Noam Chomsky
América Latina ha conservado su primacía en la planeación global de Estados Unidos. "Si Estados Unidos no puede controlar a América Latina, no puede esperar lograr un orden exitoso en otros lugares del mundo", declaró el Consejo Nacional de Seguridad del presidente Richard M. Nixon en 1971, cuando Washington estaba considerando el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende en Chile.
Recientemente el problema del hemisferio se ha intensificado. América del Sur se ha movido hacia la integración, un prerrequisito para la independencia; ha ampliado sus vínculos internacionales y ha empezado a enfrentar sus desórdenes internos, entre los cuales destaca el tradicional dominio de la minoría europeizada pudiente sobre un océano de miseria y sufrimiento.
El problema se agudizó hace un año en Bolivia, el país más pobre de Sudamérica, donde, en 2005, la mayoría indígena eligió a un presidente de sus propias filas, Evo Morales. En agosto de 2008, después de la victoria de Morales en un referendo, la oposición integrada por elites respaldadas por Estados Unidos se tornó violenta, desembocando en la matanza de unos 30 partidarios del gobierno.
En respuesta, la recién formada Unión de Repúblicas Sudamericanas (Unasur) convocó a una reunión cimera. Los participantes –todos los países de América del Sur– declararon su pleno y firme apoyo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría.
Por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región han decidido cómo resolver nuestros problemas, sin la presencia de Estados Unidos, observó Morales. Otra manifestación: el presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha prometido poner fin al uso por parte de Estados Unidos de la base militar de Manta, la última instalación de ese tipo de Estados Unidos en América del Sur. En julio, Estados Unidos y Colombia firmaron un acuerdo secreto para permitir a Estados Unidos la utilización de siete bases militares en Colombia.
El propósito oficial es contrarrestar el narcotráfico y el terrorismo, pero altos oficiales militares y funcionarios civiles de Colombia familiarizados con las negociaciones revelaron a la Associated Press que la idea es hacer de Colombia un centro para las operaciones del Pentágono. El acuerdo proporciona a Colombia un acceso privilegiado a abastecimiento militar de Estados Unidos. Colombia ya es actualmente el mayor recipiente de ayuda militar estadounidense (aparte de Israel-Egipto, una categoría separada).
Colombia ha tenido de lejos el peor historial de derechos humanos en el hemisferio desde las guerras centroamericanas de los años 80. La correlación entre la ayuda de Estados Unidos y las violaciones a los derechos humanos ha sido notada desde hace tiempo por académicos. La AP citó también un documento de abril 2009 del Comando de Movilidad Aérea de Estados Unidos, en el que se propone que la base Palanquero en Colombia podría convertirse en locación de seguridad cooperativa.
Desde Palanquero, “casi la mitad del continente puede ser cubierta por un (trasporte aéreo) C-17 sin recargar combustible”, señala el documento. Esto podría formar parte de una estrategia global en ruta que ayude a lograr la estrategia y contribuya a encaminar la movilidad a África.
El 28 de agosto, la Unasur se reunió en Bariloche, Argentina, para analizar la cuestión de las bases militares en Colombia. Después de un debate intenso, la declaración final subrayó que Sudamérica debe mantenerse como una tierra de paz y que fuerzas militares extranjeras no deben amenazar la soberanía e integridad de ninguna nación de la región. E instruyó al Consejo de Defensa Sudamericano que investigue el documento del Comando Aéreo de Movilidad.
El propósito oficial de las bases no escapó a las críticas. Morales dijo haber sido testigo que soldados de Estados Unidos que acompañan a tropas bolivianas dispararon contra miembros del sindicato de cultivadores de coca. Así que ahora somos narcoterroristas, continuó. Cuando no pudieron seguir llamándonos comunistas, nos llamaron subversivos, y después traficantes, y terroristas desde los ataques del 11 de septiembre. Advirtió que la historia de América Latina se repite. La responsabilidad final de la violencia en América Latina yace con los consumidores de drogas ilegales en Estados Unidos. Si la Unasur enviara tropas a Estados Unidos para controlar el consumo, ¿lo aceptarían? Imposible.
El hecho de que la justificación de Estados Unidos por sus programas antidrogas en el extranjero sea considerada siquiera digna de debate es una ilustración más de la profundidad de la mentalidad imperial. El pasado febrero, la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y democracia emitió su análisis sobre la guerra contra las drogas de Estados Unidos en las décadas pasadas.
La comisión, encabezada por los ex presidentes latinoamericanos Fernando Cardoso (Brasil), Ernesto Zedillo (México) y César Gaviria (Colombia) llegó a la conclusión de que la guerra contra las drogas había sido un fracaso total y exhortó a un cambio radical de política, alejada de medidas de fuerza en lo interno y en el exterior, y hacia medidas mucho menos costosas y más eficaces de prevención y tratamiento.
El informe de la comisión, como estudios previos y los antecedentes históricos, careció de un impacto detectable. Esta falta de respuesta refuerza la conclusión natural de que la guerra contra las drogas, como la guerra contra la criminalidad y la guerra contra el terrorismo se libran por razones ajenas a las metas anunciadas, que son reveladas por las consecuencias.
Durante el decenio pasado, Estados Unidos ha incrementado la ayuda militar y el adiestramiento de oficiales latinoamericanos en tácticas de infantería ligera para combatir el populismo radical, un concepto que, en el contexto latinoamericano, envía escalofríos a la espalda. El adiestramiento militar está siendo desplazado del Departamento de Estado al Pentágono, eliminando previsiones de derechos humanos y democracia antes bajo supervisión congresional, siempre débiles pero al menos un disuasivo para los peores abusos.
La Cuarta Flota de Estados Unidos, desbandada en 1950, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión de Colombia a Ecuador, con responsabilidad para el Caribe, Centro y Sudamérica, y las aguas que la rodean. Sus operaciones diversas incluyen el combate al tráfico ilícito, cooperación de seguridad, interacción de militares a militares y adiestramiento bilateral y multinacional, detalla el anuncio oficial.
La militarización de América del Sur se alinea con designios mucho más amplios. En Irak, la información es virtualmente nula acerca de las bases militares de Estados Unidos allí, así que debe suponerse que permanecen para proyección de fuerza. El costo de la inmensa ciudad-en-una-ciudad que es la embajada en Bagdad se elevará a mil 800 millones de dólares al año, de mil 500 millones que se habían estimado.
El gobierno de Obama también está construyendo megaembajadas en Pakistán y Afganistán. Estados Unidos y el Reino Unido están exigiendo que la base militar de Diego García sea exenta de de la zona libre de armas nucleares de Africa, como lo están las bases de Estados Unidos en zonas similares en el Pacífico. En pocas palabras, las acciones de un mundo de paz no caen en el cambio en el que puedes creer, para pedir prestado el eslogan de campaña de Obama.
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
martes, 8 de septiembre de 2009
La crisis global afecta con más dureza a los países pobres
La crisis económica tiene consecuencias fatales para los países más pobres de acuerdo a un informe del Banco Mundial. Entre 30 mil y 50 mil niños morirán este año sólo en África, de acuerdo al estudio. La crisis económica mundial más grave desde la Gran Depresión de los años 30, afecta con más dureza a los países en vías de desarrollo, sin que tengan ninguna responsabilidad en ella.
Dado que la crisis desplazó los mecanismos de crecimiento, ahora es el turno de los países en vías de desarrollo. "China es un buen ejemplo, porque ayuda al crecimiento global", expresó Zoellick en una visita reciente a Pekín. Con su programa coyuntural, China pudo mantener su crecimiento en casi 8 por ciento y estabiliza así la afectada economía mundial.
Si la situación en las naciones ricas es difícil por el desempleo y los recortes en los créditos, en muchos países en desarrollo se trata directamente de supervivencia. Y no sólo entre los más pobres en África. La crisis económica afectó a los países en desarrollo cuando éstos trataban de manejar la crisis de los alimentos y los altos precios del petróleo.
El Banco Mundial considera que son 40 los países especialmente afectados. El comercio se desplomó, sobre todo en los países exportadores de materias primas. El turismo cayó. Los trabajadores que encontraron trabajo en otros países transfieren menos dinero a sus familias.
Si el crecimiento de los países en vías de desarrollo en 2007 aún estaba en 7.7 por ciento, se prevé que este año caerá a 1.2 por ciento. Sin China e India, las economías nacionales más pobres podrían incluso reducirse en 1.6 por ciento. Además, otros 50 millones de personas en el mundo caerán en la pobreza.
Por esta razón los países en vías de desarrollo no sólo deben ser salvados de la emergencia, sino ser situados de forma tal que puedan generar crecimiento para el bien de la economía mundial. Con medios financieros adicionales, los países pobres pueden impulsar su comercio, expandir la red social e invertir en la infraestructura y la industria manufacturera. Para esto se hace necesario que las naciones industrializadas inyecten más recursos, algo que parece sumamente improbable dado es escenario negativo que vive la economìa mundial. Este tema será tratado en la cumbre del G-20 que se celebrará en Pittsburg a fines de este mes.
Dado que la crisis desplazó los mecanismos de crecimiento, ahora es el turno de los países en vías de desarrollo. "China es un buen ejemplo, porque ayuda al crecimiento global", expresó Zoellick en una visita reciente a Pekín. Con su programa coyuntural, China pudo mantener su crecimiento en casi 8 por ciento y estabiliza así la afectada economía mundial.
Si la situación en las naciones ricas es difícil por el desempleo y los recortes en los créditos, en muchos países en desarrollo se trata directamente de supervivencia. Y no sólo entre los más pobres en África. La crisis económica afectó a los países en desarrollo cuando éstos trataban de manejar la crisis de los alimentos y los altos precios del petróleo.
El Banco Mundial considera que son 40 los países especialmente afectados. El comercio se desplomó, sobre todo en los países exportadores de materias primas. El turismo cayó. Los trabajadores que encontraron trabajo en otros países transfieren menos dinero a sus familias.
Si el crecimiento de los países en vías de desarrollo en 2007 aún estaba en 7.7 por ciento, se prevé que este año caerá a 1.2 por ciento. Sin China e India, las economías nacionales más pobres podrían incluso reducirse en 1.6 por ciento. Además, otros 50 millones de personas en el mundo caerán en la pobreza.
Por esta razón los países en vías de desarrollo no sólo deben ser salvados de la emergencia, sino ser situados de forma tal que puedan generar crecimiento para el bien de la economía mundial. Con medios financieros adicionales, los países pobres pueden impulsar su comercio, expandir la red social e invertir en la infraestructura y la industria manufacturera. Para esto se hace necesario que las naciones industrializadas inyecten más recursos, algo que parece sumamente improbable dado es escenario negativo que vive la economìa mundial. Este tema será tratado en la cumbre del G-20 que se celebrará en Pittsburg a fines de este mes.
Estados Unidos es líder en venta de armas

A pesar de la crisis económica que provocó una caída en la venta de armas, Estados Unidos consagró su papel como el mayor proveedor de armamentos del mundo aumentando su negocio en más de dos tercios de la venta mundial, de acuerdo con un estudio del Congreso.
Estados Unidos firmó acuerdos de venta de armamento por un valor de 37,8 mil millones de dólares en 2008 lo que supone el 68,4 por ciento de la venta global, un incremento significativo si se compara con el año anterior en que Washington acumuló un beneficio de ventas de 25,4 mil millones de dólares.
En segundo lugar le sigue Italia, con un total de 3,7 mil millones de dólares y en tercero Rusia, cuyas ventas de armamento han caído considerablemente en los últimos tres años, según la recopilación anual de venta de armamento 'Transferencia de armas convencionales a naciones en desarrollo' elaborada por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS).
El incremento en las ventas de armamento de Estados Unidos se "atribuye no sólo al aumento de pedidos por parte de clientes en Asia y Oriente Próximo sino también al suministro continúo de clientes de Estados Unidos repartidos en el mundo entero", señala el estudio.
Entre los países a los que vende armamento Estados Unidos destacan India, Irak, Egipto, Corea del Sur, Brasil, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, éste último se consagra como el principal cliente de Washington que compró equipo de guerra por valor de 9,7 mil millones de dólares en 2008.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Altas tasas de desempleo ponen en cautela al G20

El G20 no se dejó arrastrar por la euforia bursátil y lejos de participar del jolgorio, los ministros de finanzas reunidos en Londres el fin de semana señalaron que “las tasas de aumento del desempleo están provocando una crisis muy difícil”. Si bien hay acuerdo en que la velocidad de la caída se ha atenuado, también hay consenso en que la recuperación sigue siendo frágil. El aumento del desempleo en todo el mundo es un síntoma preocupante, y su persistencia puede llevar a la crisis a niveles muy complejos.
Esto indica que la recesión no ha terminado. Si bien “lo peor ha quedado atrás”, las bases de la economía mundial siguen siendo débiles. Ya tocamos fondo, pero seguiremos ahí y llegará el momento en que hasta las estadísticas nos jugarán una mala pasada. Esto es así porque una recesión se conoce técnicamente como dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Lo que significa que apenas el crecimiento sea positivo, la recesión habrá terminado para efectos estadísticos, lo que es ciertamente un error. Países como el Reino Unido o Japón han tenido cinco trimestres de crecimiento negativo continuo y en estos casos una cifra positiva está lejos de representar un retorno a la normalidad.
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sábado, 5 de septiembre de 2009
Cunde la pobreza y el hambre en Estados Unidos

A medida que los estragos de la crisis avanzan, una de las calamidades que subyacen son las de la pobreza y la miseria en Estados Unidos. Un informe presentado esta semana por Mariana Chilton, de la Universidad de Drexel, Filadelfia, señaló que más de 13 millones de niños no tienen comida en Estados Unidos. La pobreza y el hambre avanzan y cada mes aumenta la cifra de estampillas de alimentación que en agosto superó los 30 millones. Todo un récord.
Las imágenes de los barrios pobres de la ciudad y sus terrenos baldíos compiten con las casas abandonadas y los drogadictos. "La gente cree que saben donde viven, pero eso no es cierto. Las fotos les da la oportunidad de ver", dice Crystal Sears, una de las 40 mujeres que participan en el programa "Testigos del hambre".
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Estados Unidos corta ayuda a golpistas hondureños
David Brooks. Washington.-
El gobierno de Estados Unidos, tal vez el último integrante de la comunidad interamericana en hacerlo, canceló hoy parte de su asistencia exterior a Honduras al concluir que lo ocurrido fue un golpe de Estado, y advirtió que no aceptaría los resultados de una elección presidencial bajo las actuales condiciones en ese país.
“Hoy nuestra acción es enviar un mensaje muy claro al régimen de facto: su estrategia no funcionará”, explicó el vocero del Departamento de Estado Philip J. Crowley, quien explicó que esa estrategia “de buscar hacer correr el reloj sobre el periodo del presidente Zelaya es… inaceptable. Ha llegado el momento para que todas las partes firmen el acuerdo de San José”
Aunque una vez más la secretaria de Estado evitó calificar de manera legal y oficial que el secuestro y expulsión del presidente constitucional de Honduras fue un golpe de Estado militar con lo cual, bajo la ley aquí, se tendría que cancelar casi toda la asistencia al país centroamericano, ordenó que se aplicarán las sanciones.
Firme mensaje del Departamento de Estado
El Departamento de Estado anunció hoy tres medidas en lo que altos funcionarios del gobierno del presidente Barack Obama consideran un firme mensaje: cancelación de toda asistencia estadunidense no humanitaria, revocación de las visas de integrantes identificados del gobierno de facto de Honduras, y el aviso de que Washington no reconocerá el resultado de una elección presidencial en ese país bajo las condiciones actuales.
Este anuncio se difundió poco después de una reunión entre el presidente Manuel Zelaya y la secretaria de Estado Hillary Clinton en Washington, en un contexto donde los llamados de líderes del hemisferio junto con diversos políticos demócratas y organizaciones dentro de Estados Unidos han intensificado la presión para que el gobierno de Obama se sume al consenso internacional para romper relaciones y aplicar sanciones al régimen golpista.
“La secretaria de Estado ha tomado la decisión, consistente con la legislación estadunidense, reconociendo la necesidad de medidas firmes a la luz de la continua resistencia a la adopción del acuerdo de San José por el régimen de facto y el continuo fracaso en los intentos por restaurar el orden democrático, constitucional en Honduras”, afirmó en una declaración el vocero Ian Kelly.
Así, se anunció la cancelación de una amplia gama de asistencia al gobierno hondureño como resultado del golpe de Estado del 28 de junio.
La restauración de la asistencia cancelada será predicada sobre un retorno al gobierno democrático, constitucional, en Honduras, afirma el comunicado. A la vez, informa que se han identificado miembros individuales y promotores del régimen de facto cuyas visas se están revocando. Sin embargo, el Departamento de Estado rehusó divulgar sus nombres.
El Departamento de Estado declaró que las elecciones programadas para noviembre no sólo tienen que ser imparciales, transparentes y con acceso pleno a todo ciudadano, sino que tendrán que estar basadas en una conclusión positiva del proceso Arias para ser legítimas. En este momento, no podríamos apoyar el resultado de las elecciones programadas, afirmó.
Con todo esto, parecería que se define la posición estadunidense hasta ahora algo esquizofrénica, donde por un lado Obama declaraba lo ocurrido como un golpe de Estado y demandaba el retorno del presidente constitucional, mientras que su secretaria de Estado evitaba ese término y esa demanda de manera explícita.
Sin embargo, el anuncio de cancelar la asistencia en los hechos es sólo la formalización de la suspensión de la asistencia no humanitaria ya anunciada por el gobierno de Obama poco después del golpe de Estado. Por otra parte, aunque las medidas tienen la intención de enviar un mensaje inequívoco de que un golpe de Estado tendrá severas consecuencias en cualquier país, y que Estados Unidos, junto con la comunidad interamericana, está sentando un precedente con esta respuesta, según comentaron altos funcionarios del gobierno hoy en una teleconferencia con reporteros, las medidas no fueron las más fuertes posibles.
Por un lado, y en contraste con la mayoría de los gobiernos americanos y europeos, Washington mantiene a su embajador en Tegucigalpa. Además, el gobierno de Obama no ordenó el congelamiento de bienes de los golpistas en este país, como lo habían solicitado el propio Zelaya y otros gobiernos y políticos aquí.
Por otro, aunque la cancelación de asistencia es por unos 30 millones de dólares –altos funcionarios detallaron que incluyen unos 9.4 millones en asistencia de la USAID, casi 8.7 millones en fondos de seguridad y militar, 1.7 fondos de seguridad y 11 millones en fondos del Fondo del Milenio (este último aun por aprobarse formalmente)– continuarán fluyendo unos 70 millones en fondos clasificados como asistencia humanitaria.
Durante los más de dos meses de respuestas ambiguas del gobierno de Obama al golpe de Estado en Honduras, se fue creando una especie de vacío político en Washington que fue oportunamente explotado por varios legisladores republicanos conservadores en alianza con influyentes cabilderos y abogados estadunidenses que fueron contratados por los golpistas para promover su caso aquí.
Estos repetían el argumento de los golpistas de que habían defendido la democracia en Honduras a través de la expulsión legal de Zelaya y rescatando así al país de las garras de Hugo Chávez y sus aliados de los países de la Alba.
Lanny Davis, prominente cabildero, ex asesor de Hillary Clinton y abogado de su esposo cuando era presidente, fue contratado para representar a empresarios hondureños que apoyan el golpe, lo cual generó sospechas de que la secretaria de Estado estaba obrando por un camino diferente al de su jefe, el presidente, en torno a Honduras.
Ante esto, algunos legisladores demócratas y organizaciones civiles intensificaron su crítica a la respuesta del gobierno y sobre todo de Clinton, a la crisis en el país centroamericano. Algunos advertían que Honduras podría ser el punto que determina si la política exterior de Obama cumplirá con su promesa de abrir un nuevo capítulo en las relaciones con América Latina.
Hoy, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Howard Berman, publicó un artículo en Los Ángeles Times en el cual expresó la urgencia de que el Departamento de Estado califique de manera legal lo ocurrido en Honduras como un golpe de Estado, ya que eso podría afectar el curso de la democracia en el hemisferio occidental. Consiguió, pero sólo en parte, lo que deseaba esta mañana.
Aunque para voces ultraconservadoras como Ileana Ros-Lehtinen el anuncio de hoy fue un error que podría perjudicar a la democracia en el hemisferio, para otros no fue suficiente. El Departamento de Estado está respondiendo a la presión, pero aún no está claro si el gobierno de Obama busca seriamente sacar al régimen golpista, al que continúa apoyando con asistencia militar y económica, afirmó Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research en Washington. Aún hay un buen monto de dinero que no es asistencia alimentaria o cualquier cosa que los pobres necesitan que sigue fluyendo a la dictadura, concluyó.
El gobierno de Estados Unidos, tal vez el último integrante de la comunidad interamericana en hacerlo, canceló hoy parte de su asistencia exterior a Honduras al concluir que lo ocurrido fue un golpe de Estado, y advirtió que no aceptaría los resultados de una elección presidencial bajo las actuales condiciones en ese país.
“Hoy nuestra acción es enviar un mensaje muy claro al régimen de facto: su estrategia no funcionará”, explicó el vocero del Departamento de Estado Philip J. Crowley, quien explicó que esa estrategia “de buscar hacer correr el reloj sobre el periodo del presidente Zelaya es… inaceptable. Ha llegado el momento para que todas las partes firmen el acuerdo de San José”
Aunque una vez más la secretaria de Estado evitó calificar de manera legal y oficial que el secuestro y expulsión del presidente constitucional de Honduras fue un golpe de Estado militar con lo cual, bajo la ley aquí, se tendría que cancelar casi toda la asistencia al país centroamericano, ordenó que se aplicarán las sanciones.
Firme mensaje del Departamento de Estado
El Departamento de Estado anunció hoy tres medidas en lo que altos funcionarios del gobierno del presidente Barack Obama consideran un firme mensaje: cancelación de toda asistencia estadunidense no humanitaria, revocación de las visas de integrantes identificados del gobierno de facto de Honduras, y el aviso de que Washington no reconocerá el resultado de una elección presidencial en ese país bajo las condiciones actuales.
Este anuncio se difundió poco después de una reunión entre el presidente Manuel Zelaya y la secretaria de Estado Hillary Clinton en Washington, en un contexto donde los llamados de líderes del hemisferio junto con diversos políticos demócratas y organizaciones dentro de Estados Unidos han intensificado la presión para que el gobierno de Obama se sume al consenso internacional para romper relaciones y aplicar sanciones al régimen golpista.
“La secretaria de Estado ha tomado la decisión, consistente con la legislación estadunidense, reconociendo la necesidad de medidas firmes a la luz de la continua resistencia a la adopción del acuerdo de San José por el régimen de facto y el continuo fracaso en los intentos por restaurar el orden democrático, constitucional en Honduras”, afirmó en una declaración el vocero Ian Kelly.
Así, se anunció la cancelación de una amplia gama de asistencia al gobierno hondureño como resultado del golpe de Estado del 28 de junio.
La restauración de la asistencia cancelada será predicada sobre un retorno al gobierno democrático, constitucional, en Honduras, afirma el comunicado. A la vez, informa que se han identificado miembros individuales y promotores del régimen de facto cuyas visas se están revocando. Sin embargo, el Departamento de Estado rehusó divulgar sus nombres.
El Departamento de Estado declaró que las elecciones programadas para noviembre no sólo tienen que ser imparciales, transparentes y con acceso pleno a todo ciudadano, sino que tendrán que estar basadas en una conclusión positiva del proceso Arias para ser legítimas. En este momento, no podríamos apoyar el resultado de las elecciones programadas, afirmó.
Con todo esto, parecería que se define la posición estadunidense hasta ahora algo esquizofrénica, donde por un lado Obama declaraba lo ocurrido como un golpe de Estado y demandaba el retorno del presidente constitucional, mientras que su secretaria de Estado evitaba ese término y esa demanda de manera explícita.
Sin embargo, el anuncio de cancelar la asistencia en los hechos es sólo la formalización de la suspensión de la asistencia no humanitaria ya anunciada por el gobierno de Obama poco después del golpe de Estado. Por otra parte, aunque las medidas tienen la intención de enviar un mensaje inequívoco de que un golpe de Estado tendrá severas consecuencias en cualquier país, y que Estados Unidos, junto con la comunidad interamericana, está sentando un precedente con esta respuesta, según comentaron altos funcionarios del gobierno hoy en una teleconferencia con reporteros, las medidas no fueron las más fuertes posibles.
Por un lado, y en contraste con la mayoría de los gobiernos americanos y europeos, Washington mantiene a su embajador en Tegucigalpa. Además, el gobierno de Obama no ordenó el congelamiento de bienes de los golpistas en este país, como lo habían solicitado el propio Zelaya y otros gobiernos y políticos aquí.
Por otro, aunque la cancelación de asistencia es por unos 30 millones de dólares –altos funcionarios detallaron que incluyen unos 9.4 millones en asistencia de la USAID, casi 8.7 millones en fondos de seguridad y militar, 1.7 fondos de seguridad y 11 millones en fondos del Fondo del Milenio (este último aun por aprobarse formalmente)– continuarán fluyendo unos 70 millones en fondos clasificados como asistencia humanitaria.
Durante los más de dos meses de respuestas ambiguas del gobierno de Obama al golpe de Estado en Honduras, se fue creando una especie de vacío político en Washington que fue oportunamente explotado por varios legisladores republicanos conservadores en alianza con influyentes cabilderos y abogados estadunidenses que fueron contratados por los golpistas para promover su caso aquí.
Estos repetían el argumento de los golpistas de que habían defendido la democracia en Honduras a través de la expulsión legal de Zelaya y rescatando así al país de las garras de Hugo Chávez y sus aliados de los países de la Alba.
Lanny Davis, prominente cabildero, ex asesor de Hillary Clinton y abogado de su esposo cuando era presidente, fue contratado para representar a empresarios hondureños que apoyan el golpe, lo cual generó sospechas de que la secretaria de Estado estaba obrando por un camino diferente al de su jefe, el presidente, en torno a Honduras.
Ante esto, algunos legisladores demócratas y organizaciones civiles intensificaron su crítica a la respuesta del gobierno y sobre todo de Clinton, a la crisis en el país centroamericano. Algunos advertían que Honduras podría ser el punto que determina si la política exterior de Obama cumplirá con su promesa de abrir un nuevo capítulo en las relaciones con América Latina.
Hoy, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Howard Berman, publicó un artículo en Los Ángeles Times en el cual expresó la urgencia de que el Departamento de Estado califique de manera legal lo ocurrido en Honduras como un golpe de Estado, ya que eso podría afectar el curso de la democracia en el hemisferio occidental. Consiguió, pero sólo en parte, lo que deseaba esta mañana.
Aunque para voces ultraconservadoras como Ileana Ros-Lehtinen el anuncio de hoy fue un error que podría perjudicar a la democracia en el hemisferio, para otros no fue suficiente. El Departamento de Estado está respondiendo a la presión, pero aún no está claro si el gobierno de Obama busca seriamente sacar al régimen golpista, al que continúa apoyando con asistencia militar y económica, afirmó Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research en Washington. Aún hay un buen monto de dinero que no es asistencia alimentaria o cualquier cosa que los pobres necesitan que sigue fluyendo a la dictadura, concluyó.
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Hegemonía y Dominación
viernes, 4 de septiembre de 2009
Desempleo en EE.UU. alcanza su mayor nivel en 30 años

La tasa oficial de desempleo en la mayor economía del mundo llegó al 9,7%, superando el 9,5% esperado por los economistas y alcanzando los niveles de la crisis de 1983. Todo indica que el pronóstico del 10% de desempleo para ese país se cumplirá antes de lo previsto. Este nivel es el mayor de los últimos 25 años, lo que da cuenta de la gravedad de la crisis actual, cuya solución no está "a la vuelta de la esquina" como piensan algunos.
El gráfico muestra la pérdida de empleo desde el inicio de la recesión en términos porcentuales, comparándolo con otras crisis. La fuerza de la caída en el empleo demuestra que la recesión actual es la peor desde la Segunda Guerra Mundial.
Un aspecto que no debe quedar oculto es que si bien la tasa oficial de desempleo llega al 9,7%, la tasa real de desempleo alcanza el 16,8%. Estos es porque las estadísticas de desempleo no toman en cuenta a quienes trabajan a tiempo parcial, y a quienes comienzabn a buscar trabajo por primera vez. Como vemos, lejos de la rápida recuperación, la economía mundial se encuentra sumergida en un pantano de dificil salida.
martes, 1 de septiembre de 2009
Desempleo llega al 10,8% y sigue en alza
Un aumento de 2,4 puntos porcentuales registra para los últimos doce meses la tasa de desocupación de Chile, de acuerdo a lo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que cifró en un 10,8 por ciento este índice para el trimestre mayo - julio, 0,1 punto porcentual más que el trimestre anterior. Según el INE, el total de personas sin trabajo en el país se elevó a 783 mil.
La tasa desestacionalizada no registró variación respecto al trimestre anterior, lo que muestra un menor ritmo de aceleración del desempleo. De acuerdo al INE, esta tasa de desempleo se explica por un deterioro de la ocupación en 1,6 por ciento en los últimos doce meses y un aumento de la fuerza de trabajo en 1,1 por ciento.
Las personas asalariadas fueron quienes sufrieron las mayores consecuencias de la pérdida del empleo, con un 3,2 por ciento de disminución de esta tasa, la mayor caída en lo que va del año. En cambio, aumentaron los trabajos por cuenta propia en un 5,2 por ciento.
Según los indicadores del INE, aumentaron las personas cesantes, que alcanzan las 152.320, y quienes buscan trabajo por primera vez, que bordean las treinta mil. Además, de registró un alza de los inactivos, quienes llegan a 134.110.
Por segunda vez consecutiva el empleo volvió a aumentar en la categoría Servicios Financieros, con 2,2 por ciento (13.410 personas), el mismo porcentaje para los Servicios Comunales, Sociales y Personales (40.380). De acuerdo a las estimaciones que entrego en el artículo que escribí para La explosión de la crisis global, el desempleo bordeará el 12% a principios del próximo año.
Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas
La tasa desestacionalizada no registró variación respecto al trimestre anterior, lo que muestra un menor ritmo de aceleración del desempleo. De acuerdo al INE, esta tasa de desempleo se explica por un deterioro de la ocupación en 1,6 por ciento en los últimos doce meses y un aumento de la fuerza de trabajo en 1,1 por ciento.
Las personas asalariadas fueron quienes sufrieron las mayores consecuencias de la pérdida del empleo, con un 3,2 por ciento de disminución de esta tasa, la mayor caída en lo que va del año. En cambio, aumentaron los trabajos por cuenta propia en un 5,2 por ciento.
Según los indicadores del INE, aumentaron las personas cesantes, que alcanzan las 152.320, y quienes buscan trabajo por primera vez, que bordean las treinta mil. Además, de registró un alza de los inactivos, quienes llegan a 134.110.
Por segunda vez consecutiva el empleo volvió a aumentar en la categoría Servicios Financieros, con 2,2 por ciento (13.410 personas), el mismo porcentaje para los Servicios Comunales, Sociales y Personales (40.380). De acuerdo a las estimaciones que entrego en el artículo que escribí para La explosión de la crisis global, el desempleo bordeará el 12% a principios del próximo año.
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