martes, 17 de septiembre de 2013

Dura condena al fallo buitre contra Argentina

Javier Lewkowicz, Página 12

El economista estadounidense Thomas Palley repudió la decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York a favor de los fondos buitre en su disputa contra la Argentina. En diálogo con periodistas en un pasillo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, donde participó del congreso de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA), negó que la Justicia norteamericana refleje la intención de las finanzas de castigar a la Argentina por los exitosos canjes y su alejamiento del mercado de crédito. Palley calificó a los buitres como empresas cuyo beneficio afecta al interés público, que son escuchadas por la Cámara bajo un criterio errado del derecho de propiedad. “Tienen una visión muy pobre”, criticó a los jueces, y espera que la Corte Suprema tome el caso.

Palley es un economista estadounidense que rescata las raíces del pensamiento keynesiano. Cuestiona con rigor al neoliberalismo, al que culpa de las sucesivas crisis en los países desarrollados, en especial la que comenzó en 2008, junto al deterioro de las economías periféricas –como Argentina, Brasil o México– a partir de los ’80. En su presentación sobre la “arquitectura financiera internacional y su impacto sobre las posibilidades de desarrollo”, explicó que entre 1945 y 1975 la economía de Estados Unidos y, con algunas modificaciones, la de Europa, Canadá, Japón, Brasil, México y Argentina estuvieron caracterizadas por un “círculo virtuoso” keynesiano. Eso permitía que los aumentos de productividad impulsen al alza de salarios, con impacto en la demanda y el empleo. Luego, la inversión respondía positivamente y el círculo se reanudaba.

“Después de 1980 ese modelo keynesiano se reemplazó por un nuevo modelo de crecimiento neoliberal, que no tiene compromiso con el pleno empleo y rompe la relación entre salarios y la productividad. En este contexto, aparece la globalización, que no es lo mismo que libre comercio. La globalización es una red de producción flexible, para localizar la producción allí donde los costos sean más bajos. Como requisito, los bienes deben poder cruzar fronteras. La inversión externa de las multinacionales también presionó a la baja sobre los salarios en los países centrales, profundizando el esquema neoliberal”, explicó Palley.

El deterioro de los salarios, el empleo y, por lo tanto, de la demanda –siguió el economista–, obligó a cubrir la brecha de consumo a partir de la sobreexpansión del crédito, junto al crecimiento de los precios de los activos financieros. De ahí la enorme importancia que adquirieron las finanzas.

Palley recordó que las privatizaciones, la apertura a las importaciones y la liberalización de la cuenta capital jugaron un papel central para el neoliberalismo. “La introducción de ese modelo en países como la Argentina se realizó con el apoyo crucial del Banco Mundial y el FMI, los cuales usaron a las crisis de la deuda de los ’80 para forzar a los países a aceptar los créditos con condicionamientos. Hicieron lo mismo en Africa y en Europa del este”, manifestó Palley. Anticipó un escenario de “hipotermia económica” a raíz de las recetas de la ortodoxia, que “falló en anticipar la crisis y tampoco entiende lo que está pasando”. “Tenemos que dejar atrás el consenso neoliberal y reemplazarlo por el paradigma estructural keynesiano del círculo virtuoso”, cerró Palley.

Debates

“Estamos dando un debate que años atrás era impensable. Ahora discutimos avanzar sobre el trabajo no registrado, cuando en los ’90 los economistas coincidían en las ventajas de la flexibilización laboral. Hoy se plantea que el control de capitales es indispensable para la estabilidad, pero recordemos que antes existía un consenso sobre las bondades de abrir la cuenta capital.” Con eje en el mayor protagonismo de la economía heterodoxa en la discusión económica, Paula Español, directora en Cammesa, candidata a senadora del FpV por la Ciudad de Buenos Aires e integrante de la comisión directiva de AEDA, abrió por lo mañana el congreso de la entidad junto a Fernando Peirano, titular de AEDA, Cecilia Fernández Bugna, directora del Banco Nación, y el economista Andrés Tavosnanska.

“No lucramos con la crisis ni especulamos con el caos. Vemos que el empleo se mantiene y debatimos sobre mejoras en las condiciones de trabajo, vemos que crece la economía y así nos permite analizar de qué manera diversificar la estructura productiva, vemos que existe un equilibrio comercial y entonces pensamos cómo mejorar las exportaciones y vemos que la inversión es dinámica, lo cual habilita a trabajar sobre la innovación”, señaló Peirano

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