sábado, 10 de octubre de 2009

Así va la caída económica mundial


Esta gráfica de Doug Short, nos muestra la trayectoria de las cuatro mayores crisis de Estados Unidos. En color gris, y cruzando en diagonal todo el gráfico, está la Gran Depresión (1929-1932), en color rojo está la crisis del petróleo (1973-1974), en verde el crash tecnológico del año 2000, y en azul la actual crisis, que, a veinte meses de iniciada, mantiene una caída superior al 30% después de alcanzar una profundidad del 57%. La gráfica muestra claramente que la economìa mundial ha recibido su golpe más duro en ocho décadas.


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viernes, 9 de octubre de 2009

Razones para un Nobel: Recompensa a una nueva visión del mundo

Javier valenzuela, El País

Pasado un primer momento de sorpresa, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama tiene mucha lógica. El Instituto Nobel de Noruega premia así una visión del mundo -y del papel de Estados Unidos en el mundo- y no una obra. Obama no lleva ni un año en la Casa Blanca, por lo que aún no cabe juzgarle por sus resultados, pero en ese período ya ha cambiado radicalmente la música y la letra de la política internacional norteamericana. Y en un sentido que no puede ser más grato para los oídos de los escandinavos, los europeos y, en general, la mayoría de los habitantes del planeta.

Obama es todo lo contrario de George W. Bush, el titular de la Casa Blanca más impopular de todos los tiempos fuera de las fronteras de Estados Unidos (y puede que incluso que dentro de ellas). Allí donde Bush soñaba con un siglo XXI dominado unipolarmente por la potencia imperial estadounidense, Obama ve un mundo multipolar en el que Washington ejerce, sin duda, una gran influencia, pero en gran medida a través de su colaboración con otras potencias democráticas y en el seno de Naciones Unidas. Allí donde Bush tenía como instrumento preferente la guerra preventiva, Obama opta por el diálogo y la negociación. Allí donde Bush se reía de la ayuda al desarrollo de los países y continentes más pobres, Obama piensa que el progreso de esas gentes también es clave para garantizar la libertad, la seguridad y la riqueza de los norteamericanos. Allí donde Bush prefería seguir haciendo negocios con el petróleo, Obama asume que la lucha contra el cambio climático y la promoción de las energías renovables es imprescindible para la supervivencia de la especie humana.

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En tres trimestres Obama ha reconciliado a Estados Unidos con Europa, Rusia y China; ha dirigido un mensaje extraordinario -el de El Cairo- al mundo árabe y musulmán; ha tenido el valor de decirles a los israelíes que sin el nacimiento de un Estado palestino digno de ese nombre difícilmente tendrán garantizada la paz; ha renunciado al provocador escudo antimisiles de su predecesor y ha dado los pasos que podía para desmantelar Guantánamo y retirarse de Irak, y asimismo ha proclamado que su objetivo es liberar al mundo de la ominosa sombra de las armas nucleares.

En relación a América Latina, Obama también ha dicho algo absolutamente nuevo: Washington ya no considera esa zona como su bananero patio trasero, desea relaciones fraternales con sus pueblos y, para disgusto de los golpistas de Honduras, no consiente que se deponga por la fuerza a presidentes elegidos democráticamente.

Obama incluso ha tendido su mano a regímenes como Cuba e Irán, dándoles la oportunidad de que evolucionen pacíficamente hacia una situación de normalidad democrática y pertenencia constructiva en la comunidad internacional. El que esos regímenes no hayan acabado de comprender la oportunidad que se les ofrece sólo prueba de que, amén de despóticos, son estúpidos.

En cuanto a Afganistán, el planteamiento intelectual de Obama es correcto: Bush cometió un error monumental al relegar ese país a un segundo plano y concentrar las energías de EE UU -y con ellas las de buena parte de la comunidad internacional- en la ilegal, absurda, contraproducente guerra de Irak. En Afganistán es donde estaban -y siguen estando- las fuerzas coaligadas de los talibanes y Al Qaeda que agredieron a Estados Unidos el 11-S (y luego prosiguieron sembrando de sangre el mundo con los atentados de Bali, Casablanca, Madrid, Londres, Egipto, Estambul...). El problema es que los ocho años transcurridos desde la primera intervención militar en Afganistán han permitido a esas fuerzas reorganizarse y reconquistar posiciones. Y puede que el reajuste de Obama llegue tarde porque las opiniones públicas -en EE UU y en Europa, incluida España- ya no quieren soportar más bajas en ese país.

En cualquier caso, Bush fue el lado oscuro de Estados Unidos para cientos de millones de habitantes del planeta y Obama representa el lado luminoso. Y eso es lo que ha querido premiar -y muy pronto, a fin de reforzarle- el Instituto Nobel de Noruega.

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Lectura sugerida: ¿Quién nos saca de este lío?, artìculo publicado el 4 de noviembre de 2008, día de las elecciones en Estados Unidos.

Obama, premio Nobel de La Paz


En una decisión tan sorpresiva como ejemplar, el Comite del Premio Nobel otorgó el premio Nobel de La Paz al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, "por sus esfuerzos extraordinarios para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos". El premio, cita en particular los esfuerzos de Obama para reducir el arsenal nuclear, y la creación de "un nuevo clima internacional" para enfrentar la crisis financiera.

Más información, en estos links:
- El País
- Le Monde
- The New York Times
- The Washington Post
- The Wall Street Journal
- Bloomberg
- Der Spiegel



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Paul Krugman "No Es una Gran Depresión, Es peor"

Paul Krugman ganó el año pasado el premio Nobel de Economía por su trabajo en el área del comercio internacional. Sabe, por tanto, lo que dice cuando habla de este tema y su panorama es bastante desalentador.

Así lo demuestra la entrevista publicada en The Wall Street Journal, donde el panorama que vislumbra no es para nada de auspicioso.

"Es probable que la recesiòn esté terminando, pero los malos tiempos para el empleo están lejos de terminar. Las crisis financieras tienden a provocar golpes fuertes a la actividad económica y esta es la madre de todas las crisis financieras, sincronizada, además, a nivel mundial, por lo que falta mucho, mucho, para que se recupere".


y cuando se trata de mirar el comercio internacional, señala que la actual crisis es mucho peor que la Gran Depresión.
"La magnitud de la caída del comercio mundial ha sido tan grande, que supera todo lo imaginado, incluyendo los pronósticos más pesimistas".

vea la entrevista en The Wall Street Journal

Informaciones relacionadas
- La fuerte contracción del comercio mundial
- El comercio mundial sigue en picada

A propósito de la gran deuda europea

Conferencia del Cacique Guaicaipuro Cuatemoc ante la reunión de los Jefes de Estado de la Comunidad Europea, para cobrar la deuda del saqueo a América Latina

El siguiente es un texto del escritor Luis Britto García que recoge la figura del cacique Guaicaipuro, que existió hace más de 500 años, y cuyo contenido es punzante y certero.

La verdadera deuda externa
Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatémoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo quinientos años.
Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.
Yo los voy descubriendo.


También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses.
Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1.503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!
¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.

Yo, Guaicaipuro Cuatémoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.
Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan "Marshalltezuma", para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos:

¿han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?

Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.

Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestros hermanos europeos la viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo.
Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.
Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta tierra.
Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?

Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica.

Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota tal que les impide cumplir con sus compromisos financieros o morales.
En tal caso, nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con la que mataron al Poeta.
Pero no podrán.
Porque esa bala es el corazón de Europa.

jueves, 8 de octubre de 2009

Ceguera voluntaria en el G-20

José Manuel Naredo, Attac

La última reunión del G-20 ha seguido soslayando la identificación y el tratamiento realista de los aspectos clave que originaron la presente crisis internacional. Se soslaya que, a diferencia de los mercados de bienes de consumo, los mercados de bienes patrimoniales (acciones, inmuebles, terrenos…) se desequilibran con facilidad. Por ejemplo, cuando hay buena cosecha de tomates el precio suele bajar para facilitar su venta, pero no ocurre lo mismo con los bienes patrimoniales, que se atesoran en vez de consumirse: cuanto más en alza están sus precios, más se tienden a comprar y a acumular para beneficiarse de su esperada revalorización. El libre mercado es aquí fuente de inestabilidad, desata espirales explosivas de revalorizaciones y compras financiadas a crédito que configuran las consabidas burbujas, en las que se compra porque se piensa que va a subir el precio de las acciones o de los pisos y sus precios suben porque hay compras masivas.



Por mucho que los analistas acostumbren a justificar las elevadas cotizaciones en función de inventos diversos, la irracionalidad de los mercados acaba aflorando con el derrumbe de precios al que abocan estos procesos. En este contexto la clave del negocio pasa por aprovechar las plusvalías generadas durante el auge, sin sufrir las pérdidas ocasionadas por el declive. De ahí que hagan falta especialistas en comprar y vender en el momento oportuno y que, a medida que avanza el alza de las cotizaciones, las compra-ventas se multipliquen y el período de tenencia de los títulos (o de los inmuebles) se reduzca en el denodado empeño de obtener plusvalías y escabullir riesgos. Esta espiral podría cortarse fácilmente con impuestos disuasorios sobre las plusvalías realizadas a corto plazo que desincentiven este tipo de operaciones especulativas, pero el G-20 no se atreve a poner coto a este negocio, sólo a regular en alguna medida la retribución de los empleados que se ocupan de realizarlo. En este y otros aspectos han aflorado desavenencias entre los principales países beneficiarios de las burbujas, encabezados por EEUU, y el resto; entre los que esperan que las aguas vuelvan a su cauce y los que proponen tímidos controles o buscan reforzar su presencia en las finanzas mundiales.

Otro aspecto clave soslayado por el G-20 es la sobredimensión de los activos financieros y del negocio especulativo a ellos vinculado, pues la inestabilidad económica crece con el tamaño de las burbujas y corregirla exigiría un programa de adelgazamiento y saneamiento financiero que sigue sin plantearse. Al revés de lo que debería ocurrir, la marcha de los mercados financieros e inmobiliarios sigue marcando el pulso económico general, por lo que se espera que el repunte de las bolsas y la “vuelta a la normalidad” del mercado inmobiliario estadounidense traigan la salida de la crisis. Se olvida que este repunte es fruto del desplazamiento hacia el erario público de las deudas privadas y de la aplicación masiva del cóctel explosivo de abundante liquidez barata y permisividad financiera que habían desencadenado la crisis actual. La ceguera persiste.

Zapatero propone subir los impuestos

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero ha sugerido subir los impuestos "para no endeudar más a España". La medida es tremendamente impopular y se plantea en el momento menos indicado. Un alza de impuestos sólo conseguirá alargar la crisis y empeorar la situación. En tiempos de crisis los impuestos deben reducirse para lograr la reactivación económica. Es en las bonanzas cuando deben subirse los impuestos para generar el ahorro público que amortigue los efectos de una crisis.

"Se ha superado la fase aguda de la crisis"

El Gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordoñez, aseguró ayer que la fase más aguda de la crisis ha sido superada y que los principales indicadores macroeconómicos comienzan a mostrar que ya se ha tocado fondo. Los datos para el tercer trimestre serán menos malos que los del primero y el segundo, lo que indica que hay leves signos de estabilización. En todo caso, no es para cantar victoria.

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