “La innovación financiera no aportó nada a la economía”


En una reunión en Sussex, Inglaterra, con banqueros y ejecutivos del sistema financiero, Paul Volcker dijo:
“Quiero que alguien me de una sola pizca de evidencia de que la innovación financiera ayudó al crecimiento económico; una sola pizca de evidencia… Al contrario: la llevaron derecho al desastre”
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