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martes, 7 de abril de 2026

¿Cuánto cuesta y quién paga la guerra de Irán?

¿Quién paga el precio de la imprudencia en el Golfo?

Alejandro Marcó del Pont, el Tábano economista

Cuando el presidente Donald Trump ordenó los primeros ataques aéreos contra Irán el 28 de febrero de 2026, pocos imaginaron que la «Operación Furia Épica» se convertiría, en apenas un mes, en un espejo implacable de las guerras modernas: costosas, desiguales y políticamente tóxicas. Lo que comenzó como una operación quirúrgica contra instalaciones nucleares y militares iraníes se ha transformado en un conflicto que ya ha costado a Estados Unidos más de 16.500 millones de dólares en solo doce días de combates intensos. Una media de 1.500 millones diarios que, según estimaciones del Center for Strategic and International Studies (CSIS) actualizadas al 13 de marzo, no tiene precedentes desde la invasión de Irak en 2003.

El Pentágono reportó al Congreso que los primeros seis días devoraron 11.300 millones de dólares en gastos operativos no presupuestados. Esa cifra incluye más de 5.600 millones solo en municiones de alto costo: misiles Tomahawk (3,5 millones de dólares cada uno), JASSM y sistemas de defensa Patriot y THAAD. Los primeros días vieron un uso masivo que obligó a una «transición de municiones» hacia armas más baratas para evitar agotar inventarios críticos. Pero el verdadero precio no está solo en esas facturas. La pregunta de quién paga realmente esta guerra revela la crudeza de su economía moral.

Los contribuyentes estadounidenses financian el grueso a través de deuda adicional. El Congreso ya anticipa un suplemento de más de 50.000 millones de dólares para reponer existencias y cubrir pérdidas: tres cazas F-15 derribados en incidentes amistosos, once drones MQ-9 Reapers y un radar THAAD, cuyo costo conjunto asciende a 1.700 millones de dólares. En este contexto se enmarca la petición formal al Congreso de unos 200.000 millones de dólares adicionales. Esta solicitud representa aproximadamente el 24% del presupuesto total de defensa de 2026, que asciende a 839.000 millones, y equivale a casi el 50% del Producto Interior Bruto anual de Irán, que en 2025 fue de 356.510 millones. A estos costos no se suma la reparación de las bases estadounidenses en el Golfo, cuyo valor asegurado ronda los 395.000 millones.

sábado, 14 de febrero de 2026

¿Por qué los líderes occidentales no pueden aceptar que han fracasado en Ucrania?

Las guerras las ganan las economías, no los ejércitos escribe Ian Proud

Ian Proud, Strategic Culture

Desde que comenzó la guerra, voces en los medios alternativos han dicho que Ucrania no puede ganar una guerra contra Rusia. De hecho, John Mearsheimer viene diciendo esto desde 2014.

Cuatro años después del inicio de esta devastadora guerra, esas voces se sienten al mismo tiempo reivindicadas e inauditas. Ucrania está perdiendo, pero los líderes occidentales en Europa parecen empeñados en continuar la lucha.

Nada es más ilustrativo de esto que el ridículo comentario de Kaja Kallas’ del 10 de febrero de que Rusia debería aceptar condiciones previas para poner fin a la guerra, que incluían futuras restricciones al tamaño del ejército ruso.

Comentarios como éste sugieren que figuras occidentales como Kallas todavía creen en la perspectiva de una victoria estratégica contra Rusia, de modo que Rusia tendría que conformarse con la paz como parte derrotada. O lo niegan y/o mienten a sus ciudadanos. Yo diría que es una mezcla del segundo y el tercero.

Cuando digo perder, no me refiero a perder en el estrecho sentido militar. Las ganancias territoriales de Rusia durante el período invernal han sido lentas y marginales. De hecho, los comentaristas occidentales a menudo señalan esto como una señal de que, dada su ventaja de tamaño, Rusia en realidad está perdiendo la guerra, porque si realmente fuera poderosa, habría derrotado a Ucrania hace mucho tiempo.

Y a primera vista, podría ser fácil entender por qué algunos ciudadanos europeos aceptan esta línea, sobre todo porque son bombardeados con ella constantemente por los principales medios de comunicación occidentales.

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