sábado, 1 de febrero de 2014

La dupla Di Caprio-Scorsese y el calígula de Wall Street

Mi nombre es Jordan Belfort, el año en que cumplí 26, gané 49 millones de dólares. Esto realmente me molestó porque era tres menos que un millón a la semana”
Jordan Belfort tiene 51 años y vive en una casa de tres dormitorios en California. Lejos están los tiempos en que ganaba cientos de millones de dólares y vivía en una enorme mansión en Hamptons, Long Island, con una flota de autos de lujo y un enorme yate que había pertenecido a Coco Chanel, y que hundió en el Mediterráneo. Belfort podía ganar varios millones de dólares en cosa de minutos por su maestría para vender basura como si se tratara de oro. Esto lo catapultó como el lobo de Wall Street y ganó tanto dinero que comenzó a guardarlo en los paraísos fiscales. La investigación por el lavado de dinero permitió detectar el fraude y armar las acusaciones contra Belfort.

Hoy Belfort vive de las charlas y de los seminarios sobre “ventas y persuasión”, por los que recibe 30.000 o 50.000 dólares, generosas sumas de dinero porque este hombre convence. Sin embargo, la mitad de lo que gana debe aportarlo a un fondo compensatorio para las víctimas de sus fraudes millonarios. Desde que fue condenado el año 2004, ha pagado apenas 10 millones de dólares de los más de 100 millones que debe devolver a sus víctimas, una tarea que se pone cuesta arriba. Su historia tal vez sería desconocida si en una de las prisiones donde estuvo recluído no hubiera conocido al comediante Tommy Chong, que se encontraba preso por un lío de drogas. Tras escuchar las historias de Belfort, lo convenció a escribir un libro. Por los derechos del libro y la película, Belfort ha recibido 2 millones de dólares. Su condena a 4 años fue rebajada a 22 meses por su colaboración con el FBI.

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