Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
sábado, 16 de noviembre de 2019
El litio de Bolivia y la urgencia de un golpe
Vijay Prashad, Brasil de Fato
El presidente de Bolivia Evo Morales fue derrocado por un golpe militar el 10 de noviembre. Ahora está en México. Antes de ser obligado a dejar la presidencia estuvo dedicado a un amplio proyecto de llevar democracia económica y social a su largamente explotado país. Es importante recordar que Bolivia ha sufrido una serie de golpes de Estado, a menudo encabezados por los militares y la oligarquía en nombre de las empresas mineras transnacionales. Inicialmente, eran empresas de estaño, pero el estaño ya no es el objetivo principal en Bolivia. El objetivo principal son sus enormes depósitos de litio, cruciales para los automóviles eléctricos.
Durante los últimos 13 años, Morales ha tratado de construir una relación diferente entre el país y sus recursos naturales. No quería que esos recursos beneficien a las transnacionales mineras, sino a su propia población. Parte de esa promesa se cumplió ya que ha disminuido el porcentaje de pobreza y la población boliviana ha mejorado sus indicadores sociales. La nacionalización los recursos combinada con el uso de sus ingresos para financiar el desarrollo social ha desempeñado un papel importante. La actitud del gobierno de Morales hacia las empresas transnacionales produjo una áspera respuesta por parte de ellas, muchas de las cuales llevaron a Bolivia ante los tribunales.
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viernes, 15 de noviembre de 2019
Bolivia en la tragedia de América Latina
Alejandro Nadal, La Jornada
El proceso de cambio social iniciado por la victoria de Evo Morales hace 14 años estuvo apuntalado por una victoria política de las clases explotadas en la sociedad boliviana. El triunfo electoral casi no cuenta con paralelismos en los procesos de lucha en la región. La vía a un socialismo al estilo Bolivia parecía quedar despejada.
Ese triunfo político coincidió con lo que se ha denominado el superciclo de los commodities. A partir de 1995, el índice de precios de las materias primas aumentó espectacularmente. Eso permitió a gobiernos, como los de Kirchner, Lula, Correa y Evo Morales, mantener ingresos fiscales suficientes para soportar los programas sociales que eran la médula de su estrategia económica y que ayudaron a la gente que había sido más abandonada durante la larga noche del neoliberalismo. Los programas brasileños, como el de Cero Hambre y Bolsa Familia, tuvieron su paralelismo en los distintos bonos que el gobierno entregaba puntualmente a Bolivia.
Esos programas sociales constituyeron un respiro para la gente que recibía los pagos. No sólo se trataba de una ayuda material para sobrellevar la pesada carga cotidiana que el castigo neoliberal había impuesto desde hacía años. También representaban un mensaje de aliento, en el sentido de sentir que alguien por fin se había acordado de las clases más golpeadas, lo que representó una inyección de optimismo y, yo diría, hasta de alegría política.
jueves, 14 de noviembre de 2019
El impensado y estruendoso estallido contra el homo-oeconomicus chilensis
Yemil Harcha Raffachello, Santiago de Chile
La primera pregunta que procede hacerse frente al actual estallido social debiera ser – a mi juicio- tratar de determinar si lo que estamos experimentando hoy en Chile, son los síntomas de una enfermedad social o -por el contrario- se trata del despertar de un largo coma social, es decir la cura de una enfermedad. Precisar, en suma, si estamos enfermando o estamos sanando.
Si consideramos la mutilación y pérdida de vidas por disparos de la policía o la destrucción por bandas violentistas de irrecuperables edificios patrimoniales, hay que concluir que estamos en presencia de una grave enfermedad. Pero si observamos la desaparición de la farándula televisiva y su reemplazo por necesarios debates políticos, parecería que –al revés- estamos por fin recuperando la racionalidad, enmudecida por décadas.
Curiosamente todo el mundo está de acuerdo en ambas conclusiones contradictorias,. Porque, si hay un rasgo evidente en este estallido social, es su naturaleza contradictoria: todos rechazamos la costosa destrucción humana y material ocasionada tanto por la policía como por los manifestantes, pero asimismo todos respaldamos absolutamente sus reivindicaciones.
Esta ambivalencia de la ciudadanía se refleja también en la vacilación del aparato institucional para enfrentar la situación. Por una parte reprimiendo, pero también acogiendo las reivindicaciones. Tal ambivalencia se manifiesta aun en la fuerza armada, donde mientras unos disparan a matar, otros se cuestionan de reprimir, o revisan sus protocolos de derechos humanos y hasta ha habido confraternización con los manifestantes.
miércoles, 13 de noviembre de 2019
El neoliberalismo y su colapso en Chile
Roberto Avila, DiarioUChile
Es evidente que el neoliberalismo está sucumbiendo en Chile, sólo la contumacia presidencial le mantiene en pie. Pero de mantenerse esta acarreará la ruina no sólo del modelo neoliberal sino también del capitalismo. La economía chilena tambalea, la recaudación del IVA en Octubre bajo en un 29 % la venta de calzados, vestuario y automóviles en un 50% y Octubre solo tuvo 12 días de convulsión social. Puede darse la paradoja histórica de un golpe empresarial contra un gobierno de derechas.
Millones de chilenos protestan desde la capital a la más pequeña localidad contra el neoliberalismo, bien cabe preguntarse entonces, que es el neoliberalismo?.
En 1947 se reunieron en la ciudad suiza de Mont Pelerín una serie de empresarios e intelectuales que dieron vida a un cuerpo de ideas que configuran el capitalismo en su forma más extremista. Entre los concurrentes se encontraban Friederick Von Hayek, Karl Popper, Ludwig Von Misses, Salvador de Madariaga y Milton Friedman, crearon allí una suerte de Internacional del empresariado que funciona hasta el día de hoy.
Los textos fundacionales del neoliberalismo son “Camino de Servidumbre” de Von Hayek y “La sociedad abierta y sus enemigos” de Karl Popper. Y “Libertad de elegir” de Milton Friedman.
martes, 12 de noviembre de 2019
Los ultrarricos de EEUU cada vez más ricos
El 1% más rico de EEUU se ha beneficiado con el alza bursátil, las bajas tasas de interés y las reducciones de impuestos del gobierno de Donald Trump, amasando activos que igualan al siguiente 9% más rico, y a los 4 deciles más ricos. En total, el 50% más rico de la población posee el 94% de la riqueza, mientras la otra mitad se reparte el otro 6%. Esto es el Neoliberalismo
lunes, 11 de noviembre de 2019
Gabriel Salazar: “Esta vez el enemigo es la clase política; la gente no quiere nada ni con la derecha, ni con la izquierda ni con el centro”
El historiador Gabriel Salazar analizó el movimiento social que ya supera las tres semanas en Chile y en entrevista con La Segunda aseguró que tiene para rato, y que la clase política no se da por aludida como uno de los focos de malestar de la ciudadanía.
Respecto al tipo de manifestación espontánea y el origen de la rabia, el académico reflexiona que “la gente se reúne en grupos chicos para deliberar por su cuenta. Aparecen las redes sociales, los colectivos. Los partidos políticos y los gobiernos no le hicieron caso ni al Mochilazo, ni al Pingüinazo, ni a la movilización estudiantil de 2011″.
En este sentido precisa que “Nadie los tomó en serio. Entonces, lo que ha ocurrido en estos días es la culminación de este proceso de transformación de la ciudadanía a través de una revolución interna y que ahora aparece en la calle de forma masiva”.
Sobre el tipo de organización que se ha dado en estos momentos, Salazar contesta que “antiguamente la gente se asociaba en una organización legalizada. En cambio, el movimiento de pobladores (mediados del siglo XX) no se regía por estatutos. Se armaba para hacer algo y luego se desarmaba. Esa es la red social. Por ejemplo, los delincuentes se asocian así. Microorganizaciones que se arman, desarman y multiplican. Pinochet pudo destruir las organizaciones con torturas, pero cuando se enfrentó a las jornadas de protestas del 83 al 87, cuando se enfrentó a las redes sociales populares, perdió. Esta forma de juntarse es típica del bandolerismo social”.
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Golpe en Bolivia: la derecha hace lo que sabe hacer
Emir Sader, Página 12
En Argentina, la izquierda perdió, volvió a disputar democráticamente las elecciones y ha ganado. En Brasil, Lula tuvo reconocidos sus derechos y se reincorpora a la lucha democrática en contra de un gobierno elegido por maniobras antidemocráticas. En Uruguay, el Frente Amplio lucha con todas sus fuerzas para mantener su gobierno. En Chile, el pueblo pelea democráticamente por el derecho a tener una Constitución democrática. Lopez Obrador, después de tantos intentos, ejerce democráticamente el gobierno para el cual fue elegido por aplastante mayoría por el pueblo mexicano.
En Bolivia, la derecha cuestionó el resultado electoral, con el apoyo de la OEA, que pidió hacer el recuento de los votos, con el acuerdo del gobierno de que sería un resultado vinculante. Sin embargo, de forma sincronizada, la misma OEA paralizó el recuento y propuso nuevas elecciones, con un nuevo Tribunal Electoral. Evo lo aceptó, anuló los resultados electorales y convocó a nuevos comicios. Pero la derecha ya se había radicalizado. Mesa fue desplazado por una alternativa de extrema derecha, originaria de Santa Cruz de la Sierra, dirigida por Luis Fernando Camacho, que desde un comienzo planteó la renuncia de Evo y se dirigió a La Paz para hostigar directamente al gobierno.
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domingo, 10 de noviembre de 2019
Arde el neoliberalismo en Nuestramérica
Katu Arkonada, La Jornada
Un fantasma recorre América Latina y el Caribe, el fantasma de las rebeliones contra el modelo de despojo social neoliberal.
Comenzábamos 2019 recordando a Benedetti y aquellas pintadas en las paredes que decían que cuando teníamos las preguntas, nos cambiaron las respuestas.
También recordábamos a inicios de año a Gramsci y sus Cuadernos de la cárcel, cuando al teorizar sobre los momentos de crisis el secretario general del Partido Comunista Italiano los definía como momentos de monstruos, donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer.
Trump y Bolsonaro son probablemente las expresiones monstruosas de estos tiempos confusos que nos ha tocado vivir, donde el modelo de globalización neoliberal está en crisis, una crisis de la que no es ajena una izquierda que tampoco ha sabido dar respuesta a los problemas de la gente común, posibilitando también el surgimiento de esos monstruos.
Comenzábamos también este año con el mayor bombardeo informativo sobre Venezuela, con la autoproclamación de una marioneta de Estados Unidos, la intensificación de la guerra económica y los sabotajes eléctricos contra las reservas de petróleo más grandes del mundo. Todo ello liderado por Estados Unidos y el Grupo de Lima.
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