martes, 29 de septiembre de 2009

Cepal entrega cinco recetas para mejorar políticas en competitividad

Cinco recetas para mejorar los niveles de innovación y tecnología en América Latina entregó ayer la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Barcena, durante su exposición en el III Foro de Competitividad realizado en el Hotel Sheraton y que reunió a autoridades públicas, empresarios y expertos del más alto nivel de los 34 países de la región.

A juicio de la experta, en el continente ha habido avances, pero "estos han sido insuficientes". Frente a este escenario, enfatizó áreas de acción específicas.


Una, el desarrollo de políticas activas con incentivos, apoyo a las inversiones y mejorar las alianzas público-privadas.

En segundo lugar, la ex secretaria general adjunta de gestión en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York planteó la necesidad de trabajar en sistemas nacionales y regionales para que las redes de competitividad interactúen.

Barcena dijo que es clave el fortalecimiento de la cooperación entre los países de la región, la formación de gestores de la innovación y una mirada de largo plazo “en pos de la convergencia productiva y la creación de empleo en el contexto de la igualdad”.

En el contexto de una red latinoamericana, Barcena adelantó que en marzo de 2010 la Cepal inaugurará la Escuela de Alta Formación para gestores de políticas de ciencia y tecnología de la Cepal. Dicha instancia, dijo la especialista, será fundamental para “apostar con firmeza en el capital humano”.

Respecto de las medidas que se requiere tomar a nivel local para avanzar en competitividad, sostuvo que "en Chile debe haber un aumento sustantivo del gasto público orientado a ciencia, tecnología e investigación".

Además, la secretaria ejecutiva de la Cepal afirmó que "ojalá se puedan establecer fondos compartidos entre los sectores público y privado, por ejemplo programas donde el Estado ponga uno y las empresas dos".

Finalmente, Barcena señaló que “también es importante la política de patentes, eso es central para que haya innovación, pues debe haber claridad, ya sea para copiar o desarrollar una nueva patente”.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Memorias de la Administración Carter, o cómo se entró en la edad obscura de la ciencia económica

Paul Krugman, Sin Permiso

Una de las novelas de John Updike se titulaba Memorias de la Administración Ford. Huelga decir que no versaba sobre Gerald Ford; iba de sexo, porque Updike recordaba los años de Ford como la era dorada de enredos amorosos extramaritales. Análogamente, este post no se refiera a Jimmy Carter, sino sobre teoría macroeconómica. (Lo siento.)

Fue a finales de los setenta cuando la teoría macroeconómica experimentó su gran proceso de división. Es un período grabado en la memoria de quienes éramos entonces jóvenes economistas en busca de un sendero propio. Sin embargo, no he visto nunca una explicación clara de lo que pasó en aquellos momentos. He aquí, pues, un esbozo de explicación que espero ver completada algún día por algún historiador serio de las ideas.

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Tal como yo lo recuerdo, todo empezó con el volumen de Phelps: Microeconomic Foundations of Employment and Inflation Theory. El asunto que esa colección de ensayos trataba de resolver está lindamente resumida aquí. Keynes (y, para lo que aquí interesa, Milton Friedman) sostenían que un descenso de la demanda agregada debido, pongamos por caso, a una caída en la oferta de dinero traería consigo una caída del empleo y de la producción; y la experiencia demostró que llevaban razón. Sin embargo, la teoría microeconómica estándar implica que la producción tendría que responder sólo a cambios en los precios relativos, no a cambios en el nivel general de precios, lo que, a su vez, implica que el dinero debería ser “neutral”: un 20% de caída en la oferta de dinero debería traer consigo un 20% de caída en el nivel general de precios, pero no alteraciones en el volumen de producción o en el empleo.

Phelps y otros se proponían explicar en términos de información imperfecta por qué la economía tiene una apariencia tan keynesiana: los trabajadores y las empresas responden a los cambios en el nivel de precios como si se tratara de un cambio en los precios relativos, porque, al comienzo, no pueden percatarse de la diferencia. Con el tiempo, no obstante, se percatan de su error, de modo, por ejemplo, que un incremento de la tasa de inflación comenzará por reducir el desempleo, pero no con una base sostenida, porque, al final, la inflación se reflejará en las expectativas de los agentes. Así pues, la nueva teoría predecía la aparición de estanflación, una predicción que se vio oportunamente confirmada.

Mas ¿de dónde vienen las expectativas? Robert Lucas procedió al maridaje de los modelos phelpianos con las expectativas racionales, la teoría según de la cual los agentes económicas se sirven de todo tipo de información disponible para hacer predicciones. Y eso llevó a una asombrosa conclusión: las políticas que la gente puede anticipar no tienen el menor efecto sobre el nivel de empleo. Sólo cuentan los cambios por sorpresa en, digamos, el nivel de oferta monetaria, lo que significa que no puedes servirte de políticas monetarias o de políticas fiscales para estabilizar la economía.

La teoría de Lucas tomó al asalto a los recintos de la profesión económica. No porque aportara la menor prueba sólida, sino por su astuta audacia, porque se servía de unos lindos razonamientos matemáticos, porque permitía a los macroeconomistas abandonarse al teórico neoclásico que todos llevaban dentro.

Pero ya a finales de los setenta resultaba claro que las expectativas o anticipaciones racionales no funcionaban a escala macro. ¿Por qué? Porque la gente tiene demasiada información.

Piénsese en el asunto del desempleo que antes mencioné. Lo que ocurre aquí es que una contracción en la oferta monetaria puede generar una recesión, ¡pero sólo mientras la gente no se percate de que hay una recesión! Ya ven ustedes, si la gente sabe que hay una recesión, sabe también que los precios bajo que se le ofrecen reflejan una demanda general baja, no una demanda específicamente baja para sus productos.

En los modelos del tipo de los de Lucas, se parte del supuesto de que la gente observa los precios a los que se enfrenta y es capaz de distinguir óptimamente la “señal” del “ruido”. Los modelos se desploman, sin embargo, así que permites que las gentes tengan acceso a cualquier tipo de información (observando, pongamos por caso, los tipos de interés, o leyendo periódicos). Y la realidad, huelga decirlo, es que las recesiones persisten hasta mucho después de que todo el mundo sepa que hay una recesión, es decir, hasta mucho después de que se haya desvanecido la confusión exigida por los modelos lucasianos.

Recuerdo un seminario, celebrado, creo, en 1980, en el que Robert Barro presentaba un modelo de ciclos económicos basado en las expectativas racionales. Alguien le preguntó cómo podía reconciliar ese modelo con la grave recesión que estaba en curso mientras él hablaba. “No me interesa el último residual”, replicó Barro.

Pero hacia 1980 o 1981 era ya bastante claro para todo el mundo que el proyecto de Lucas –el intento de explicar el comportamiento manifiestamente keynesiano de la economía en puros términos de información imperfecta— había fracasado. ¿Qué harían los teóricos de la macroeconomía?

Pues se dividieron. Una facción, en efecto, dijo: “Vale; no podemos explicar lo que creemos ver en términos de maximización total. Pues supondremos la maximización tiene ciertos límites: costes del cambio de precios, racionalidad limitada, o cualquier cosa por el estilo”. Esa facción terminó por ser conocida como Nuevo keynesianismo, teoría económica de agua salada. (1)

La otra facción, en efecto, dijo: “Vale: no podemos explicar lo que creemos ver en términos de maximización toral. Pues será porque interpretamos mal los datos: cosas como los cambios en la oferta monetaria no pueden traer consigo recesiones, porque la teoría dice que eso es imposible”. Esa facción terminó por ser conocida como la escuela de los ciclos económicos reales, teoría económica de agua dulce. (2)

Pero la cosa es así: llegados a este punto, la escuela de agua dulce no se acuerda ya de nada de esto, en buena medida porque purgaron de sus centros a todo lo que oliera a keynesiano y aun a monetarista. Todo lo que saben del keynesianismo es que fue “refutado", y que nada que proceda de él (ni siquiera los modelos neokeynesianos con expectativas racionales, un enfoque que, como dice, Greg Mankiw, “ofrece un esquema conceptual para la intervención pública en la economía, por ejemplo, una política monetaria o fiscal anticíclica”) merece siquiera ser escuchado.

Y así se ha llegado adonde se ha llegado.

NOTAS T. : (1) En referencia a la ciencia económica cultivada en las instituciones académicas ubicadas en el Este y en el Oeste de los EEUU, es decir, en las costas atlántica y pacífica (Harvard, Berkely, Princenton, Stanford, etc.). (2) En referencia a la ciencia económica cultivada en las instituciones académicas ubicadas en el centro de los EEUU, en áreas de grandes lagos (Chicago, Rochester, Minessota, etc.).

Bancos europeos acumulan pérdidas por 580 mil millones de dólares


Suena siniestro, pero la crisis financiera no ha terminado. Hasta 22 grandes europeos pueden perder hasta 400 mil millones de euros (580 mil millones de dólares) en préstamos durante este año y el próximo, según las conclusiones de las pruebas de estrés llevadas a cabo por los reguladores de la UE.

Citando a funcionarios que han trabajado en las conclusiones de las pruebas de tensión, el International Herald Tribune señaló el sábado que: “Veintidós de los grandes bancos en Europa pueden haber acumulado pérdidas de crédito por cerca de 400 mil millones de euros para este año y el próximo”.

Las pruebas de los bancos de Europa se llevaron a cabo por el Comité de Supervisores Bancarios Europeos o CEB y serán dadas a conocer entre el jueves y el viernes de esta semana en Gotemburgo, Suecia. Los ministros de Finanzas de la UE tienen previsto publicar el estado de la salud de la banca, sobre la base de los resultados de estas pruebas. También tienen previsto iniciar una prueba de esfuerzo para las compañías de seguros. Según funcionarios de la UE, las pruebas de estrés para las aseguradoras europeas se llevarán a cabo en la sede de Frankfurt del Comité de seguros y pensiones de jubilación.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Lecturas

Reforma o ruina, Paul Krugman
El impetuoso retorno de la ideología liberal en los años setenta, Eric Toussaint
La estatización de la banca: una discusión necesaria e inmediata, Paul Walder
Chile y Bachelet, Finanzas Públicas


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¿Top ten en felicidad?

La encuesta Latinobarómetro, realizada en 18 países de América Latina y a más de 500 millones de habitantes, reveló el grado de felicidad de los chilenos en comparación con el resto de las naciones de la región en medio de la crisis económica actual.

Chile ocupa el décimo lugar de la lista, quedando justo en la mitad de los países más felices. El primero en ocupar el ranking latinoamericano es Brasil, seguido de Guatemala, Venezuela, Argentina y México.


Bolivia y Perú están más abajo y presentan un menor grado de satisfacción, al igual que Panamá y Paraguay, entre otros.

La encuesta de Latinobarómetro ha demostrado un incremento sostenido del grado de felicidad de los países latinoamericanos.

Pero, ¿qué es realmente lo que condiciona la felicidad? Según el sondeo, factores externos como el trabajo, la pareja, la estabilidad económica actual –sobre todo en medio de la crisis-, los bienes e incluso el clima de cada nación encuestada, condicionan la alegría de quienes habitan el continente.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Mafias farmacéuticas


Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatic

Los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar los medicamentos genéricos mucho más baratos. La ofensiva de los monopolios farmacéutico-industriales no tiene fronteras. La salud en juego.

Muy pocos medios de comunicación lo han comentado. La opinión pública no ha sido alertada. Y sin embargo, las preocupantes conclusiones del Informe final (1), publicado por la Comisión Europea el pasado 8 de julio, sobre los abusos en materia de competencia en el sector farmacéutico merecen ser conocidas por los ciudadanos y ampliamente difundidas.


¿Qué dice ese informe? En síntesis: que, en el comercio de los medicamentos, la competencia no está funcionando, y que los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar los medicamentos genéricos mucho más baratos. Consecuencia: el retraso del acceso del consumidor a los genéricos se traduce en importantes pérdidas financieras no sólo para los propios pacientes sino para la Seguridad Social a cargo del Estado (o sea de los contribuyentes). Esto, además, ofrece argumentos a los defensores de la privatización de los Sistemas Públicos de Salud, acusados de ser fosos de déficits en el presupuesto de los Estados.

Los genéricos son medicamentos idénticos, en cuanto a principios activos, dosificación, forma farmacéutica, seguridad y eficacia, a los medicamentos originales producidos en exclusividad por los grandes monopolios farmacéuticos. El periodo de exclusividad, que se inicia desde el momento en que el producto es puesto a la venta, vence a los diez años; pero la protección de la patente del fármaco original dura veinte años. Entonces es cuando otros fabricantes tienen derecho a producir los genéricos que cuestan un 40% más baratos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la mayoría de los Gobiernos recomiendan el uso de genéricos porque, por su menor coste, favorecen el acceso equitativo a la salud de las poblaciones expuestas a enfermedades evitables (2).

El objetivo de las grandes marcas farmacéuticas consiste, por consiguiente, en retrasar por todos los medios posibles la fecha de vencimiento del periodo de protección de la patente; y se las arreglan para patentar añadidos superfluos del producto (un polimorfo, una forma cristalina, etc.) y extender así, artificialmente, la duración de su control del medicamento.

El mercado mundial de los medicamentos representa unos 700.000 millones de euros (3); y una docena de empresas gigantes, entre ellas las llamadas "Big Pharma" -Bayer, GlaxoSmithKline (GSK), Merck, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis-, controlan la mitad de ese mercado. Sus beneficios son superiores a los obtenidos por los poderosos grupos del complejo militar-industrial. Por cada euro invertido en la fabricación de un medicamento de marca, los monopolios ganan mil en el mercado (4). Y tres de esas firmas, GSK, Novartis y Sanofi, se disponen a ganar miles de millones de euros más en los próximos meses gracias a las ventas masivas de la vacuna contra el virus A(H1N1) de la nueva gripe (5).

Esas gigantescas masas de dinero otorgan a las "Big Pharma" una potencia financiera absolutamente colosal. Que usan en particular para arruinar, mediante múltiples juicios millonarios ante los tribunales, a los modestos fabricantes de genéricos. Sus innumerables lobbies hostigan también permanentemente a la Oficina Europea de Patentes (OEP), cuya sede se halla en Múnich, para retrasar la concesión de autorizaciones de entrada en el mercado a los genéricos. Asimismo lanzan campañas engañosas sobre estos fármacos bioequivalentes y asustan a los pacientes. El resultado es que, según el reciente Informe publicado por la Comisión Europea, los ciudadanos han tenido que esperar, por término medio, siete meses más de lo normal para acceder a los genéricos, lo cual se ha traducido en los últimos cinco años en un sobregasto innecesario de cerca de 3.000 millones de euros para los consumidores y en un 20% de aumento para los Sistemas Públicos de Salud.

La ofensiva de los monopolios farmacéutico-industriales no tiene fronteras. También estarían implicados en el reciente golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, país que importa todas sus medicinas, producidas fundamentalmente por las "Big Pharma". Desde que Honduras ingresó en el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de América), en agosto de 2008, Manuel Zelaya negociaba un acuerdo comercial con La Habana para importar genéricos cubanos, con el propósito de reducir los gastos de funcionamiento de los hospitales públicos hondureños. Además, en la Cumbre del 24 de junio pasado, los Presidentes del ALBA se comprometieron a "revisar la doctrina sobre la propiedad industrial", o sea, la intangibilidad de las patentes en materia de medicamentos. Estos dos proyectos, que amenazaban directamente sus intereses, impulsaron a los grupos farmacéuticos transnacionales a apoyar con fuerza el movimiento golpista que derrocaría a Zelaya el 28 de junio último (6).

Asimismo, Barack Obama, deseoso de reformar el sistema de salud de Estados Unidos que deja sin cobertura médica a 47 millones de ciudadanos, está afrontando las iras del complejo farmacéutico-industrial. Aquí, las sumas en juego son gigantescas (los gastos de salud representan el equivalente del 18% del PIB) y las controla un vigoroso lobby de intereses privados que reúne, además de las "Big Pharma", a las grandes compañías de seguros y a todo el sector de las clínicas y de los hospitales privados. Ninguno de estos actores quiere perder sus opulentos privilegios. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación y de calumnias contra la necesaria reforma del sistema de salud.

Es una batalla crucial. Y sería dramático que las mafias farmacéuticas la ganasen. Porque redoblarían entonces los esfuerzos para atacar, en Europa y en el resto del mundo, el despliegue de los medicamentos genéricos y la esperanza de unos sistemas de salud menos costosos y más solidarios.

Referencias
(1) http://ec.europa.eu/comm/competition/sectors/pharmaceuticals/inquiry/index.html
(2) El 90% de los gastos de la gran industria farmacéutica para el desarrollo de nuevos fármacos está destinado a enfermedades que sólo padece el 10% de la población mundial.
(3) Intercontinental Marketing Services (IMS) Health, 19 de marzo de 2009.
(4) Carlos Machado, "La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad", 5 de marzo de 2007 (www.ecoportal.net/content/view/full/67184).
(5) Léase, Ignacio Ramonet, "Los culpables de la gripe porcina", Le Monde diplomatique en español , junio de 2009.
(6) Observatorio Social Centroamericano, 29 de junio de 2009

Para más información ver: Resumen analítico del Informe de investigación sectorial sobre el sector farmacéutico, e Investigación de la Unión Europea sobre competencia en el sector farmacéutico

Fuente: Le Monde Diplomatique - Septiembre 2009. Numero 167

Lecturas

- Todos los bancos cierran el grifo... excepto los chinos, Marc Garrigasait, Investors Conundrum
- El G-20 se atasca en la reforma financiera, Alejadro Bolaños, El País
- Wall Street, a lomos del 'oso', El Economista
- La necesidad de una reforma fiscal redistributiva en el Reino de España. Entrevista, Daniel Raventós, Sin Permiso
- Obama: "Hemos sacado al mundo del borde del abismo", El País
- España: El Gobierno aumenta el IVA general al 18% y suprime la deducción de los 400 euros, El País
- Las cuatro cosas que hay que saber sobre el rompecabezas global, El Cronista


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El G-20 cree que le ganó a la crisis


Con una propuesta de Estados Unidos para reducir su enorme déficit, aumentar su tasa de ahorro y reorientar su economía financiera, terminó la cumbre de Pittsburgh. Habrá que verlo. Lo cierto es que el plan para reorientar una economía mundial que se sacude en las catacumbas, necesita más que bonitas palabras al cierre. Puede ver aquí el Comunicado final de la Cumbre.

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