jueves, 4 de agosto de 2011

Fuego cruzado financiero invade a la zona euro y los líderes siguen atónitos el curso de los hechos


La actual volatilidad de los mercados tiene un objetivo común: la destrucción del euro. La tensión que existe entre el núcleo y la periferia ejemplifica (como lo demuestra la gráfica) la forma en que Europa se está haciendo pedazos. Por un lado bonos italianos y españoles que alcanzan nuevas alturas, y por otro lado los bonos del “núcleo duro”, como Alemania-Austria-Holanda que, por ahora, se llevan toda la confianza del mercado.

La gráfica es bastante elocuente porque hasta comienzos de 2008 todos los países parecían compartir un destino común, casi casi como Estados Unidos, que pese a las múltiples diferencias entre California, Wisconsin o Florida, mantienen el mismo diferencial de deuda soberana. Aunque Estados Unidos en estos momentos es un país que está al borde del precipicio y con al menos una larga década de decadencia por delante, basa su integridad en su sentido de “Unión”, algo que Europa no alcanzó a consolidar porque primaron siempre los mezquinos intereses monetarios, como si el fetiche de la moneda consiguiera por sí solo el resto de la “unidad”.

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El Imperio en rojo, por qué EEUU y el dólar no se pueden caer

En la trama del sistema capitalista globalizado la moneda estadounidense cumple las funciones de reserva mundial, sirve de respaldo para la mayoría de las monedas, interviene en la mayoría de las transacciones comerciales y operaciones financieras, y hace de medio internacional de pago. En este escenario, su caída significaría el fin del patrón dólar, y generaría una mundialización de la crisis en la que ningún Estado capitalista podría sobrevivir. Si se cayeran EEUU y el dólar, sería como si una bomba nuclear estallase en la economía y en el sistema capitalista y nadie podría escapar con vida de la radiación que se desataría a escala planetaria.

Manuel Freytas, IAR Noticias

El reinado del dólar


Con la divisa estadounidense en declive y con EEUU con sus finanzas en rojo y al borde de un default (cesación de pagos) reaparecen nuevamente las míticas (y siempre fallidas) teorías del "fin de la era del dólar" y de la supremacía imperial norteamericana.

Hay ocho razones principales por las cuales ninguna potencia (central o emergente) podría "desacoplarse" del actual modelo funcional del sistema capitalista estructurado alrededor del dólar como moneda patrón y de la hegemonía de EEUU como primera potencia imperial:

La linea de falla: cómo el 1% más rico se apodera del mundo



Como señalé en el post Esta crisis ha beneficiado al 1% más rico y ha hundido a la clase media, en Estados Unidos el 1% más rico controla el 40% de la riqueza de todo el país. Este documental de Al Jazeera nos muestra que la desigualdad que se ha producido en Estados Unidos es la mayor en un siglo y la ampliación de la brecha entre los super ricos y la clase media es la más acentuada en treinta años.

Mientras tanto, en Washington, con la billetera atorada y debiendo dinero a medio mundo, el Congreso estuvo 24 horas maquinando los planes de austeridad que tienen a la economía al borde de una nueva crisis mundial. El papelón ha resultado vergonzoso no sólo en Estados Unidos: al otro lado del Atlántico la ausencia de un liderazgo real tiene a Europa haciéndose pedazos.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Washington declara la guerra a su pueblo

Alejandro Nadal, La Jornada

En 1961 el presidente saliente Dwight Eisenhower pronunció un discurso de despedida y una famosa advertencia. En aquella ocasión previno sobre el poder desmedido del complejo militar-industrial. Según uno de sus más importantes biógrafos, Geoffrey Perret, el borrador del discurso preparado por Eisenhower contenía la frase complejo militar-industrial-congresional para marcar el papel negativo que desempeñaba el Congreso como correa de transmisión del poder de la industria militar. En el último momento, el presidente prefirió eliminar la referencia al Poder Legislativo para no irritar demasiado.

Hoy Eisenhower habría dejado la referencia al Congreso en su discurso. Y es que por fin el Congreso estadounidense ha declarado abiertamente una guerra contra el pueblo de ese país, obedeciendo los designios del 5 por ciento más rico de su población. Aunque, pensándolo bien, la guerra comenzó hace mucho.

Cuáles son las verdaderas causas de la deuda y del déficit de EE.UU.

Ismael Hossein-Zadeh, Asia Times

Es obvio que ninguna enfermedad puede curarse con éxito sin un diagnóstico apropiado de su origen. En sus frenéticos esfuerzos por remediar la plaga de la deuda nacional y del déficit, sin embargo, los responsables políticos de EE.UU. tienden a rehuir las causas de la raíz del problema y concentrarse, en su lugar, en chivos expiatorios.
¿Cuáles son las causas en la raíz de la deuda nacional y del déficit? Son, antes que nada, los paquetes de rescate de multi-billones [millones de millones] de dólares que fueron se otorgaron a Wall Street a fin de rescatar a los jugadores financieros, la constante escalada de los costes de la guerra y el militarismo, los inmensos regalos tributarios a los acaudalados y el vertiginoso aumento de los costes de la atención sanitaria, incrementados sistemáticamente por las compañías aseguradoras y farmacéuticas.

¿Cuáles son los chivos expiatorios? Son los derechos de la red social (seguridad social, Medicare y Medicaid) y los gastos discrecionales no militares: salud, educación, vivienda, transporte, el medio ambiente, el desarrollo comunitario, ciencia y energía, servicios humanos, etc. Los califico de chivos expiatorios porque no constituyen las fuentes de la continua escalada de deuda y déficit.

La gran recompensa de Obama a Wall Street

Mike Whitney, CounterPunch

¿Es el acuerdo de Obama por el techo de la deuda el peor trato de la historia de EE.UU.?

Probablemente, pero no por los motivos que se discuten actualmente en los medios. Lo que hace que el trato sea un desastre total es que despoja al Congreso de su autoridad constitucional para controlar el portamonedas de la nación. Esa autoridad se entregará a un comité bipartidista que decidirá cómo recortar 1,5 billones [millones de millones] de dólares del presupuesto a fin de reducir los déficit. Pero, ya que el comité estará formado por partes iguales por republicanos y demócratas, es probable que haya desacuerdo sobre qué programas deben recortarse. Todo esto es intencional, porque si el comité no logra decidir dónde deben tener lugar los recortes, la decisión la tomará un “mecanismo de ejecución” que requerirá recortes generalizados.

Bastante siniestro ¿verdad? Es una manera subrepticia de abolir la autoridad primordial del Congreso mientras se convierte la austeridad en la posición por defecto del gobierno de EE.UU. Cada vez que haya dudas: “¡Recortad los gastos!”. Naturalmente, el Partido Republicano rechazó todo acuerdo que involucre nuevos impuestos.

Lo siguiente proviene del sitio en la web de la Casa Blanca:

La gran estafa de 16 billones de dólares realizada en Estados Unidos

Atilio Borón, AlaiNet.org

La atención de la opinión pública internacional está centrada en el acuerdo pírrico firmado entre Barack Obama y el Congreso mediante el cual el presidente se compromete a aplicar un duro programa de ajuste fiscal, centrado en el recorte de gastos sociales (salud, educación, alimentación) e infraestructura por 2.5 billones de dólares (2.500.000 millones de dólares) pero preservando, como lo exige el Tea Party, el nivel actual del gasto militar y su eventual expansión. A cambio de esto, la Casa Blanca recibió la autorización para elevar el endeudamiento de Estados Unidos hasta 16.4 billones de dólares (es decir, 16.400.000 millones de dólares), cifra superior en unos dos billones al PIB de ese país. Con esto se espera –confiando en la “magia de los mercados”- superar la crisis de la deuda pública y reactivar la languideciente economía norteamericana. Esta receta ya fue implementada a sangre y fuego en América Latina y no funcionó; y tampoco lo hizo en la convulsionada Europa de estos días. Con este acuerdo lo único seguro será el agravamiento de la crisis y, de su mano, la acentuación de la belicosidad norteamericana en el escenario mundial.

Para volver a leer a Keynes, una entrevista a Robert Skidelsky

Marcelo Justo, Página 12

La “insensatez” de los países dominantes, criticada por la Unasur el pasado viernes, se da en el marco de un “gran experimento” en política económica del mundo desarrollado. Si la primera reacción al estallido financiero de 2008 fue un acuerdo “keynesiano” del G-20 para evitar una recesión como la del ’30, una vez neutralizado el pánico, los gobiernos centrales se inclinaron con alguna que otra excepción por atacar el déficit con la tradicional receta de recorte del gasto público y aumentos impositivos para aplacar a los mercados financieros (a los que acaban de rescatar). Eminente autoridad en John Maynard Keynes, Lord Robert Skidelsky, profesor enemérito de la Universidad de Warwick y autor de Keynes: The return of the master, cree que los países centrales han hecho un gran laboratorio de ensayo con sus propias economías. “Están poniendo a prueba la teoría keynesiana que sirvió para salir de la debacle de los años ’30. Si la consolidación fiscal es la ruta de la recuperación, deberíamos enterrar a Keynes. Si por el contrario, los mercados financieros y los políticos que los obedecen son los “asnos” de los que hablaba Keynes, tendremos que pensar qué hacemos con los mercados para poder volver a gobernar”, señaló Lord Skidelsky a Página/12.

–El experimento del que usted habla ya lleva más de un año. ¿Cuál es a su juicio el veredicto hasta el momento?

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