jueves, 9 de junio de 2011

Se avecina una nueva crisis global

Joseph Halevi, Il Manifesto

Una nueva ola de crisis mundial, distinta de esa absurda disputa sobre Grecia que está hundiendo la UE en arenas movedizas, parece cada vez más probable. El foco de la crisis radica, de un lado, en la relación entre precios de las materias primas y productos alimenticios; de otro, en el crecimiento de India y China, y en cómo se integran estos dos fenómenos en las decisiones especulativas de los mercados financieros.

A mediados de abril, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, refiriéndose al aumento de precios de los productos alimenticios, afirmó que decenas de millones de personas en los países en desarrollo están a un paso del precipicio. Además, la inflación estimula burbujas especulativas en los mercados de productos alimenticios, es decir, especulaciones actuales sobre cosechas futuras. El crecimiento de China, y en menor medida el de la India, constituye el principal factor de la expansión de la demanda de productos alimenticios y materias primas. Sin embargo, los precios no están siguiendo la dinámica de la demanda real de los productos en cuestión, sino que crecen de acuerdo con las expectativas de lucro que se derivan de la compra de productos financieros derivados emitidos sobre materias primas. Un componente creciente de la demanda proviene de las sociedades financieras occidentales que colocan fondos que obtienen del Estado en instrumentos derivados. Ello se aplica también a los campos destinados a cultivos.

Los costos ocultos de la deuda sumergen al BCE en la bancarrota


Grecia es el país más endeudado del mundo después de Japón en relación con el tamaño de su economía. Pero mientras Japón es una economía grande y productiva que tiene la ventaja de tener su propia moneda y gran parte de la deuda dentro de su propia frontera, Grecia tiene su deuda con bancos extranjeros, principalmente bancos alemanes y franceses, que llegaron al país heleno para ofrecer toda la generosidad del euro en los años felices. El acceso a los mercados financieros, y a bajas tasas de interés, logró seducir a una población que no conocía el dinero barato.

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miércoles, 8 de junio de 2011

Smith, Keynes y las paradojas de la ciencia económica

Mario Rapoport y Ricardo Lazzari, Página 12

Ayer fue el aniversario del nacimiento de dos de los pensadores más influyentes en la historia de la ciencia económica, Adam Smith y John Maynard Keynes. Muchos han hablado y escrito sobre ellos, pero pocos han realizado una comparación de sus vidas y de sus obras, y ésta es la ocasión para hacerlo en momentos en que el capitalismo, el sistema que uno propulsó y el otro intentó salvar, se debate en una profunda crisis. Nuestro objetivo es exponer a grandes rasgos algunas de sus coincidencias y diferencias, lo que nos permitirá comprender, también, los límites del sistema económico en el que vivimos.

1. Toda teoría económica debe ser enmarcada en su época y las ideas de ambos tuvieron que ver con la problemática que le correspondió vivir a cada uno. Las razones del éxito que los acompañó están vinculadas con sus aciertos en descifrar y entender las tendencias y fenómenos históricos predominantes. En el caso de Adam Smith, la emergencia de un modelo capitalista de desarrollo en la Europa del siglo XVIII, marcado por la Revolución Industrial en lo económico y por cambios políticos que destruyeron o restringieron los privilegios de las monarquías absolutas. En el de Keynes, la época de declinación y primera gran crisis del capitalismo, que no comenzó, como lo señala él mismo en sus Ensayos de Persuasión (1931), con la caída de la Bolsa de Wall Street en 1929, sino antes, en la primera posguerra, a través de síntomas que advirtió tempranamente, como el fin del patrón oro y los desequilibrios crecientes del sistema económico internacional. Una evolución histórica que coincide con su etapa de formación y desarrollo como economista.

Se intensifica la crisis energética mundial

Michael T. Klare, TomDisPatch.com

Algunas buenas noticias sobre la energía: gracias al aumento de los precios del petróleo y al deterioro de las condiciones económicas d todo el mundo, la Agencia Internacional de Energía (AIE) informa de que la demanda global de petróleo no aumentará este año tanto como se había estimado, lo que podrá asegurar un cierto alivio temporal de los precios en el surtidor de gasolina. En su Informe sobre el Mercado del Petróleo de mayo, la AIE redujo su cálculo para 2011 del consumo global de petróleo en 190.000 barriles por día, ubicándolo en 89,2 millones de barriles. Como resultado, los precios al por menor podrían no llegar a los niveles estratosféricos predichos para este año, aunque sin duda seguirán siendo más elevados que enunca desde los meses pico de 2008, justo antes de la catástrofe económica global. Recordad que estamos hablando de las buenas noticias.

Crecen los desequilibrios del comercio mundial


Economist Intelligence Unit

No hay duda de que los precios de los productos primarios se volvieron más volátiles en la década pasada; eso se hizo evidente sobre todo tras la crisis financiera de 2008, cuando las expectativas de un colapso en la demanda causaron que los precios de las materias primas se desplomaran. Su recuperación ha sido igual de dramática y refleja varios factores, entre ellos una mayor participación de las finanzas globales en los mercados de productos primarios y en el repunte en la demanda de materiales de construcción y bienes manufactureros. Esta volatilidad tiene implicaciones en términos de comercio –es decir, en la proporción entre precios de exportaciones e importaciones– tanto en países exportadores como importadores de esos productos.

martes, 7 de junio de 2011

Manfred Max-Neef: El mundo en curso de colisión

Manfred Max-Neef: El mundo en rumbo de colisión from Prisma on Vimeo.

Manfred Max-Neef (1932) economista y ambientalista chileno, ganador del Premio Nobel Alternativo de Economía (Right Livelihood Award) y autor de “Economía Descalza” y “Desarrollo a Escala Humana”, 2 obras trascendentales a la hora de resumir su pensamiento que sigue claramente las líneas del Small is Beautiful, (Lo pequeño es hermoso), del economista inglés Ernst Friedrich Schumacher.

Max-Neef fue miembro del Consejo Asesor de los Gobiernos de Canadá y Suecia para el Desarrollo Sustentable, y candidato independiente a la Presidencia de la República de Chile en 1993. Entre los años 1994 y 2002 fue rector de la Universidad Austral de Chile. Actualmente es profesor de Economía Ecológica de la Universidad Austral de Chile. Está considerado como ‘Uno de los sabios de nuestro tiempo’ y ‘Uno de los 50 líderes mundiales en sostenibilidad’.

¿Qué está mal en la economía contemporánea?

Comparto con los lectores este valioso documento de Paul Streeten, en el cual reflexiona sobre las características de la economía como ciencia, haciendo hincapié en la formación y educación de los profesionales que la ejercen. Nuestra disciplina se ha ido haciendo cada vez más técnica, abandonando aspectos de gran importancia como conocimientos en materia de filosofía, ciencia política e historia económica. Este escrito expone tres razones para esos estudios interdisciplinarios. En la discusión del lugar de las matemáticas en la economía, la borrosidad entra cuando los símbolos a, b, c se identifican con personas, firmas o fincas individuales. La identificación de un símbolo bien definido con la realidad a menudo ambigua y borrosa invita a una falta de precisión y oscurece los conceptos. Si las ciencias sociales, incluida la economía, se consideran como tecnología ¿blanda? en comparación con la tecnología ¿dura? de las ciencias naturales, los estudios del desarrollo se han llegado a considerar como la parte más vulnerable de la ciencia económica. Además, aborda la cuestión de la economía del desarrollo y las implicancias de considerar lo social en la instancia de indagar acerca de las fuentes del desarrollo. Para Streeten, el desarrollo que debe ser objeto de estudio de la economía, es el desarrollo social.

Qué está mal en la economia contemporánea - Paul Streeten

Crece incertidumbre por la economía mundial, pero hay salida

El nuevo récord registrado por Estados Unidos la semana pasada generó inquietud en todos los ámbitos. A la caída de un 33% de los bienes inmobiliarios desde su pico el año 2007 (una cifra mayor a la registrada durante la Gran Depresión, que llegó al 31%), se sumó el decepcionante dato del empleo. En lugar de los esperados 150.000 empleos para mayo, la economía apenas creó 54.000 nuevos puestos de trabajo. El desempleo en Estados Unidos regresó al 9,1% oficial, mientras el desempleo real (de acuerdo a Shadowstats.com) se ubica en el 22,2%. Uno de cada seis estadounidenses depende de los cupones de alimentos del gobierno. El presupuesto federal, que a fines de los años 90 registraba superávit, tiene ahora unos déficit colosales que son sólo comparables al caso griego. Y el índice de actividad industrial pasó de 60 a 53,5 puntos en la mayor caída mensual de los últimos 25 años.

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