viernes, 14 de agosto de 2009

Ola deflacionaria sacude a la Eurozona


La inflación marcó en julio un nuevo mínimo en la zona del euro, al acumular un retroceso de 0,7% en doce meses, una evolución que refleja la fuerte corrección experimentada por los precios energéticos el último año.

Según Eurostat, la oficina estadística comunitaria, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) tuvo el mes pasado en los países de la moneda única su segundo registro negativo desde que en 1997 comenzó la serie histórica -tras el -0,1% en que se situó en junio- tras caer 0,7%.


En un año, y debido al abaratamiento de la energía y a la debilidad de la actividad económica, la inflación ha pasado de establecer un récord -en julio del 2008, el IPCA escaló en el área del euro al 4% y al 4,4% en el conjunto de la UE- a marcar mínimos desconocidos en la historia reciente.

A pesar de esta tendencia bajista, los máximos responsables de la política económica europea siguen descartando la deflación -una situación que el Banco Central Europeo (BCE) define como una caída continuada de los precios, que conduce a la contracción de la demanda, ante la perspectiva de nuevas bajadas-.

Tanto el BCE como la Comisión Europea esperan que la inflación continúe en tasas negativas durante algunos meses, pero insisten en que a medio plazo la situación se corregirá. Para el conjunto del año, Bruselas prevé una inflación del 0,4%, en tanto que la autoridad monetaria espera que se sitúe entre el 0,1% y el 0,5%.

Banco Central mantiene tasa en 0,5%


Cumpliendo con las expectativas, el Banco Central ha mantenido la tasa de interés en el 0,5%, lo que da cuenta de la delicada situación económica chilena agravada por los errores del año pasado cuando el Central elevó continuamente la tasa de interés (ver gráfica) desconociendo la gravedad del fenómeno recesivo externo.
Una vez más la torpeza de esas políticas le está jugando una dura pasada al país, más aún cuando el descenso de las tasas de interés no es aplicado por los bancos comerciales.

La caída en la producción, el aumento del desempleo y la deflación que ya estamos viviendo, obligará al Banco Central a mantener la tasa de política monetaria en bajos niveles hasta mediados del próximo año.
Para este año se proyecta una inflación negativa en torno a -1% a -1,5%, un desempleo del 11% y una caída en el PIB en niveles del 2 por ciento. todas estas cifras son producto exclusivo de las políticas del Banco Central, que no hacen más que seguir el paradigma neoliberal del control de precios.

Francia y Alemania muestran leve repunte

La cifra para la caída del PIB de la zona Euro en el segundo trimestre del año mostró un descenso de -0,1%, mucho menos que la caída de -2,5% en el trimestre anterior. Gran parte de este retorno a una senda de estabilidad se debe al incremento del 0,3% experimentado por Francia y Alemania, países que rompiendo todo pronóstico, han comenzado a crecer antes que las economías de Estados Unidos y Gran Bretaña, que siguen sumergidas en los números rojos.

Después de cuatro trimestres de contracción consecutiva en el PIB, Francia y Alemania dieron signos de revertir el fenómeno recesivo, producto de los cuantiosos planes de estímulo aplicados. De ahí que no falten quienes señalan que “Keynes ha rescatado a Francia y Alemania”, como este titular del Telegraph. Por eso que la pregunta de rigor es ¿qué pasará en estos países cuando los incentivos públicos a la economìa se agoten?.

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jueves, 13 de agosto de 2009

Caída en producción petrolera agrava recesión en México


La caída de la producción y de los precios del petróleo podrían precipitar a México a su recesión más grave en 30 años. México es el tercer mayor exportador de petróleo a Estados Unidos pero sus reservas se están agotando, y Petróleos Mexicanos ha sido lento para explorar los depósitos en aguas profundas.

La paraestatal Pemex extrae actualmente unos 2,6 millones de barriles diarios, un descenso en comparación con los 2,8 millones diarios en el 2008. Se espera que la producción retroceda a unos 2,5 millones de barriles al día el próximo año.


Incluso con el declive en la producción, los ingresos por la venta de petróleo financiaron el 40% del presupuesto de México el año pasado. El gobierno protegió los ingresos provenientes del crudo al fijar los precios en 70 dólares el barril, pero esas garantías no estarán en el 2010. Los precios del petróleo de exportación rondarán este año los 53 dólares el barril.

La combinación de la caída en el ingreso y en la producción obligará a que la economía de México no se recupere con tanta rapidez como el resto del mundo en el 2010, año en el que pronostica un crecimiento del 3% en el país. Este año se espera que la economía de México caiga 7,5%.

México envía el 80% de sus exportaciones a Estados Unidos y ha sido muy golpeado por la desaceleración de la economía estadounidense. También ha visto una enorme caída en las remesas que los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos envían a sus familiares.

El Banco de México dijo que las remesas -la segunda mayor fuente de divisas extranjeras en el país después de las exportaciones de petróleo- descendieron casi 18% en el segundo trimestre del 2009 en comparación con el mismo período el año pasado.

miércoles, 12 de agosto de 2009

¿Está China creando la próxima burbuja?

A medida que las exportaciones de China sufren el mayor desplome de su historia, con caídas que llegan al 40 por ciento del PIB, tal como las que viven Alemania, Japón, Corea o Singapur, surgen muchas dudas sobre la fortaleza real del gigante asiático. La economía China camina por la cuerda floja y trata de contener la debacle del comercio exterior con cuantiosas inversiones en carreteras y ferrocarriles que logren mantener en pie a las industrias de propiedad estatal. En este punto no sólo está en juego la teoría del desacople, a la cual nos hemos referido en otros artículos, sino toda la estabilidad de la economía mundial.

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martes, 11 de agosto de 2009

La crisis asiática, diez años después


Este artículo lo escribió Joseph Stiglitz en julio de 2007, al cumplirse diez años desde el estallido de la crisis asiática. Dada su gran relevancia, vale la pena recordarlo, para ver hasta que punto un mundo dominado por la política estadounidense, donde el FMI y el Banco Mundial han sido meros ejecutores, son responsables directos de la situaciòn actual.

Joseph Stiglitz
Este julio marca el décimo aniversario de la crisis financiera del este de Asia. En julio de 1997, el Baht tailandés se desplomó. Poco después, el pánico financiero se expandió a Indonesia y Corea, luego a Malasia. En poco más de un año, la crisis financiera asiática se convirtió en una crisis financiera global, con la caída del rublo de Rusia y el real de Brasil.

En medio de una crisis, nadie sabe hasta dónde caerá una economía ni por cuánto tiempo. Pero el capitalismo, desde sus inicios, ha estado signado por crisis; cada vez, la economía se recupera, pero cada crisis conlleva sus propias lecciones. De modo que diez años después de la crisis de Asia, es natural preguntar: ¿cuáles fueron las lecciones que el mundo aprendió de ellas? ¿Una crisis semejante podría volver a ocurrir? ¿Otra crisis es inminente?


Existen algunas similitudes entre la situación de entonces y la de hoy: antes de la crisis de 1997, había habido rápidos incrementos en los flujos de capital de los países desarrollados a los países en desarrollo –un incremento que se sextuplicó en seis años-. Después, los flujos de capital a los países en desarrollo se estancaron.

Antes de la crisis, algunos pensaban que las primas de riesgo para los países en desarrollo eran irracionalmente bajas. Estos observadores demostraron tener razón: la crisis estuvo marcada por las primas de riesgo en alza. Hoy, el exceso global de liquidez una vez más resultó en primas de riesgo comparativamente bajas y en un resurgimiento de los flujos de capital, a pesar de un amplio consenso de que el mundo enfrenta enormes riesgos (incluyendo los riesgos planteados por un retorno de las primas de riesgo a niveles más normales).

En 1997, el FMI y el Tesoro de Estados Unidos responsabilizaron por la crisis a la falta de transparencia de los mercados financieros. Pero cuando los países en desarrollo apuntaron con sus dedos a cuentas bancarias secretas y fondos de inversión, el entusiasmo del FMI y de Estados Unidos por una mayor transparencia disminuyó. Desde entonces, los fondos de inversión crecieron en importancia y las cuentas bancarias secretas florecieron.

Sin embargo, existen algunas diferencias importantes entre entonces y ahora. La mayoría de los países en desarrollo han acumulado masivas reservas de divisas extranjeras. Aprendieron a fuerza de golpes lo que les pasa a los países que no lo hacen, cuando el FMI y el Tesoro de Estados Unidos se entrometieron, arrebataron la soberanía económica y exigieron políticas destinadas a mejorar el reembolso a los acreedores occidentales, que sumergieron sus economías en profundas recesiones y depresiones.

Las reservas son costosas, ya que el dinero podría haber sido invertido en proyectos de desarrollo que mejorarían el crecimiento. No obstante, los beneficios de reducir la probabilidad de otra crisis y otra pérdida de independencia económica compensan por lejos los costos.

Este crecimiento de las reservas, al mismo tiempo que sirvió de garantía para los países en desarrollo, creó una nueva fuente de volatilidad global. Al perder el dólar perdió su lugar sagrado como depósito de valor bajo la administración Bush, reequilibrar estas carteras multimillonarias en dólares implica despojarse de los activos en dólares, contribuyendo al debilitamiento del dólar.

Al mismo tiempo, los países en desarrollo han pedido prestado cada vez más en sus propias monedas durante los últimos años, reduciendo así su exposición al riesgo de cambio. Para aquellos países en desarrollo que siguen fuertemente endeudados en el exterior, un incremento en las primas de riesgo casi con certeza provocaría una agitación económica, si no una crisis. Pero el hecho de que tantos países tengan grandes reservas significa que la probabilidad de que el problema derive en una crisis financiera global se reduce marcadamente.

En medio de la crisis de 1997, se generó el consenso de que existía la necesidad de un cambio en la arquitectura financiera global: el mundo necesitaba un mejor desempeño a la hora de prevenir las crisis y hacerles frente cuando ocurren. Pero el Tesoro de Estados Unidos y el FMI se dieron cuenta de que las probables reformas, por más deseables que fueran para el mundo, no eran de su interés.

Hicieron lo que pudieron para asegurar que no se produjera ninguna reforma importante durante la crisis, con la certeza de que después de la crisis el impulso para la reforma se disiparía. Tenían más razón de lo que pensaban. Después de todo, ¿quién podría haber anticipado que a Bill Clinton lo seguiría un presidente norteamericano decidido a socavar el sistema multilateral en todas sus manifestaciones?

Por ejemplo, cuando el FMI sugirió acertadamente, después de la crisis de Argentina, que era necesario implementar una mejor manera de reestructurar la deuda (un procedimiento de quiebra internacional), Estados Unidos vetó la iniciativa. Cuando la OCDE propuso un acuerdo para restringir el secreto bancario, la administración Bush también vetó esa iniciativa.

Por cierto, las dos lecciones más importantes de la crisis no han sido absorbidas. La primera es que la liberalización de los mercados de capital –la apertura de los mercados financieros de los países en desarrollo a incrementos en dinero “caliente” de corto plazo- es peligrosa. No fue casual que los únicos dos países en desarrollo importantes que no sufrieron una crisis fueran India y China. Ambos se habían resistido a la liberalización de los mercados de capital. Sin
embargo, hoy ambos están bajo presión para liberalizarse.

La segunda lección es que en un mundo altamente integrado, existe la necesidad de una institución financiera internacional creíble que diseñe las reglas del camino de manera que se mejore la estabilidad global y se promueva el crecimiento económico en los países en desarrollo. Con el FMI tan dominado por Estados Unidos (es el único país con derecho a veto) y Europa (que, por norma, nombra a su titular), durante mucho tiempo se consideró que el Fondo representaba los intereses de los acreedores internacionales. Sus fracasos en la crisis de 1997 socavaron aún más su credibilidad y su imposibilidad a la hora de hacer algo respecto de los masivos desequilibrios financieros globales que hoy representan la principal amenaza para la estabilidad financiera han subrayado sus limitaciones.

Las reformas siguen siendo necesarias –inclusive una revisión del sistema de reservas global-. Tal vez no estemos enfrentando una repetición de la crisis financiera global de 1997, pero a no confundirse, las imperfecciones en el sistema financiero global todavía pueden ser costosas, tanto en términos de prosperidad como de estabilidad global.

Enlace a texto original en Project Syndicate, The Guardian

Economía de EE.UU. tocará fondo el tercer trimestre

Ya son varias las señales que apuntan a que la crisis podría estar tocando fondo. El propio Alan Greenspan, ex presidente de la Fed, afirmaba recientemente que la recuperación está cerca. Y no es el único. Un 90% de los 51 economistas consultados para elaborar el informe Blue Chips Economic Indicators creen que este trimestre se alcanzará el peldaño más bajo de la recesión económica.

Sin embargo, el debate gira ahora en torno a la rapidez y la duración de la reactivación económica, sobre el cual no hay mucho consenso. Esta evaluación sigue los datos recientes de la economía estadounidense, que dio cuenta de una caída en el PIB de -1% en el segundo trimestre, tasa de caída menor al -6,4% del período enero-marzo, y del -5,4% del período octubre-diciembre.


Aunque existen sospechas que en la segunda mitad del año remontarán ligeramente los inventarios de la industria con leves mejorías en el gasto del consumidor y en la inversión inmobiliaria, lo cierto es que el desempleo continuará siendo un problema en los próximos meses. Un 70% de los expertos estiman que la tasa de paro no bajará del 7% hasta la segunda mitad de 2012 o incluso después.

Para el conjunto del año, el informe prevé una contracción del PIB del -2,6%, mientras que en 2010 presentará una tasa de crecimiento positiva, del 2,3%. En cuanto a la tasa de paro, calculan que podría alcanzar el 10% este año.

El informe revela que casi dos tercios de los encuestados piensan que la economía apunta a una recuperación con forma de 'U', marcada por una expansión del producto interno bruto inferior a la tendencia, antes de que un crecimiento más sólido se afiance en el segundo semestre del 2010.

Otro 17% considera que la recuperación tendrá forma de 'V', en el que el crecimiento retome el ritmo de la tendencia en forma sostenida, mientras que el mismo porcentaje temía una recuperación en 'W', según el sondeo. Bajo este an{alisis, el crecimiento del PIB subirá por un trimestre o dos, sólo para volver a caer antes de que se afiance una recuperación duradera.

Fernando Flores y la historia de la internet del gobierno de Allende

History of the Internet from PICOL on Vimeo.


Cuando el ejército de Pinochet derrocó al presidente Salvador Allende, hace casi 36 años, descubrió un revolucionario sistema de comunicaciones que conectaba a todo el país al que algunos califican como “una especie de Internet socialista.” ¿Su creador? Un excéntrico científico británico llamado Stafford Beer. Este emocionante artículo fue publicado en The Guardian el 8 de septiembre del año 2003, a días del trigésimo aniversario del golpe militar y reproducido en El Clarin de Buenos Aires el 12 de septiembre de 2003.

Por Andy Beckett, The Guardian
A principios de los años 70, en un lugar alejado de West Byfleet, en Surrey, Inglaterra, se realizó un experimento tan pequeño como importante. En el cobertizo de una casa, un adolescente llamado Simon Beer construyó una serie de “contadores eléctricos para medir la opinión pública”. La idea fue la siguiente: los usuarios hacían girar el dial del medidor para indicar si estaban o no satisfechos con determinada propuesta política. Extraño y ambicioso, el planteo funcionó bien. Y lo más sorprendente era que el mercado que había encargados su desarrollo, y al que estaba explícitamente dirigido no era Gran Bretaña, sino Chile.

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