
El bosque de Katya, en la ciudad de Smolenks, cerca de la frontera con Bielorrusia, fueron ajusticiados en 1940 más de 20 mil civiles polacos en manos de la policía secreta rusa. Los rusos de Stalin culparon a los nazis de este holocausto y sólo en 1990, Mijail Gorbachov reconoció los hechos. Si las relaciones entre Rusia y Polonia era débiles, con la confesión de culpa se agravaron. Por eso el presidente de Polonia, Lech Kaczynski, accedió a viajar a Smolenks a rendir un homenaje a las víctimas de la masacre. Sin embargo, la densa niebla impidió al piloto ver la espesura del bosque y los árboles cortaron las alas al avión, que se precipitó a tierra y no dejó sobrevivientes.
En el accidente aéreo murieron también el presidente del Banco Nacional de Polonia y el jefe del Estado Mayor. De conformidad con la Constitución polaca, el presidente de la cámara baja del Parlamento se convierte en el jefe de Estado interino tras la muerte del presidente, y debe llamar a elecciones presidenciales anticipadas en un plazo de dos semanas, y las elecciones deberían realizarse en un plazo de dos meses.
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